viernes, 11 de enero de 2013

No está aquí. Ha resucitado

RESURRECCIÓN, BAUTISMO Y NACIMIENTO.-Triptico de Modena.-El Greco.-MANIERISMO


Me impone mucho respeto, sí. No lo puedo evitar. Hablar o escribir sobre el hecho más trascendente y grande de la Historia de la Salvación no es cualquier cosa, pero lo voy a intentar procurando aprovechar lo que dicen las Escrituras, los Padres de la Iglesia y mis modestos estudios.

San Pablo lo vio tan claro que no dudó en transmitirlo a los cristianos de Corinto: ‘Y si Cristo no ha resucitado, tanto mi anuncio como vuestra fe carecen de sentido….’. (1Co. 15, 14); ‘Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe carece de sentido y seguís aún hundidos en vuestros pecados’ 1Co. 15, 17);  ‘Pero no. Cristo ha resucitado de entre los muertos, como anticipo de quienes duermen el sueño de la muerte’ (1Co. 15,  20).

 CRISTO.-DOMENICO PASSIGNANO.-RENACIMIENTO
Es un hecho lo suficientemente importante para querer limitarlo a un acontecimiento histórico más o menos épico que sucedió hace unos cuantos siglos (dos milenios ya) sin ninguna consecuencia para nadie. Craso error. Es precisamente lo contrario.
ANDREA MANTEGNA.-RENACIMIENTO
En la Historia de la Humanidad han surgido grandes Imperios: Alejandro Magno, Roma, Napoleón, el Imperio español, etc, pero en cuanto han desaparecido las personas que los sustentaban con la fuerza de las armas o su ideología se ha superado, han caído como un castillo de naipes. Queda su recuerdo en los libros de Historia. El Logos no murió en la cruz por nada y por eso titulé este blog “Biblia y Logos. Actuación de la Palabra de Dios en la Historia de la Humanidad”. Sí que ha tenido que ver con ella y no es poca cosa.

PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
La presencia de la Palabra entre los hombres y mujeres de todos los tiempos es un acontecimiento tan importante que el tiempo comenzó a contarse desde el antes y el después del Nacimiento de quien es el Señor de la Historia, que diariamente se hace presente en nuestra historia personal y en la de la misma Iglesia. Precisamente ella es la referencia más importante de la presencia de Jesucristo Resucitado: si al cabo de más de dos mil años de su Nacimiento (recientemente celebrado y conmemorado en la cristiandad, entre las personas que le permanecemos fieles) la Iglesia continúa su labor de Madre y Maestra a pesar de los acontecimientos que ha vivido en todos los tiempos, es porque el Espíritu del Resucitado está entre nosotros y no va a dejarla caer ni abandonarla..

Y si además tenemos en cuenta que el Logos, conociendo las persecuciones que iban a darse en el mundo, más o menos solapadas, otras sangrientas, inspiradas todas ellas por Satanás, príncipe de este mundo, nos dejó un aviso para que permaneciéramos alerta: ‘Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella’.(Mt.16, 18)  Y así está sucediendo.

MURAL.-RON DICIANNI.-S. XX
Es cierto lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 652, “La Resurrección de Cristo es cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento (cf. Lc.24, 26-27, 44-48) y del mismo Jesús en su vida terrenal (cf. Mt. 28, 6; Mc. 16, 7; Lc. 24, 6-7). La expresión ‘según las Escrituras’ (cf. 1Co. 15, 3-4 y el Símbolo Nicenoconstantinopolitano) indica que la Resurrección de Cristo cumplió estas predicciones”.

Y San Agustín insiste y establece la importancia auténtica de la Resurrección en la vida de los cristianos y marca las diferencias con los que no lo son: ‘No es grande cosa creer que Cristo muriese, porque esto también lo creen los paganos y los judíos y todos los inicuos: todos creen que murió. La fe de los cristianos es la Resurrección de Cristo; esto es lo que tenemos por cosa grande, el creer que resucitó’. (San Agustín. Comentarios sobre el Salmo 120).

CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS
Pero vamos a centrarnos ya en los acaecimientos sucedidos a partir de los relatos evangélicos. Pero con el fin de poder analizar un poquito este prodigio divino entre nosotros, hoy trataré la Resurrección en sí misma. Las otras entradas que le dedique serán para las apariciones a diversas personas, pero no adelantemos acontecimientos. ¿Qué pasó ‘al tercer día’? Partimos del anuncio que el mismo Jesús adelantó. ‘Como estuvo Jonás en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra’. (Mt. 12, 40).

Pero en ese momento nadie se acordaba de estas palabras. Los ánimos de todos, la Madre, los apóstoles, los amigos,…estaban bajo mínimos. Además, eran conscientes que si al Maestro le habían hecho aquella salvajada, ellos podían ir detrás. Y esto les hacía permanecer juntos, sí, pero escondidos. La tristeza, el desconsuelo, la incertidumbre…hacían acto de presencia en sus vidas. Le habían visto realizar milagros y eso le avalaba como Dios, pero había algo que no encajaba.

PAOLO VERONESE.-MANIERISMO
Aquel aciago Viernes Santo había quedado atrás. El segundo día de su muerte, el sábado, Fiesta de la Pascua para los judíos, nadie se acercó al sepulcro, salvo la guardia que Pilatos, a petición del Sanedrín, había colocado allí para vigilarlo. Pero al tercer día de su muerte empezaron nuevos acontecimientos que a todos dejaron asombrados desde su incredulidad, porque

‘Pasado el sábado, ya para amanecer el día primero de la semana, vino María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro. Y sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Era su aspecto como el relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como muertos. El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí; ha resucitado según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue puesto. Id luego y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que os precede a Galilea; allí le veréis. Es lo que tenía que deciros’. (Mt. 28, 1-7).

DELLA ROBBIA.-RENACIMIENTO
Bueno. ¿Qué se puede decir a esto? Aunque más que ‘decir’ algo, acaso sería más apropiado intentar meternos cada uno en la piel de esas mujeres, imaginar que el ángel se dirige a nosotros y nos cuenta lo que les dijo a ellas, dándonos el encargo de avisar a la comunidad reunida en algún lugar que ellas conocían. ¿Cómo estaríamos nosotros? ¿Qué hubiésemos sentido? San Mateo nos sigue diciendo que ellas ‘Partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicárselo a los discípulos’. (Mt. 21, 8).

Personalmente pienso que ese ‘llenas de temor’ no refleja su verdadero estado de ánimo. No todos los días se aparece un ángel para dar un mensaje de esa envergadura. Eso ya es un primer motivo para reflexionar sobre la Resurrección. Nosotros, viviendo a más de dos mil años de este acontecimiento, ¿somos conscientes de la alegría que habríamos sentido? Porque ellas habían visto el interior del sepulcro y sabían que estaba vacío. Nadie se había llevado al Maestro porque los soldados lo hubiesen impedido, ya que una desobediencia en ese sentido la hubieran pagado muy cara. Quizá con su vida.

JAMES TISSOT.-S. XIX
San Cirilo, haciendo referencia a este momento, dijo hace mucho tiempo: ‘Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor. No habiendo encontrado el Cuerpo de Jesús, porque había resucitado, eran agitadas por diversas ideas; y como amaban tanto al Señor y se hallaban tan apenadas por su desaparición, merecieron la presencia de un ángel’. (San Cirilo. Catena Aurea, vol. VI, pág. 524). Parece ser que también meditó algo sobre este fascinante momento.

San Marcos nos da unos datos más que vienen a corroborar lo anterior. Cita a otra mujer, a Salomé, y las tres iban con aromas para ungir al Maestro, pero se planteaban un problema muy serio: ‘¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del monumento? Y mirando, vieron que la piedra estaba removida; era muy grande. Entrando en el monumento, vieron un joven sentado a la derecha vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto. Él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el sitio donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que os precederá a Galilea; allí le veréis como os ha dicho. Saliendo, huían del monumento, porque el temor y estupor se habían apoderado de ellas, y a nadie dijeron nada; tal era el miedo que tenían’. (Mc. 16, 1-8).

PIERO DELLA FRANCESCA.-RENACIMIENTO
San Lucas, en su relato, especifica que ellas entraron en el sepulcro y lo vieron vacío. No hallaron el cuerpo de Jesús. Entonces ‘se les presentaron dos hombres vestidos con vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado. Acordaos cómo os habló estando aún en Galilea, diciendo que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de los pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día. Ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del monumento, comunicaron todo esto a los once y a todos los demás’. (Lc. 24, 1-9). Ciertamente está muy sintetizado. Es muy conciso el relato de los Evangelios, pero acaso sea para nosotros una invitación para rehacer con nuestra imaginación cada uno de estos momentos, intentar vivirlos, sentirnos protagonistas,…porque de alguna manera tal vez lo seamos.

Claro que algunos soldados que vigilaban la sepultura, movidos quizá por el terror que sentían, no se atrevieron a decírselo a sus jefes. Conocían lo que les podía pasar y marcharon para contárselo a los príncipes de los sacerdotes. ‘Reunidos éstos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles: Decid que, “viniendo los discípulos de noche le robaron mientras nosotros dormíamos”. Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquietéis. Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho. Esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día  de hoy’. (Mt. 28, 11-15).

GERMAIN PILON.-RENACIMIENTO
Pero a pesar de la actitud de los soldados y los sacerdotes, sucedió lo que dice San Jerónimo: ‘Después de la tristeza del sábado resplandece un día feliz, el primero entre todos, iluminado con la primera de las luces, ya que en él se realiza el triunfo de Cristo resucitado’. (San Jerónimo. Comentario al Evangelio de San Marcos 16).

Y…discúlpenme. Ya sé que he puesto solamente cuadros de este momento, pero es que vale la pena mirar cómo han proyectado su arte diversos pintores y escultores, cómo han dado vida a este momento singular mediante el enfoque personal realizado desde sus pinceles o cinceles.

Continuaremos con este tema, raíz de nuestra fe. Que el Señor Resucitado y su Madre nos bendigan abundantemente.

PINTURICCHIO.-RENACIMIENTO

VIRGEN DE LA MERCED.-BARROCO CUSQUEÑO

viernes, 21 de diciembre de 2012

Descendió ¿a los infiernos?

DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS.-ANDREA DA FIRENZE.-GÓTICO

No, no. No es que dudo de lo que dice el credo. No es eso. Es que con ese nombre, infiernos, podría darse alguna confusión con ‘el infierno’, lugar (por decirlo de alguna manera) donde irán toda una eternidad cuantos han prescindido de Dios, le han ignorado e incluso le han combatido. Cuantos han organizado su vida terrena al margen de la Ley Natural, al margen de Jesucristo, la Palabra hecha hombre como cualquiera de nosotros, menos en el pecado, si no es que en un momento de reflexión dan un vuelco a su vida y la transforman en una vida junto a Dios, trabajando codo a codo con Él y muriendo junto a Él, como ha ocurrido en tantas ocasiones.



Venid, pues, dice El Señor; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como escarlata, blanquearán como la nieve serán emblanquecidos, aunque sean rojos como púrpura quedarán como la lana’ (Is. 1,18) . Esto es lo que nos dice Isaías de parte de Dios. A esto es a lo que me refiero al nombrar el vuelco que muchos han dado a sus vidas cuando han sido capaces (sin duda con la ayuda del Espíritu Divino) de comprender quién es realmente Dios en nuestras vidas.


Tenemos las personas un serio problema cuando tenemos que referirnos a Dios, a sus actitudes, a su forma de ser,…¿Qué sabemos? Por mucha Teología que sepamos, siempre nos quedaremos cortos como seres finitos que somos y tremendamente limitados. 

 DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO

Empleamos (no tenemos otra herramienta) un vocabulario humano, a todas luces insuficiente para referirnos a la realidad de Dios, a quien conocemos por sus manifestaciones y, últimamente, por medio de su Hijo Jesucristo cuando compartió nuestra existencia para el rescate nuestro del pecado.



Por favor. No piensen, ni por asomo, que pretendo enseñar nada a nadie. Al contrario. Tengo mucho que aprender. Pero de alguna manera tengo que referirme a la diferencia, infinitamente abismal, entre esos dos conceptos de ‘infierno’: el de los condenados (‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.…Mt. 25, 41).



Y este ese otro ‘lugar’, o ‘infierno’ (algunos autores se refieren a él como ‘el limbo’), donde estaban las almas de los justos esperando la Redención para gozar eternamente de la visión de Dios y adorarlo en plenitud y perfección. Para siempre. Para la ETERNIDAD. (‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo’. Mt. 25, 34). La Iglesia, Madre y Maestra, nos explica en su Catecismo:




#633. La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (cf. Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9) a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios (cf. Sal 6, 6; 88, 11-13). 

 FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO

Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos (cf. Sal 89, 49;1 S 28, 19; Ez 32, 17-32), lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el "seno de Abraham" (cf. Lc 16, 22-26). "Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos" (Catech. R. 1, 6, 3). Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados (cf. Cc. de Roma del año 745; DS 587) ni para destruir el infierno de la condenación (cf. DS 1011; 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido (cf. Cc de Toledo IV en el año 625; DS 485; cf. también Mt 27, 52-53). (CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA)



No solamente estaban las almas de los personajes bíblicos que conocemos (Baruc, Moisés, Elías…) sino también la enorme cantidad  de personas que llevaron una vida coherente, buena, recta, honrada, haciendo el bien, aunque no perteneciesen al pueblo de Israel. Cuantos israelitas esperaban un Redentor, al Mesías anunciado por los profetas, que adoraban a Dios desde su pobreza, no necesariamente económica, se les conoce con una palabra muy bonita: los ‘anawin’. Los pobres de Yavéh. Aunque estoy convencido que hoy, en pleno siglo XXI, también los hay.

TINTORETTO.-RENACIMIENTO
Pues bien. Volviendo al tema que nos ocupa, el Credo nos recuerda este hecho. Y San Pedro en su primera Carta, hace una referencia a esto cuando dice En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados’ (I Pe, 3, 19). Y sí. Los liberó y para siempre.


Volvamos nuevamente al Catecismo de la Iglesia Católica:

 ‘#632. Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según los cuales Jesús ‘resucitó entre los muertos’ (Hch. 3, 15; Rm. 8, 11; 1Col. 15, 20) presuponen que, antes de la resurrección, permaneció en la morada de los muertos (cf Hb. 13, 20). 

 DOMENICO BECCAFUMI.-MANIERISMO

Es el primer sentido que dio la predicación apostólica al descenso de Jesús a los infiernos; Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en la morada de los muertos. Pero ha descendido como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que estaban allí detenidos (cf. 1P. 3, 18-19).


Esta acción la realiza el Sábado Santo. Su cuerpo quedó en el sepulcro de José de Arimatea, pero su alma humana y la Persona Divina marcharon a cumplir ese deseo de Dios de liberar la Humanidad, en ese momento representada por quienes estaban en el ‘limbo’, y darles lo que desde los tiempos de la creación de los primeros seres humanos, deseaba para ellos: su Reino. La plenitud absoluta de aquellas personas, como la nuestra cuando nos llegue, era ya una realidad. Como dice el salmista: ‘Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa’. (Salmo 16, 9-10). 


San Lucas, cuando nos relata la parábola del rico epulón y Lázaro, el mendigo, presenta el momento en el cual el antiguo rico pide a Abraham que envíe a quien comía lo que caía de su mesa y cuyas llagas eran lamidas por perros, con un poco de agua para aliviar su sufrimiento.

 Barberini exultet roll Bibliot Vaticana 3

 La respuesta del Patriarca parece marcar esa diferencia de ‘lugares’: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’. (Lc. 16, 25-26)



Lo que la beata Ana Catalina Emmerich relata y el poeta alemán Clemente Brentano recogió en las visitas que le hacía, ocupan unas cuatro páginas en el libro de estos relatos. Referido a este tema en concreto solamente anoto un fragmento para no hacer la entrada excesivamente larga, pero todo, absolutamente todo, es interesantísimo y puede servir para la meditación. Veamos:



Kariye Paraclision Anastasis
‘Vi multitudes innumerables de almas de redimidos elevarse desde el purgatorio y el limbo detrás del alma de Jesús, hasta un lugar de delicias debajo de la Jerusalén celestial. Vi a Nuestro Señor en varios sitios a la vez; santificando y liberando toda la creación; en todas partes los malos espíritus huían de Él y se precipitaban en el abismo. Vi también su alma en diferentes sitios de la tierra, la vi aparecer en el interior del sepulcro de Adán debajo del Gólgota, en las tumbas de los profetas y con David, a todos ellos revelaba los más profundos misterios y les mostraba cómo en Él se habían cumplido todas las profecías’. (BEATA ANA CATALINA EMMERICH. ‘La Amarga Pasión de Cristo’).



Era lógico. Todos ellos habían mantenido su fidelidad a Dios pero debido al pecado original no podían  poseer el Reino de Dios porque ese Paraíso estaba cerrado. 
 BRONZINO.-RENACIMIENTO

Cristo, muerto para rescate de ellos y de todos los humanos de todos los tiempos, tenía prisa en rescatarlos y que entrasen en ¡Bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. (Mt. 25, 21). Se lo fueron trabajando a lo largo de su vida a costa de mucha fidelidad, muchos sacrificios y no pocas persecuciones e incluso martirios. Ahora recogían su corona de gloria de manos de su mismo Creador y Señor.



Cuando el salmista piensa en la muerte, concretamente en la suya, acaso estuviera pensando en lo que supondría para él el alejamiento de Dios, cuando escribe: Vuélvete, Señor, rescata mi vida, sálvame por tu misericordia, porque en la Muerte nadie se acuerda de ti, ¿y quién podrá alabarte en el Abismo?’ (Salmo 6, 5-6). O también cuando se dirige Él diciéndole: ‘No alaban los muertos al Señor, ni cuantos descienden al silencio’ (Salmo 115, 17). Esas almas que esperaban su Redención confiaron en Yavéh y pienso sinceramente que lo dieron todo por muy bien empleado cuando vivieron ese momento de ver a Jesucristo que acudía a rescatarlos y a llevarlos a su gloria.  



El peligro que se nos presenta a todos nosotros cuando podamos estar rezando el Credo es que al haber pasado dos milenios nos creamos que eso no tiene nada que ver con nosotros. Craso error. 

 GHERARDI, Cristofano.-RENACIMIENTO

Tiene una actualidad perfecta. Todos tenemos que presentarnos, tarde o temprano, ante el Padre creyendo quizá que  al haber muerto y resucitado Jesús ya está todo hecho. Y no. Falta lo nuestro y ahí está la parábola de los talentos mediante la cual el Maestro nos instruye en nuestra responsabilidad. Y esa ‘bajada’ al limbo de los justos nos hace plantearnos si cada uno está con los justos que le dieron de comer, de beber, que lo vistieron y le visitaron o entre los que ‘pasan’ de todos esto.



Amigos. De momento tenemos ahí mismo la conmemoración del Nacimiento de Jesucristo, la Navidad para nosotros los cristianos. Reciban todos mi sincera y efusiva felicitación. Que ese Niño que se nos ha dado y su Madre que nos lo muestra con el orgullo y el cariño de haber sido la Elegida por Dios, nos bendigan, amparen y protejan.



NACIMIENTO DE XTO.-AMBROGIO BERGOGNONE.-RENACIMIENTO

domingo, 2 de diciembre de 2012

...y sepultado

PEDRO MACHUCA.-RENACIMIENTO


Sí. Ya estaba todo consumado. La misión para la que había nacido y tomado la naturaleza humana había concluido. ¿Concluido? No realmente, pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en este tristísimo momento fundamentalmente para María, su madre, y también para cuantos le acompañaron, compartieron su vida y fueron testigos directos de su predicación, en este momento culminante.

 Cuando pronunció su desgarrador ‘¡Padre! A tus manos encomiendo mi espíritu’ (Lc, 23, 46), todos se abrazaron a su Madre haciéndose un solo sentimiento, un solo dolor con ella. Pero ¿cuáles eran realmente los sentimientos que tendría? ¿Qué cosas pasarían realmente por su mente y por su corazón? No lo sabemos ni lo sabremos nunca. Eso es su intimidad. Eso es la indescriptibilidad del dolor y el desgarro humanos. Eso era solamente de ella.

PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
Los acontecimientos se precipitaron. ‘Los judíos, como era el día de la Parasceve, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el día de sábado, por ser día grande aquel sábado, rogaron a Pilato que les rompiesen las piernas y los quitasen’. (Jn. 19, 31). Era la víspera de la Pascua. La Ley declaraba maldito el cadáver del reo que contaminaba la tierra. Por lo tanto había que quitarlo de la cruz al ponerse el sol, máxime siendo la mayor de las fiestas judías la que iban a celebrar el día siguiente. Pero aun así, era un suplicio añadido horrible.

La entrada anterior finalizaba en la cruel e innecesaria lanzada del soldado romano en el costado de Nuestro Señor, que acaso hiciera gemir a la Virgen desde su desconsuelo. Jesús estaba clarísimamente muerto ya después de todo lo sufrido. ¿Era necesario ese ensañamiento? Siguiendo desde ese momento reanudamos la escena partiendo de un hecho absolutamente lógico y necesario: había que bajar a Jesús de la cruz. Desclavarlo. Liberarlo. Veamos cómo nos lo narra Santa Catalina Emmerich, si bien voy a suprimir algunos textos para no hacer excesivamente larga la explicación. Pondré lo que me parece fundamental:

CHARLES LE BRUN.-BARROCO
‘La Santísima Virgen y María Magdalena esperaban sentadas al pie de la cruz, a la derecha, entre la cruz de Dimas y la de Jesús; las otras mujeres estaban ocupadas en preparar los paños, los aromas, el agua, las esponjas y las vasijas….Nicodemo y José apoyaron las escaleras en la parte de atrás de la cruz y subieron con unos lienzos; ataron el cuerpo de Jesús por debajo de los brazos y de las rodillas al tronco de la cruz con las piezas de lino y fijaron asimismo los brazos por las muñecas.

VAN DER WEYDEN, Rogier .-GÓTICO
Entonces fueron sacando los clavos, martilleándolos por detrás. Las manos de Jesús no se movieron mucho a pesar de los golpes y los clavos salieron fácilmente de las llagas, que se habían abierto enormemente debido al peso del cuerpo. La parte inferior del cuerpo, que al expirar Nuestro Señor había quedado cargado sobre las rodillas, reposaba en su posición natural sostenida por una sábana atada a los brazos de la cruz….

CORREGGIO.-RENACIMIENTO
Cuando los tres hombres bajaron del todo el sagrado cuerpo, lo envolvieron, desde las rodillas a la cintura, y lo depositaron en los brazos de su Madre, que los tenía extendidos hacia el Hijo, rebosante de dolor y de amor’.  (BEATA ANA CATALINA EMMERICH. ‘La Amarga Pasión de Cristo’)

PIETÁ.-ADOLPHE BOUGUEREAU.-CLASICISMO
Hay una cosa que me ha estremecido. Jamás se me había ocurrido pensar lo que lógicamente debió ser como nos dice Santa Ana Catalina: ‘y los clavos salieron fácilmente de las llagas, que se habían abierto enormemente debido al peso del cuerpo.’ Ese desgarro debió producirse cuando todavía estaba vivo. Debió ser horrible. Y todo eso por nosotros. Por cada uno. Es para pararse a pensar, a meditar, cuánto le debemos… Eso también es para pensarlo al rezar el Credo. Ya vemos que realmente va mucho más allá, infinitamente más allá, de ser una simple oración que continuamente rezamos desde nuestro corazón.

ENTIERRO DE CRISTO.-JUAN DE JUNI.-RENACIMIENTO
Ella lo parió lleno de vida, hacía muchos años ya, en Belén, cuya conmemoración estamos preparando desde este tiempo litúrgico del Adviento. Pero ahora se lo devolvían con un cuerpo muerto, testigo de las salvajes torturas a las que había sido sometido. No. No había consuelo posible para ella. Permanecía unida a su Hijo en un interminable abrazo e innumerables besos cubrían la frialdad del cuerpo filial. Eran vanas las palabras consoladoras que le pudieran dirigir las otras mujeres y amigas que compartían su dolor. No lo mitigaban. Era absolutamente imposible. Era el momento del llanto y del dolor de la Madre y de la Creación entera.

LAMENTO POR LA MUERTE DE CRISTO.-RUBENS.-BARROCO
Pero la triste realidad se imponía. Había que lavar el cadáver para llevarlo a la sepultura que José de Arimatea tenía preparada para él mismo, según conocemos por el propio Mateo. ‘Él, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro, del todo nuevo, que había sido excavado en la peña’. (Mt.27, 59-60).

SEBASTIANO CONCA.-BARROCO
Le quitaron la corona de espinas con sumo cuidado y cariño procediendo a continuación a lavarle la sangre, ya seca, de las numerosas heridas que tenía. Y ‘llegó Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con vendas y aromas, según es costumbre sepultar entre los judíos’. (Jn. 19, 39-40).

PETER PAUL RUBENS.-BARROCO
‘Cuando la Virgen hubo ungido todas las heridas, envolvió la cabeza de Nuestro Señor con paños, mas no cubrió todavía la cara; cerró los ojos entreabiertos de Jesús y dejó reposar la manos sobre ellos algún tiempo. Cerró también su boca, abrazó el sagrado cuerpo de su Hijo y dejó caer su cara sobre la de Jesús. José y Nicodemo llevaban un rato esperando en respetuosos silencio cuando Juan, acercándose a la Santísima Virgen, le pidió que dejase que se llevaran a su Hijo para que pudieran acabarlo de embalsamar, porque se acercaba el sábado’. (BEATA ANA CATALINA EMMERICH. ‘La Amarga Pasión de Cristo’)

ENTIERRO DE CRISTO.-JAMES TISSOT.-S. XIX
Así, partió una breve comitiva, básicamente formada por mujeres. Nicodemo y José de Arimatea lo sujetaban por delante. Juan y un soldado, acaso el centurión converso, por detrás, en dirección al sepulcro, donde lo depositaron sobre una losa cubierta con una sábana.  ‘María Magdalena y María la de José miraban dónde se le ponía’ (Mt. 16, 47). Una vez finalizado el embalsamamiento y estando próximo ya el comienzo de la Pascua, corrieron la gruesa y pesada piedra que cerraba el sepulcro y marcharon a sus casas. ‘Durante el sábado estuvieron quietas por causa del precepto’ (Lc. 23, 56), pero los enemigos de  Jesús no descansaban ni aun sabiéndolo muerto.

CRISTO MUERTO.-ANDREA MANTEGNA.-RENACIMIENTO
‘Al otro día, que era el siguiente a la Pascua, reunidos los príncipes de los sacerdotes y los fariseos ante Pilato, le dijeron: -Señor, recordamos que ese impostor, vivo aún, dijo: -Después de tres días resucitaré. Manda, pues, guardar el sepulcro hasta el día tercero, no sea que vengan sus discípulos, le roben y digan al pueblo: -Ha resucitado de entre los muertos. Y será la última impostura peor que la primera. Díjoles Pilato: -Ahí tenéis la guardia; id y guardadlo como vosotros sabéis. Ellos fueron y pusieron guardia al sepulcro después de haber sellado la piedra’. (Mt. 27, 62-66)

VIGILANDO EL SEPULCRO.-James Tissot.-S. XIX
El camino de regreso para la Madre y amigos de Jesús fue distinto del que otras veces habían hecho por motivos distintos. Sus cuerpos iban encorados, como encogidos, por el peso de la pena y los sufrimientos. No terminaban de asumir esta increíble tragedia y todo les parecía un sinsentido, un absurdo. ¿Por qué? ¿Por qué le tenía que haber pasado esto a su Hijo y amigo? Eran Unos interrogantes sin respuesta. Al menos en ese momento. Después…ya tendrían cumplida respuesta, pero de momento era la desolación la que campaba en sus corazones, especialmente en el de la Madre.

VUELTA DEL CALVARIO.-Herbert Schmalz.-PRERRAFAELISMO
Ese sentimiento tan hondo en la Madre es lo que ha llevado a la piedad popular del pueblo cristiano, seguido de la piedad que despierta en nosotros como Madre nuestra, que la veneremos con la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, la Dolorosa. Con ella y su Hijo, Nuestro Rey y Señor, les dejo. Que ellos nos bendigan.

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES