domingo, 19 de junio de 2016

Los valores en las personas

EL PENSADOR.-AUGUSTE RODIN
      Cuando cada día nos levantamos es normal que dediquemos unos momentos a pensar o repasar las cosas que debemos hacer, lo mismo para nuestra actividad profesional y familiar que para las de ocio y distracción. De ahí surge una elección de cuanto pueda haber de preferencia o importancia entre las que tengamos. A ella dedicaremos el primer lugar y ordenaremos el resto de manera que cuando finalice nuestra jornada todas estén realizadas o, al menos, la mayor parte de ellas.
      También ocupa un lugar en ese análisis el grado de satisfacción que tengamos de lo mejor que hayamos podido hacer y de aquello que no nos haya parecido totalmente satisfactorio, tanto en el proceso seguido como en los resultados obtenidos.
      Posiblemente revisemos también el grado de dedicación empleado en algún tema en especial y desde qué ángulo de nuestras capacidades humanas y experiencia personal hemos puesto en ello.

      Para llegar a este punto han tenido que intervenir una serie de factores o elementos que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida, desde la etapa infantil, a través de la educación recibida en los ámbitos familiar, social, educativo y personal. Incluso en el ámbito religioso.
      Indudablemente los padres y los abuelos fundamentalmente han tenido mucho que ver, pero también tienen su importancia lo que hayamos recibido de otros miembros de la familia y de nuestros amigos o maestros, no solamente con sus consejos, sino también, y acaso ésto sea lo más importante, en la formación de nuestra personalidad con el ejemplo que nos hayan dado  a través de sus comportamientos y las decisiones tomadas en diversas actuaciones, de manera que nos hayamos sentido atraídos por su actuación o en otros casos los hayamos rechazado  en nuestro fuero interno por no adaptarse a nuestra forma de ser y actuar.
      Lo mismo cabe decir de cuanto vamos observando en nuestro aprendizaje en la escuela primaria, secundaria o universitaria, así como en los estudios de nuestra formación y preparación para nuestra actividad laboral, tanto en los libros de las distintas materias como en la actuación docente y personal del profesorado que se encarga de transmitir sus conocimientos de cara a nuestra preparación en oficio que hayamos elegido.

      Todo aquello que hemos adquirido va formando nuestra personalidad poco a poco, así como nuestros criterios de actuación en los distintos ambientes en los que iremos desenvolviendo nuestra existencia. Ellos irán guiando y condicionando nuestros comportamientos y decisiones en los distintos aspectos de nuestra existencia, porque permanecerán profundamente arraigados en nuestra personalidad y forma de ser. Ellos son nuestros valores personales.
      Si hemos estado abiertos a unos comportamientos que priman la consecución del bien común, del trabajo bien hecho, de una actuación correcta en el trato con los demás, nuestros valores aparecerán encarados a la honradez profesional, familiar, social y un largo etcétera que contribuirá a que cuantos deban tener un trato con nosotros del tipo que fuere, lo hagan tranquilos porque sabrán que no se les va a engañar en ningún sentido. Con ello conseguiremos un prestigio y acaso también una admiración por las virtudes y valores que se reflejarán en nosotros.
      Pero esto, ¿es realmente así? En líneas generales, así debiera ser, pero para ello ante una situación de cualquier tipo la deberemos analizar partiendo de una base: nuestra propia objetividad. En todos nuestros planteamientos debemos ser absolutamente imparciales. (Ya sé que es difícil, pero puedo asegurar que no es imposible). Cuando lleguemos a una conclusión, el siguiente planteamiento debiera ser: ¿es éste el camino correcto, la decisión acertada que nos encamina al bien de todos o solamente favorece nuestros intereses personales? En este último caso tal vez podríamos estar cayendo en un personalismo egoísta que nos apartaría de los valores que debemos seguir como guía personal.
      En la próxima entrada se dará un nuevo paso en el tema de los valores.

      Que Nuestra Señora de Akita nos acoja y bendiga a todos.

viernes, 3 de junio de 2016

San José, esposo de María (y V)

SAN JOSÉ Y EL NIÑO.-CORBERT GAUTHIER.-CONTEMPORÁNEO
      En las entradas anteriores hemos dado una ojeada por la figura de San José. Doy por supuesto que se podría ahondar mucho más sobre su figura, especialmente por los estudiosos de la Biblia, y por lo tanto pienso que en lo que respecta a mis limitados conocimientos sobre este gran personaje debo ir finalizando el tema. Pero también pienso que no debo hacerlo sin tratar, aunque sea superficialmente, otro aspecto: ¿Qué dice la Iglesia sobre él? ¿Cuál es la opinión de los Padres de la Iglesia sobre el esposo de la Virgen?
      En primer lugar cito al recordado Papa San Juan Pablo II porque en su Exhortación Apostólica 'Redemptoris Custos', en 1989, tras hacer un breve repaso del marco evangélico que rodeaba el tiempo de José, así como los distintos episodios vividos con María de Nazaret (noviazgo, matrimonio, nacimiento de Jesús en Belén, huida a Egipto, etc), nos lo muestra como el depositario y colaborador en los planes que Dios tiene para la Humanidad junto con su esposa. Cada uno, obviamente, desde un punto de vista diferente. 
SAN JOSÉ, PATRÓN DE LA IGLESIA
      A continuación desmenuza varios aspectos que nos llevan a conocer mejor a José que, a pesar de su silencio en los Evangelios, es un fiel colaborador en cuanto Dios le pide como varón justo, esposo, en su trabajo y en la vida interior. Finaliza la Exhortación con la mención de la declaración por parte de Pío IX, en 1870, como Patrono de la Iglesia Católica en el Decreto 'Quemadmodum Deus'.
      La Exhortación de San Juan Pablo II no es un documento excesivamente largo y tiene una fácil y amena lectura que nos lleva a conocer mejor a San José. Es un documento de nuestro tiempo para personas de nuestro tiempo y por eso he preferido mencionarlo en primer lugar. Pero para llegar a este momento han tenido que pasar varios siglos de Historia de la Iglesia en los que desde los primeros Padres de la misma hasta los teólogos más eminentes han escrito sobre este santo varón exaltando su figura.
      He buscado escritos de Padres de la Iglesia y de Santos que nos puedan transmitir cuál era su criterio sobre San José. Y sí. He encontrado unos cuantos que, sin ánimo de ser exhaustivo, voy a tomarme la libertad de poner algunos de ellos aquí. Además de aprender algo nuevo podemos ver que desde los primeros tiempos de la Iglesia se ha tenido en cuenta al esposo de la Virgen y el papel que ha desempeñado en la vida de Jesús, especialmente en los años de su niñez y juventud, y en la vida de su esposa.
      Aún muy cercano a los hechos ocurridos a Jesucristo y a su Madre en el mundo, en el siglo II, San Ireneo, analizando la actitud del esposo de la Virgen, decía: 'Persuadido José, y sin dudas de ninguna clase, tomó a María como esposa, y en clima de alegría prestó sus servicios en todo lo que quedaba en la educación de Cristo... Y lo tomaban como padre del Niño'.                                  SAN IRENEO                                                            San Juan Crisóstomo, en el siglo V, se dirigía al mismísimo San José y le decía: 'No pienses, oh, José, que por haber sido concebido Cristo por obra del Espíritu Santo, puedes tú ser ajeno a esta divina economía. Pues, aunque es cierto que no tienes parte alguna en su generación y su Madre permanece Virgen intacta, sin embargo, todo cuanto corresponde al oficio de padre, sin que atente en modo alguno contra la virginidad, todo te es dado a ti. Tú le pondrás el nombre al hijo, pues tú harás con él las veces de padre. De ahí que, empezando por la imposición del nombre, te uno íntimamente con el que va a nacer'. Es evidente que el destinatario o destinatarios del escrito no era realmente San José, pero se valió de este recurso literario para que la comunidad a quien va dirigido pudiera entender mejor el mensaje que transmite.   
      ¿Recuerdan quién fue el autor de la famosa oración a la Virgen que comienza 'Acordaos, oh piadosísima Virgen María...?' Efectivamente, fue San Bernardo de Claraval. Vivió en el siglo XII, fue un enamorado de la Virgen y  le tenía una confianza y una devoción absolutas. San José no podía pasársele por alto siendo el esposo de María. En uno de sus sermones dijo de él: 'José es el servidor fiel y prudente a quien el Señor constituyó para ser el consuelo de su Madre, el padre nutricio de su carne y el único cooperador fidelísimo sobre la tierra del gran designio de la Encarnación'.                                     SAN BERNARDO DE CLARAVAL.-PHILIPPE DE CHAMPAIGNE.                                              Indicando la talla que tiene José , San Bernardo dice también: 'Ya que todo lo que pertenece a la esposa pertenece también al esposo, podemos pensar que José puede distribuir como le parezca los ricos tesoros de gracia que Dios confió a María, su casta Esposa'.
      Desde siempre se han encontrado diversos Padres que por la circunstancia que fuere han hablado a favor de la Virgen y de San José a o largo de la historia de la Iglesia Católica. Entre los siglos II y IV podemos encontrar a San Ignacio de Antioquía, San Ireneo, Tertuliano, San Clemente de Alejandría entre otros, pertenecientes a los Padres orientales. Entre los occidentales que también hablaron sobre San José, están San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y algunos más.
      Pero además, la propia Iglesia Católica también se ha pronunciado muchas veces sobre la figura de este santo. A través del Papa San Juan Pablo II expuso lo que era evidente a poco que analizáramos la situación legal de la Virgen con respecto a su embarazo: 'El matrimonio con María es el fundamento jurídico de la paternidad de José. Es para asegurar la protección paterna a Jesús por lo que Dios elige a José como esposo de María, es decir, a través de la familia'. (Exhortación Apostólica 'Redemptoris Custos', núm. 7). Y en el número siguiente nos completa: 'San José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad'.
     Dentro de este Magisterio, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en el punto 437: 'José fue llamado por Dios para tomar consigo a María, su esposa, encinta del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo, para que Jesús llamado Cristo nazca de la esposa de José en la descendencia mesiánico de David'.
      En fin. Este santo presenta una serie de facetas de las que hemos ido viendo algunas de forma superficial en las distintas entradas, pero hay mucho que averiguar sobre él, precisamente por su misma sencillez. Solamente su disponibilidad para Dios sin entender casi nada es una de las cosas que puede introducirnos en su grandeza. 
      Vivir y compartir la vida nada menos que con la Palabra con la que se hizo toda la Creación, verlo como niño, adolescente y joven adulto, así como con la Elegida por la Santísima Trinidad desde toda la Eternidad para llevar a cabo la Encarnación de Dios para la magna empresa de la normalización de las relaciones entre la criatura y su Creador a través de la Redención, siendo ya de por sí un premio quiso Dios encumbrarlo en su muerte con la presencia y asistencia de estos dos seres, Jesucristo, su hijo ante los ojos de todos sus convecinos y su Dios en la realidad, así como de su esposa, que fue encumbrada posteriormente como Reina de la Creación. ¿Cómo no iba a declarar S.S. Benedicto XV a San José, el 25 de julio de 1920, patrono de los moribundos?
      Descubrir la figura de San José y el papel que desempeñó en los planes de Dios es abrir nuevos caminos en nuestras vidas para cumplir lo que Dios nos pida a cada uno de nosotros. Estoy seguro que vale la pena.
Sagrada Familia en el taller de José.- Jerónimo J. Espinosa.-Barroco
      Que Nuestro Señor Jesucristo,su Santísima Madre y el glorioso San José nos acompañen siempre y nos bendigan.      

martes, 17 de mayo de 2016

San José, esposo de María (IV)

HUIDA A EGIPTO.-Mikhail Shankov.-S. XX
      Volviendo a la figura de este personaje bíblico, deseo resaltar una cualidad o virtud que personalmente no la he oído en las predicaciones de los sacerdotes cuando han hablado de él. De María, su esposa, se ha comentado mucho e incluso hay libros cuyo título nos dice cuál es el contenido de los mismos: 'El silencio de María'. Efectivamente, incluso los Evangelios nos cuentan que 'María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón'. (Lc. 2, 19).
       De la Virgen no se recoge apenas nada de lo que haya podido decir. Lo estrictamente necesario en la Anunciación del Ángel anunciándole que iba a ser Madre del Mesías: '¿Cómo será ésto, pues no conozco varón?' (Lc. 1, 34); He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí, según tu palabra'. (Lc. 1, 38). En la visitación a Isabel: 'Engrandece mi alma al Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador...' (Lc. 1, 46-55). En el templo e Jerusalén a su Hijo cuando lo encontró entre los doctores de la Ley: 'Hijo, ¿por qué nos has hecho ésto? Mira que tu padre y yo, apenados,andábamos buscándote'. (Lc. 2, 48). Y al comienzo de la vida pública de Jesús, en Caná de Galilea: 'Dijo la Madre de Jesús a éste: -No tienen vino'. Y luego a los servidores: 'Haced lo que Él os diga'. (Jn. 2, 3-5).
BODAS EN CANÁ.-Julius Schnorr von Carolsfeld.-ROMANTICISMO
      No hay nada más, pero ¿y de José? Nada. Absolutamente nada. Cuando el ángel lo avisó para que marchasen a Egipto, por ejemplo, obedeció en el acto, pero no constan las palabras que con toda seguridad tuvo que decirle a su esposa María. Cuando llegó el momento del nuevo aviso angélico para volver a Israel y establecerse en Nazaret, ocurriría lo mismo. Y cuando el matrimonio estuvo buscando por todo Jerusalén al Niño, fue María la que habló. José estuvo allí con la misma angustia que María mientras lo buscaban, pero de oírle decir algo, absolutamente nada. Mantuvo su silencio a pesar de ser el jefe o cabeza de la familia.
    Ciertamente que los Evangelios tampoco tienen la misión de recoger diálogos o anécdotas familiares, porque su misión es otra muy distinta, pero ni siquiera como anécdota recoge nada. 
PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO. SIMEÓN Y ANA.-REMBRANDT.-BARROCO
      No obstante pienso que si nos paramos a meditar los fragmentos evangélicos en los que intervino o pudo intervenir José, serían enormemente enriquecedores. Por ejemplo, cuando llevaron al Niño a circuncidar, el nombre debía ponerlo el padre de la familia y algo más diría ese día e incluso en el momento que Simeón profetizó que el Niño sería signo de contradicción y que a su mujer una espada le atravesaría el corazón, los sentimientos familiares de José, quizá hacia su esposa especialmente, tuvieron que producirle una especialísima preocupación. Cuando llegaran a su casa pienso que habría un diálogo familiar de mucha preocupación como es de suponer, pero también de una gran confianza en Dios.
        Incluso después de encontrar a Jesús en el templo dialogando con los escribas y los doctores de la Ley, cabe pensar que en la intimidad del hogar el matrimonio pudo estar comentando las observaciones que esas personas les pudieron haber hecho sobre su inteligencia.No solamente den eso, sino en otros muchos temas de la vida cotidiana de la familia (hasta es posible que hubiera alguna que otra broma entre ellos).
     Sin embargo, todo este cúmulo de silencios, ¿podía llevarnos a descubrir la prudencia de José? ¿O su fidelidad, no solamente con María, sino también con la responsabilidad en su papel de padre de Jesús que Dios le había confiado? 
JESÚS NIÑO PERDIDO Y ENCONTRADO EN EL TEMPLO.-GIOVANNI SERODINE.-BARROCO       ¿O en su oración? ¿Nos imaginamos cuánto rezaría ese hombre ejemplar cuando huyeron a Egipto, perdieron al Niño o de cualquier otro episodio de la vida familiar, tanto él sólo como con su esposa?
      Imaginémonos a José, como jefe de la Sagrada Familia, presidiendo la oración por excelencia del pueblo judío, junto con María y con Jesús: 'Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte...'. Dt. 6, 4-9).
      Efectivamente no sabemos nada de cuanto pudo decir, pero desde sus silencios acaso podríamos descubrir la talla humana y espiritual de San José.

      Que la Sagrada Familia nos acompañe, bendiga y guíe.

lunes, 2 de mayo de 2016

San José, esposo de María. (III)

SAGRADA FAMILIA.-TALLA.-DIEGO DE SILOÉ.-RENACIMIENTO
      Al final de la entrada anterior se manifestaba el deseo de encomendarnos a la protección de la Sagrada Familia. No son pocas las ocasiones que hemos visto, especialmente en la pintura y en la escultura, la manera que el Arte rinde su tributo a este grupo de tres personas básicamente (hay ocasiones que el grupo se ve enriquecido con Juan Bautista de niño, otras con Santa Ana, abuela de Jesús,...) que son, a pesar de los siglos transcurridos un ejemplo de lo que debe ser una familia y el paradigma del amor y la fidelidad familiar de sus miembros.
MATRIMONIO DE LA VIRGEN Y JOSÉ.-LUCAS JORDÁN.-BARROCO
      Vivimos unos tiempos en los cuales los valores fundamentales del matrimonio cristiano son presentados por algunos sectores como desfasados y la ética matrimonial aparece casi como inexistente. Los valores de las antiguas familias educando a sus numerosos hijos (mi padre tenía, si no recuerdo mal, siete hermanos y mi madre eran cuatro hermanas), y a todos los sacaban a flote a base de trabajo, educación y arrimando el hombro en casa y donde fuere.
      Era frecuente vivir en las familias el 'uno para todos y todos para uno', especialmente en las familias con una Empresa artesanal, en familias de ambiente agricultor o, simplemente, en familias con justos recursos económicos. Pero solían ser felices y salían adelante en su lucha diaria por la vida.
      Si esto lo extrapolamos a la Sagrada Familia, con un artesano como cabeza de familia, podemos ver o deducir que allí se cumplía todo esto con una naturalidad propia en las familias humildes. María con las labores propias de la época, José llevando adelante la carpintería a la vez que educaba y formaba a Jesús en los conocimientos de la profesión. Era lo habitual en aquellos años y con aquel sistema de vida.
      Centrándonos en la figura de José, correspondería analizar la actuación de este personaje dentro del marco que le fue asignado por Dios en sus planes y de alguna manera fue preparándolo para que pudiera ser un digno esposo de María y que desempeñase con dignidad la función de padre del Salvador, misión trascendental para que Jesús apareciera ante los ojos de la sociedad de Nazaret como 'el hijo de José'.
      Desde los tiempos antiguos se fue dando a conocer que el futuro Mesías de Israel pertenecería a la estirpe de David, lo cual se cumple perfectamente en la persona de José. 'He aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, HIJO DE DAVID, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo'. (Mt.1, 20). 
SUEÑO DE SAN JOSÉ.- FRANCISCO DE HERRERA, EL MOZO.-BARROCO. 
      No cabe duda alguna que, según el mensaje del ángel, José entra perfectamente en los planes de Dios para ejercer un papel fundamental en los planes redentores de Dios.   
      Además del texto evangélico, San Juan Pablo II dice en su Encíclica "Redemptoris custos": 'Dios, dirigiéndose a José con las palabras del ángel, se dirige a él por ser el esposo de la Virgen de Nazareth. Lo que se ha cumplido en ella por obra del Espíritu Santo expresa al mismo tiempo una especial confirmación del vínculo esponsal, existente ya antes entre José y María'.
      Desde la antigüedad ya se veía y se exponía en los sermones de algunos santos, por ejemplo en los de San Bernardo, la importancia de San José para Dios así como las prerrogativas que tuvo. Dijo: 'José, a quien (Dios) manifestó los secretos y los misterios de su sabiduría y le dio el conocimiento de aquel misterio, , que ninguno de los príncipes de este mundo conoció; a quien, en fin, se concedió no sólo ver y oír al que muchos reyes y profetas, queriéndolo ver, no lo vieron y queriéndolo oír no lo oyeron, no sólo verlo y oírlo, sino tenerlo en sus brazos, llevarlo de la mano, abrazarlo, besarlo, alimentarlo y guardarlo'. (Sermón 'Super Missus est'). 
EN LA SINAGOGA DE NAZARET
      No debemos perder de vista que cuando Jesús comienza su vida pública, uno de los primeros lugares que visita es su propia ciudad, donde se crió y era conocido de todos. No es desconocido para nosotros el pasaje en el que estando en la ciudad entra el sábado en la sinagoga y lee un libro del profeta Isaías. Al finalizar la lectura y exponer un comentario a la misma, la gente quedó maravillada y decía: '¿No es éste el hijo de José?' (Lc. 4, 22). En este caso nos centramos en la figura de José.
CONVECINOS DE JOSÉ, OYENDO A JESÚS EN LA SINAGOGA
      Ciertamente ya había fallecido unos años atrás, pero su recuerdo permanecía vivo entre sus convecinos. Sabían de sus virtudes y de su buen hacer y posiblemente no les extrañaría que siendo 'su hijo' tuviese unas 'formas' tan correctas de hablar, pero quizá lo que no les encajaba del todo es la autoridad con la que hablaba que superaba con creces a la de José e incluso a la del mismo rabino de la sinagoga.
      Que San José y la Virgen, su esposa, intercedan por todos nosotros y nos bendigan. 
SAGRADA FAMILIA.-ESCUELA CUSQUEÑA

sábado, 16 de abril de 2016

San José, esposo de María (II)

SAN JOSÉ Y EL NIÑO.-EL GRECO.-MANIERISMO
      No resultó fácil para José desempeñar su misión teniendo en cuenta solamente el aspecto humano y social, pero teniendo en cuenta el aspecto sobrenatural de su misión, puede resultar más fácil  entender su situación.
      Los Evangelios nos cuentan la Anunciación a María, la Llena de Gracia: iba a ser Madre del Mesías. Un mensajero de Dios , el Arcángel San Gabriel, es el encargado de decírselo, pero ¿cuántos Evangelios nos hablan de la 'Anunciación' a José de la misión que debía desempeñar por designio del Todopoderoso?
  Solamente nos dicen que ante sus dudas, humanamente lógicas, del embarazo de María, Dios vuelve a actuar enviando también su ángel mensajero explicándole con meridiana claridad cuál era la situación y el papel que él debía desempeñar por designio divino: 'José, hijo de David'.         SUEÑO DE SAN JOSÉ.-ANTONIO CISERI.-REALISMO            Es lo primero que le expone el ángel: el linaje que tiene. Es descendiente del rey David. 'No temas recibir en tu casa a María, tu esposa'. Si nos damos cuenta, le esta exponiendo a nivel personal la absoluta inocencia de su esposa. Ningún hombre ha tenido nada que ver con su embarazo. Presumiblemente es lo mismo que María debió decirle cuando le expuso su embarazo. Pero quien se lo está diciendo en ese momento es alguien enviado por el mismo Dios. ¿Qué puede responder José sino asumir la veracidad de su esposa y el rol que él mismo debe desempeñar en los planes de Dios? El ángel le completa el mensaje: 'lo concebido por ella es obra del Espíritu Santo'.(Mt.1, 20).
      José, ante esta situación, asume en primer lugar que María le ha sido completamente fiel y, en segundo lugar, pero no menos importante, que ante la sociedad en la que va a desenvolver su matrimonio debe aparecer, nada menos, como padre de un niño que realmente es HIJO DE DIOS. A José le corresponde su educación, enseñanzas y alimento, como a cualquier padre de aquel pueblo elegido por Dios solía hacer. Y además, como cabeza de aquella familia, al hijo de aquella familia 'le pondrás por nombre Jesús...'. Así es. A él le corresponde poner el nombre del niño según la costumbre.
PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO.-SIMEÓN.-WALTER RANE.-S. XX
      Hasta aquí llega el aspecto social y familiar de la situación. El mensaje finaliza con la exposición del aspecto sobrenatural que llegará a realizar cuando sea adulto y que el ángel le expone en estos términos: '...porque salvará a su pueblo de sus pecados'. (Mt. 1, 21).
      Personalmente pienso que prácticamente fue una anunciación semejante a la que tuvo Zacarías, el marido de Isabel, cuando otro ángel mensajero le anunció que su esposa le daría un hijo, a pesar de lo avanzado de su edad, y que debería ponerle el nombre de Juan. 
ANUNCIACIÓN A ZACARÍAS.-DOMENICO GHIRLANDAIO.-RENACIMIENTO
      La diferencia existente entre Zacarías y José es que éste asumió el hecho sin dudar, mientras que aquél dudó. Resultado: quedar mudo hasta que nació el que posteriormente sería el Precursor del Mesías. Cuando escribió en una tablilla, a instancias de los hombres, 'Juan es su nombre', recobró el habla y proclamó su famoso 'cántico' (Lc. 1, 57-80) que diariamente se reza en la actualidad en la Liturgia de las Horas.
   Entrando siempre en el campo de las suposiciones y la lógica más pura, debemos pensar que José, con la certeza del mensaje recibido, debió acudir de inmediato a ver a su esposa. Debía quitarle le zozobra que con toda seguridad debía tener. Desde el momento que María dio aquel histórico 'SÍ', sabía que los planes de Dios siempre son buenos y que siempre acaban bien, pero la actitud de José la tenía preocupada.                              MARIA ENCINTA.-WILLIAM HOLE.-S. XIX                  Su fe en Dios era absoluta y sabía que, como le dijo Gabriel, 'para Dios nada hay imposible' (Lc. 1, 37), pero ¿cómo reaccionaría José? Cuando lo vio llegar, posiblemente con el rostro transformado por la alegría de cuanto el ángel le había revelado, María debió suponer que ya sabía la verdadera realidad y que José, su esposo José, estaría con ella y el Niño en todas y cada una de las circunstancias de la vida. Iba a ser uno más para compartir los planes de Dios en lo que luego sería el hecho más relevante y de mayor importancia de la Historia de la Humanidad: su Redención.

SAGRADA FAMILIA.-EL GRECO.-MANIERISMO
            Que la Sagrada Familia nos bendiga y ayude a todos.

jueves, 31 de marzo de 2016

San José, esposo de María (I)

SAGRADA FAMILIA.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      Amigos: Estoy avergonzado. Lo digo muy en serio. ¿Saben por qué? Verán ustedes: Desde el 14 de mayo de 2008 que escribí la primera entrada  de este blog , como un simple ejercicio de clase en la Universidad de Alicante hasta hoy, han pasado siete años y diez meses. Hay escritos sobre muchos temas como pueden comprobar en el Archivo del blog, en la parte izquierda del mismo. ¿Cómo es posible que en todo este tiempo no se me haya ocurrido escribir ninguna entrada dedicada a este eximio personaje bíblico? Y esto me ha puesto de mal humor y me ha llenado de vergüenza. Así. Como suena.
      He estado dándole vueltas para intentar subsanar lo que para mí ha sido un fallo enorme. Ciertamente me he preguntado qué puedo decir de él si el Nuevo Testamento apenas lo nombra y cuando lo hace es de forma escueta, pero pensándolo mejor este razonamiento me parece que más bien es para mí una absurda excusa personal para disimular el respeto (o miedo) para hablar sobre él. No obstante también es cierto que si hacemos una lectura reposada de los Evangelios fijándonos en lo que cuentan, se pueden leer entre líneas muchas cosas sobre San José, así como deducir otras que, a base de lógica, nos pueden enseñar, y no poco, sobre su personalidad  e incluso sobre su vida y actividades.
DESPOSORIOS DE LA VIRGEN Y JOSÉ.-MATÍAS DE ARTEAGA.-BARROCO
      He leído artículos en revistas y páginas de libros diversos. Hay cosas con poca o nula credibilidad, pera también hay otras con un contenido denso, veraz, respetuoso con su figura y con su actuación, que merecen ser tenidos en cuenta. Y, por supuesto, y por encima de todo, las opiniones de los Padre de la Iglesia, de diversos Papas y autores católicos que, en definitiva, son quienes tienen la necesaria autoridad para las enseñanzas de las Escrituras y para la interpretación de la Tradición.
    ¿Qué se podría decir de él? Sinceramente les digo que en este momento quisiera comentar tantas cosas que no sé por dónde empezar y, conociendo de antemano que siempre me quedaré corto e incluso me faltarán facetas y detalles sobre él, pero por algún sitio tendré que comenzar. Veamos.    ANUNCIACIÓN DE LA VIRGEN.-ICONO ORTODOXO.  'En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María'. (Lc. 1, 26-27). Lucas nos narra escuetamente un hecho: Dios envía un mensajero. Nos muestra la destinataria del mensaje y sus circunstancias: María ya está desposada (siguiendo la costumbre de las normas sociales de la época). Expone el nombre del varón y matiza que es de la casa de David, es decir, descendiente de aquel Rey, con lo cual está comenzando a poner los cimientos de la demostración de la profecía existente de que el Mesías esperado sería descendiente de David.

      Según lo que San Lucas narra, María estaba 'desposada' con José. No dice 'casada'. Supuse que debía existir alguna diferencia entre ambos conceptos y me enteré que el término 'desposada' significa que la mujer judía quedaba comprometida con el hombre y que, al cabo de un año aproximadamente, se casarían. Aunque con la ceremonia de los esponsales la pareja todavía no convivía, sí que existía como un vínculo jurídico que, de alguna manera, equivalía a un matrimonio y la Ley consideraba al novio o prometido señor de su prometida.
DUDAS DE SAN JOSÉ.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Me vino muy bien enterarme de ésto porque a  partir de ahí pude entender perfectamente la reacción de José cuando María vino de Ain Karin  de ayudar a su prima Isabel en el parto de su hijo Juan.
      Lo que también me parece claro a todas luces es que 'socialmente' María debía tener un marido que a los ojos de todos apareciese como hijo de José, porque ¿cómo y a quién se iba a comunicar que María había concebido un hijo por obra y gracia del Espíritu Santo? ¿Quién se lo iba a creer? Y si lo dijera, es muy probable que pudiera aparecer como una blasfemia. No había salida. Según la Ley mosaica debía ser lapidada por infidelidad y José, después de analizar esto, no lo podía consentir. La quería demasiado.
    San Mateo nos dice que 'José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto'. (Mt. 1, 19).             EL SUEÑO DE JOSÉ.-DOMENICO GUIDI.-BARROCO.              El evangelista da a José el mejor calificativo que se le podía aplicar: 'JUSTO', porque este concepto significa que reúne en sí mismo todas las virtudes, todas las perfecciones que un hombre puede tener. No es solamente a José a quien se le aplica este calificativo en la Biblia. A Noé se le aplicó: 'Noé era un varón justo y perfecto entre sus contemporáneos y siempre anduvo con Dios'. (Gén. 6, 9). Dios, refiriéndose a los hombres, dice por medio del profeta Ezequiel que cuando 'camine en mis mandatos y guarde mis leyes obrando rectamente, ese es justo y vivirá'. (Ez. 18, 9). No es extraño que San Mateo aplique esta calificativo a José en cuanto a la decisión que tomó sobre María.

      Pero la fe de María en Dios no tenía límites y Él también tenía algo que decir. 'He aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo : -José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados'. (Mt. 1, 20-21). La reacción de José fue la que todos conocemos: 'Al despertar José de su sueño hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo en su casa a su esposa'. (Mt. 1, 24). Esa era la talla de José. 
      El Evangelio no dice nada más, pero si dejamos volar la imaginación, la lógica del recto raciocinio, ¿podremos deducir 'algo' de lo que hizo José, además de 'recibir en su casa a su esposa'? Descubrió que su esposa era instrumento directo de Dios y colaboradora con Él en llevar adelante los planes que tenía con Israel. Él, José, estaba destinado a tener un papel fundamental: cuidar a María, sí, pero también al Hijo que lo era de Dios. Sí. Él también era un elegido en los planes de Dios para colaborar en sus proyectos...
      Tomó conciencia del rol que debía desempeñar y de lo que Dios le estaba pidiendo. No era una misión insignificante la que tenía que ir desarrollando y diariamente debía ir dando una respuesta de esa misión. Dios le ayudaría como había ayudado a María, su esposa.
SAGRADA FAMILIA EN LA CARPINTERÍA.-MOSAICO
       Y nosotros iremos viendo esa respuesta de José a Dios, a su esposa y a ese Niño que le había sido confiado. Que el excelso esposo de la Virgen, ella misma y el Niño nos bendigan a todos.

lunes, 14 de marzo de 2016

La Asunción de la Virgen (y II)

DORMICIÓN DE LA VIRGEN
      Pero el día tenía que llegar. Tampoco sabía cómo iba a ser su partida, pero es de suponer que la estaría deseando vehementemente. Hay una tradición que dice que antes de morir quería ver a todos los discípulos para despedirse de ellos, puesto que ya estaban en diferentes partes del mundo anunciando el Evangelio. Y le fue concedido. Todos ellos se sintieron trasladados, sin saber cómo, donde Ella estaba. Menos Tomás, que llegó tarde. (El auto sacramental que les comentaba en la entrada anterior se desarrolla en ese tiempo: los apóstoles van llegando y María se va despidiendo de todos).
MISTERIO DE ELCHE.-ASUNCIÓN DE LA VIRGEN ENTRE ÁNGELES
      Y su Hijo no podía fallar. ¿Cómo iba a permitir que su Madre se quedara separada de Él hasta la Resurrección final? Necesariamente tenía que estar con Él en cuerpo y alma, porque 'no es justo que sufra corrupción aquel cuerpo que no estuvo sujeto a ninguna concupiscencia'. (Santo Tomás de Villanueva).
    En el siglo VIII, el Patriarca de Constantinopla, San Germán, de una gran devoción a la Santísima Virgen, en uno de sus sermones dedicado al tema de la muerte de la Virgen, dijo entre otras cosas: 'Tú, según está escrito, te muestras con belleza; y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial e incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y partícipe de la vida perfecta'.                      ASUNCIÓN DE LA VIRGEN.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO       La Virgen María, como conocemos por el anuncio del Ángel en la Anunciación, está 'llena de gracia' y 'Dios es contigo'. Eso, como se ha dicho en innumerables ocasiones, significa que María tiene una ausencia total y absoluta de pecado o de faltas de cualquier tipo.  Es perfecta espiritualmente. Es, sencillamente, como Dios la quiso hacer para morar en ella durante nueve meses; perfecta en todos los sentidos. Y en virtud de esto, podemos afirmar que es la primera y única mujer que jamás ha pecado. Que jamás ha tenido ninguna culpa. Que siempre ha cumplido la voluntad de Dios hasta en la amargura más densa que padeció como fue la de presenciar la Pasión y muerte de su Hijo.
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
      Nuevamente San Juan Pablo II nos aporta su opinión en la Audiencia General del 9 de julio de 1997: La Tradición de la Iglesia muestra que ese misterio 'forma parte del plan divino, y está enraizado en la singular participación de María en la misión de su Hijo'.
      Es absolutamente lógico pensar que si su Hijo venció a la muerte con su propia muerte y posterior Resurrección, la muerte también ha perdido la partida con la Madre del Redentor. Y su Hijo quiso resucitarla para llevársela consigo a su Reino como el premio que mereció por su entrega, su servicio, su dedicación, su especial actuación en la Historia de la Salvación, su sufrimiento y su amor maternal hacia Quien quiso encarnarse en aquella admirable mujer.
     El Antiguo Testamento nos muestra la narración de la partida del profeta Elías en un carro de fuego sin haber muerto en 2Re. 2, 1-18. Por la circunstancia que fuere, esa fue la voluntad de Dios. ¿Qué tiene de extraño que Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, quisiese tener junto a Él a quien lo llevó en su seno y se desvivió por Él? Estimó que fue necesaria su presencia los primeros tiempos de la Iglesia y cuando creyó que fue suficiente, vino a por Ella y se la llevó en cuerpo y alma. Porque no podía de otro modo.
      La relación existente entre la participación en la Pasión de Cristo y el glorioso destino de la Virgen nos la hace ver San Juan Damasceno: 'Era necesario que aquella que había visto a su Hijo en la Cruz y recibido en pleno corazón la espada del dolor... contemplara a ese Hijo sentado a la diestra del Padre'. (Hom. 2: PG 96, 741). Quiso que la Madre fuera glorificada de esa manera después de la muerte.
      En la Biblia, el pasaje del Génesis en el que Dios promete un Redentor después de la desobediencia de Adán y Eva, está considerado como el Protoevangelio. Le dice a la serpiente: 'Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer. Estre tu linaje y el suyo: éste te aplastará la cabeza, pero tú sólo herirás su talón'. (Gn. 3, 15). En la 'mujer' mencionada todos los autores piensan que está referido a la Virgen; y el 'linaje' de la mujer será el Salvador que todo el pueblo judío esperaba, (aunque 'los suyos no le recibieron', Jn. 1, 11), fue Jesucristo, Hijo de María.
      Pero en la Biblia también está contenido otro fragmento, también de San Juan como autor, que hace referencia a la Santísima Virgen: 'Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra. se dio en perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón. Pero le fueron dadas a la mujer dos alas de águila grande para que volase al desierto, a su lugar, donde es alimentada por un tiempo, y dos tiempos, y medio tiempo lejos de la vista de la serpiente'. (Ap. 12, 13-14).
VIRGEN DEL APOCALIPSIS.-Miguel Cabrera.-BARROCO NOVOHISPANO
      Sí. La Virgen también pasó por esa lucha y de la misma manera que Jesús triunfó resucitando y triunfando de la muerte, la Virgen tenía que triunfar también y merecer el justo premio que su Hijo le dio: estar con Él en cuerpo y alma 'un tiempo' después de su Ascensión. 
      Largos años y largos siglos han estado los cristianos de todos los tiempos encomendándose a Ella en sus problemas, rindiéndole un culto inferior al otorgado a Dios, pero superior al de todos los ángeles y los santos: el de hiperdulía. Y Ella no nos ha fallado jamás.
      Los Santos Padres, los Teólogos y los Doctores de la Iglesia vieron los motivos que llevaron a declarar Inmaculada a la Virgen desde el primer instante de su Concepción, llevaron también a los Cardenales, Obispos y teólogos, sacerdotes y laicos consultados por el Papa Pío XII a través de la Encíclica 'Deiparae virginis Mariae', sobre la posibilidad de definir como Dogma de Fe la Asunción corporal de María, a emitir 1.181 opiniones favorables frente a solamente 6 que mantenían reservas, a considerar que María de Nazaret fue Asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo.
      Esto es lo que llevó a Pío XII a proclamar el 1 de noviembre de 1950 la Constitución 'Munificentisimus Deus', el Dogma de la Asunción de la Virgen al cielo en cuerpo y alma:
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN.-ANTONIO PALOMINO.-S. XVII - XVIII
      "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; ; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del Cielo".
      Que la Santísima Trinidad y Nuestra Señora María Asunta nos bendigan y por su misericordia nos acojan en la gloria cuando seamos llamados a su presencia.
CORONACIÓN DE LA VIRGEN.-CORRADO GIAQUINTO.-ROCOCÓ

sábado, 27 de febrero de 2016

La Asunción de la Virgen (I)

     ASUNCIÓN DE LA VIRGEN A LOS CIELOS.-PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
      Con este tema finalizamos los Dogmas que hacen referencia a la Virgen María, Madre de Dios. Este dogma, antes de ser declarado como tal por el Papa Pío XII, ha estado siempre presente en el espíritu de los cristianos y de la misma Iglesia. En la provincia de Alicante, en España, hay una ciudad, Elche, que en la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción representa todos los años el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen María a los Cielos. En la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción se representa desde el siglo XV, un drama sacro-lírico religioso titulado en lengua valenciana 'El Misteri d'Elx' ('El Misterio de Elche'). En él se escenifica la Dormición, Asunción al Cielo y Coronación de la Virgen por Dios Padre en el interior de la Basílica mencionada.
     
REPRESENTACIÓN DEL MISTERIO DE ELCHE EN LA BASÍLICA DE LA ASUNCIÓN
      Este Auto Sacramental ha sobrevivido a muchos avatares bélicos, políticos y sociales de todo tipo. Fue el Papa Urbano VIII quien mediante una bula papal permitió que esta representación se efectuase en el interior de un templo.
      Esta introducción anterior es un ejemplo de la actitud que los cristianos de todos los tiempos han tenido sobre el hecho de que la Virgen, después de morir, fue llevada en cuerpo y alma al Reino de Dios. Uno de los documentos más antiguos, quizás el que más, es una carta que Dionisio el Egipcio escribió a Tito, Obispo de Creta, entre finales del siglo III y principios del siglo IV, acerca de la Asunción de María a los cielos.     

      Otro documento pertenece a San Juan Damasceno. Es el texto de una homilía o de un sermón pronunciado por él alrededor del año 754, en la Basílica de la Asunción, en Jerusalén.       HAGIA MARIA.-ABADÍA MONTE SIÓN
Este santo, teniendo en cuenta sus cualidades, dotes y privilegios de la Santísima Virgen, afirmó:
      'Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad. Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno, tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y cuya alma había sido traspasada por la espada de dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la derecha del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y esclava de Dios'. (SAN JUAN DAMASCENO) 

No se puede pasar por alto que desde el mismo siglo II los santos padres presentan a la Virgen como la nueva Eva asociada al nuevo Adán, Jesucristo. Obviamente la Virgen colabora con su Hijo para que el Reino de Dios en la tierra sea una realidad y Satanás sea definitivamente vencido.
      Dando un paso más, vamos a fijarnos en lo que dice el Salmo 15, 9-10: 'Por eso se alegra mi corazón y jubila mi alma, y aun mi carne se siente segura. Porque no dejarás tú mi alma en el sepulcro, no dejarás que tu santo experimente la corrupción'. Esta cita nos aporta mucha luz como muchos autores nos han ido explicando con sus autorizadas opiniones a lo largo de los años, e incluso siglos.
      Centrándonos en Jesucristo en primer lugar, nadie puede negar que real y verdaderamente murió. Experimentó la muerte como hombre verdadero que es y permaneció fiel a lo que prometió: 

      'De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches'. (Mt. 12, 40). Se refería a su muerte, como ya conocemos. 
      Y como podemos comprobar, así sucedió. Pero su resurrección también fue anunciada por Él mismo: '-Destruid este templo y en tres días lo levantaré-. Los judíos replicaron: -Cuarenta y seis años ha costado levantar este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?- Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús'. (Jn.2, 19-22). En las distintas catequesis que hayamos asistido, en cursos de formación que hayamos hecho, por las homilías de las Misas que hayamos intentado vivir o por otros procedimientos que cada uno conocemos, podemos ver claro que en este fragmento evangélico está contenido el anuncio que hizo de su propia resurrección.

      Pasamos a la Madre. ¿Qué se puede decir sobre su muerte? Antes de escribir un fragmento de la catequesis de San Juan Pablo II, deseo recordar algo de lo que he escrito en anteriores entradas sobre la Virgen: Por expreso deseo del mismo Dios, fue concebida Inmaculada, sin pecado alguno (ni siquiera el original), como convenía a quien debía llevar en su seno al mismo Dios. Pero no debía ser menos que su HIjo. Debía pasar por el trance de la muerte, pero igual que su Hijo marchó al Padre, era normal que no permitiera que su santísima Madre 'experimentase la corrupción' del sepulcro.
      Si Jesucristo se parte el pecho por cada uno de nosotros por el cariño que nos tiene y desea tenernos a todos en su Reino (que para eso se hizo hombre, murió y resucitó), ¿cómo no iba a trasladar YA a su Madre al reino divino, teniendo las virtudes que Él mismo le dio y sufriendo como sufrió en la Pasión y Muerte de su Jesús?

      En la catequesis de San Juan Pablo II el 25 de junio de 1997, dio entre otras cosas: 'Como Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario para su Madre...La Revelación presenta la muerte como un castigo del pecado. 

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA.-TILMAN RIEMENSCHNEIDER.-GÓTICO TARDÍO-RENACIMIENTO

  Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María libre del pecado original por singular privilegio divino, nos lleva a concluir que Ella recibiera también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior a su Hijo, que ha asumido la muerte dándole un nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación'. Entonces, de qué murió María? 
      Vamos a ver. Cuando marchó a Belén para empadronarse según la orden del César, tendría unos 15 años. Cuando murió Jesús, ella tendría unos 45 años. Sabemos que después de la Ascensión de su Hijo permaneció en Jerusalén junto a la joven Iglesia, la cual comenzó su rodaje el día de Pentecostés. Personalmente pienso que podía tener entre 60 y 65 años. No obstante eso lo saben muchísimo mejor que yo los especialistas en Mariología.
      Y ¿de qué murió María? No se sabe. Al menos yo no he leído nada sobre la causa de su muerte a excepción de la opinión de San Francisco de Sales diciendo que murió de amor por su Hijo, expresándolo de esta manera: 'murió en el amor, a causa del amor y por amor'. Y personalmente me quedo con esta opinión que, a pesar de no conocer otra, me parece lógica y muy convincente.
      Es opinión generalizada y proverbial el amor de cualquier madre por sus hijos. Pensemos: María era plenamente consciente de ser Madre del Mesías porque así se lo reveló el ángel. Lo crió y convivió con Él unos treinta años. Cuando comenzó su vida pública fue testigo de algunas de sus predicaciones, tal vez presenciara algún milagro y fue testigo de la amarga Pasión y Muerte de Jesús. Tal vez no comprendiera absolutamente nada de todo aquello, pero pudo pensar que la Redención de Israel y del mundo pasaba por todo aquello. Viéndolo en la cruz y en el sepulcro de José de Arimatea debió recordar la promesa de resurrección que hizo a muchos de que a los tres días de su muerte volvería a la vida,...

      CRISTO RESUCITADO SE APARECE A SU MADRE.-LORENZO PASINELLI.-BARROCO
      Pero no sabía cómo se iba a realizar todo aquello. Acaso pensase que lo vería como en la vida cotidiana de antes de la Pasión, pero cuando lo vio resucitado... Es inenarrable. Ver a su Jesús con un cuerpo glorioso, como Dios y como hombre, debió superar todas sus espectativas. ¿Se imaginan el abrazo entre el Hijo y la Madre?... Solamente este interrogante es un tema fenomenal para ser meditado en nuestro interior en el silencio de la oración.
      Cuando la Virgen lo vio marchar en la Ascensión, aun sabiendo que iba a estar sola porque no lo tendría físicamente con ella, también se daría cuenta que eso tampoco sería así totalmente. Lo tendría en la Eucaristía que nos había dejado y, además, tenía que estar animando a aquellos hombres y mujeres que tenían el encargo de su Hijo de poner en marcha lo que Él había comenzado. Pero también sabía que la añoranza de estar junto a Él iba a suponer un tiempo de espera que le iba a parecer demasiado largo. Cuando estuviese sola en su habitación es probable que en su oración tuviese algún contacto místico con Él, pero todo eso continuaba siendo para ser guardado en su corazón. Era su propia intimidad.
      La propia entrada finalizaré con este tema. Que Jesús nuestro Salvador y su Santísima Madre la Virgen María, nos ayuden a permanecer fieles a Dios.
VIRGEN MARÍA.-ICONO UCRANIANO