domingo, 3 de marzo de 2013

Caramba con la Resurrección

NOLI ME TANGERE.-Jan Brueghel the Younger.-BARROCO


Hay un momento especial en la Misa (hay muchos momentos especiales, ya lo sé, especialmente la Consagración y la Comunión) en el que me siento con desazón. Es el momento en que rezamos comunitariamente el Credo. ¿Y por qué? Podrá parecer una tontería pero cada uno somos cada uno, y a mi me sabe muy mal no poder pararme a cada una de las cosas en las que decimos creer el tiempo que merece para meditar un poco en aquello que vamos diciendo. ¡Encierra tantas cosas…! ¡Hay tanta maravilla en su interior…! Pero no hay solución. Debo dejarlo para otros momentos.



Creo recordar que ya lo he dicho en alguna ocasión, pero a la hora de escribir tengo la misma sensación que en el templo en el que intento vivir la Eucaristía, ya que se amontonan muchas cosas descubiertas en las distintas meditaciones, oraciones o estudios de este tema que me gustaría lanzarlas y compartirlas con todos, pero no puede ser. Debe haber una variedad.

RESURRECCIÓN DE C RISTO.-MURAL.-RON DICIANNI.-S. XX
En la Resurrección de Jesucristo me pasa esto que les digo. Rezar ‘al tercer día resucitó entre los muertos’ y seguir con otra cosa, decirlo como de pasada, casi con prisa, como si de algo trivial se tratase, me parece injusto. Ya ven que llevo varias entradas con este tema y en cada una de ellas existen muchos aspectos, además de los comentados, que podrían aflorar y enriquecer a otras personas incluso, con alguna exposición de experiencias de distintas personas. Con sus vivencias. Con sus sanas opiniones.



En la frase arriba indicada ya hemos tratado el descenso de Jesús al limbo de los justos anunciándoles su liberación,  la más que probable aparición a su Madre ya con un cuerpo glorioso, a las santas mujeres, … Pero es que dentro de este tema no puedo pasar por alto un detalle del mismo Cristo con una mujer en  concreto: María Magdalena.



Esta mujer, otrora gran pecadora y liberada de siete demonios por Jesús (‘Lo acompañaban los doce, y también algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios…’ .-Lc. 8, 1-3)  había descubierto la personalidad de su liberador y estaba continuamente sintiendo su agradecimiento hacia el Maestro que ya dedicó su vida a su servicio, como las otras mujeres, como los Doce,…y Él también la premió.




Todos los discípulos, hombres y mujeres, vivían una congoja mortal en sus almas contemplando el martirio al que habían sometido a su Maestro y amigo y la cruz no les permitía creer que fuese merecedor de esto. ¡Claro que no!, pero ese momento cruel y despiadado todos lo vivieron de una manera diferente. Pero lo tuvieron. Y María Magdalena no fue ninguna excepción.

 MARIA MAGDALENA PENITENTE .- ANTONIO CANOVA.-NEOCLASICISMO



Supo y pudo (francamente, no sé cómo) ser consecuente con su agradecimiento y fidelidad y aguantar también al pie de la cruz (‘Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena.’ Jn. 19, 25-26). Acaso esa cualidad, casi virtud, de las mujeres de saber que amor y dolor caminan al unísono les dieron la fortaleza que demostraron. Y en su inmenso dolor, intentar consolar a la Madre. Ella y las otras mujeres mostraron una fortaleza espiritual mayor que los mismos apóstoles, a excepción de Juan (que también tuvo su premio y con la confianza de Jesús puesta en él, al recibir el encargo de cuidar de la Madre), que no desearon estar presenciando la muerte de su amigo. Desaparecieron los diez. No se atrevieron a estar allí.




María Magdalena también estaba cuando desclavaron a Jesús de la cruz y formando parte del séquito que lo acompañó a la sepultura. 

 CRUCIFIXIÓN DE CRISTO ENTRE DOS LADRONES.-Baltasar de Echave Ibía.-BARROCO COLONIAL

Junto con otras mujeres fue, pasado el sábado, a ungir el cuerpo de Jesús: ‘Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a ungirle’. (Mc 16, 1). Estaba dispuesta a todo, como todas. Siempre le habían servido. Ahora, también. Sólo que…



No se lo esperaban. Ver la piedra removida y un joven sentado en la losa donde poco tiempo atrás habían puesto a Jesús, al que no veían por ninguna parte, era algo inaudito, inesperado, asombroso,…Y oír el mensaje de aquel personaje, menos todavía. ‘Y mirando vieron que la piedra estaba removida; era muy grande. Entrando en el monumento, vieron un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto. Él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el sitio en que le pusieron’ (Mc. 16, 4-6).


Vimos en la entrada anterior cómo María Magdalena marchó de inmediato a contar a los apóstoles y discípulos la gran novedad y cómo Pedro y Juan salieron corriendo a cerciorarse de ello. Cuando hubieron comprobado la veracidad de lo que había dicho la mujer de Magdala, se marcharon de nuevo a casa. Pero María permaneció allí. No acababa de asumir aquello. Creyó que se habían llevado el cuerpo de Jesús.

 MARIA MGDALENA BUSCA EL CUERPO DE XTO.-JAMES TISSOT.-S. XIX



San Juan es muy explícito con este pasaje: ‘María se quedó junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba se inclinó hacia el monumento y vio a dos ángeles vestidos de blanco sentados uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús. Le dijeron: -¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: -Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto’.(Jn.20, 11-13)



Esta es, probablemente, una de las mayores emociones que María tuvo en su vida, pero con el cuerpo y el alma sumidos en la angustia de la ignorancia de creer que alguien había robado el cuerpo de su Maestro, no llegó a valorar el alcance de quienes eran los que si dirigían a ella. Tal vez la respuesta que les dio fuera de forma mecánica. Nada dice sobre si los ángeles le respondieron o no. Pero lo que siguió es lo que tiene más valor, porque



 ‘Diciendo esto se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús. Díjole Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién  buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: -Señor. Si le has llevado tú, dime dónde le has puesto y yo le tomaré’. 

MARÍA MAGDALENA VE LOS ÁNGELES.-JAMES TISSOT.-S. XIX-XX

Ya ven. No lo conoció. Y no lo hizo por dos razones, una porque en su obsesión de tener como cierto el robo del cuerpo la llevó a la creencia de pensar que era el hortelano de aquel lugar. Otra, porque Jesús estaba resucitado, con un cuerpo glorioso, que aun siendo el mismo que antes de su Pasión y Muerte, ahora era distinto. Cosas de la Gloria de Dios, ¿no creen? Sin embargo, todo cambió a partir de este instante, en la respuesta de Jesucristo. 




APARICIÓN DE CRISTO A MARÍA MAGDALENA.-Rembrandt.-BARROCO
 ‘Jesús le dijo: -¡María! Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ¡Rabboni!, que quiere decir Maestro. Jesús le dijo: -No me toques, porque aún no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: -He visto al Señor, y las cosas que le había dicho’. (Jn. 20, 11-18). Posiblemente fue esta  la máxima emoción que María tuvo en su vida. Jamás podría tener otra igual, al menos en este mundo. De pensar que estaría perdido a verlo vivo ante ella y llamándola por su nombre, era algo para experimentarlo.

LUCAS JORDAN.-BARROCO
¿Qué sentimientos de alegría y felicidad pudo tener en ese instante? ¿Qué hubiéramos sentido nosotros de haber vivido algo semejante? María es un claro ejemplo del alto significado que la mujer tiene para Dios. Fue ella, mujer, la que recibió en encargo de transmitir la Resurrección de Cristo a los discípulos. Fueron mujeres quienes tuvieron la primicia de recibir este acontecimiento. Jesucristo quiso hacer justicia con el papel que a la mujer le corresponde en la sociedad y en la Iglesia. El suyo propio. Hizo ver que la sumisión a la que estaba sometida en aquel tiempo era absurda. ¿Se puede pedir más? 

TIZIANO.-RENACIMIENTO

Por otra parte hay una expresión de Jesús que puede inducir a error. Cuando dice a María ‘No me toques’, podría parecer que es como un desprecio o alejamiento. Nada más lejos de la realidad. Jesús no es así. No tiene ningún sentido habérsele aparecido, llamarla por su nombre para luego decirle que lo dejara en paz. Creo que lo comentado en este aspecto en uno de los cursos bíblicos que hice es cierto. La expresión correcta sería ‘No me retengas’
Alexander Ivanov.-S. XIX

Al reconocer a Jesús, María es probable que se diera cuenta de Quién era, ante Quién estaba, y se echara a sus pies en un acto de adoración. No es descabellado, me parece. Y ese momento hubiese querido eternizarlo así como la felicidad y alegría que estaría sintiendo. Fue necesario que Jesús la sacase de esa especie de éxtasis que estaba viviendo. Para ello le dio un encargo: ‘ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios’. Y María partió a transmitir, infinitamente feliz, ese encargo.

JAMES TISSOT.-S. XIX - XX

Este momento es algo que siempre ha llamado la atención. Pintores de todas las edades han querido plasmar en sus lienzos este detalle de Jesús con María y curiosamente casi todos han titulado este cuadro como ‘Noli me tangere’. Variarán las formas.  Variarán los colores. Variarán los paisajes. Pero el mensaje, la emoción del momento, acaso la que sintieron ellos mismos mientras lo pintaban o lo contemplaban después, seguramente serían idénticos. Pueden comprobarlo con los que he puesto.

CORREGGIO.-RENACIMIENTO
 No me resisto a ponerles estos cuadros de distintos siglos.

NOLI ME TANGERE.-PSAUTIER CISTERCIEN.- S. XIII
NOLI ME TANGERE-DETALLE.-HEURES À L'USAGES DE TOURS.-S. XV
Que Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador, y su santísima Madre, Nuestra Señora de La Salette, nos bendigan a todos.

martes, 12 de febrero de 2013

Las mujeres, primero…

LAS SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO.-HERBERT SCHMALZ.-ORIENTALISTA


Como he dicho al comienzo de comentar el Credo, se encuentra en él, de manera necesariamente sucinta, claro, toda la Historia de Jesucristo en la tierra. Es obvio que no se puede extender en mucho, ya que en él se recoge los artículos de nuestra Fe, en aquello en lo que creemos. Por eso llamaron así esta preciosa oración y por eso todo cuanto expongo, en este Año de la Fe, está incluido, inmerso, sobreentendido en él.

LAS SANTAS MUJERES ANTE JESÚS.-J.TISSOT.-S. XIX - XX
En el caso concreto de la Resurrección de Jesucristo, el Credo se limita a decir que ‘al tercer día resucitó entre los muertos’, pero en estas siete palabras se encierran pasajes verdaderamente hermosos. Uno de ellos es el del papel que las mujeres que le acompañaron en su vida y en su Pasión y Muerte. Qué tuvieron que ver en  este hecho singular. Es cierto que el Maestro escogió para acompañarle a doce varones a los que llamó Apóstoles, de entre los discípulos que le seguían y en ellos depositó la continuidad jerárquica de la jovencísima Iglesia por Él creada, poniendo a Pedro al frente de ella: ‘Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella’ (Mt. 16, 18).

DA LAS LLAVES A PEDRO.-NICOLÁS POUSSIN.-BARROCO
Pero ya centrándonos en el tema que ahora nos ocupa, les confieso que desde siempre me ha llamado poderosamente la atención el grandísimo detalle que Jesús tuvo con ellas, máxime, teniendo en cuenta el papel infravalorado que tenían en aquella sociedad. Y sin embargo fueron ellas con quienes contó Jesús en su Resurrección antes que con nadie y fueron ellas las primeras que lo vieron resucitado. Antes incluso que sus once Apóstoles.  Visto en la entrada anterior la suposición, nada descabellada como vimos, de que fue a su madre a quien primero se apareció resucitado, con cuerpo glorioso, ¿qué nos dicen ahora los Evangelios?

ÁNGELES RODANDO LA PIEDRA DEL SEPULCRO.-JAMES TISSOT.-S. XIX
Ruego que me disculpen si en algo me equivoco en cuanto al orden de los sucesos, pero deseo ceñirme al máximo a los Escritos de los evangelistas en su conjunto y para una mejor comprensión cronológica mezclo los relatos.

MARÍA MAGDALENA VE LA TUMBA CON LA PIEDRA REMOVIDA.-HAROLD COPPING.-S. XX
‘Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. El primer día de la semana, muy de madrugada, al salir el sol, fueron al sepulcro. Iban comentando: -¿Quién nos correrá la piedra del sepulcro? Pero, al mirar, observaron que la piedra había sido ya corrida, y eso que era muy grande’. (Mc. 16, 1-4). Fueron valientes y eso no se les puede negar. Sabían que estarían los soldados de Roma custodiando y vigilando la tumba, pero no se arredraron.

Lógicamente, la primera impresión que tuvieron al llegar sería una mezcla de sorpresa, estupor y acaso miedo por lo inesperado. Sus miradas se cruzarían sin atreverse a decir nada. ¿Qué había pasado? Aquello no era normal. ¿Habrían robado el cadáver de Jesús? ¿Quién? ¿Para qué? Demasiados interrogantes, ¿verdad? La asombrosa realidad no podían imaginarla.

MARÍA MAGDALENA AVISA A LOS APÓSTOLES QUE LA TUMBA ESTÁ VACÍA.-J.Tissot.-S. XIX-XX
‘Cuando María Magdalena vio que había sido rodada la piedra que tapaba la entrada, se volvió corriendo a la ciudad para contárselo a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús tanto quería. Les dijo: -Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto’ (Jn. 20, 1-2). Era una reacción ilógica de ese momento, pero muy propia de una mujer acostumbrada quizá, a tomar decisiones rápidas. Y no lo pensó dos veces. Dejó allí a las otras mujeres y ella partió con la mayor rapidez que le permitían sus piernas sin ver el camino que pisaba. La emoción y la preocupación la consumían.

LAS DOS MARÍAS FRENTE A LA TUMBA DE XTO.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
Pero he aquí que las otras dos mujeres no permanecieron quietas. Se dirigieron al sepulcro donde habían depositado al Maestro y ‘entraron, pero no encontraron el cuerpo de Jesús. Estaban aún perplejas cuando dos hombres se presentaron ante ellas con vestidos resplandecientes. Llenas de miedo, hicieron una profunda reverencia’. (Lc. 24, 3-5). No era para menos. No sé si sabrían quienes eran o no, pero el mensaje que les transmitieron todavía las dejó más perplejas.

LAS SANTAS MUJERES EN EL SEPULCRO VACÍO DE CRISTO.-Annibale Carracci.-BARROCO
‘No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado. No está aqui. Mirad el lugar donde lo pusieron’. (Mc. 16, 6). ‘Recordad lo que os dijo cuando estaba en Galilea. Que el Hijo del hombre debía ser entregado en manos de pecadores, que iban a crucificarlo  y que resucitaría al tercer día. Ellas se acordaron de esas palabras…’ (Lc. 24, 6-8).

LAS TRES MUJERES EN EL SEPULCRO VACÍO DE XTO.-.-WILLIAM HOLE.-S.XIX--XX
Quizá debiéramos hacer una introspección cada uno de nosotros para intentar conocer el interior de esas mujeres en ese momento, ponernos en su lugar. Imaginar el sonido de una voz no humana, pero perfectamente comprensible e inteligible, asimilando el encargo que les daba. Y continuó el mensaje: ‘Id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis. Eso es todo’. (Mt. 28, 7).

ÁNGEL EN LA TUMBA DE XTO. RESUCITADO.-Benjamin West, 1738-1820
Pues sí. Eso era todo en lo referido al mensaje angélico, pero…quedaba algo más. Aún quedaba mucho más. Muchísimo más, porque ‘ellas salieron a toda prisa del sepulcro y, con temor pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos. Jesús salió a su encuentro y las saludó.

APARICIÓN A LAS MUJERES QUE VIENEN DEL SEPULCRO.-JAMES TISSOT.-S. XIX-XX
Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis, id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea. Allí me verán.’ (Mt. 28, 8-10).

APARICIÓN DEL RESUCITADO A LAS TRES MARÍAS.-LAURENT DE LA HYRE.-BARROCO
Inaudito, ¿no es cierto? Convendrán conmigo que no estuvo nada mal el detalle de Jesús con las mujeres. Ellas fueron los primeros testigos de la Resurrección como he dicho antes y es un hermoso recuerdo y un magnífico detalle para las mujeres de todos los tiempos. Y me atrevo a sugerir nuevamente que hagamos un esfuerzo para imaginarnos qué sentiríamos nosotros en ese momento ante Jesús Resucitado. Es un buen ejercicio, me parece.

APARICIÓN DE JESÚS A LAS SANTAS MUJERES.-Cathédrale Nôtre Dame
Pero cumplieron su misión. ‘Pedro y el otro discípulo se fueron rápidamente al sepulcro. Salieron corriendo los dos juntos, pero el otro discípulo adelantó a Pedro y llegó antes que él. Al asomarse al interior vio que las vendas de lino estaban allí; pero no entró.

PEDRO Y JUAN CORREN A LA TUMBA VACÍA.-CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS
Siguiéndole los pasos llegó Simón Pedro que entró en el sepulcro y comprobó que las vendas de lino estaban allí. Estaba también el paño que habían colocado sobre la cabeza  de Jesús, pero no estaba con las vendas, sino doblado y colocado aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Vio y creyó’. (Jn. 20, 3-8).

PEDRO Y JUAN ENTRAN EN LA TUMBA VACÍA.-WILLIAM HOLE.-S. XIX--XX
Lo dejamos aquí. Seguiremos en la próxima entrada. Que nuestro Señor, vivo y resucitado, Señor de la Vida y de la Muerte, así como su Santísima Madre Nuestra Señora del Cisne, nos protejan y bendigan.

NUESTRA SEÑORA DEL CISNE

domingo, 27 de enero de 2013

¡Madre…!

APARICIÓN DE XTO RESUCITADO A SU MADRE.-FILIPPO LIPPI.-RENACIMIENTO 


  Jesús ha resucitado. Ya lo vimos en la entrada anterior. Los Evangelios continúan dándonos detalles de hechos inmediatamente posteriores: las apariciones. Relatan algunas de ellas (no todas): a María Magdalena, a las Santas Mujeres, a los Apóstoles, a discípulos,…A ellas dedicaré la próxima entrada.
RESURRECCIÓN DE CRISTO.-ANNIBALE CARRACCI.-BARROCO
Ahora deseo dedicar esta entrada a una aparición que los Evangelios no mencionan: a su Santísima Madre. De este hecho he leído y oído muchas cosas, pero todos coinciden en que no decirlo los evangelistas no significa que no haya sucedido. Sin ir más lejos, conocemos por San Pablo que ‘se apareció una vez a más de quinientos hermanos de los cuales muchos viven todavía…’ (1Cor. 15, 6). Es una aparición de auténtica envergadura, pero lo silencian, no sabemos por qué.

Sabemos, y eso sí que lo relatan, que María aceptó ser su Madre en el anuncio que Gabriel le hizo por encargo de Dios. Sabemos que tuvo que emigrar a Egipto para salvar la vida de su Hijo de Herodes. Sabemos…¡tantas cosas…! Pero precisamente esa no la mencionan. ¿Por qué?

 GUIDO RENI.-BARROCO

Hay una cosa clara y es, ya lo he dicho en alguna ocasión, que los Evangelios no son una biografía de Jesucristo aunque de hecho sepamos cosas de su vida pública. Incluso de su etapa infantil. La misión que tienen es la de proclamar las enseñanzas del Maestro. Proclamar la Buena Nueva. Jesús es el protagonista indiscutible del Mensaje evangélico, a través del cual puso los puntos sobre la íes manifestando cuál era la voluntad de Dios y dándose a conocer como Hijo de Dios y Dios mismo, lo cual lo llevó a la cruz como hemos visto. Dicen lo que creen que deben  decir y no pretenden ser exhaustivos en sus relatos.

Con la Resurrección pienso que pretendían trasladar la finalidad de este suceso, absolutamente trascendental par la Humanidad, como era nuestra liberación del pecado al haber vencido a la muerte. Es lo que San Pablo, como también conocemos, traslada a los cristianos de Corinto: ‘Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe carece de sentido y seguís aún hundidos en vuestros pecados’ (1Co. 15, 17);

Tampoco relatan los Evangelios el tremendo dolor de la Virgen viendo a su Hijo portando la cruz camino del Calvario y presenciando cómo lo clavaban en ella. Pero a nadie se le ocurre pensar en nada que no sea en su infinita agonía, en su horrible sufrimiento imposible de ser descrito. Y no se detiene ninguno de los cuatro evangelistas en ese aspecto. No es extraño, pues, que no mencionen a su Madre en las apariciones.

 ROGIER VAN DER WEYDEN.-GÓTICO

Pero hoy existen muchísimos cristianos que están firmemente convencidos, yo entre ellos, no solamente en que sí se le apareció, sino que incluso es posible que fuese la primera en conocer la Resurrección de su Hijo por Él mismo. Sabiendo que el pensamiento y la imaginación de cada persona son extremadamente fértiles y generosos, podemos imaginarnos la gloria de ese momento y siempre nos quedaremos cortos, por la misma razón que nadie puede relatar ni imaginar la realidad de su sufrimiento en la Pasión y en la Muerte de su Hijo. También  nos quedaríamos cortos.
Theodoor Van Thulden .-BARROCO
Pero sí podemos deducir algunos detalles desde los propios Evangelios. Veamos. Desde el principio aparece María estrechamente unida a la misión de Jesús desde el mismo instante de pronunciar el FIAT en el anuncio de que iba a ser Madre del Salvador. Cuanto vivió en Belén: Nacimiento del Emmanuel, adoración de los pastores y de los Magos, posterior anuncio de que debían huir a Egipto, profecía de Simeón en el Templo,…pero especialmente en los actos culminantes de la Redención: la Pasión (‘Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre…’. Jn. 19, 25)  y la Muerte de Jesús.

El hecho de que en la Resurrección su Hijo fuese a verla y que lo abrazase a Él, triunfante de todo, es casi una exigencia. Si tan cerca estuvo de Jesús a lo largo de su vida, también tendría que estar cercana ahora. Juan Pablo II dijo refiriéndose a este tema en el Santuario de Nuestra Señora de la Alborada, en Guayaquil, el 31 de enero de 1.985: ‘Los Evangelios no nos hablan de una aparición de Jesús resucitado a María. De todos modos, como ella estuvo de manera especialmente cercana a la cruz del Hijo, hubo de tener también una  experiencia privilegiada de su resurrección’.

¿Podemos imaginarnos el amor, el cariño que Jesús sentía por ella? Me parece que no, porque como Dios que era sería infinito y eso se nos escapa, pero está claro que como Hijo querría que dejase de sufrir y como Dios querría, de alguna manera  hacerle patente su agradecimiento.

Fernando Yáñez de la Almedina.-RENACIMIENTO.-S. XV

 Y además, seguir contando con ella para el ‘después’, como conocemos a través de hechos ocurridos y recogidos por la Tradición y por la experiencia, podríamos decir, de nuestros días.  
 
Pero aquí y ahora, ¿cuál es el papel de María, proclamada ‘Madre de la Iglesia’ por el Papa Pablo VI en el Concilio Vaticano II? En el discurso pronunciado el 21 de noviembre de 1964 en la sesión de clausura de la tercera etapa conciliar, dice en el número 25: ‘Así pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, Nos proclamamos a María Santísima “Madre de la Iglesia”, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con ese gratísimo título’.                     

Hoy la Madre sigue estando con su Hijo y con nosotros. Continúa dándonos mensajes  de Dios y haciéndonos recomendaciones, por ejemplo, el rezo del Santo Rosario.

 Jorge Afonso - MadreDeus .- RENACIMIENTO

 Así lo hizo con Santo Domingo de Guzmán el año 1.208, cuando personalmente le enseñó a rezarlo  a la vez que le recomendaba la propagación de esta devoción como poderosa arma contra el Maligno y contra los enemigos de la Fe. A lo largo del peregrinar de la Iglesia, María se hace presente de muchas maneras a nivel personal y a nivel comunitario. En muchas ocasiones desea trasladar la voluntad de Dios a su pueblo buscando la conversión de los pecadores, el acercamiento de cada uno de nosotros a su Hijo para que gocemos del Reino que Él nos ha prometido y que tantas veces dio a conocer en su predicación. Tenemos diversos acontecimientos a lo largo de los tiempos en los que ese mensaje divino ha llegado por su mediación.


No me resisto  a remitirme a unos acontecimientos que, de una manera o de otra, han puesto de relieve esa personal actitud de cercanía de la Madre de mostrarse cercana a nosotros desde los primeros momentos de la Historia de la Iglesia hasta hoy en el siglo XXI que nos toca vivir. 

 IL GUERCINO.-BARROCO

Creo que todos los conocemos con más detalles o con menos. Y a excepción del primer caso que expongo, en todos los demás ha ido eligiendo a gente pobre, humilde, incluso analfabetos,  para que fuesen sus interlocutores con el fin de  trasladar su mensaje, con las consiguientes dificultades que todos ellos encontraron, ya que no es habitual que esto ocurra y en todos los casos la Jerarquía eclesiástica ha guardado una exquisita prudencia a la hora de manifestarse, pues ha querido estudiar los sucesos con prudencia y orientar al pueblo con seguridad. Veamos.

BASÍLICA DEL PILAR.-ZARAGOZA.-ESPAÑA

Sabemos que la Virgen, cuando el Apóstol Santiago estaba desanimado por los escasos frutos de su evangelización en España, se le apareció en carne mortal, sobre una columna en Zaragoza y le animó a continuar. La  basílica del Pilar es un exponente de este hecho y a la Virgen la conocemos como Nuestra Señora del Pilar.
BASÍLICA DE GUADALUPE.-MÉXICO
También tenemos la emoción de recordar que Juan Diego Cuauhtlatoatzin, hoy San Juan Diego, tuvo la aparición de la Santísima Virgen en el cerro del Tepeyac, hoy conocida bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, y recibió de ella el encargo de decirle al entonces Obispo fray Juan de Zumárraga, que quería que allí se le edificara un templo.  Ahí tenemos la  Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad de México.
SANTUARIO DE LOURDES.-FRANCIA
¿Recuerdan las apariciones de la Virgen en la localidad francesa de Lourdes? Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 la Señora se apareció en dieciocho ocasiones a una niña llamada Bernadette Soubirous. En estas ocasiones invitaba a la Penitencia y a la oración por los pecadores, además de vivir una pobreza evangélica. Todos conocemos las peregrinaciones que continuamente se hacen a esta localidad para visitar la gruta y la Basílica.
SANTUARIO DE FÁTIMA.-PORTUGAL
Parecido es el caso de Fátima, en Portugal. En esta localidad Nuestra Señora se apareció a tres niños pastores, Lucía dos Santos, y a sus primos, Jacinta y Francisco Marto. El 13 de mayo de 1917 fue la primera aparición. Según el testimonio de los niños la Virgen hizo varias profecías y entregó unos mensajes conocidos como ‘los tres secretos de Fátima’.

A excepción del caso de la Virgen del Pilar, en los otros tres casos expuestos se hicieron las oportunas investigaciones desde distintos puntos de vista con el fin de asegurarse que no eran fantasías, y no. No lo fueron y ahí tenemos las evidencias. Pero les voy a confesar una sorpresa que he tenido en la preparación de esta entrada y tampoco me resisto a compartirla con ustedes.
CRISTO RESUCITADO CON SU MADRE Y LOS PADRES DEL LIMBO.-FERNANDO YÁÑEZ DE LA ALMEDINA.-RENACIMIENTO
Ya pueden imaginarse que para escribir de cualquier tema debo documentarme previamente. Pues bien. Buscando datos sobre estas apariciones mencionadas, me encontré con una página sorprendente. Un diario digital de San Rafael, en la provincia de Mendoza, en Argentina, da la noticia de que en esa localidad una imagen de la Virgen ‘llora’ sangre. Esto es una noticia que no puede tomarse a la ligera, y si lo pongo aquí es por la garantía, según el diario digital que lo publica, de que las Autoridades eclesiásticas son conocedoras del hecho y están estudiándolo.

No obstante, a partir de esta página fui manejando el buscador a ver si había más diarios que publicasen esta noticia o solamente era el primer diario que vi. Y sí que encontré. Seis más daban la noticia. Incluso uno de ellos  incluía una fotografía en la que se podía leer una nota escrita a mano diciendo que ‘la imagen de la Santísima Virgen fue retirada por orden del Obispo’. Supongo que para preservarla y estudiarla mejor.

Otro diario comentaba que un médico extrajo una muestra de lo que se suponía era sangre y posteriormente determinó que ‘se trata de glóbulos rojos y hemoglobina positiva’. También se comenta en prensa digital que anteriormente la imagen exudaba como un aceite antes de aparecer con lágrimas de sangre. ¿Estamos ante una nueva manifestación de la Virgen? No lo sé. Pero que el Obispado esté, con la conveniente prudencia, estudiando este hecho, es una tranquilidad. Cuando lo considere conveniente y ante los acontecimientos producidos o que se puedan producir, ya se pronunciará.

Lo que queda absolutamente claro es que la Señora, la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, está pendiente de todos y cada uno de nosotros, especialmente de los que nos acogemos a su amparo, a su intercesión, a su auxilio, a su mediación. Siempre está abierta a todos para ir renovando la Resurrección de su Hijo en los pecadores convertidos y en los cristianos que perseveramos.

Que Cristo Resucitado y su Madre Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás nos bendigan y asistan.