domingo, 7 de julio de 2013

Vendrá a juzgarnos…(y II)

JUICIO FINAL.-JEAN COUSIN EL JOVEN.-RENACIMIENTO
Dejamos la entrada anterior con el profeta Isaías. Seguimos con él. Sigue diciendo Dios por medio del profeta: ‘Si obedecéis y hacéis el bien, comeréis los frutos de la tierra, si os resistís y sois rebeldes, os devorará la espada. Lo ha dicho el Señor’ (Is.1, 19). En definitiva, San Juan recoge esto en su primera carta: ‘Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios nos ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por Él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para librarnos de nuestros pecados’. (1Jn. 4, 8-10). ¿No es esto un canto al Amor de Dios hacia nosotros?
JUICIO UNIVERSAL.-FRA ANGELICO.-RENACIMIENTO
 Del Amor (así, con mayúscula) viene necesariamente todo bien. Si se cumple, la voluntad y los planes de Dios son fiel reflejo en nosotros, que nadie dude que nada habrá que temer a ese juicio personal que tendremos al finalizar nuestra existencia.  El amor será quien marcará nuestro destino. Como dice San Juan de la Cruz, ‘Al atardecer de tu vida te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición’.
 Es así de sencillo, pero en muchos casos, cuesta. Nos cuesta mantener la fidelidad a Dios y surgen ocasiones en las que hablamos más de la cuenta, por ejemplo, enjuiciando a otras personas. Sin darnos cuenta pasamos a emitir juicios sobre la actuación de alguien que conocemos diciendo lo que ha hecho bien o mal. 
JUICIO FINAL.-Bernaert van Orley.-RENACIMIENTO
¿Tenemos algún derecho a ello? Podremos, en cualquier caso, juzgar hechos, situaciones problemas,…pero nunca a las personas. Con ello no haríamos otra cosa que faltar a la caridad. Y a eso no tenemos derecho.
Cuando nos reconocemos pecadores de algo, no nos gusta que se airee y se conozca. Pasaríamos mucha vergüenza, ¿verdad? Pero que no nos quepa duda alguna que cuando muramos y vayamos a presencia del Todopoderoso, además de encontrarnos con Él también nos encontraremos, como decía más arriba, todos nuestros hechos, pensamientos, palabras ofensivas pronunciadas, omisiones que tuvimos cuando debiendo hacer algo no quisimos por comodidad u otra circunstancia. Todo estará al descubierto. Luego recibiremos lo que, según la justicia divina, ya inapelable, la recompensa merecida por nuestros actos y actitudes: el Reino de Dios si le hemos sido fieles o el castigo eterno reservado a quienes han servido al Mal, a las tinieblas.
 Jesús, en la cruz, cuando Dimas le pide que se acuerde de él cuando llegue a su Reino, no tiene ningún problema, a pesar del tremendo suplicio, los dolores y las angustias que padecía, en darle su respuesta ante ese arrepentimiento del último momento: ‘Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso’. (Lc. 23, 43).
JESÚS Y DIMAS, EL BUEN LADRÓN.-TIZIANO.-RENACIMIENTO 
Y eso es un consuelo para todos. Jesús siempre está al quite ante el verdadero arrepentimiento de cualquier pecador y su cambio de vida. Nadie le gana en generosidad ni en misericordia.
Pero tengamos claro todos que si nadie le gana en misericordia, tampoco le gana nadie en justicia. Él es infinitamente justo y nadie le puede engañar. Con Él no sirven subterfugios  ni engaños. Lo conoce todo. Lo sabe todo. Y con Él nadie puede jugar ni tomárselo a la ligera. Lleva las de perder. Seguro. Pero la banalización de estas realidades eternas es excesivamente frecuente en nuestros días. ¡Cuántas personas conozco que ante la idea de ser juzgadas después de su muerte trivializan esta realidad! ‘Yo como soy de buenos sentimientos, no mato ni robo a nadie y voy a Misa muchos domingos, ¿qué miedo voy a tener? Iré al cielo’. Con estas y otras palabras, pero con idéntico significado e intención, se autojustifican o, al menos, lo intentan.
Es inútil. No es suficiente. Eso es lo que creen que hacen, pero ¿cuál es la realidad? ¿Y las omisiones? ¿Y los juicios temerarios? ¿Y los muchos otros pecados, mortales o veniales, que existen? En un pueblecito donde residí unos años, solían acudir al Sacramento de la Reconciliación una vez al año. Cuando salían del templo solían decir que ‘ya habían cumplido con la Parroquia’. Y ya se despedían hasta el año siguiente. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones, pero es un tema con la suficiente seriedad como para no tomárselo a broma.
Otros piensan en divertirse y vivir bien pensando que ya tendrán tiempo de arrepentirse y confesarse. ¿Es que conocen el momento y la hora que les va a tocar?
JUICIO FINAL.-WILLIAM BLAKE.-NEOCLASICISMO
 Estarán cayendo en la actitud del rico que pensó destruir sus graneros y construir otros más grandes. No pensaba en la muerte, pero ya hemos visto su insensatez, en palabras de Cristo, porque le había llegado su hora.  De verdad que Dios nos quiere con locura, pero no lo tomemos a la ligera. Dios aguanta lo indecible, pero cuando le parece llama ante Él a la persona que quiere, hombre o mujer, niño o niña, joven o anciano, y para esa persona comienza su juicio particular
 ‘Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos’, dice el Credo. Pero, ¿es esa la idea de Dios? Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: ‘El Hijo no ha venido para juzgar, sino para salvar y para dar la vida que hay en Él. Es por el rechazo de la Gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo; es retribuido según sus obras y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor’. (Cat. de la Iglesia Católica, punto número 679).
 Claro, que…precisamente porque Dios es justo, tiene una vía intermedia. Está clarísimo que Dios no desea perder a nadie.
PURGATORIO.-HERMANOS LIMBOURG.-GÓTICO INTERNACIONAL
 Quiere la salvación de todos. Y hay muchísimos casos de cristianos que habiendo intentado seguir los planes del Creador en sus vidas, tienen alguna mancha (por llamarlo de alguna manera) que impide la entrada en la Gloria pero no justifica tampoco la condenación eterna. Su destino es el Purgatorio. Una vez purificada su alma irá a gozar de la plenitud de Dios en su Reino. Ya sé que se cuestiona la existencia del Purgatorio, pero me ciño a las enseñanzas de la Iglesia Católica. Y, personalmente, lo creo.
‘Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo’. (Catecismo de la Iglesia Católica. Punto número 1030)
Aunque no está todo concluido. Al final de los tiempos vendrá el Juicio Universal. El de todos. ‘La resurrección de todos los muertos, de los justos y de los pecadores, precederá al juicio final. Esta será la hora en la que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación’. (Catecismo de la Iglesia Católica. Punto número 1038).
JUICIO FINAL .-TRÍPTICO.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
Aquí tiene la lógica explicación evangélica del momento, enseñada por el mismo Jesucristo: ‘Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de gloria, que es suyo. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el pastor separa las ovejas de los cabritos. y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, y tomad posesión del reino que ha sido preparado para vosotros desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber. Fui forastero y me recibisteis en vuestra casa. Anduve sin ropas y me vestisteis. Estuve enfermo y me visitasteis. Estuve en la cárcel y me visitasteis.»
            Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos?  ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?  El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicisteis con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicisteis a mí.»
Dirá después a los que estén a la izquierda: «¡Malditos, alejaos de mí, id al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber;  era forastero y no me recibisteis en vuestra casa; estaba sin ropa y no me vestisteis; estuve enfermo y encarcelado y no me visitasteis.»
JUICIO FINAL.-Joos van Cleve .-RENACIMIENTO
Estos preguntarán también: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?» El Rey les responderá: «En verdad os digo: siempre que no lo hicisteis con alguno de estos más pequeños, dejasteis de hacérmelo a mí.»  Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna’. (Mt. 25, 31-46)
Lo conocen, ¿verdad? Es irrefutable. Es Palabra de Dios.
Que Jesús, triunfante y glorioso, y su Madre, la Virgen del Carmen, patrona de la almas del Purgatorio y de los marinos, cuya Novena estamos realizando, nos bendigan y asistan constantemente.



sábado, 22 de junio de 2013

Vendrá a juzgarnos…(I)

JUICIO FINAL.-STEFAN LOCHNER.-GÓTICO INTERNACIONAL


Caramba. Tal como suena el título de la entrada parece que la cosa no vaya con nosotros. ¿Juzgarnos? ¿A nosotros? ¿A mí en concreto? Nos ponemos a pensar y es probable que recordemos que cuando  nos preparábamos para recibir la Primera Comunión nos hablaban de ese Juicio y de lo que venía después. Pero, ¿ahora? ¿En el siglo XXI?

Pues sí, amigos. En estos tiempos con la tecnología que tenemos, con los avances científicos, algunos de los cuales parece que quieren hacerle la competencia a Dios como si la Humanidad quisiera trascender a su Creador, existe la tendencia de prescindir de Él como si fuera un concepto trasnochado y pasado de moda. Y eso es muy peligroso.

Nuestro aprendizaje del Catecismo nos llevó a conocer las Postrimerías de la vida que son para todos. Para cada cosa en concreto. La primera de todas, la muerte, de la que nadie nos vamos a escapar y de la que hablaremos algún día, si Dios quiere. Y después de ella, ¿qué? 
 LAS POSTRIMERÍAS.-JUAN VALDÉS LEAL.-BARROCO
Jesús nos dijo en varias ocasiones, directa o indirectamente, ‘algo’ sobre este tema. ‘La vida no depende de las riquezas’. (Lc. 12, 15) Esto es una cosa que hoy n o le hacemos caso. Al contrario. Vamos atesorando y todo parece que va en esa dirección. Los valores humanos y los espirituales se intenta desterrarlos de nuestra sociedad.

Un hombre rico tuvo una cosecha abundante y empezó a pensar qué haría con todo  eso. ‘Ya sé lo que voy a hacer, derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, almacenaré en ellos todas mis cosechas y mis bienes, y me diré: -Ahora ya tienes almacenado para muchos años; descansa, come, bebe y pásalo bien. Pero Dios le dijo: -¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién va a ser todo lo que has acaparado? Así le suceda a quien atesora para sí en lugar de hacerse rico ante Dios’ (Lc. 12, 15-21).

Esta es una de las ocasiones en las que Jesús aprovecha una situación previa planteada para darnos un aviso. 
 Ese rico ‘previsor’ se presentaría ante Dios esa noche y, según cuentan algunos que les ha pasado, ven lo que ha sido su vida hasta en los detalles más ínfimos. Y se encuentran solos.
 PARÁBOLA DEL HOMBRE RICO.-REMBRANDT.-BARROCO
 Se dan cuenta que no hay marcha atrás. En algunos casos la misericordia divina les ha permitido volver y han dado a su vida un giro radical. Han enmendado sus actitudes en justo agradecimiento al detalle que Dios, Uno y Trino, ha tenido con ellos.

PARÁBOLA DEL RICO EPULÓN Y LÁZARO.-GUSTAVE MOREAU.-SIMBOLISMO
Pero no acabamos de ver que ‘eso’ vaya con nosotros. Jesús insiste con más y más ejemplos. ‘Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino y todos los días celebraba espléndidos banquetes.

Y había también un pobre llamado Lázaro…que deseaba saciar su hambre con lo que tiraban de la mesa del rico…Un día el pobre murió y fue llevado al seno de Abraham. También murió el rico y fue sepultado. Y en el abismo, cuando se hallaba entre torturas, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Y gritó: -Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje en agua la yema de su dedo y refresque mi lengua, porque no soporto estas llamas. Abraham respondió: -Recuerda, hijo, que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, en cambio, males. Ahora él está consolado y tú atormentado…’

Cuando vio que no había nada que hacer pidió que mandase a Lázaro a su casa para avisar a su familia que enmendasen sus vidas. La respuesta que recibió de Abraham también estaba clara y no admitía discusión alguna: ‘Ya tienen a Moisés y a los profetas. ¡Que los escuchen! 
 RICO EPULÓN EN EL INFIERNO.-JAMES TISSOT.-S.XIX - XX
Él insistió: -No, padre Abraham, si se les presenta un muerto se convertirán. Entonces Abraham le dijo: -Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco harán caso aunque resucite un muerto.’ (Lc. 16, 19-31).

Patético si se quiere, pero real. Eso es lo que tenemos. Jesús llama ‘insensato’ al rico que hizo planes para muchos años. ¿Cuántos insensatos existen hoy en el mundo? ¿Alguien puede saber el momento de presentarse ante Dios en lo que es conocido como el ‘juicio particular’ de cada persona? ¿Va a ir con sus manos llenas o vacías? ¿Qué será lo que oirá de parte de Dios, ya para toda una eternidad, como en el caso del rico que veía la necesidad de Lázaro y no se preocupaba de su hambre?

En este último caso nos encontramos con algo más claro. Abraham responde a la petición del rico que mande al pobre Lázaro que tienen a Moisés y a los profetas que decían las cosas con claridad meridiana, pero ¿y hoy? Amigos…Hoy tenemos Alguien superior a Moisés y a los profetas. Es el mismo Dios, hecho hombre en la persona de Jesús de Nazaret, quien nos ha marcado una pauta de vida y nos ha dejado, como en todos los tiempos ha hecho, una libertad para ser rectamente usada.

En nombre de ella se cometen las mayores barbaridades y aberraciones, porque esa libertad tiene unos límites establecidos en la Ley Natural, Ley de Derecho Divino establecida en el Sinaí, para los hombres y mujeres de todos los tiempos. El ‘No matarás’ obliga a todos y para todos los casos. Pero hay quien se empeña en hablar de ‘muerte digna’ a la eutanasia, como si la muerte fuese digna o indigna. La muerte es lo que es y es para todos. Como he dicho anteriormente, hablaremos de ella.

El grito absurdo de esas mujeres ‘nosotras parimos, nosotras decidimos’, plantea una falsa premisa referente a su libertad, porque la vida del ser que puedan llevar en su interior es innegociable y tiene derecho a vivir. Dios es el Señor de la Vida y a Él pertenece disponer de ella. Pero prescindimos del Creador y queremos hacer lo que queramos en nombre de una falsa idea de la libertad. ¿Estarán llamando luego a Jesús para que envíe al inocente que abortaron con la yema mojada de su dedito para aliviarles su sufrimiento?

JUICIO FINAL.-PIETER POURBUS.-RENACIMIENTO
El ‘no codiciarás los bienes ajenos’ del Decálogo, supone respetar lo que no es nuestro, pero algunos, podridos de dinero y corrupción, no se detienen ante nada ni nadie y consiguen riquezas por medios ilícitos. Hay quien con engaños se ha quedado con los ahorros de ancianos y de personas humildes que, con sacrificios sin cuento, habían conseguido tener algo de dinero recogido para su vejez o para algunas necesidades imprevistas.

CONVERSIÓN DE SAN PABLO.-ANDREA SCHIAVONE.-RENACIMIENTO
Quizá alguno piense que me estoy poniendo apocalíptico y que exagero. Pienso que no, y la prensa diaria constantemente nos está contando casos concretos a diario. Las cosas son como son. Es innegable que Dios y la Iglesia han tenido y siguen teniendo persecuciones porque algunos se empeñan en que ‘molestan’ para los objetivos de sus vidas. Se les puede aplicar lo que el mismo Jesús dijo a Saulo, según le cuenta al rey Agripa cuando le refirió su conversión: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Es inútil que des coces contra el aguijón. Yo pregunté: -¿Quién eres, Señor?  Y el Señor respondió: -Yo soy Jesús, a quien tú persigues’ (Hech.26, 14-15). Pues…eso mismo es posible que algunos, incluso los que hoy orquestan una persecución a Jesucristo más o menos solapada, oigan cuando en sus oídos resuene la voz de Jesús al ser llamados a su presencia.

LA PARUSÍA.-MARTEN DE VOS.-MANIERISMO
No hay que jugarse la eternidad, que mal que le pese a quien sea, existe. Para lo bueno y para lo malo. Si creemos y esperamos en Jesucristo, esforzándonos en cumplir su voluntad, con todos nuestros fallos y errores, nada hemos de temer. Su misericordia es infinita. Si se va ‘de listo por la vida’ y le obvia en su existencia, corre el riesgo de no tener ocasión de cambiar el rumbo de la vida que lleva. Cierto es que Dios no se vuelve atrás de lo que dice, y cuando dijo por medio de Isaías que ‘aunque vuestros pecados sean como escarlata, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, quedarán como la lana’. (Is.1, 18), lo cumple y lo cumplirá. Eso es Palabra de Dios y no tiene nada que añadir ni que quitar. 
La próxima entrada acabaremos este tema, si Dios quiere.

Que Jesucristo Glorioso y su Madre, Nuestra Señora de Beauraing, nos bendigan y protejan

domingo, 2 de junio de 2013

Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre

ASCENSIÓN DE JESUCRISTO.-SALVADOR DALÍ.-SURREALISMO 
¿Cuántas veces habremos celebrado los cristianos esta festividad? Recuerdo que desde mi infancia oí un refrán que decía: ‘Tres jueves hay en el año que relucen como el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión’.  Eran unas festividades entrañables por los distintos contenidos que cada una encierra y continúan siéndolo. Pero ¡qué pena que estas dos últimas se haya trasladado su celebración a domingo! Parece, al menos para mí, que les falte algo…
Aunque en anteriores ocasiones las haya tocado de pasada, en el comentario del Credo que estamos haciendo tiene un lugar. Y muy importante, porque es posible que no nos hayamos detenido a profundizar en su significado. ¿Qué encierra la expresión ‘Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso?
SANTÍSIMA TRINIDAD Y LA VIRGEN.-MIGUEL CABRERA.-S.XVIII.-
ARTE COLONIAL
En el Credo está, ciertamente de forma muy sucinta, el proyecto de la Santísima Trinidad con la Humanidad y nuestra aceptación de todo cuanto en él se expone. Después de expresar que creemos y aceptamos al Padre como Creador, pasamos a enumerar los distintos momentos en que el Hijo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, asume nuestra naturaleza humana en la persona de Jesús de Nazaret, como Redentor y Salvador de todas las personas, y que a los largo de los siglos fue anunciado por los Profetas y recogido en las Escrituras, incluido que nacería de una Madre Virgen, la cual tuvo un especial protagonismo en la Redención, como todos conocemos. Él era, real y verdaderamente, la presencia de Dios en nuestro mundo, la Palabra Creadora con la que el universo fue creado. El Logos.
Pues bien. Cuando se cumple la plenitud de los tiempos y se hacen realidad todas la profecías anunciadas, se plenifica la Redención con la Resurrección de entre los muertos de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, venciendo a la muerte y, sobre todo, venciendo al padre de la mentira y del Mal y a sus ángeles rebeldes.
RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO .- 
AGNOLO BRONZINO.- RENACIMIENTO
Una vez cumplida la misión para la que había nacido, ya no tenía razón de ser su   estancia sobre nosotros. Pero como nos conocía y nos quería para Él no nos abandonó a nuestras fuerzas que, ciertamente, eran pocas. Preparó las cosas para continuar estando de forma distinta con nosotros, con cada uno de nosotros, dejándonos la Iglesia y los Sacramentos, especialmente la Eucaristía. Y de ese aspecto es el que voy a intentar comentar en esta entrada.
San Lucas, al final de su Evangelio, nos relata el momento: ‘Los llevó hasta cerca de Betania, y levantando sus manos, les bendijo, y mientras les bendecía se alejaba de ellos y era llevado al cielo. Ellos se postraron ante Él y se volvieron a Jerusalén con grande gozo. Y estaban de continuo en el templo bendiciendo a Dios’. (Lc. 24, 50-53).

Hay varios puntos en los que me he detenido a meditar en distintas ocasiones. La Redención no tiene otro objetivo que recuperemos la oportunidad de estar con Dios. Él no se resigna a perdernos por la desobediencia de nuestros primeros padres. 
ASCENSIÓN DE JESÚS .- GAROFALO.-MANIERISMO
Nos quiere ver absoluta y totalmente felices. ¡Si nos creó para eso! De hecho, una de las primeras cosas que hace Jesús al resucitar es descender al Limbo de los Justos para anunciarles la liberación del estado en el que estaban y que gozasen plenamente de Dios, en el que habían creído y con quien habían colaborado.
Al ascender al cielo hace realidad la promesa hecha un tiempo antes: ‘En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así os lo diría, porque voy a prepararos el lugar. Cuando yo me haya ido y os haya preparado el lugar, de nuevo volveré y os tomaré conmigo para que donde yo estoy esteis también vosotros.’(Jn. 14, 2-3). Dicho con otras palabras, desea que todos participemos de su Vida en la auténtica Casa: su Reino, del que tanto habló y que tan pocos entendieron. Fue a partir de Pentecostés, al hacerse presente el Espíritu de Dios a la Virgen y a los discípulos, cuando comienzan a entender el mensaje del Maestro. 
San Pablo dice cuando escribe a los cristianos de Éfeso: ‘No ceso de dar gracias por vosotros y de hacer de vosotros memoria en mis oraciones para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo y Padre de la gloria os conceda espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, iluminando los ojos de vuestro corazón. Con esto entenderéis cuál es la esperanza a que os ha llamado, cuáles las riquezas y la gloria de la herencia otorgada a los santos y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros los creyentes, según la fuerza de su poderosa virtud, que Él ejerció en Cristo resucitándolo entre los muertos y sentándolo a su diestra en los cielos’. (Ef. 1, 16-20).
Pienso que no comprenderemos del todo nuestro papel en el mundo si solamente miramos y nos quedamos con la forma de vida que nuestra sociedad nos presenta. Parece que solamente desde el materialismo y el ‘tener’ o ‘poseer’ (cosas, objetos, dinero,…) vamos a encontrar nuestro camino de cara a un futuro. 
SAN AGUSTÍN Y SANTA. MÓNICA
Al nuestro. Craso error. Nuestro destino último, por mucho que se nos quiera apartar de ese camino, es Dios. ‘Nos hiciste para Ti, Señor, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti’. Conocen al autor de este pensamiento, ¿verdad? San  Agustín tardó en darse cuenta, pero cuando lo hizo encontró el auténtico Camino de su vida. Su madre, Santa Mónica, sabe lo que lloró y sufrió hasta que su hijo dio el vuelco. No importa el tiempo. Lo importante es que nos entreguemos a la Misericordia de Dios y nos empeñemos en dar el vuelco necesario. La paciencia de Dios es infinita. Su Misericordia, también.
El mismo Jesús durante su vida pública tuvo que luchar contra muchas concepciones sociales y de la interpretación de la Ley Mosaica en su tiempo. Pero lo hizo. Nosotros, dentro de nuestros límites, debemos seguir su ejemplo y pedir la acción del Espíritu en nosotros. Entre otras cosas, para eso se hizo presente en Pentecostés: ‘Recibiréis la virtud del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra’. (Act. 1, 8). Somos la esperanza de Jesucristo. Sus instrumentos. Sus colaboradores. Sus hermanos inmersos en la Iglesia por Él fundada y que tanto se ha perseguido siempre y también ahora.
Estas palabras suyas son las que han motivado a la Iglesia a adentrarse en la Historia con la bandera de la Palabra de Jesucristo, cumpliendo el encargo recibido. El Papa Francisco es ahora el timonel de la barca de Pedro. Nosotros, la tripulación. Cada generación hará realidad este encargo a golpes de Espíritu Divino que se encargará de que en cada tiempo, en cada etapa de la Historia, se conozcan los signos de los tiempos y la voluntad del Supremos Hacedor.
PENTECOSTÉS.-JUAN BAUTISTA MAÍNO.-BARROCO
 ‘Y las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia’ (Mt. 16, 18). ‘El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán’. (Mt. 24, 35)
Entonces, ¿hemos de vivir alejados de la sociedad, de cuanto nos rodea, de lo que queremos,..? ¡No, por favor! No es eso. Vamos a fijarnos en el relato que de la Ascensión de Jesús hacen los Hechos de los Apóstoles: ‘Diciendo esto y viéndole ellos, se elevó, y una nube le ocultó a sus ojos. Mientras estaban mirando al cielo, fija la vista en Él, que se iba, dos varones con hábitos blancos se les pusieron delante y les dijeron: -Varones galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo? Ese Jesús que ha sido llevado de entre vosotros al cielo vendrá así como le habéis visto ir al cielo.. Entonces se volvieron del monte llamado Olivete a Jerusalén, que dista de allí el camino de un sábado’. (Act.1, 9-12).
ASCENSIÓN DE XTO.-HARRY ANDERSON.-S. XX
Si observamos el momento, realmente emocionante para ellos (y tal vez para nosotros si intentáramos ‘estar’ allí presenciándolo), solamente vivían el ‘ahora’. No lo olvidarían jamás ese instante, realmente trascendente y único. Pero el mensaje que recibieron de los mensajeros celestiales les sacó de su ensimismamiento. Se volvieron a Jerusalén. Poco a poco se fueron percatando que para ellos todo empezaba a partir de ahora. Volvieron a su realidad. ‘Estaban de continuo en el templo bendiciendo a Dios’, como hemos dicho antes. Pero eso fue el principio. Después…había que hacer realidad el encargo recibido: ‘Seréis mis testigos hasta los confines de la tierra’. Y empezaron. Y con ellos empezó la Historia de la Iglesia que Jesucristo nos dejó en herencia para nuestro bien. Y que nosotros, al nacer y recibir el Bautismo, recibimos unas páginas para escribir en ellas una parte de esa Historia. Porque también somos herederos y destinatarios de aquel encargo que dio en su Ascensión.
Pero ese es nuestro camino. Jesucristo con su Ascensión nos está preparando la nuestra para ocupar la ‘morada’ que nos tiene destinada. Hemos de tener los pies en el suelo viendo la realidad que nos rodea y dar la respuesta que Él mismo hubiera dado, según los carismas o talentos que nos ha dado para ser sus testigos, sus ojos, sus manos, sus pies,…en el tiempo que vivimos aun con las limitaciones que tengamos. 
ASCENSIÓN DE CRISTO.-HERMANOS LIMBOURG.-GÓTICO INTERNACIONAL
Lo que no debemos permitir es que fracase en nosotros el sacrificio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Quien lo dio todo por cada uno de nosotros. Se trata de dar una respuesta, la nuestra, en la construcción del Reino de Dios.
Finalizo con las palabras del beato Juan Pablo II, que lo recogió muy bien: ‘El misterio de la Ascensión nos abre hoy el horizonte ideal desde el que se ha de enfocar este compromiso. Es, ante todo, el horizonte de la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. Asciende al cielo como rey de amor y paz, fuente de salvación para la humanidad entera. Asciende ‘para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros, como hemos escuchado en la carta a los Hebreos (Heb. 9,24). La palabra de Dios nos invita a tener confianza: ‘es fiel quien hizo la promesa’ (Heb. 10, 23) .- (Juan Pablo II. 24 de mayo de 2001.-Homilía en la clausura del VI Consistorio Extraordinario).

Que Nuestro Señor Jesucristo, ya a la derecha del Padre, y su Madre Nuestra Señora de Eunate nos bendigan y protejan.


martes, 14 de mayo de 2013

Pero…¡faltaba uno!

FRANÇOIS JOSEPH NAVEZ.-S. XIX

Efectivamente, faltaba uno. ¿Por qué no estaba allí con todos? No se sabe. Se pueden hacer conjeturas de todo tipo y personalmente no voy a ser menos, pero la realidad no la sabremos. Sí sabemos que el apóstol Tomás es considerado generalmente como el prototipo de la duda, pero ¿realmente es así?



Confieso que no tengo preparación bíblica para adentrarme en sesudos estudios más o menos científicos o documentados, pero basándome en el Evangelio y en algunas personas muchísimo más preparadas que yo, voy a tratar el tema de la Resurrección del Maestro desde lo que se refiere a Santo Tomás.



Pienso que después de haber tratado el pasaje de la aparición al resto de Apóstoles sin estar él presente, es conveniente, si no necesario, conocer previamente algunas intervenciones suyas que aparecen en los Evangelios.

 CARL BLOCH.-REALISMO DANÉS



Una de ellas, señalando a Tomás como protagonista, la vemos cuando Jesucristo presiente la cercanía de su Pasión. Así dice Marcos en su Evangelio: ‘Subían camino de Jerusalén y Jesús iba por delante de sus discípulos que lo seguían sobrecogidos y asustados. Entonces tomando consigo a los doce comenzó a decirles lo que le iba a pasar: -Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos; se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán, pero a los tres días resucitará’. (Mc. 10, 32-34).



Habiendo sido avisado de la gravedad de la enfermedad de su amigo Lázaro, hermano de Marta y de María, se dirigían hacia Betania, muy cercana de Jerusalén. Los apóstoles estaban esperanzados en la curación de este amigo del Maestro, si bien iban preocupados, si no temerosos, por lo que les había dicho sobre su Pasión. Pero Jesús les aclaró las ideas: ‘Entonces Jesús se expresó claramente. –Lázaro ha muerto. Y me alegro de no haber estado allí por vuestro bien: porque así tendréis un motivo más para creer. Vamos, pues, allá. Tomás, por sobrenombre ‘el Mellizo’, dijo a los otros discípulos: -Vamos también nosotros a morir con él’. (Jn. 11, 14-16).




Existen dos preocupaciones, Lázaro muerto, según les dice Jesús y lo que con anterioridad también les ha contado sobre sus padecimientos. Y es Tomás quien se dirige a sus compañeros con una exhortación muy comprometida: morir con el Maestro.
MONASTERIO DE SILOS.-ROMÁNICO.-SIGLO XI
 Un pensamiento o resolución propia de la amistad que les une con Él. Nos muestra su fidelidad e identificación de unir su propio destino con quien continuamente les enseñaba en sus constantes desplazamientos por Galilea. ¿Podríamos tomarlo como una declaración de intenciones? En cualquier caso lo que pienso que está claro en este episodio es que no desea abandonarlo.



Existe otro momento muy especial y significativo. Estaban reunidos los doce con Él para celebrar la Pascua, aunque realmente era una cena de despedida. ¿Era, pues, un ‘adiós’? Realmente, según me parece, era un ‘hasta luego’. Lo que ocurre es que ninguno de ellos podía imaginarse el auténtico alcance de aquellos momentos.



Habían presenciado el gesto por parte de Jesús de lavarles los pies. Habían oído cómo, después de darles el precepto de amarse unos a otros como Él lo había hacho con ellos, Pedro manifiesta su intención de seguirlo donde sea y la respuesta que recibió indicándolo que esa noche lo negaría tres veces antes de que el gallo cantase. 
REMBRANT VAN RIJN .-BARROCO
Pero tampoco entendían el alcance de aquello que estaba pasando. Pero en esta ocasión se dirige a todos y les dice: ‘En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así os lo diría, porque voy a prepararos el lugar. Cuando yo me haya ido y os haya preparado el lugar, de nuevo volveré y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros. Pues para donde yo voy, vosotros conocéis el camino’. (Jn. 14, 2-4).



Pero allí había alguien presente que, aunque creía conocer el significado de esas palabras, quería tener una mayor seguridad. O quizá una seguridad total. Absoluta. Y tomando la palabra se dirige a su Maestro asumiendo la portavocía de todos y le pregunta con una claridad meridiana: ‘No sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?’ (Jn. 14, 5).




No era el momento de saber y asumir que el lugar era la cruz. Y menos aún lo doloroso y cruel de ese camino. Eso vendría más adelante. 
BENJAMIN WEST.-S. XVIII - XIX
Pero a través de esa intervención de Tomás, nos ha llegado una de las mejores definiciones que Jesucristo da de sí mismo: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me habéis conocido, conoceréis también a mi Padre. Desde hora le conocéis y le habéis visto’. (Jn, 14, 6-7).



Independientemente de este episodio, pero íntimamente ligado a él, hemos de agradecer de alguna manera a Tomás su intervención, pues a través de ella podemos descubrir algunas posturas nuestras con respecto a Dios que están en un mismo plano con este apóstol. Por ejemplo. Él tenía una duda sobre el significado de las palabras de su Maestro. Nosotros, cuando meditamos el Evangelio, que es la Palabra, ¿no nos han surgido dudas sobre cómo llevarlas a cabo o simplemente, qué significado tienen para nuestra vida?



No obstante, de la misma manera que Tomás le pregunta directamente y con absoluta confianza lo que no entiende, es muy probable que también  nosotros, desde la intimidad de la oración, de la meditación o de la adoración, siendo conscientes de nuestras propias limitaciones e ignorancia, le hayamos interrogado para conocer su respuesta o le hayamos pedido luz al Espíritu para conocer aquello que desconocíamos. Y Jesús, de la misma manera que le dio su respuesta, también nos la dará. Vendrá directamente a nuestro corazón, a través de la homilía de la Misa dominical, de la palabra del Papa Francisco o del Magisterio de la Iglesia. Pero llegará. De forma inmediata o al tiempo que Dios considere oportuno. Pero quedaremos satisfechos.




Después de habernos metido en estas dos intervenciones de Tomás, es posible que  ahora entendamos mejor el episodio central de esta entrada. 
LÉONARD LIMOSIN .- RENACIMIENTO
Es cierto que todos o al menos la mayoría de cuantos lo lean ahora ya lo conozcan, pero siempre se descubren nuevos aspectos. ¿Cómo ocurrió? En la entrada anterior ya tratamos la aparición al resto de los Apóstoles, pero, como dice el título de la entrada, faltaba uno: Tomás. No solamente no tuvo el gozo de ver al Resucitado, sino que cuando se lo contaron no lo creyó. Sigamos a San Juan en su relato.



‘Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: -Hemos visto al Señor. Él les dijo: -Si no veo en sus manos las huellas de los clavos y meto mis dedos en el lugar de los clavos y mi mano en su costado, no creeré’. (Jn. 20, 24-25). Ante semejante respuesta y actitud podríamos plantearnos si obedece a un sentimiento de escepticismo o a cualquier otra causa. Probablemente conocía la forma horrorosa de su muerte. Conocería, como cualquier persona de la época lo que significaba la muerte en una cruz, además del sufrimiento anterior por la flagelación y la coronación de espinas. Ahora, humanamente, no podía admitir que estuviera vivo. O quizá tenía miedo a admitir la realidad de lo que le estaban transmitiendo por si luego venía un desengaño.

 
PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO

A buen seguro, él como los otros apóstoles, habrían sufrido por el martirio infringido a su Maestro y por el tormento que le ocasionó la muerte. Pienso que se negaba a sufrir más con el desengaño que le podría ocasionar que fuera un error de los otros diez. Quizá hubiese oído que también se había aparecido a las mujeres que habitualmente le acompañaban y, de forma directa, a María Magdalena, pero no. Era demasiado hermoso y no quería soñar para luego despertar a la cruda realidad.




Era, pues, necesario que tuviese su propia experiencia. Y la tuvo.
ALONSO BERRUGUETE .- RENACIMIENTO
 ¡Vaya si la tuvo! Y además a cargo del mismísimo Jesús que a través de sus dudas legó un mensaje, no solamente  a Tomás y a los otros apóstoles, sino a los hombres y mujeres de todos los tiempos: ‘Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: -La paz con vosotros. Luego dice a Tomás: -Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: -Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo: -Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’. (Jn. 20, 26-29.

Sí. Tomás se rinde a la gozosa evidencia, sublimada ahora por el hondo convencimiento, tantas veces demostrado, de la divinidad de Jesús. Hace marcha atrás y de la misma manera que a todos sus compañeros manifestó su incredulidad, ante todos manifiesta este cambio de actitud y de convencimiento. Y lo manifiesta con esa frase tan hermosa que ha llegado hoy hasta nosotros como el paradigma más completo de la fe: ‘Señor mío y Dios mío’. Después de Tomás, cuántas veces habremos tomado su confesión los hombres y mujeres de todos los tiempos dirigiéndonos a Dios en nuestra adoración o en cualquier momento del día, con las mismas intenciones de este apóstol. 
 Esta allí hablándole y animándole al camino de la Fe. Pero a la vez le da y nos transmite a nosotros esa nueva Bienaventuranza: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’. 
 LUCA SIGNORELLI.-RENACIMIENTO
Parece que quiere decirnos que es fácil creer cuando se ven las cosas, pero cuando no se ven…Humanamente hemos de admitir que hay ocasiones que nos cuesta, especialmente cuando nos enfrentamos a una situación o problema muy difícil con los que la vida de cada día nos ofrece en ocasiones. Y nos aferramos a Él, incluso con desesperación. Y si tarda en venir la luz que necesitamos somos capaces de desesperarnos e incluso de preguntarle ‘dónde está’.

Sin embargo, cuando en cierta ocasión leí el fragmento de San Gregorio Magno que pongo a continuación, lo asumí en mi interior. Era una posibilidad que no se me había ocurrido. Veamos lo que dice este Padre de la Iglesia: ‘¿Qué es, hermanos muy amados, lo que descubrís en estos hechos? ¿Creéis acaso que sucedieron porque sí todas estas cosas: que aquel discípulo elegido estuviera primero ausente, que luego al venir oyese, que al oír dudase, que al dudar palpase, que al palpar creyese? Todo esto no sucedió porque sí, sino por disposición divina.




La bondad de Dios actuó en este caso de un modo admirable, ya que aquel discípulo que había dudado, al palpar las heridas del cuerpo de su Maestro, curó las heridas de nuestra incredulidad. 
 VERROCHIO.- SIGLO XIV.-RENACIMIENTO
Más provechosa fue para nuestra fe la incredulidad de Tomás que la fe de los otros discípulos, ya que, al ser él inducido a creer por el hecho de haber palpado, nuestra mente, libre de toda duda, es confirmada en la fe. De este modo, en efecto, aquel discípulo que dudó y que palpó se convirtió en testigo de la realidad de la Resurrección’. (San Gregorio Magno.- Homilía 26, 7-9).



Cuando nuestra fe es capaz de dar una respuesta de fe creyendo a ciegas en ese Jesús, Dios y Hombre verdadero, sin condiciones ni límites, estamos haciendo realidad esa bienaventuranza y manifestando la madurez de nuestra fe, porque ‘creemos sin ver’ y pasamos a ser dichosos. Y no me resisto a traer el testimonio de Isabel cuando unos treinta y cuatro años antes dijo lo mismo, quizá con otras palabras, a la Madre de Jesús cuando fue a visitarla a su casa de Ain Karin: ‘Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor’. (Lc. 1, 45).

VISITACIÓN A STA. ISABEL.-PAUL TROGER.-ROCOCÓ
Que Jesús Resucitado y la Virgen Nuestra Madre nos bendigan.