viernes, 14 de febrero de 2014

Creo en el perdón de los pecados

SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN.-JOSÉ BENLLIURE Y GIL.-S. XIX - XX
      Si hay alguna cosa que no se le puede negar a Jesucristo es su actuación con las gentes que le escuchaban, que le presentaban o a quienes se dirigía 'perdonando sus pecados'. Aunque no se lo pidieran expresamente.
      Realmente aquellas personas no podían imaginar que aquel hombre joven, a quien muchos de ellos habían visto crecer, podía perdonar los pecados, porque eso está reservado únicamente a Dios. Y ellos veían en Jesús una persona absolutamente normal como ellos mismos lo eran.
      Solamente con el paso del tiempo , oyéndolo predicar y presenciando sus curaciones milagrosas (cuando no era verlo resucitar un muerto), empezaron a vislumbrar en Él algo más. Incluso algunos, como Nicodemo, pudieron intuir que el Mesías esperado podía ser aquel hombre, a pesar de que su figura se alejaba totalmente de la concepción que los hebreos tenían del Mesías, pues pensaban que sería como un  nuevo Rey David o un guerrero poderoso. En el caso de Jesús, encajaba mucho más en Él que fuese el Señor del Perdón y de la Misericordia.
EN CASA DE SIMÓN EL FARISEO.-PAOLO CALIARI, EL VERONÉS.-RENACIMIENTO
      En la comida celebrada en la casa de Simón el fariseo,que lo invitó para hablar con Él y conocerlo mejor, quedó patente este hecho, pues una pecadora arrepentida, al parecer conocida por todos los presentes, se coloca detrás del Maestro llorando y con sus propias lágrimas bañándole los pies a la vez que se los ungía con el ungüento que llevaba.
      El pasaje puede leerse en el Evangelio de San Lucas, capítulo 7, versículos 36 a 50. De él pueden sacarse muchas conclusiones pero lo importante en este momento es la actitud de Jesús con el arrepentimiento de aquella mujer. Tras ponerle un ejemplo a Simón y forzando una respuesta por parte suya, se dirige a la mujer para decirle: '-Tus pecados te son perdonados'. Esto provocó una reacción interna  entre los comensales que se dijeron para sus adentros: '¿Quién es este que hasta perdona los pecados?' Pero es en la despedida que da a la mujer donde quedan totalmente zanjadas las dudas de los presentes: 'Jesús dijo a la mujer: -Tu fe te ha salvado. Vete en paz'.
      Actualmente existe mucha gente  que incluso cuando va al templo para asistir a la celebración dominical de la Eucaristía, ciertamente recita el Credo, pero ¿sabe lo que está diciendo? ¿Es consciente, por ejemplo, en lo que supone decir en voz alta 'creo en el perdón de los pecados'? 

EL PERDÓN DE LOS PECADOS.-ÓLEO 
Digo esto porque conozco muchas personas que no le dan la importancia que merece el Sacramento de la Reconciliación en nuestras vidas y se contentan con ir a confesarse una vez al año. Y eso si es que lo hacen.
      Estoy casi seguro que será una actitud inadvertida la que tienen, pero ¡ojo! Podría ser un desprecio a Dios que para devolvernos la Vida no dudó en enviarnos a su Hijo para rescatarnos de las garras del Mal en las que estábamos desde el primer pecado de nuestros primeros padres y que pudiéramos gozar de la misma Vida de Dios a través de la Gracia. En ese objetivo conforma Jesucristo su predicación, sus enseñanzas, sus mensajes,... Conoce perfectamente la inclinación al pecado que tiene nuestra naturaleza y desea dotarnos de los medios necesarios para vencer al Padre de la Mentira.

      Pienso que sería absurdo haber estado predicando el perdón, perdonando Él mismo a los pecadores, y luego dejarnos solos ante nuestras limitaciones e impotencias. 
JESÚS RESUCITADO ENTRE LOS APÓSTOLES.-HARRY ANDERSON.-S. XX
Si eligió doce hombres para que lo acompañaran en su misión fue precisamente para hacerlos continuadores de su misión y transmitirles el poder de seguir perdonando los pecados en su Nombre.
      De eso no existe duda alguna para nadie,pues sería necio negarlo cuando existen en los Evangelios testimonios suficientes de esto. Por ejemplo, el de Juan: 'Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo de los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío". Dicho ésto sopló sobre ellos y les dijo: "-Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
      El Papa, en la audiencia general del miércoles 20 de noviembre de 2013, hablando del perdón de los pecados, dijo: 'El soplo de Jesús, acompañado por las palabras con las que comunica el Espíritu, indica la transmisión de la vida, la vida nueva regenerada por el perdón. Pero antes de hacer el gesto de soplar y donar el Espíritu, Jesús muestra sus llagas, en las manos y en el costado: estas heridas representan el precio de nuestra salvación.
El Espíritu Santo nos trae el perdón de Dios "pasando a través" de las llagas de Jesús. Estas llagas que Él quiso conservar. También en este momento Él, en el Cielo, muestra al Padre las llagas  con las cuales nos rescató.

     Por la fuerza de estas llagas, nuestros pecados son perdonados: así Jesús dio su vida para nuestra paz, para nuestra alegría, para el don de la Gracia en nuestra alma, para el perdón de nuestros pecados. Es muy bello contemplar a Jesús de este modo'.
      Sí, señores. Les da el poder de perdonar en su Nombre. Es decir, Dios perdona al hombre a través de otros hombres, en este caso los Apóstoles y sus sucesores los sacerdotes. Les da el poder de atar y desatar, como le dijo a Pedro: 'Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo'. (Mt. 16, 19).
      Es también el Papa quien nos explica este poder: 'Jesús da a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados. Es un poco difícil comprender cómo un hombre puede perdonar los pecados, pero Jesús da ese poder. La Iglesia es depositaria del poder de las llaves, de abrir o cerrar al perdón. Dios perdona a todo hombre en su soberana misericordia, pero Él mismo quiso que quienes pertenecen a Cristo y a la Iglesia reciban el perdón mediante los ministros de la comunidad.' Esto lo dice el Vicario de Cristo en la tierra, el sucesor de Pedro.

     Entonces está totalmente fuera de la voluntad de Dios lo que algunas personas dicen que ellos 'se confiesan directamente con Dios', lo cual no resulta válido según estamos viendo, porque el perdón divino tiene que llegar precisamente a través del Sacramento de la Reconciliación y recibiendo la absolución de los pecados a través de un hombre, también pecador, pero que ha recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal y que al ser una persona como nosotros los penitentes, puede entender perfectamente nuestras limitaciones y flaquezas. Además. Si nos 'confesamos con Dios', ¿qué garantía tenemos de haber recibido el perdón por su parte? ¿Cómo sabemos que Dios nos ha perdonado?
Les confieso que cuando mi director espiritual, tras oírme en confesión y hacerme las recomendaciones pertinentes, me dice: 'Escucha cómo Dios te perdona', se me eriza la piel, porque es el mismo Dios el que va a abrazarme en ese momento con su perdón. Continúa el sacerdote diciendo: 'Dios Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y resurrección de su Hijo, y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz, Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO'.
   Los sentimientos internos que se producen son inenarrables. ¿Cómo se puede explicar que en ese preciso momento el Dios Creador del Universo nos está enviando a vivir su amistad y a trabajar por Él, con Él y en Él, teniendo la seguridad de nos ha otorgado su perdón, de que nos va a ayudar en cuanto necesitemos, de que si volvemos a caer, Él estará dispuesto de nuevo a ayudarnos, a levantarnos, con su perdón y su Gracia,...
      ¿Que si creo en el perdón de los pecados? ¡¡Pues claro que sí!! Con todo mi corazón, con toda mi fuerza, con toda mi mente, con todo mi ser,...Contamos con la ayuda de Jesucristo y con su Misericordia. ¿Qué más queremos? Permítanme finalizar con las palabras que empleó el Santo Padre para terminar su Catequesis: 'Queridos hermanos, como miembros de la Iglesia, ¿somos conscientes de la belleza de este don que nos ofrece Dios mismo? ¿Sentimos la alegría de este interés, de esa atención maternal que la Iglesia tiene hacia nosotros? ¿Sabemos valorarla con sencillez y asiduidad?
      No olvidemos que Dios no se cansa de perdonarnos. Mediante el ministerio del sacerdote nos estrecha en un nuevo abrazo que nos regenera y nos permite volver a levantarnos y retomar de nuevo el camino. Porque ésta es nuestra vida: volver a levantarnos continuamente y retomar el camino'.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.-MELCHOR PÉREZ DE HOLGUÍN.-BARROCO COLONIAL
      Que Nuestro Señor Crucificado  y su bendita Madre Nuestra Señora del Rosario nos bendigan.

martes, 28 de enero de 2014

Creo en la Comunión de los Santos (y II)

IGLESIAS MILITANTE Y TRIUNFANTE.-ANDREA DA FIRENZE.-GÓTICO
      En la entrada anterior empecé a tratar el tema que aparece  al final del Credo sobre la Comunión de los Santos  y aparecía en él el valor de la oración de intercesión de unos por otros en ese gran marco  de la Iglesia Universal o Total, como yo nombraba a los tres estados  actuales de la Iglesia: Militante, Purgante y Triunfante. Todos somo parte del Cuerpo Místico de Cristo. Con la Parusía, la Segunda Venida de Jesucristo, todos cuantos hayamos vivido con arreglo a los planes de Dios seremos ya Iglesia Triunfante. Vimos también algunos fragmentos de las Escrituras que apoyan y sustentan lo expuesto.
      Pero la Iglesia, teniendo una juventud de más de dos mil años, tiene una magna experiencia  y a lo largo de estos años han ido surgiendo en ella grandes sabios y santos que también  se han manifestado sobre este tema.
San Agustín viene a decirlo de esta manera: 'Venimos a ser como una comunidad civil, en la que cada uno contribuye con la cuota asignada, aportando cada uno en la proporción a sus fuerzas, lo que podríamos llamar su cuota de sus sufrimientos. La medida total de los sufrimientos de todos los hombres no estará colmada hasta el fin del mundo'. (SAN AGUSTÍN. Comentario sobre el Salmo 61).
      Esto tiene una gran importancia, porque así como en el mundo nos ayudamos mutuamente, también ellos, los componentes de la Iglesia Triunfante, pueden interceder por nosotros en su oración que, al estar con Dios, será perfecta. Eso significa que así como podemos rezar a cualquier santo o santa reconocido como tal por la Iglesia al canonizarlo, podemos pedirles a ellos que están en el cielo que nos ayuden en nuestros problemas, dificultades y en vencer al maligno, aunque los más poderosos en la intercesión son, sin duda, Jesucristo y la Santísima Virgen. 'A menudo es la intercesión de los santos lo que nos alcanza el perdón de nuestros pecados'. (CASIANO. Colaciones, 20).
      Lo que comento como casuística es una realidad, ya que acaso todos, en mayor o menos grado, hayamos tenido la ocasión de que alguien a quien conocemos se haya dirigido a nosotros  pidiéndonos que recemos por él o ella: 'Oye, por favor. Cuando reces acuérdate de pedir por mí y por mis intenciones'. La oración de intercesión saldrá de nuestro interior  con destino a Dios. Fíjense en la petición de uno de los Padres de la Iglesia:

'Acordaos de mí en vuestras oraciones, para que logre alcanzar a Dios,y acordaos también de la Iglesia de Siria, de la que no soy digno de llamarme miembro. Necesito de vuestras plegarias a Dios y de vuestra caridad, para que la Iglesia de Siria sea refrigerada con el rocío divino, por medio de vuestra Iglesia'. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA. Carta a los magnesios, 10).
      De la oración de intercesión podríamos estar hablando mucho, pero ahora no se trata de eso, aunque sí me voy a permitir la licencia de poner algunos casos bíblicos de intercesión, que posiblemente conocerán. Del Antiguo Testamento citaré el de Abraham.
      El Patriarca, acampado en el encinar de Mambré, ha recibido a tres viajeros y les ha atendido según su hospitalidad. Uno de ellos, nada menos que Dios, ya le ha dicho que Sara tendrá un hijo a pesar de su edad. Llega el momento de la despedida y Dios le confía a Abraham que va a bajar a Sodoma y Gomorra para ver si sus obras son como el clamor que ha llegado hasta Él. Abraham intercede: 'Abraham permaneció de pie delante de Yavé. Acercósele, pues y le dijo: -Pero ¿vas a exterminar juntamente al justo con el malvado? Si hubiera cincuenta justos en la ciudad, ¿los exterminarías acaso, y no perdonarías al lugar por los cincuenta justos?...Y le dijo Yavé: -Si hallare enSodoma cincuenta justos, perdonaría por ellos a todo el lugar'. (Gén. 18, 16-33).

      No he puesto la cita completa, pero ustedes pueden leerla si les parece bien, pero en el ejemplo sí que podemos ver cómo Dios habla a Abraham como a un amigo íntimo, indicándole cuáles son sus planes e intenciones. Y el Patriarca, con la mayor naturalidad, intercede por los justos que considera que puede haber en esa ciudad. Dios accede a su intercesión, pero es que, a pesar de la intercesión de Abraham, ni siquiera había diez justos.
      Otro caso, también muy conocido corresponde a Moisés. Han vuelto los exploradores que ha enviado de la tierra que Dios les ha prometido y al oír las noticias que traen, Israel se asusta y teme, lo cual provoca el enfado de Yavé por la falta de confianza en Él y desea 'herirlos de mortandad' y hacer un nuevo pueblo con su fiel Moisés, el cual intercede: 'Haz, pues, mi Señor, que resplandezca tu fortaleza como tú mismo dijiste. Yavé, tardo a la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebeldía aunque no la deja impune...Perdona, pues, la iniquidad de tu pueblo según tu gran misericordia, como desde Egipto hasta aquí les has perdonado. Le dijo entonces Yavé: -Les perdono según me lo pides'. (Núm. 14, 17-25). Escribo solamente lo fundamental. Moisés intercede por Israel y Dios accede a su petición.

      No son ejemplo únicos. Los Ángeles también interceden por las personas: 'Entonces el ángel del Señor dijo: -Señor todopoderoso, ¿cuándo te apiadarás de Jerusalén y de las ciudades de Judá contra las que hace ya  setenta años estás irritado? El Señor dio al ángel que me hablaba una respuesta de ánimo y consuelo'. (Zac. 1q, 12-13).
      Ya en el Nuevo Testamento existen recomendaciones para la oración de intercesión. Santiago, apóstol de Jesús, recomienda: 'La oración hecha con fe salvará al enfermo; el Señor lo restablecerá y le serán perdonados los pecados que hubiere cometido. Reconoced, pues, vuestros pecados y orad unos por otros para que sanéis. Mucho puede la oración insistente del justo'. (Sant. 5, 15-16). San Pedro también asevera en su primera Carta: 'Porque los ojos del Señor se fijan en los buenos y sus oídos escuchan su oración. Pero el Señor rechaza  a los que practican el mal'. (I Pe. 3, 12).

      El Apocalipsis también nos aporta la importancia de la oración dirigida a Dios por los demás en un pasaje muy bonito: 'Se acercó el Cordero y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono; y cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos'. (Ap. 5, 7-8).
      Aún hay dos casos más que los he dejado para el final. Con ellos cierro esta entrada. A pesar de ser conocidísimos no me resisto a ponerlos porque pienso que son el paradigma de la intercesión. Sus protagonistas son indudablemente intercesores, tanto en el momento de su intercesión como en la actualidad. Me refiero a la Virgen y, obviamente, al mismo Jesús de Nazaret.
      Sin entrar en detalles, centrémonos en la perícopa de las bodas en Caná de Galilea y San Juan nos lo refiere. Jesús todavía no ha comenzado su predicación. Acude a esa pequeña localidad invitado a una boda. Le acompañan unos discípulos. Su madre ya se encontraba allí. ¿Como invitada? ¿Como familiar? Lo cierto es que por la circunstancia que fuese se dio cuente de que el vino previsto (muy importante en una ceremonia de esa índole) para los invitados, se estaba acabando. María, como Madre, acude a su Hijo y solamente le dice que no tienen vino. La respuesta de Jesús fue imprevista y desconcertante: '¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora'.

       Pues no. En los planes de Dios parece que todavía no era el momento de mostrarse con su poder de realizar milagros. Pero su Madre parece ser que no se dio por aludida. El Evangelio nada nos cuenta de lo sucedido entre la respuesta de Jesús y la recomendación de María a los sirvientes: 'Haced lo que Él os diga'. El pasaje completo está en Jn. 2, 1-12. Ahora nos centramos en el hecho de que ante una necesidad ajena, para evitar la vergüenza de aquella feliz pareja que celebraba su boda, intercede por ellos. Luego, todos lo sabemos, convirtió el agua de seis tinajas de piedra en vino del mejor. Eso significa que 'si todavía no había llegado la hora' de Jesús, para manifestarse como Mesías, la Madre consiguió, por su intercesión, adelantar los planes de Dios dentro de la enorme alegría de una modesta pareja de novios. ¿Qué no haría Jesús por su Madre? ¿Qué no hará Jesús ahora, en que ya juntos en el Reino de los Cielos, velan por todos y cada uno de nosotros? María siempre está pendiente de nuestras necesidades y problemas. Ahora nos toca a nosotros acudir a Ella pidiendo su poderosa intercesión en lo que creamos conveniente.

      Pero Caná ya queda lejos en el tiempo. Jesús está realizando la culminación de la misión para la que ha nacido y vivido en este mundo. Lo están clavando en la cruz. Su Madre lo está presenciando. No es, ni mucho menos, la misma mujer que en aquella boda. Ahora está rota por el sufrimiento y el dolor. Tal vez sabía que ese momento había de llegar alguna vez, pero ¿así? Jesús, a pesar de lo terrible de su situación, entre golpes de martillos a sus clavos y las voces de  burlándose de Él, todavía tiene fuerzas para hacer brotar de sus labios esa petición intercesora suya ante el Padre: 'Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen'. (Lc. 23, 34).
      Ante estas dos últimas intercesiones, tan distintas, tan impresionantes cada una a su manera y circunstancia concreta, nada más podemos decir.
     Pero la oración intercesora de toda la Iglesia en sus tres estados actuales, canalizada en la Eucaristía, continúa presente para todos. Hay muchas personas, yo entre ellas, que se encomiendan a la oración universal de todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Y la solidaridad de todos está presente, incluidos el mismo Jesús y la Virgen. 'Todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedía algo en mi nombre, yo lo haré'. (Jn. 14, 13-14).
FRANCISCO RIZZI.-BARROCO

      Que Cristo Resucitado y la Madre común de todos, Nuestra Señora la Inmaculada Concepción, nos bendigan y acompañen siempre.  
      

sábado, 11 de enero de 2014

Creo en la Comunión de los Santos (I)

RAFAEL SANZIO.-RENACIMIENTO
      Una de las cosas (o problemas) con los que solemos tropezarnos las personas, es la costumbre (no sé si buena o mala) de creer lo que vemos, lo que experimentamos, lo que palpamos,...Todo aquello en lo que entra la credibilidad de cualquier hecho o situación, solemos ponerlo 'en cuarentena'. Si alguien nos cuenta cualquier cosa desconocida para nosotros, que la creamos o no dependerá generalmente de la confianza que tengamos en esa persona, que sepamos que es 'de fiar', que es cabal, serio, responsable. Pero lo haremos 'apoyados' en la confianza que nos merece.
      Algo semejante ocurre, aunque en unos parámetros distintos, con la Religión. En ocasiones hemos de enfrentarnos en unos temas en los que solamente fiándonos de quien nos proponga el tema del que estemos tratando lo creeremos o no. Entonces estaremos entrando en el campo de la Fe. Fe en quien nos exponga cualquier tema: la Iglesia, las Sagradas Escrituras o...el mismo Dios, en ocasiones.
'¡Hombre!', dirán ustedes. '¿Cómo no nos vamos a fiar de ellos?' Pues...verán ustedes. Doy fe de ello. He conocido y conozco personas que creen 'saber' tanto, que han 'estudiado' tanto, que incluso llegan a poner en tela de juicio algún Dogma de Fe, como es la existencia del Purgatorio. O también verdades tan evidentes como la existencia de Satanás o del diablo. Y así nos va.
      La Iglesia, en su papel de Madre y Maestra, en su constante preocupación por facilitarnos el camino, aplica la pedagogía de su Magisterio para poner a nuestro alcance la comprensión de cualquier tema de su competencia en aras de su clarificación. Pero cuando este tema, el que sea, es de seguridad total, porque así consta en las Escrituras o en la Palabra del mismo Cristo, lo eleva a la categoría de Dogma para indicarnos que no existe duda alguna de aquello que nos propone como tal.
      Este es el caso del Dogma de la Comunión de los Santos.
COMUNIÓN DE LOS SANTOS.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
      Para cristianos tibios suele ser difícil de entender su significado, pero en la realidad no solamente no resulta difícil su comprensión, sino que su esencia y significado es asombroso e inimaginable su valor.
      Ahora que estamos viviendo en la sociedad de todo el planeta la globalización de las cosas, no resulta difícil encontrar quien ha dejado su país,su familia y amigos,para buscar nuevos horizontes en su trabajo y que su familia tenga una calidad de vida más acorde con sus proyectos. En España no resulta extraño ver familias latinoamericanas, Europeos del Este o de otras nacionalidades que, independientemente de que consigan o no sus objetivos, lo cierto es que han dejado atrás muchas cosas y su hogar de antaño está muy apartado de sus vidas en la actualidad. La comunicación con sus familias es permanente a través de los locutorios o de los teléfonos móviles y esos diálogos ayudan a mantener la esperanza en un posterior reencuentro en el que se cuenten mutuamente lo acaecido el tiempo de la separación por ambas partes.
      ¿Por qué he dicho todo ésto? Además de la similitud que tiene con el tema de la Comunión de los Santos (aunque ésta es mucho más profunda y trascendente como veremos más adelante)  el ejemplo anteriormente expuesto me ha hecho recordar cómo comencé una de mis clases de Religión en el Colegio donde ejercía mi profesión a mis alumnos. Y ellos lo entendieron. Les aseguro que ahora, unos treinta años después, lo he recordado con mucho agrado. Fue una época sencillamente maravillosa. Pero disculpen esta pequeña confidencia y volvamos al tema.
¿Se han fijado alguna vez en la primera palabra de 'Comunión de los Santos'? Comunión. Es la unión de dos palabras en una sola. 
RUINAS DE ÉFESO
Si invertimos el orden de las mismas quedaría en 'unión común'. La unión común de todos los santos. Podría ser una definición muy bonita y verdaderamente lo es, porque antes de llamarnos 'cristianos' los seguidores de Cristo, se llamaban 'santos'. Así lo dice San Pablo en el saludo de su carta a los de Éfeso: 'Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, a los santos y fieles de Jesucristo en Éfeso; sean con vosotros la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo'. (Ef. 1, 1-2). La primera vez que se nos llamó cristianos fue en Antioquía, ciudad que está en la actual Turquía: 'Bernabé partió a Tarso en busca de Saulo, y hallándole, le condujo a Antioquía, donde por espacio de un año estuvieron juntos en la iglesia e instruyeron a una muchedumbre numerosa, tanto que en Antioquía comenzaron los discípulos a llamarse 'cristianos'. (Act. 11, 25-26).
      Pero si llamamos definición a lo que se ha dicho más arriba  de la Comunión de los Santos como la unión común de ellos, quedaría muy pobre, porque esa 'unión común' no está referida solamente a los cristianos que ahora estamos viviendo en la tierra, en la parte del globo terráqueo que nos encontremos.

      También abarca a quienes habiendo muerto a la vida de este mundo, están ahora gozando de la plenitud de Dios en su Reino. Y también a quienes habiendo muerto y teniendo que reparar algo por los pecados cometidos, se purifican en el Purgatorio hasta que Dios considera satisfecha su imperfección.
      La Iglesia fundada por Jesucristo no la formamos únicamente los cristianos que ahora estamos viviendo en este mundo. Nosotros pertenecemos  a lo que la Iglesia llama la 'Iglesia Militante'. Cuando muramos, si hemos sido capaces de mantener nuestra fidelidad a Dios y hemos vivido en consonancia con su voluntad, con su Palabra, seguiremos siendo Iglesia de una manera diferente, ya que al morir en Gracia iremos al Reino divino junto con Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, con los Ángeles, los Santos, y por supuesto, con la Santísima Trinidad, a quien adoraremos con plenitud y perfección absolutas. 
      Seremos la Iglesia Triunfante, seremos 'los que vienen de la gran tribulación,que han lavado y blanqueado sus túnicas con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, le rinden culto día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono habitará con ellos. Ya nunca tendrán hambre ni sed, ni caerá sobre ellos el calor agobiante del sol. El Cordero que está en medio del trono los apacentará y los conducirá a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos'. (Ap. 7, 14-17).  Habremos triunfado sobre Satanás y su imperio de maldad y de pecado, con la ayuda de Dios y de la oración e intercesión de la Iglesia Triunfante.
IGLESIA TRIUNFANTE.-G.B.RICCI
      Pero si antes tuviéramos que purificarnos de las faltas y pecados cometidos en nuestra vida mortal, tendríamos que esperar en el Purgatorio un tiempo transitorio, pero siendo  también Iglesia: la Purgante, donde la Esperanza, el Amor y nuestras oraciones por ellos serán su sostén porque saben que saldrán de ese estado para vivir con el Altísimo. Pero eso sí. Todos unidos en un sólo Cuerpo: La Iglesia Total, como miembros del Cuerpo Místico de Cristo.
      'Dios mismo distribuyó el cuerpo dando mayor honor a lo que era menos noble, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos de los otros. ¿Que un miembro sufre? Todos los miembros sufren con él. ¿Que un miembro es agasajado? Todos los miembros comparten su alegría. Ahora bien, vosotros formáis el cuerpo de Cristo y cada uno por su parte es un miembro. Y Dios ha asignado a cada uno un puesto en su Iglesia...' (I Cor. 12, 24-31).
      ¿Cómo ven los Padres de la Iglesia la Comunión de los Santos y la intercesión de unos por otros? Esto lo veremos la próxima entrada. Que Jesucristo, divino intercesor de todos nosotros  y Nuestra Señora la Santísima Virgen del Carmen intercedan por nosotros ante el Padre.

      LA VIRGEN INTERCEDE POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO.-
LUCAS JORDÁN.-BARROCO

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cumpleaños de Jesús de Nazaret

NACIMIENTO DE CRISTO
      Una vez solucionada la imprevista e inoportuna avería de internet en mi ordenador, que ha durado unos diez días en solucionarse, no podía ni debía dejar pasar esta ocasión de felicitar a todos ustedes por el nacimiento de Jesús de Nazaret. Cuando la Santísima Trinidad creyó que había llegado la plenitud de los tiempos actuó a través de una Virgen llamada María, desposada con un santo varón llamado José, que hizo la función de padre de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad encarnada en la naturaleza humana.
       Belén, ¿insignificante? aldea de Judá, fue testigo del Hecho más trascendental  de la Historia de la Humanidad. 'Mas tú, Belén de Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti sacaré al que ha de ser soberano de Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño. Por eso el Señor abandonará a los suyos hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces los que aún queden volverán a reunirse con sus hermanos israelitas. Él se alzará y pastoreará con la fuerza de Yavéh, con la majestad de Yavéh, su Dios. Ellos vivirán seguros, porque extenderá su poder hasta los confines de la tierra'. (Miq. 5r, 1-3).
     
El profeta Miqueas lo dijo muy claro, al menos para nosotros los cristianos del S. XXI, que vemos las cosas desde el prisma de los siglos transcurridos. Para los israelitas de su tiempo quedó como una profecía que había de cumplirse en un futuro que desconocían, pero que les mantenía en la espera de la llegada del 'Deseado de Israel'.
PROFETA MIQUEAS
      Pues bien. Un año más estamos viviendo la alegría de este acontecimiento que de una manera u otra se refleja en nuestra vida. 'Mientras estaban en Belén le llegó a María el momento del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en la posada'. (Lc. 2, 6-7).
      'Ahora, por tanto, nuestra paz no es prometida, sino enviada; no es diferida, sino concedida; no es profetizada, sino realizada; el Padre ha enviado a la tierra algo así como un saco de misericordia; un saco, diría, que se romperá en la pasión, para que se derrame el precio de nuestro rescate que contiene; un saco que, si bien es pequeño, está ya totalmente lleno. En efecto, un niño se nos ha dado, pero en este niño habita toda la plenitud de la divinidad'. (SAN BERNARDO.Sermón 1 de la Epifanía).
      Me parece que la mejor felicitación que podemos hacer a Jesucristo en su cumpleaños humano, podría ser la configuración de nuestro 'YO' con la voluntad de Dios, de manera que se cumpla en cada uno de nosotros los planes divinos y procurando que el sacrificio de aquel Niño que luego creció, no sea estéril.
    Tal vez de este modo estaremos preparando eficazmente la segunda venida del Salvador: la Parusía. Esa será la definitiva para toda la Humanidad.
      Muchas felicidades a todos.
SEGUNDA VENIDA DE CRISTO.-HANS MEMLING.-RENACIMIENTO
      

lunes, 9 de diciembre de 2013

Apostolicidad de la Iglesia Católica (y II)

CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE.-EL PAPA FRANCISCO CON LAS RELIQUIAS DE SAN PEDRO EN SUS MANOS
      No sé si ustedes lo vieron, pero cuando en la clausura del Año de la Fe vi al Papa Francisco abrazando y sosteniendo entre sus brazos el relicario con las reliquias de San Pedro ante las televisiones de todo el mundo que quisieron transmitir esta efemérides, con la Plaza de San Pedro abarrotada de Cardenales, Obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, así como unos sesenta mil cristianos de todas partes presenciando 'in situ' la ceremonia, no pude evitar la emoción del momento y elevar mi acción de gracias a Jesucristo por su Obra. Ahí se hacía presente la milenaria Historia de la Iglesia con los discípulos de hoy, descendientes de aquellos Doce y de tantos y tantos primeros cristianos de Israel y gentiles que se dejaron conquistar por el Corazón y la doctrina de Jesús.
      No es asunto baladí. La Iglesia ha sido y sigue siendo perseguida aun hoy a pesar de que a muchos se les llene la boca con pretensiones de progresismo y modernidad. Hay lugares en que los mártires siguen regando con su sangre la tierra que Cristo ya regó con la suya. Y continúa permanente y actual la promesa de Jesucristo de que las puertas del infierno no prevalecerán sobre su Iglesia porque Él está aquí y la cuida permanentemente.
     
La Iglesia ha permanecido fiel y constante a la doctrina de Cristo aun a riesgo de perder reinos enteros por defender la legitimidad del encargo recibido, como así ocurrió. La Historia da testimonio de ello. 
EL BUEN PASTOR. PHILIPPE DE CHAMPAIGNE. BARROCO.
Lo que recibió, lo transmitió, continúa haciéndolo y mantiene diálogos permanentes con los hermanos separados para llegar a la unión y cumplir el deseo del Maestro: 'Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, lo mismo que mi Padre me conoce a mí y yo lo conozco a Él; y yo doy mi vida por las ovejas. Pero tengo otras ovejas que no están en este redil; también a estas tengo que atraerlas para que escuchen mi voz. Entonces se formará un rebaño único, bajo la guía de un solo pastor'. (Jn. 10, 14-16).
      Esa es la voluntad de Dios. No hay otra en este sentido. El poder del Espíritu Santo hará que todos demos los pasos necesarios para ello con lo cual nos enriqueceremos todos, pero no con tesoros terrenos sino con aquellos que 'no pierden valor, tesoros inagotables en el cielo, donde ni el ladrón se acerca ni la polilla roe. Porque donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón'. (Lc. 12, 33-34). Y al poder de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, ¿quién se puede sustraer? Porque 'para Dios, nada hay imposible'. (Lc. 1, 37).
     
Siguiendo con el tema, deseo tocar otro punto brevemente por su sencillez y su lógica, pero me parece necesario. Hemos visto que Pedro y los Apóstoles reciben directamente el encargo de Jesucristo, pero ellos no eran eternos. También tendrían que desaparecer con el tiempo. Pero ¿y luego? Estaba el ejemplo de lo que había hecho el Maestro antes de su Ascensión: los encargó a ellos, así que los Apóstoles, a su vez, tendrían que dejar a otros discípulos, que reuniesen las condiciones necesarias y convenientes.
SAN PEDRO CONSAGRA DIÁCONO A SAN ESTEBAN.-CAPILLA NICCOLINA.-PALACIOS VATICANOS
      Una evidencia clara la tenemos en la carta que San Pablo escribe a Tito. Le dice: 'Te dejé en Creta para que acabases de ordenar lo que faltaba y constituyeses por las ciudades presbíteros en la forma que te ordené'. (Tito, 1, 5). A continuación le indica las cualidades que deben tener, 'porque es preciso que el obispo sea inculpable, como administrador de Dios,...' (Tito, 1, 7).
      El gobierno y organización de las comunidades existentes y de las que se iban creando y éstos a su vez buscarían quienes les ayudaran en la misión recibida, como hemos visto en el caso de San Pablo. Aquellos que estaban coordinando esas nuevas iglesias o comunidades por encargo de los Apóstoles (lo que llamaríamos hoy, las Diócesis) eran, digámoslo así, los Obispos. Los ayudantes en otras tareas vendrían a ser los sacerdotes. Estas comparaciones me parecen adecuadas, salvando los siglos transcurridos y la misma Historia de la Iglesia, pero es que es así: los actuales Obispos son los descendientes de aquel primer Colegio Apostólico, como el actual Papa, Francisco, lo es de Pedro por línea directa e ininterrumpidamente desde entonces. Ellos son hoy los responsables de transmitir a las nuevas generaciones de cristianos la Doctrina y la Fe de la Iglesia y la Palabra de Dios, así como los Pastores que deben llevar a buen término, en unión con el Papa, el actual rebaño de Cristo. Esa descendencia de los Apóstoles es lo que les da la verdadera legitimidad.
     
Pedro, en la primera de sus cartas, se dirige a los presbíteros marcándoles unas pautas sobre cómo han de comportarse y llevar su ministerio: 'A los presbíteros que hay entre vosotros los exhorto yo, copresbítero, testigo de los sufrimientos de Cristo y participante de la gloria que ha de revelarse.
SAN PEDRO PREDICA EN PRESENCIA DE SAN MARCOS.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
 Apacentad el rebaño de Dios que os ha sido encomendado, no con fuerza, sino con blandura, según Dios; ni por sórdido lucro, sino con prontitud de ánimo; no como dominadores de la heredad, sino sirviendo de ejemplo al rebaño. Así, al aparecer el Pastor soberano, recibiréis la corona inmarcesible de la gloria'. (1 Pe. 5, 1-4).
      Además, Jesús ya les dijo que, además de no dejarlos solos en esa tarea 'hasta la consumación del mundo' (Mt. 28, 20), también tendrían la asistencia del Espíritu Santo: 'El Abogado, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho'. (Jn. 14, 26). Hasta hoy, y así seguirá siempre, conocemos la existencia del Paráclito entre nosotros animando a todos los cristianos de toda clase y condición, desde el Papa Francisco hasta el último bautizado, a impulsar la navegación de la Barca de Pedro: la iglesia fundada por Jesucristo. Es el mismo Espíritu que estuvo presente en la Creación el que ahora nos mantiene unidos en comunión con los Apóstoles de entonces y con sus sucesores de hoy. Es el mismo Espíritu quien nos mantiene unidos al Padre, al Hijo y a Él mismo para que vayamos y 'demos frutos y nuestros frutos sean abundantes'. (Jn. 15, 1-7). Él es el alma de la Iglesia desde que Jesucristo lo envió en Pentecostés.
JESÚS CONFÍA LA NUEVA LEY A LOS APÓSTOLES.-BAJORELIEVE DEL S. XII.-
BASÍLICA DE SAN MARCOS. VENECIA
     Esto mismo lo dijo San Pablo a los cristianos de Éfeso y ha quedado también para nosotros: 'Ya no sois extranjeros y huéspedes, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo Jesús, en quien bien trabada se alza toda la edificación para templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois edificados para morada de Dios en el Espíritu'. (Ef. 2, 19-21). Por medio de los sucesores de los Apóstoles se manifiesta y conserva la tradición apostólica en todo el mundo. 'Así pues, los obispos, junto con los presbíteros y diáconos recibieron el ministerio de la comunidad  para presidir en nombre de Dios sobre la grey , de la que son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros dotados de autoridad'. (CONCILIO VATICANO II. Constitución dogmática 'Lumen Gentium', sobre la Iglesia).
      El mismo San Pablo iba fundando comunidades e Iglesias donde lo creía conveniente, (Tesalónica, Corinto, Éfeso,...). En sus cartas pastorales podemos ver que a Timoteo y Tito que lo acompañaron en distintos viajes, les encargó gobernar la Iglesia de Éfeso al primero y de Creta al segundo, si bien a este último lo envió posteriormente a Dalmacia, según vemos en la segunda carta a Timoteo, capítulo 4, décimo versículo. Su tarea organizativa la transmite y continua dando normas para ello. Es a Timoteo a quien le dice: 'Y de lo que a mí oíste ante muchos testigos, encomiéndalo a hombres fieles capaces de enseñar a otros'. (2Tim. 2, 2).
     
'Cristo fue enviado por Dios y los Apóstoles por Cristo. Ellos nombraron a los ya mencionados y luego les dieron órdenes de que cuando murieran, otros hombres aprobados les sucederían en su ministerio'. (SAN CIPRIANO.-Ep. 76, 'Ad magnum'). Así que podemos ver que desde el principio la sucesión apostólica se va realizando con el paso de los años y de los siglos.
SAN PABLO ENTREGA LAS CARTAS A TIMOTEO. MOSAICO.
      Y también, y esto es importantísimo, la Iglesia, día tras día, se edifica permanentemente con la celebración del sacrificio de la Eucaristía. Nadie más que la Iglesia Católica tiene el poder de consagrar el pan y el vino para que sean en virtud de la acción del Espíritu Santo el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo, según encargó el primer Jueves Santo de la Historia: 'Haced ésto en memoria mía' (Lc. 22, 19) a través de quienes han recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal. 'No es el hombre quien convierte las cosas ofrecidas en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sino el mismo Cristo que por nosotros fue crucificado. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia aquellas palabras, pero su virtud y la Gracia son obra de Dios. Esto es mi Cuerpo, dice. Y esa palabra transforma las cosas ofrecidas'. (SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homilía sobre la traición de Judas, 1).
MOMENTO DE LA CONSAGRACIÓN EN LA SANTA MISA
      Toda la fuerza de Dios, todo el Amor de Dios, todo el poder de Dios, todos los méritos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, se derraman en todas y cada una de la Eucaristías que diariamente se celebran en el mundo, tanto si son en una humilde choza de cualquier rincón de África, como en el esplendor de la Liturgia celebrada en la Basílica de San Juan de Letrán, por ejemplo. 
      Es Cristo quien se hace real y verdaderamente presente allí y va a hacer morada en el interior de cada uno que lo recibe en la Comunión. ¿Cómo no va a tener fuerza la Iglesia para perpetuarse a través de los siglos si su Fundador siempre está presente en todos sus miembros, miembros de su Cuerpo Místico, desde el Papa hasta el laico más humilde, pero entregado a tope en las labores de apostolado, en su familia y en su trabajo? 'Cristo es a la vez víctima y pontífice. Pues el que ofrece el sacrificio al Padre en el altar de la cruz es el mismo que ofrece su propia Cuerpo como víctima'. (ORÍGENES. Homilía sobre el Génesis, 8).

     Sí. La Iglesia es Apostólica. Ellos continuaron la misión de su Maestro y éste les concedió el premio merecido. 
LA NUEVA JERUSALÉN.
Cuando en la Apocalipsis se habla de la Nueva Jerusalén, se refiere explícitamente a ellos: 'El muro de la ciudad tenía doce pilares en los que estaban grabados los nombres de los doce apóstoles del Cordero'. (Ap. 21, 14).
      Para finalizar, permítanme que lo haga con la Discípula y Apóstol más ferviente y efectiva de Jesucristo, desde el primer momento de su aceptación de los planes de Dios de llevar en su seno al Salvador de la Humanidad, al Esperado de Israel, en aquel SÍ memorable e histórico, hasta el momento de su Asunción al Reino de Dios en cuerpo y alma, pasando por los sufrimientos de la Pasión y muerte de su Hijo, pasando por la infinita alegría de verlo resucitado, triunfante y vencedor de la muerte, además de pasar, entre otras muchas cosas más, por ser testigo del nacimiento de la Iglesia fundada por su Hijo Jesús el día de Pentecostés. Ella, con su silencio y su prudente actuación de la que apenas sabemos nada, fue el Apóstol femenino por antonomasia.
      Sí. Me refiero a María, la Madre de Jesús de Nazaret, la Llena de Gracia, la Madre de todos nosotros por expreso deseo de Cristo desde la Cruz, a la que la Iglesia dio el hermoso título de Inmaculada Concepción, cuya festividad acabamos de celebrar.
INMACULADA CONCEPCIÓN.-BASILIO DE SALAZAR.-SIGLO XVII.-
MUSEO REGIONAL DE QUERÉTARO.-MÉXICO
       Que Ella y su Hijo nos bendigan y conduzcan a cumplir la voluntad de Dios y a hacer realidad los pensamientos y planes del Altísimo.
      

domingo, 24 de noviembre de 2013

Apostolicidad de la Iglesia Católica (I)

El Synaxis de los Doce Apóstoles. Rusia.-S. XIV.-Museo de Moscú
      Que la Iglesia Católica es Apostólica creo que todos los católicos lo tenemos claro, pero ¿qué significa la apostolicidad? Muchísimos católicos estamos entregados a un apostolado eclesial, es cierto, pero a esta faceta no corresponde la 'apostolicidad' como estricto sentido de esta nota que también define a la Iglesia Católica. Es decir, nuestros apostolados  son una consecuencia lógica de esa nota de la Iglesia. Pero vamos a ir analizándola y comentándola como se ha hecho con las otras tres: Una, Santa y Católica.
      El origen de la Iglesia Católica hay que buscarlo en sus raíces, en los orígenes de la Iglesia fundada por Jesucristo, el cual confirió a sus amigos la potestad de continuar sus obra, como iremos viendo. En principio recordamos lo que nos dice San Pablo: 'Por consiguiente la fe proviene de la predicación y la predicación por la palabra de Cristo'. (Rom. 10, 17). Y también recordemos lo dicho por Jesús, que San Lucas nos transmite: 'El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado'. (Lc. 10, 16). Es en sus discípulos en quienes depositó su confianza. Y como podemos ver, aquella confianza se está perpetuando desde hace 2013 años en sus discípulos de hoy.
     
     Existe una correlación entre nosotros, cristianos del S. XXI, y aquellos trece hombres que recorrían los paisajes israelitas, uno que enseñaba y doce que iban aprendiendo y asimilando para que la misión del Maestro se perpetuase a través de los siglos y transmitir a las personas de todos los tiempos que la Redención de Cristo afecta a todas las personas, vivan en el siglo que vivan, puesto que la Redención llevaba como destinatarios a toda la Humanidad de todos los tiempos.

SAN MATÍAS, APÓSTOL SUCESOR DE JUDAS ISCARIOTE.-ICONO
      Aquellos doce acompañantes (realmente once más uno, porque Matías sustituyó a Judas Iscariote y no fue de los doce iniciales) a partir de Pentecostés y con Pedro a la cabeza de todos, comenzaron a predicar FIELMENTE lo que oyeron hablar a Jesús y lo que el Espíritu les sugería en cada momento. Ellos eran los auténticos y legítimos depositarios de la Fe y la doctrina del Redentor y los encargados de transmitir esa fidelidad a quienes iban a continuar y perpetuar cuanto el Espíritu Santo les iba comunicando.
      En el siglo IV ya se preocupaban de que la fidelidad a la doctrina de Jesucristo fuese impecable. Así se dirigía San Cirilo de Jerusalén a los cristianos de entonces: 'Velad, pues, hermanos, y conservad cuidadosamente la tradición que ahora recibís y grabadla en el interior de vuestro corazón. Poned todo cuidado, no sea que el enemigo, encontrando a alguno de vosotros desprevenido y remiso, le robe ese tesoro, o bien se presente algún hereje que, con sus errores, contamine la verdad que os hemos entregado. Recibir la fe es como poner en el banco el dinero que os hemos entregado; Dios os pedirá cuenta de ese depósito'. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN. Catequesis 5, sobre la fe y el símbolo, 12-13).
     
Esto fue una preocupación permanente en el principio de aquella joven Iglesia, casi recién estrenada, en el desarrollo de la misma y en los momentos actuales. 
CONCILIO DE CONSTANTINOPLA
La fidelidad a la doctrina de Cristo siempre estuvo presente en quienes tenían la misión de transmitirla, especialmente cuando surgían dudas o problemas que en ocasiones desembocaban en herejías. Entonces, más que nunca, se reunían para analizar la situación y clarificar las cosas. 'No erréis, hermanos míos, los perturbadores de las familias no heredarán el reino de Dios. Pues, si aquellos que han obrado estas cosas según la carne están muertos, ¿cuánto más si alguno corrompe con mala doctrina la fe de Dios por la que Jesucristo fue crucificado? Ese tal, estando manchado, irá al fuego inextinguible: de modo semejante, el que le preste oído'. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA. Carta a los efesios, 16, 1-2). 
     
Solamente desde la fidelidad a esa línea ininterrumpida de doctrina y de fe desde los Apóstoles, testigos de la vida y resurrección 

JESUCRISTO Y LOS APÓSTOLES.-HARRY ANDERSON.-S. XX
de Jesús, viene la raíz de que la Iglesia Católica es la única verdadera fundada por Jesucristo, que explícita e implícitamente delegó en sus Apóstoles: 'Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros'. (Jn. 20, 21). Ellos fueron perfectamente conscientes de que la misión recibida era divina puesto que quien los enviaba era Dios, ya que el Maestro se lo dijo en en diversas ocasiones, además de la citada anteriormente: 'Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar cuanto yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de este mundo'. (Mt. 28, 18-20). Así fue. Así sigue siendo ininterrumpidamente desde entonces. Fueron 'enviados' por Jesucristo del mismo modo que Él fue enviado por el Padre.
     
En este sentido, uno de los Padres de la Iglesia dice: 'Los Apóstoles salieron al orbe entero  a predicar la misma doctrina de la misma fe a todas las naciones. En cada ciudad fundaron Iglesias, que vinieron a ser como retoños o semillas de la fe y de la doctrina para las demás Iglesias de entonces y de ahora. Por eso nuestras Iglesias deben ser consideradas como brotes de las Iglesia apostólicas. aun siendo tantas Iglesias, no formas más que una sola'. (TERTULIANO. Siglo III).
SAN PEDRO.-ARNOLFO DI CAMBIO.-GÓTICO

      Si leemos atentamente los Hechos de los Apóstoles, nos daremos cuenta que la figura de Pedro es reconocida por todos  como el sucesor directo de Jesucristo, ya que ante todos los apóstoles dijo que sobre él fundaría su Iglesia, dándole las simbólicas llaves de su reino: 'Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos'. (Mt. 16, 18-19).
      El mismo San Pablo participó en el I Concilio de Jerusalén (Hech. 15) exponiendo sus vivencias en las predicaciones a los gentiles y coordinando con Pedro y Santiago, así como con los otros asistentes, la doctrina común para los gentiles conversos.
CONCILIO DE JERUSALÉN.-VIDRIERA DE LA CATEDRAL DE COLONIA, ALEMANIA
       Y respondieron. Todos. Incluso con su propia vida. Sufrieron prisión y castigos, pero no se inmutaron. Cuando se les prohibió hablar de Jesús, el 'prudente' Pedro sacó la cara por su Maestro. Veamos la situación. Los Apóstoles predican y son enviados a la cárcel. El ángel del Señor los libera y vuelven al templo a seguir predicando. Cuando el Sanedrín es informado los llevan nuevamente a su presencia. El sumo sacerdote les dice: '-Solamente os hemos ordenado que no enseñéis sobre ese nombre, y habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina y queréis traer sobre nosotros la sangre de ese hombre.Respondiendo Pedro y los Apóstoles dijeron: -Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padre resucitó a Jesús, a quien vosotros habéis dado muerte suspendiéndole de un madero. Pues a ese le ha levantado Dios a su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel penitencia y la remisión de los pecados'. Act. 5, 28-31).
      La próxima entrada finalizaremos este tema. Que Jesucristo, Maestro de todos los que nos abrimos a sus enseñanzas y su Madre, Nuestra Señora de las Lajas, nos bendigan y ayuden.