sábado, 16 de abril de 2016

San José, esposo de María (II)

SAN JOSÉ Y EL NIÑO.-EL GRECO.-MANIERISMO
      No resultó fácil para José desempeñar su misión teniendo en cuenta solamente el aspecto humano y social, pero teniendo en cuenta el aspecto sobrenatural de su misión, puede resultar más fácil  entender su situación.
      Los Evangelios nos cuentan la Anunciación a María, la Llena de Gracia: iba a ser Madre del Mesías. Un mensajero de Dios , el Arcángel San Gabriel, es el encargado de decírselo, pero ¿cuántos Evangelios nos hablan de la 'Anunciación' a José de la misión que debía desempeñar por designio del Todopoderoso?
  Solamente nos dicen que ante sus dudas, humanamente lógicas, del embarazo de María, Dios vuelve a actuar enviando también su ángel mensajero explicándole con meridiana claridad cuál era la situación y el papel que él debía desempeñar por designio divino: 'José, hijo de David'.         SUEÑO DE SAN JOSÉ.-ANTONIO CISERI.-REALISMO            Es lo primero que le expone el ángel: el linaje que tiene. Es descendiente del rey David. 'No temas recibir en tu casa a María, tu esposa'. Si nos damos cuenta, le esta exponiendo a nivel personal la absoluta inocencia de su esposa. Ningún hombre ha tenido nada que ver con su embarazo. Presumiblemente es lo mismo que María debió decirle cuando le expuso su embarazo. Pero quien se lo está diciendo en ese momento es alguien enviado por el mismo Dios. ¿Qué puede responder José sino asumir la veracidad de su esposa y el rol que él mismo debe desempeñar en los planes de Dios? El ángel le completa el mensaje: 'lo concebido por ella es obra del Espíritu Santo'.(Mt.1, 20).
      José, ante esta situación, asume en primer lugar que María le ha sido completamente fiel y, en segundo lugar, pero no menos importante, que ante la sociedad en la que va a desenvolver su matrimonio debe aparecer, nada menos, como padre de un niño que realmente es HIJO DE DIOS. A José le corresponde su educación, enseñanzas y alimento, como a cualquier padre de aquel pueblo elegido por Dios solía hacer. Y además, como cabeza de aquella familia, al hijo de aquella familia 'le pondrás por nombre Jesús...'. Así es. A él le corresponde poner el nombre del niño según la costumbre.
PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO.-SIMEÓN.-WALTER RANE.-S. XX
      Hasta aquí llega el aspecto social y familiar de la situación. El mensaje finaliza con la exposición del aspecto sobrenatural que llegará a realizar cuando sea adulto y que el ángel le expone en estos términos: '...porque salvará a su pueblo de sus pecados'. (Mt. 1, 21).
      Personalmente pienso que prácticamente fue una anunciación semejante a la que tuvo Zacarías, el marido de Isabel, cuando otro ángel mensajero le anunció que su esposa le daría un hijo, a pesar de lo avanzado de su edad, y que debería ponerle el nombre de Juan. 
ANUNCIACIÓN A ZACARÍAS.-DOMENICO GHIRLANDAIO.-RENACIMIENTO
      La diferencia existente entre Zacarías y José es que éste asumió el hecho sin dudar, mientras que aquél dudó. Resultado: quedar mudo hasta que nació el que posteriormente sería el Precursor del Mesías. Cuando escribió en una tablilla, a instancias de los hombres, 'Juan es su nombre', recobró el habla y proclamó su famoso 'cántico' (Lc. 1, 57-80) que diariamente se reza en la actualidad en la Liturgia de las Horas.
   Entrando siempre en el campo de las suposiciones y la lógica más pura, debemos pensar que José, con la certeza del mensaje recibido, debió acudir de inmediato a ver a su esposa. Debía quitarle le zozobra que con toda seguridad debía tener. Desde el momento que María dio aquel histórico 'SÍ', sabía que los planes de Dios siempre son buenos y que siempre acaban bien, pero la actitud de José la tenía preocupada.                              MARIA ENCINTA.-WILLIAM HOLE.-S. XIX                  Su fe en Dios era absoluta y sabía que, como le dijo Gabriel, 'para Dios nada hay imposible' (Lc. 1, 37), pero ¿cómo reaccionaría José? Cuando lo vio llegar, posiblemente con el rostro transformado por la alegría de cuanto el ángel le había revelado, María debió suponer que ya sabía la verdadera realidad y que José, su esposo José, estaría con ella y el Niño en todas y cada una de las circunstancias de la vida. Iba a ser uno más para compartir los planes de Dios en lo que luego sería el hecho más relevante y de mayor importancia de la Historia de la Humanidad: su Redención.

SAGRADA FAMILIA.-EL GRECO.-MANIERISMO
            Que la Sagrada Familia nos bendiga y ayude a todos.

jueves, 31 de marzo de 2016

San José, esposo de María (I)

SAGRADA FAMILIA.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      Amigos: Estoy avergonzado. Lo digo muy en serio. ¿Saben por qué? Verán ustedes: Desde el 14 de mayo de 2008 que escribí la primera entrada  de este blog , como un simple ejercicio de clase en la Universidad de Alicante hasta hoy, han pasado siete años y diez meses. Hay escritos sobre muchos temas como pueden comprobar en el Archivo del blog, en la parte izquierda del mismo. ¿Cómo es posible que en todo este tiempo no se me haya ocurrido escribir ninguna entrada dedicada a este eximio personaje bíblico? Y esto me ha puesto de mal humor y me ha llenado de vergüenza. Así. Como suena.
      He estado dándole vueltas para intentar subsanar lo que para mí ha sido un fallo enorme. Ciertamente me he preguntado qué puedo decir de él si el Nuevo Testamento apenas lo nombra y cuando lo hace es de forma escueta, pero pensándolo mejor este razonamiento me parece que más bien es para mí una absurda excusa personal para disimular el respeto (o miedo) para hablar sobre él. No obstante también es cierto que si hacemos una lectura reposada de los Evangelios fijándonos en lo que cuentan, se pueden leer entre líneas muchas cosas sobre San José, así como deducir otras que, a base de lógica, nos pueden enseñar, y no poco, sobre su personalidad  e incluso sobre su vida y actividades.
DESPOSORIOS DE LA VIRGEN Y JOSÉ.-MATÍAS DE ARTEAGA.-BARROCO
      He leído artículos en revistas y páginas de libros diversos. Hay cosas con poca o nula credibilidad, pera también hay otras con un contenido denso, veraz, respetuoso con su figura y con su actuación, que merecen ser tenidos en cuenta. Y, por supuesto, y por encima de todo, las opiniones de los Padre de la Iglesia, de diversos Papas y autores católicos que, en definitiva, son quienes tienen la necesaria autoridad para las enseñanzas de las Escrituras y para la interpretación de la Tradición.
    ¿Qué se podría decir de él? Sinceramente les digo que en este momento quisiera comentar tantas cosas que no sé por dónde empezar y, conociendo de antemano que siempre me quedaré corto e incluso me faltarán facetas y detalles sobre él, pero por algún sitio tendré que comenzar. Veamos.    ANUNCIACIÓN DE LA VIRGEN.-ICONO ORTODOXO.  'En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María'. (Lc. 1, 26-27). Lucas nos narra escuetamente un hecho: Dios envía un mensajero. Nos muestra la destinataria del mensaje y sus circunstancias: María ya está desposada (siguiendo la costumbre de las normas sociales de la época). Expone el nombre del varón y matiza que es de la casa de David, es decir, descendiente de aquel Rey, con lo cual está comenzando a poner los cimientos de la demostración de la profecía existente de que el Mesías esperado sería descendiente de David.

      Según lo que San Lucas narra, María estaba 'desposada' con José. No dice 'casada'. Supuse que debía existir alguna diferencia entre ambos conceptos y me enteré que el término 'desposada' significa que la mujer judía quedaba comprometida con el hombre y que, al cabo de un año aproximadamente, se casarían. Aunque con la ceremonia de los esponsales la pareja todavía no convivía, sí que existía como un vínculo jurídico que, de alguna manera, equivalía a un matrimonio y la Ley consideraba al novio o prometido señor de su prometida.
DUDAS DE SAN JOSÉ.-JAMES TISSOT.-S. XIX - XX
      Me vino muy bien enterarme de ésto porque a  partir de ahí pude entender perfectamente la reacción de José cuando María vino de Ain Karin  de ayudar a su prima Isabel en el parto de su hijo Juan.
      Lo que también me parece claro a todas luces es que 'socialmente' María debía tener un marido que a los ojos de todos apareciese como hijo de José, porque ¿cómo y a quién se iba a comunicar que María había concebido un hijo por obra y gracia del Espíritu Santo? ¿Quién se lo iba a creer? Y si lo dijera, es muy probable que pudiera aparecer como una blasfemia. No había salida. Según la Ley mosaica debía ser lapidada por infidelidad y José, después de analizar esto, no lo podía consentir. La quería demasiado.
    San Mateo nos dice que 'José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto'. (Mt. 1, 19).             EL SUEÑO DE JOSÉ.-DOMENICO GUIDI.-BARROCO.              El evangelista da a José el mejor calificativo que se le podía aplicar: 'JUSTO', porque este concepto significa que reúne en sí mismo todas las virtudes, todas las perfecciones que un hombre puede tener. No es solamente a José a quien se le aplica este calificativo en la Biblia. A Noé se le aplicó: 'Noé era un varón justo y perfecto entre sus contemporáneos y siempre anduvo con Dios'. (Gén. 6, 9). Dios, refiriéndose a los hombres, dice por medio del profeta Ezequiel que cuando 'camine en mis mandatos y guarde mis leyes obrando rectamente, ese es justo y vivirá'. (Ez. 18, 9). No es extraño que San Mateo aplique esta calificativo a José en cuanto a la decisión que tomó sobre María.

      Pero la fe de María en Dios no tenía límites y Él también tenía algo que decir. 'He aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo : -José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados'. (Mt. 1, 20-21). La reacción de José fue la que todos conocemos: 'Al despertar José de su sueño hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo en su casa a su esposa'. (Mt. 1, 24). Esa era la talla de José. 
      El Evangelio no dice nada más, pero si dejamos volar la imaginación, la lógica del recto raciocinio, ¿podremos deducir 'algo' de lo que hizo José, además de 'recibir en su casa a su esposa'? Descubrió que su esposa era instrumento directo de Dios y colaboradora con Él en llevar adelante los planes que tenía con Israel. Él, José, estaba destinado a tener un papel fundamental: cuidar a María, sí, pero también al Hijo que lo era de Dios. Sí. Él también era un elegido en los planes de Dios para colaborar en sus proyectos...
      Tomó conciencia del rol que debía desempeñar y de lo que Dios le estaba pidiendo. No era una misión insignificante la que tenía que ir desarrollando y diariamente debía ir dando una respuesta de esa misión. Dios le ayudaría como había ayudado a María, su esposa.
SAGRADA FAMILIA EN LA CARPINTERÍA.-MOSAICO
       Y nosotros iremos viendo esa respuesta de José a Dios, a su esposa y a ese Niño que le había sido confiado. Que el excelso esposo de la Virgen, ella misma y el Niño nos bendigan a todos.

lunes, 14 de marzo de 2016

La Asunción de la Virgen (y II)

DORMICIÓN DE LA VIRGEN
      Pero el día tenía que llegar. Tampoco sabía cómo iba a ser su partida, pero es de suponer que la estaría deseando vehementemente. Hay una tradición que dice que antes de morir quería ver a todos los discípulos para despedirse de ellos, puesto que ya estaban en diferentes partes del mundo anunciando el Evangelio. Y le fue concedido. Todos ellos se sintieron trasladados, sin saber cómo, donde Ella estaba. Menos Tomás, que llegó tarde. (El auto sacramental que les comentaba en la entrada anterior se desarrolla en ese tiempo: los apóstoles van llegando y María se va despidiendo de todos).
MISTERIO DE ELCHE.-ASUNCIÓN DE LA VIRGEN ENTRE ÁNGELES
      Y su Hijo no podía fallar. ¿Cómo iba a permitir que su Madre se quedara separada de Él hasta la Resurrección final? Necesariamente tenía que estar con Él en cuerpo y alma, porque 'no es justo que sufra corrupción aquel cuerpo que no estuvo sujeto a ninguna concupiscencia'. (Santo Tomás de Villanueva).
    En el siglo VIII, el Patriarca de Constantinopla, San Germán, de una gran devoción a la Santísima Virgen, en uno de sus sermones dedicado al tema de la muerte de la Virgen, dijo entre otras cosas: 'Tú, según está escrito, te muestras con belleza; y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial e incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y partícipe de la vida perfecta'.                      ASUNCIÓN DE LA VIRGEN.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO       La Virgen María, como conocemos por el anuncio del Ángel en la Anunciación, está 'llena de gracia' y 'Dios es contigo'. Eso, como se ha dicho en innumerables ocasiones, significa que María tiene una ausencia total y absoluta de pecado o de faltas de cualquier tipo.  Es perfecta espiritualmente. Es, sencillamente, como Dios la quiso hacer para morar en ella durante nueve meses; perfecta en todos los sentidos. Y en virtud de esto, podemos afirmar que es la primera y única mujer que jamás ha pecado. Que jamás ha tenido ninguna culpa. Que siempre ha cumplido la voluntad de Dios hasta en la amargura más densa que padeció como fue la de presenciar la Pasión y muerte de su Hijo.
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
      Nuevamente San Juan Pablo II nos aporta su opinión en la Audiencia General del 9 de julio de 1997: La Tradición de la Iglesia muestra que ese misterio 'forma parte del plan divino, y está enraizado en la singular participación de María en la misión de su Hijo'.
      Es absolutamente lógico pensar que si su Hijo venció a la muerte con su propia muerte y posterior Resurrección, la muerte también ha perdido la partida con la Madre del Redentor. Y su Hijo quiso resucitarla para llevársela consigo a su Reino como el premio que mereció por su entrega, su servicio, su dedicación, su especial actuación en la Historia de la Salvación, su sufrimiento y su amor maternal hacia Quien quiso encarnarse en aquella admirable mujer.
     El Antiguo Testamento nos muestra la narración de la partida del profeta Elías en un carro de fuego sin haber muerto en 2Re. 2, 1-18. Por la circunstancia que fuere, esa fue la voluntad de Dios. ¿Qué tiene de extraño que Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, quisiese tener junto a Él a quien lo llevó en su seno y se desvivió por Él? Estimó que fue necesaria su presencia los primeros tiempos de la Iglesia y cuando creyó que fue suficiente, vino a por Ella y se la llevó en cuerpo y alma. Porque no podía de otro modo.
      La relación existente entre la participación en la Pasión de Cristo y el glorioso destino de la Virgen nos la hace ver San Juan Damasceno: 'Era necesario que aquella que había visto a su Hijo en la Cruz y recibido en pleno corazón la espada del dolor... contemplara a ese Hijo sentado a la diestra del Padre'. (Hom. 2: PG 96, 741). Quiso que la Madre fuera glorificada de esa manera después de la muerte.
      En la Biblia, el pasaje del Génesis en el que Dios promete un Redentor después de la desobediencia de Adán y Eva, está considerado como el Protoevangelio. Le dice a la serpiente: 'Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer. Estre tu linaje y el suyo: éste te aplastará la cabeza, pero tú sólo herirás su talón'. (Gn. 3, 15). En la 'mujer' mencionada todos los autores piensan que está referido a la Virgen; y el 'linaje' de la mujer será el Salvador que todo el pueblo judío esperaba, (aunque 'los suyos no le recibieron', Jn. 1, 11), fue Jesucristo, Hijo de María.
      Pero en la Biblia también está contenido otro fragmento, también de San Juan como autor, que hace referencia a la Santísima Virgen: 'Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra. se dio en perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón. Pero le fueron dadas a la mujer dos alas de águila grande para que volase al desierto, a su lugar, donde es alimentada por un tiempo, y dos tiempos, y medio tiempo lejos de la vista de la serpiente'. (Ap. 12, 13-14).
VIRGEN DEL APOCALIPSIS.-Miguel Cabrera.-BARROCO NOVOHISPANO
      Sí. La Virgen también pasó por esa lucha y de la misma manera que Jesús triunfó resucitando y triunfando de la muerte, la Virgen tenía que triunfar también y merecer el justo premio que su Hijo le dio: estar con Él en cuerpo y alma 'un tiempo' después de su Ascensión. 
      Largos años y largos siglos han estado los cristianos de todos los tiempos encomendándose a Ella en sus problemas, rindiéndole un culto inferior al otorgado a Dios, pero superior al de todos los ángeles y los santos: el de hiperdulía. Y Ella no nos ha fallado jamás.
      Los Santos Padres, los Teólogos y los Doctores de la Iglesia vieron los motivos que llevaron a declarar Inmaculada a la Virgen desde el primer instante de su Concepción, llevaron también a los Cardenales, Obispos y teólogos, sacerdotes y laicos consultados por el Papa Pío XII a través de la Encíclica 'Deiparae virginis Mariae', sobre la posibilidad de definir como Dogma de Fe la Asunción corporal de María, a emitir 1.181 opiniones favorables frente a solamente 6 que mantenían reservas, a considerar que María de Nazaret fue Asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo.
      Esto es lo que llevó a Pío XII a proclamar el 1 de noviembre de 1950 la Constitución 'Munificentisimus Deus', el Dogma de la Asunción de la Virgen al cielo en cuerpo y alma:
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN.-ANTONIO PALOMINO.-S. XVII - XVIII
      "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; ; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del Cielo".
      Que la Santísima Trinidad y Nuestra Señora María Asunta nos bendigan y por su misericordia nos acojan en la gloria cuando seamos llamados a su presencia.
CORONACIÓN DE LA VIRGEN.-CORRADO GIAQUINTO.-ROCOCÓ

sábado, 27 de febrero de 2016

La Asunción de la Virgen (I)

     ASUNCIÓN DE LA VIRGEN A LOS CIELOS.-PEDRO PABLO RUBENS.-BARROCO
      Con este tema finalizamos los Dogmas que hacen referencia a la Virgen María, Madre de Dios. Este dogma, antes de ser declarado como tal por el Papa Pío XII, ha estado siempre presente en el espíritu de los cristianos y de la misma Iglesia. En la provincia de Alicante, en España, hay una ciudad, Elche, que en la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción representa todos los años el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen María a los Cielos. En la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción se representa desde el siglo XV, un drama sacro-lírico religioso titulado en lengua valenciana 'El Misteri d'Elx' ('El Misterio de Elche'). En él se escenifica la Dormición, Asunción al Cielo y Coronación de la Virgen por Dios Padre en el interior de la Basílica mencionada.
     
REPRESENTACIÓN DEL MISTERIO DE ELCHE EN LA BASÍLICA DE LA ASUNCIÓN
      Este Auto Sacramental ha sobrevivido a muchos avatares bélicos, políticos y sociales de todo tipo. Fue el Papa Urbano VIII quien mediante una bula papal permitió que esta representación se efectuase en el interior de un templo.
      Esta introducción anterior es un ejemplo de la actitud que los cristianos de todos los tiempos han tenido sobre el hecho de que la Virgen, después de morir, fue llevada en cuerpo y alma al Reino de Dios. Uno de los documentos más antiguos, quizás el que más, es una carta que Dionisio el Egipcio escribió a Tito, Obispo de Creta, entre finales del siglo III y principios del siglo IV, acerca de la Asunción de María a los cielos.     

      Otro documento pertenece a San Juan Damasceno. Es el texto de una homilía o de un sermón pronunciado por él alrededor del año 754, en la Basílica de la Asunción, en Jerusalén.       HAGIA MARIA.-ABADÍA MONTE SIÓN
Este santo, teniendo en cuenta sus cualidades, dotes y privilegios de la Santísima Virgen, afirmó:
      'Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad. Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno, tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y cuya alma había sido traspasada por la espada de dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la derecha del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y esclava de Dios'. (SAN JUAN DAMASCENO) 

No se puede pasar por alto que desde el mismo siglo II los santos padres presentan a la Virgen como la nueva Eva asociada al nuevo Adán, Jesucristo. Obviamente la Virgen colabora con su Hijo para que el Reino de Dios en la tierra sea una realidad y Satanás sea definitivamente vencido.
      Dando un paso más, vamos a fijarnos en lo que dice el Salmo 15, 9-10: 'Por eso se alegra mi corazón y jubila mi alma, y aun mi carne se siente segura. Porque no dejarás tú mi alma en el sepulcro, no dejarás que tu santo experimente la corrupción'. Esta cita nos aporta mucha luz como muchos autores nos han ido explicando con sus autorizadas opiniones a lo largo de los años, e incluso siglos.
      Centrándonos en Jesucristo en primer lugar, nadie puede negar que real y verdaderamente murió. Experimentó la muerte como hombre verdadero que es y permaneció fiel a lo que prometió: 

      'De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches'. (Mt. 12, 40). Se refería a su muerte, como ya conocemos. 
      Y como podemos comprobar, así sucedió. Pero su resurrección también fue anunciada por Él mismo: '-Destruid este templo y en tres días lo levantaré-. Los judíos replicaron: -Cuarenta y seis años ha costado levantar este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?- Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús'. (Jn.2, 19-22). En las distintas catequesis que hayamos asistido, en cursos de formación que hayamos hecho, por las homilías de las Misas que hayamos intentado vivir o por otros procedimientos que cada uno conocemos, podemos ver claro que en este fragmento evangélico está contenido el anuncio que hizo de su propia resurrección.

      Pasamos a la Madre. ¿Qué se puede decir sobre su muerte? Antes de escribir un fragmento de la catequesis de San Juan Pablo II, deseo recordar algo de lo que he escrito en anteriores entradas sobre la Virgen: Por expreso deseo del mismo Dios, fue concebida Inmaculada, sin pecado alguno (ni siquiera el original), como convenía a quien debía llevar en su seno al mismo Dios. Pero no debía ser menos que su HIjo. Debía pasar por el trance de la muerte, pero igual que su Hijo marchó al Padre, era normal que no permitiera que su santísima Madre 'experimentase la corrupción' del sepulcro.
      Si Jesucristo se parte el pecho por cada uno de nosotros por el cariño que nos tiene y desea tenernos a todos en su Reino (que para eso se hizo hombre, murió y resucitó), ¿cómo no iba a trasladar YA a su Madre al reino divino, teniendo las virtudes que Él mismo le dio y sufriendo como sufrió en la Pasión y Muerte de su Jesús?

      En la catequesis de San Juan Pablo II el 25 de junio de 1997, dio entre otras cosas: 'Como Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario para su Madre...La Revelación presenta la muerte como un castigo del pecado. 

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA.-TILMAN RIEMENSCHNEIDER.-GÓTICO TARDÍO-RENACIMIENTO

  Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María libre del pecado original por singular privilegio divino, nos lleva a concluir que Ella recibiera también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior a su Hijo, que ha asumido la muerte dándole un nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación'. Entonces, de qué murió María? 
      Vamos a ver. Cuando marchó a Belén para empadronarse según la orden del César, tendría unos 15 años. Cuando murió Jesús, ella tendría unos 45 años. Sabemos que después de la Ascensión de su Hijo permaneció en Jerusalén junto a la joven Iglesia, la cual comenzó su rodaje el día de Pentecostés. Personalmente pienso que podía tener entre 60 y 65 años. No obstante eso lo saben muchísimo mejor que yo los especialistas en Mariología.
      Y ¿de qué murió María? No se sabe. Al menos yo no he leído nada sobre la causa de su muerte a excepción de la opinión de San Francisco de Sales diciendo que murió de amor por su Hijo, expresándolo de esta manera: 'murió en el amor, a causa del amor y por amor'. Y personalmente me quedo con esta opinión que, a pesar de no conocer otra, me parece lógica y muy convincente.
      Es opinión generalizada y proverbial el amor de cualquier madre por sus hijos. Pensemos: María era plenamente consciente de ser Madre del Mesías porque así se lo reveló el ángel. Lo crió y convivió con Él unos treinta años. Cuando comenzó su vida pública fue testigo de algunas de sus predicaciones, tal vez presenciara algún milagro y fue testigo de la amarga Pasión y Muerte de Jesús. Tal vez no comprendiera absolutamente nada de todo aquello, pero pudo pensar que la Redención de Israel y del mundo pasaba por todo aquello. Viéndolo en la cruz y en el sepulcro de José de Arimatea debió recordar la promesa de resurrección que hizo a muchos de que a los tres días de su muerte volvería a la vida,...

      CRISTO RESUCITADO SE APARECE A SU MADRE.-LORENZO PASINELLI.-BARROCO
      Pero no sabía cómo se iba a realizar todo aquello. Acaso pensase que lo vería como en la vida cotidiana de antes de la Pasión, pero cuando lo vio resucitado... Es inenarrable. Ver a su Jesús con un cuerpo glorioso, como Dios y como hombre, debió superar todas sus espectativas. ¿Se imaginan el abrazo entre el Hijo y la Madre?... Solamente este interrogante es un tema fenomenal para ser meditado en nuestro interior en el silencio de la oración.
      Cuando la Virgen lo vio marchar en la Ascensión, aun sabiendo que iba a estar sola porque no lo tendría físicamente con ella, también se daría cuenta que eso tampoco sería así totalmente. Lo tendría en la Eucaristía que nos había dejado y, además, tenía que estar animando a aquellos hombres y mujeres que tenían el encargo de su Hijo de poner en marcha lo que Él había comenzado. Pero también sabía que la añoranza de estar junto a Él iba a suponer un tiempo de espera que le iba a parecer demasiado largo. Cuando estuviese sola en su habitación es probable que en su oración tuviese algún contacto místico con Él, pero todo eso continuaba siendo para ser guardado en su corazón. Era su propia intimidad.
      La propia entrada finalizaré con este tema. Que Jesús nuestro Salvador y su Santísima Madre la Virgen María, nos ayuden a permanecer fieles a Dios.
VIRGEN MARÍA.-ICONO UCRANIANO

domingo, 7 de febrero de 2016

Maternidad de la Virgen (y II)

TRÍPTICO.-LAMBERT  LOMARD.-RENACIMIENTO
      En la entrada anterior vimos como un esbozo el planteamiento de la Maternidad de María como Madre del Salvador. Ciertamente se recorrió un camino de unos milenios de duración desde el pecado original hasta la culminación del proceso cuando se llegó a la Redención del género humano. María de Nazaret es la colaboradora necesaria para llevar a efecto esta Redención,como vimos al finalizar la entrada anterior.
      Pues bien. Continuando por el lugar que dejamos, vemos que además de la presencia física de la joven nazarena, habrá que tener en cuenta unas condiciones que podríamos llamar espirituales: la mujer elegida tendrá el privilegio divino de carecer de pecado y de sus consecuencias desde el primer momento de ser concebida. Es decir, será Inmaculada. Absolutamente lógico también si tenemos en cuenta que en sus entrañas debe albergar al mismo Dios. Y como vimos al hablar de la Inmaculada Concepción de María en la entrada correspondiente, como Dios quiso hacerlo, pudo hacerlo y lo consideró necesario, la dotó de una ausencia absoluta de pecado, incluso del pecado original.
      San Pablo asume esto y así lo expresa en su Carta a los gálatas: '...mas al llegar a la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley...' (Gál. 4, 4).
      Los Padres griegos aplicaban ya en el siglo III a la Virgen el nombre de Theotokos, palabra que en griego significa 'portadora de Dios'. San Ireneo dice: 'Este Cristo, que como Logos del Padre estaba con el Padre, fue dado a luz por una virgen', refiriéndose quizá a la profecía de Isaías indicada en la entrada anterior.
      San Bernardo tuvo una intervención preciosa en una homilía: 'El único nacimiento de Dios era el procedente de la Virgen; asimismo, la dignidad de la Virgen demandaba que quien naciere de ella no fuere otro que el mismo Dios. Por eso el Hacedor del hombre, al hacerse hombre, naciendo de la raza humana, tuvo que elegir, mejor dicho, que formar para sí, entre todas, una madre tal cual Él sabía que había de serle conveniente y agradable'. (San Bernardo, Homilía sobre la Virgen Madre, 2).
      Pero no hay rosas sin espinas. Y en este caso, tampoco. Hay personas que están tan poseídos de sí mismos, de su 'sabiduría' (Nestorio, Patriarca de Constantinopla), que con tal de aparecer como que saben mucho más que otros (los demás Obispos), comenzó a predicar cosas que automáticamente llamaron la atención del pueblo cristiano como contrarias a lo que creían porque no era como lo había enseñado la Iglesia desde el primer momento. Y no dudó en movilizarse.
      Sus errores más destacados eran, entre otros, que María no era Madre de Dios, sino solamente de la persona humana, puesto que en Jesucristo había dos personas: la humana y la divina. Otro error de bulto es que Jesús nació de María como hombre solamente y más tarde asumió la Persona Divina. Además, negaba que las naturalezas de Jesús, la humana y la divina, no estaban unidas. 

NESTORIO 

      Hoy sabemos que todo esto es una tremenda barbaridad, pero entonces llegó a tener cuerpo y hasta el mismo Emperador lo seguía así como otros sacerdotes fiándose de ese Patriarca.
      Algunos Obispos salieron al paso de Nestorio intentando hacerle ver sus errores, pero al no ceder en nada, se fue extendiendo este mal y llagó a oídos del Patriarca de Alejandría, San Cirilo, el cual envió cartas al Patriarca de Constantinopla pidiendo explicaciones sobre ello, pero no cedió. San Cirilo recurrió a Roma enviando al Papa San Celestino I los textos de las homilías y sermones de Nestorio y un documento en el que exponía sus errores doctrinales.
      Inmediatamente el Papa convocó un sínodo en Roma el año 430 para que fuesen examinados los documentos por una comisión, que no tardó en apoyar a San Cirilo y a dictaminar que las teorías de Nestorio eran falsas. 
 SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
      El Papa le escribió ratificando las enseñanzas de San Cirilo a la vez que le invitaba a retractarse de sus doctrinas falsas, para lo cual le daba un breve plazo.
      Nestorio no se retractó y quiso llevar al propio Emperador a su terreno, pero a éste le pareció, con buen criterio, que era mejor convocar un Concilio ecuménico en Éfeso (lugar en el que la misma Virgen había vivido) para que de una vez por todas se estudiara y debatiera la doctrina de Nestorio. Al Papa le pareció buena la idea y envió sus legados. El 22 de junio de 431 se iniciaba la primera sesión y aunque no estaban todos se comenzaron a estudiar y debatir los distintos puntos.
      Así como la intervención y defensa del Patriarca de Alejandría se consideró ortodoxa y cierta, conforme al sínodo de Nicea, la de Nestorio fue reprobada y declarada contraria a Fe católica. Cuantos esfuerzos se hicieron para convencer al Patriarca de Constantinopla para disuadirlo de sus errores y que volviera a la Iglesia Católica fueron inútiles y éste fue separado de la Iglesia y desposeído de toda dignidad episcopal.
CASA DE LA VIRGEN EN ÉFESO
      Este Concilio, como colofón, definió el Dogma de la Maternidad divina de María en estos términos: 'Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema'.
CONCILIO DE ÉFESO
     Unos siglos más tarde, en el siglo XX, el Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia 'Lumen Gentium' diría en el número 66: 'María, que por la gracia de Dios fue exaltada por sobre todos los ángeles y los hombres, en cuanto que es la Santísima Madre de Dios, que intervino en los misterios de Cristo, con razón es honrada con especial culto por la Iglesia. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y necesidades acuden con sus súplicas. Especialmente desde el Sínodo de Éfeso, el culto del Pueblo de Dios hacia María creció admirablemente en la veneración y el amor, en la invocación e imitación, según las palabras proféticas de ella misma: "Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque hizo en mí cosas grandes el que es poderoso", (Lc .1, 48)'.
      Creo que en verdad la Virgen es el auténtico orgullo de los cristianos tenerla como Madre y sentirnos sus hijos. Que su bendito Hijo y Ella, bajo la advocación de Nuestra Señora de Sufanie, nos bendigan a todos.
NUESTRA SEÑORA DE SUFANIE (SIRIA)

jueves, 21 de enero de 2016

LA MATERNIDAD DE LA VIRGEN (I)

ADORACIÓN DE LOS MAGOS.-BARTOLOMEO VIVARINI.-RENACIMIENTO
      Creo sinceramente que aunque tengamos poca memoria, recordaremos que el primer día de cada año, el uno de enero, la Iglesia celebra la festividad de Santa María, la Madre de Dios. Es una festividad todavía caliente en todos nuestros templos, tanto si son magníficas catedrales como si son humildes ermitas. Es la Iglesia que desea hacer presente  en la memoria y en la vida de cada cristiano católico la importancia de tener a Santa María, la Madre de Dios y también, por voluntad del mismo Jesucristo momentos antes de morir en la cruz, como Madre nuestra.
      Ahora es relativamente sencillo celebrar esta conmemoración, pero para llegar hasta nuestros días se ha recorrido un largo camino, no siempre fácil, especialmente en los primeros tiempos de la vida de la Iglesia.

      Todavía en la época del Imperio de Roma, cuando surgieron las terribles persecuciones contra los cristianos, que tantos mártires dieron, se pueden ver todavía en las catacumbas pinturas de la Virgen con el Niño en brazos o frases escritas  como "María, Madre de Dios".
      L'Osservatore Romano publicó el 15 de septiembre de 1995 la catequesis dada por San Juan Pablo II el 13 de septiembre del mismo año. Decía: 'La maternidad virginal, reconocida y proclamada por la fe de los Padres, nunca jamás podrá separarse de la identidad de Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, dado que nació de María, la Virgen, como profesamos en el símbolo niceno-constantinopolitano. María es la única Virgen que también es Madre. La extraordinaria presencia simultánea de estos dones en la persona de la joven de Nazaret, impulsó a los cristianos a llamar a María sencillamente la Virgen, incluso cuando celebraban su maternidad'.

     Al principio surgieron algunas divergencias conocidas con el nombre de 'herejías', que tuvieron que ser estudiadas por los Obispos de la cristiandad en las reuniones conocidas como 'Concilios Ecuménicos'. En ellas se debatían los temas y se llegaban a conclusiones. Aquellos que estaban en el error eran invitados a renunciar a ellos y acatar las conclusiones que se habían acordado. Si no lo hacían eran declarados 'anatemas', con lo cual quedaban fuera de la Iglesia. 
      San Gregorio Nacianceno dijo: 'Si alguno no reconoce a Santa María como María Madre de Dios, es que se halla separado de Dios'. De todo ello hablaremos algo en esta entrada y veremos el proceso hasta llegar al contenido del Dogma sobre la Maternidad de la Virgen María.
      El año 2008 el entonces Papa Benedicto XVI, decía: 'El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre, a la Virgen Santísima. Expresa muy bien la misión de María en la Historia de la Salvación'.

      Son muchos los templos en todas las naciones del mundo cristiano, que están dedicados a la Santísima Virgen en cualquiera de sus muchas advocaciones y en la mayoría de ellas su imagen sostiene a su Hijo, Niño todavía, en sus brazos. 
NUESTRA SEÑORA DE QUINCHE
   Esto lo saben perfectamente de Centro y Sudamérica, de Europa, con sus raíces cristianas, y de cualquier parte del mundo cristiano. Recuerdo que en uno de los viajes que hizo San Juan Pablo II a España, se despidió con esta frase: '¡Hasta siempre, España! ¡Hasta siempre, tierra de María!', frases que se podrían aplicar a cualquier país con raíces católicas por la enorme cantidad de advocaciones que tienen de la Madre de Dios.
      Pero ¿qué significa que es Madre de Dios? Tengamos en cuenta que Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), ha existido siempre y existirá siempre. El 'lugar' (perdónenme, pero como humano que soy, igual que ustedes, solamente dispongo de expresiones humanas para referirme a Alguien que no tiene definición porque es indefinible, ni existe palabra alguna para hacer referencia a eso) donde habita Dios carece de nombre propio exacto para nosotros, aunque quizás tengamos un concepto para referirnos a ese 'lugar': ETERNIDAD. Vive en la Eternidad. Desde siempre y para siempre. Y allí no existe el tiempo.
      Ahora bien. Desde el momento que su Plan creador se trunca con la desobediencia de Adán y de Eva, replantea su relación con la Humanidad de una manera diferente. Es preciso que un ser humano repare el fallo cometido por los primeros seres humanos y al mismo tiempo que fuera Dios, porque la ofensa era infinita ya que el Ser al que desobedecieron era (y sigue siendo) infinito. Y la mentalidad divina del Creador concibe en el acto la forma de restituir la naturaleza humana de hombres y mujeres con su Dios: la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, cuando llegue el momento oportuno, asumirá la naturaleza humana y esa Persona tendrá dos naturalezas: La divina, por ser Dios y la humana, por ser hombre.
LA ANUNCIACIÓN.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
      Así las cosas, Dios sabe perfectamente que para ser verdaderamente hombre, va a necesitar una mujer para cuando llegue ese momento culminante, encarnarse en sus entrañas, habitar allí durante nueve meses y nacer como cualquiera de nosotros. Con dos salvedades: una, que será sin recurso de varón, es decir, conservando su virginidad, pero con la actuación directa del Espíritu Divino ('El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el hijo engendrado será santo y será llamado Hijo de Dios'. Lc.1, 35). La otra salvedad: que será exactamente igual que cualquiera de nosotros excepto en el pecado. Esto es absolutamente lógico.
      En la próxima entrada finalizaremos este tema. Que el bendito Hijo de María y ella, bajo la advocación de Nuestra Señora de Velankanni, nos ayuden en nuestro peregrinar.

lunes, 4 de enero de 2016

Virginidad perpetua de María (y IV)

NUESTRA SEÑORA DEL ADVIENTO
      Ella es la virgen fiel que desde aquel SÍ plenamente aceptado, comenzó a hacer realidad lo anunciado por los profetas Isaías: ('El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que la virgen grávida da a luz un hijo y le llama Emmanuel' Is. 7, 14), y Miqueas: ('Pero tú, Belén de Efrata, pequeño para ser contado entre las familias de Judá, de ti me saldrá quien señoreará en Israel, cuyos orígenes serán de antiguo, de días de muy remota antigüedad. Llos entregará hasta el tiempo en que la que ha de parir, parirá, y el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel, y se afirmará y apacentará con la fortaleza de Yavéh y la majestad del nombre de Yavéh, su Dios. Y habrá seguridad porque su prestigio se extenderá hasta los confines de la tierra'. Miq. 5, 2-4).
     
   Este pequeño preámbulo de los profetas indicados, sirve de preámbulo para iniciar esta entrada, según indiqué al finalizar la anterior, con un breve comentario sobre esta devoción, tanto mariana como cristológica, que se centra en ese gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: EL ÁNGELUS. No es ningún secreto ni tampoco es difícil, conocer de dónde viene este rezo, pues rápidamente nos percatamos de que es una rememoración de la Anunciación a María de lo que Dios le pide, así como de su aceptación plena.        Si nos fijamos podemos ver que hay un primer paso, la Anunciación, por el que María escucha al Ángel que iba a ser la Madre del Mesías. En el segundo paso contemplamos la aceptación de María de la voluntad de Dios, aunque no pueda entender, humanamente hablando, cómo sería posible aquello. Inmediatamente viene el tercer paso: la realización de lo anunciado con la actuación inmediata del Espíritu Santo.
      Esta devoción mariana no ha existido siempre, pero sí tuvo un principio y una evolución hasta llegar a nuestros días. En 1571 el Papa Pío V insertó en el Oficio de la Virgen el rezo de tres Ave Marías separadas por tres versículos dándole el nombre de 'Ejercicio cotidiano' , recibiendo la confirmación en el ceremonial editado el año 1600 por Clemente VIII. La universalidad del Ángelus se consiguió cuando el 14 de septiembre de 1724, Benedicto XIII concedía cien días de indulgencia cada vez que se rezara por la mañana, a mediodía y por la tarde. Benedicto XIV estableció el 20 de abril de 1742 que el Ángelus fuera sustituido por el Regina caeli laetare en el tiempo pascual.
      Pío XII comenzó el rezo del Ángelus a mediodía y cuando inauguró Radio Vaticana en 1958, también lo rezó a esa hora, con lo cual estaba proponiendo este rezo a la Virgen en ese momento del día. S.S. Juan XXIII tuvo la iniciativa de rezarlo antes de impartir su bendición apostólica los días festivos.  
       Pablo VI en su exhortación apostólica 'Marianis cultus', invita a mantener la costumbre de rezarlo en cualquier lugar y cuando esto sea posible.
      Recuerdo que siendo niño, existía la costumbre de rezar el Ángelus a mediodía. Los templos tocaban las campanas a las doce en punto para recordar que era el momento de rezarlo. Solía decirse que era 'la hora del Ángelus'.
      Jean François Millet, pintor francés, uno de los fundadores de la escuela de Barbizon, pintó este cuadro al que titulo, después de muchos avatares, 'El Ángelus'. En él se observa un matrimonio de campesinos en pleno trabajo agrícola. Los dos han dejado el trabajo para centrarse en algo más importante. Él, con la cabeza descubierta. Los dos, con la mirada humildemente baja y abierto el espíritu al recogimiento interior, se sumergen en el rezo del Ángelus.
ÁNGELUS.-JEAN FRANÇOIS MILLET.-REALISMO
      Hoy habrá quien quiera considerar obsoleta esta actitud, pero antaño era una realidad. Mis abuelos maternos eran agricultores y así me lo contaban siendo yo muy niño todavía. No lo he olvidado jamás. Posiblemente fuera mi primer contacto con esa devoción. Después, con el paso de los años, según profundizaba en mi fe iba descubriendo el sentido de este tipo de temas según los iba estudiando. El Ángelus no fue ninguna excepción. Comencé descubriendo los cinco protagonistas: el Ángel mensajero, Dios Padre que transmite a la Virgen Nazarena elegida por Él, Dios Hijo que se encarna tras el SÍ de María y Dios Espíritu Santo que la fecunda milagrosamente. Y la Mujer, María, la llena de Gracia, que desde su libertad, responsabilidad y consciencia, aun considerándose indigna, no duda en creer en Dios firmemente y fiarse de su propuesta sintiéndose instrumento en sus manos : 'Aquí está la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra'. (Lc.1, 38). Con el paso de los años continúo rezando varias veces al día esta devoción a la Virgen como un acto de adhesión, saludo y devoción a sus protagonistas.
      El tema de la virginidad perpetua de Santa María, la excelsa Madre de Dios, ha ido tratándose a lo largo de los siglos. La Iglesia ha mantenido siempre, desde sus inicios, la perpetua virginidad de María y así se fue afirmando en varios concilios. La Tradición y los Padres de la Iglesia han ido manifestando sus enseñanzas en este sentido y marcando pautas en su contenido y devoción ante el pueblo fiel y rebatiendo las desviaciones que algunos tenían y que los llevaban por el camino de la herejía.
SAN AGUSTÍN ENTRE CRISTO Y LA VIRGEN.-B.E.MURILLO.-BARROCO
      San Agustín, en el siglo V, lo manifestó con un razonamiento irrebatible: 'Si con el nacimiento de Jesús se hubiera corrompido la integridad de la Madre, no habría nacido de una virgen y, por tanto, toda la Iglesia profesaría falsamente que había nacido de una Virgen'. También afirma refiriéndose a lo inefable que es el misterio de la virginidad de María de la siguiente manera: 'La virgen ha concebido, admírate; la virgen ha dado a luz, más admirable aún, después del parto ha permanecido virgen'.
      San Ambrosio manifestó: 'Dios amó tanto esta virtud (la virginidad), que no quiso venir al mundo sino acompañado de ella, naciendo de Madre virgen. (Tratado sobre las vírgenes, 1). 
SAN BERNARDO DE CLARAVAL Y LA VIRGEN.-B.E.MURILLO.-BARROCO 
      'Ella era virgen no sólo en el cuerpo sino también en el alma; exenta totalmente de cualquier engaño que manchase la sinceridad del espíritu, humilde de corazón, grave en su lenguaje, prudente en su pensamiento, parca en palabras,...Ponía su esperanza no en la incertidumbre de las riquezas, sino en la oración del pobre. Era siempre laboriosa, reservada en sus conversaciones, habituada en buscar a Dios...A nadie ofendía, quería bien a todos, huía de la ostentación, seguía la razón, amaba la virtud...tal es la imagen de la virginidad. Tan perfecta fue María, que solo su vida es norma para todos'. (Tratado sobre las vírgenes, 2).

      Pienso que no debo soslayar la opinión de San Bernardo: 'Hermosa es la unión de la virginidad y de la humildad y no poco agrada a Dios aquella alma en quien la humildad engrandece a la virginidad y la virginidad adorna la humildad. (Homilía sobre la Virgen madre).
      Epifanio, en el año 403, plantea un interrogante: 'Quién y en qué época alguno ha osado pronunciar el nombre de María sin agregarle inmediatamente 'la Virgen'?
      Todas estas opiniones tienen su base en la Sagrada Escritura.
      Isaías ya nos anuncia, como indico en el preámbulo de la entrada, que 'la virgen grávida da a luz un hijo y le llama Emmanuel'
       En el N.T. encontramos varias alusiones a la virginidad de la Madre de Jesucristo. 
SUEÑO DE SAN JOSÉ.-FRANCISCO DE GOYA 
      La Anunciación, como San Lucas nos muestra, es un claro ejemplo, pero San Mateo cuando relata el sueño de José cuando todavía albergaba dudas sobre el embarazo de María, nos dice claramente: 'Mientras reflexionaba sobre ésto, he aquí que se le apareció en sueños un Ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido por ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados'. (Mt. 1, 20-21).  Con estas citas de Lucas y de Mateo queda claro que desde los primeros tiempos del cristianismo no existía duda alguna de la virginidad de María antes, en y después del parto. 
      En Varios Concilios Ecuménicos (Constantinopla, 553;Letrán, 649; Toledo, 675; Trento, 1555) ya se trató éste y otros temas sobre la Virgen. Pero en concreto es en el Concilio de Letrán, el año 649, donde los padres conciliares compusieron el canon tercero que declaraba este dogma: 
'Si alguno, de acuerdo con los Santos Padres, no confiesa que María Inmaculada es real y verdaderamente Madre de Dios y siempre Virgen, en cuanto concibió al que es Dios único y verdadero -el Verbo engendrado por Dios Padre desde toda la eternidad- en estos últimos tiempos, sin semilla humana y nacido sin corrupción de su virginidad, que permaneció intacta después de su nacimiento, sea anatema'. 
CONCILIO DE LETRÁN
      Se puede seguir escribiendo más sobre la perpetua virginidad de la Virgen, pero eso ya se puede ver en libros especializados escritos por autores verdaderamente preparados para tratarlo en profundidad.
      Que Jesús, Salvador y Redentor del mundo, y su Santísima Madre Nuestra Señora de Covadonga, nos bendigan y protejan.