domingo, 23 de agosto de 2015

Perdón, ¿me disculpa? (y III)

      Hay un aspecto en el perdón que no conviene confundir: el olvido. Quizá muchos de ustedes hayan oído la expresión 'Perdono pero no olvido'. Y también que quien eso dice significa que que no ha perdonado de corazón la ofensa recibida. Personalmente discrepo. Y me explico. Depende de la intención con que se pronuncie esta frase. Si se pronuncia con el sentido peyorativo que realmente tiene, efectivamente está mal, porque ciertamente puede no haber perdonado. Podrá haber quedado bien ante los demás pero en su interior continuará guardando el rencor o resquemor contra esa persona.
      Pero si le damos la vuelta a esa frase y miramos lo que tiene de positivo, puede estar perfectamente justificada, es decir, que se perdona la ofensa pero no se olvida en el sentido de tener presente cuanto se pueda aprender, lo que conlleva de enseñanza para su propia vida. Pienso que eso es bueno y útil. Será uno de tantos aprendizajes de los que diariamente descubrimos a nuestro alrededor y con los que nuestro ser se enriquece y perfecciona. 
EL EMPERADOR MARCO AURELIO PERDONA A LOS BÁRBAROS.- MUSEOS CAPITOLINOS.    
       En el caso que les relaté en la entrada anterior, vimos el perdón del marido a la persona que atropelló a su esposa, pero este suceso no solamente no lo olvida sino que lo está recordando continuamente cada vez que conduce un automóvil y pasa por un paso de peatones, para que no le suceda a él y evite atropellar a cualquier peatón. Esto es, a todas luces, una actitud positiva.
      Incluso no debemos dejar de pedir justicia. ¿Qué quiero decir? Remitiéndome nuevamente al caso anterior, existen unas leyes, unas normas de circulación que todos debemos respetar. No hacerlo supone, además del daño físico que se pueda originar, el daño social ocasionado por circular a mayor velocidad de la permitida, no circular por el carril debido o por la circunstancia que fuere. Y de eso debe responder ante la sociedad. Luego viene el trabajo de los abogados respectivos para dilucidar el grado de culpabilidad así como las circunstancias atenuantes o agravantes que se puedan dar. En último extremo, quedará la sentencia judicial.
      En cualquier caso y en lo que pueda correspondernos a nosotros, siendo coherentes con nuestras propias creencias y formas de comportamiento, deberemos evitar por todos los medios la aparición en nuestro interior del rencor u odio hacia la persona o personas causantes del daño. El perdón podremos tenerlo presente, pero sin olvidar que forma parte del amor que debemos sentir hacia nuestros semejantes: 'Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado, así también amaos mutuamente. En eso conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis amor unos para con otros'. (Jn. 13, 34-35). Pues sí. El perdón forma parte del amor, porque éste debe conformar cualquiera de nuestros actos.
AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS
      El hecho del perdón significa, no lo olvidemos, que estamos poniendo en el plano de la vida ordinaria, la presencia de Dios. Que lo estamos haciendo presente a través de nuestras actitudes así como su misericordia, tantas veces predicada por Jesús en esos tres preciosos años de convivencia con los hombres y mujeres de su tiempo, haciéndose humano como nosotros. Y eso no lo podemos tomar a broma o banalizarlo. Eso es una realidad, lo cual no significa que para llegar al perdón no tengamos momentos difíciles ni que no vayamos a tropezarnos con obstáculos que deberemos salvar para conseguir nuestro objetivo.
Él mismo nos dio el ejemplo más sublime de perdón: cuando lo estaban crucificando. El dolor que estaba soportando era atroz, desesperante porque clavarle tres enormes clavos en las muñecas y en los pies no era para estar sonriendo precisamente. Sin embargo pudo conseguir clamar a su Padre para otorgar el perdón a quienes lo crucificaban: 'Padre. Perdónalos, porque no saben lo que hacen'. (Lc. 23, 34). Su Grandeza la llevó consigo hasta el final. Imitar a Jesús y perdonar es algo que nos hará asemejarnos todavía más a Dios.
      Y no puedo cerrar el tema sin tocar, aunque sea de pasada, uno de los mayores gestos de Jesús: instituir el Sacramento del Perdón. Elevar el perdón a la categoría de Sacramento: 'La paz sea con vosotros. Como me envió mi Padre, así os envío yo. Diciendo ésto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos'. (Jn. 20, 21-23). Realmente estuvo delegando en sus Apóstoles su poder de perdonar los pecados. Es Jesús, como Dios, quien perdona, pero quiere hacerlo a través de ellos.


      Este fragmento evangélico, a pesar de su brevedad presenta tres ideas claves: 1) El envío. El Padre envía a Jesús y éste a sus Apóstoles a continuar el trabajo que había empezado. 2) Les da el Espíritu Santo como primicia. En Pentecostés lo dará en plenitud. 3) El perdón. Les faculta para continuar su perdón, como hacía en su predicación (a la adúltera, a Zaqueo, a Mateo,...) pero a través de ellos. Esto es muy importante porque después de recibir la absolución tenemos la certeza que Dios nos ha perdonado. 'Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y resurrección de su Hijo  derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo'. (Catecismo de la Iglesia Católica. Punto 1449).
      Jesucristo todavía especifica: 'El que a vosotros oye, a mí me oye, y el que a vosotros desecha, a mí me desecha, y el que me desecha a mí, desecha al que me envió'. (Lc. 10, 16). Lo que no se le podrá decir a Jesús, es que no hablaba claro. Y esto es así, tanto en el siglo I como en el XXI.
      En definitiva: Que saber perdonar y querer hacerlo es un lujo que nos pone a la altura de Dios. 'Nada nos asemeja más a Dios que el estar siempre dispuestos a perdonar'. (SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homilía sobre San Mateo, 61). 
      Que  el Dios misericordioso y eterno y la Virgen, Nuestra Señora de Ostra Brama, nos bendigan y protejan.

viernes, 31 de julio de 2015

Perdón, ¿me disculpa? (II)

      Continuando con el tema, veamos primero la opinión de San Agustín sobre el perdón: 'Quien perdona a quien le pide perdón arrepentido de su pecado, y no le perdona de corazón, no espere en manera alguna que Dios le perdone sus pecados'. (SAN AGUSTÍN. Catena Áurea, vol. I, p. 376). Y una segunda cita, también muy interesante: 'Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano?' (Mt. 18, 21). Y otra más: 'No encerró el Señor el perdón en un número determinado, sino que dio a entender que hay que perdonar con prontitud y siempre'. (SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homilía sobre S. Mateo, 6).
      Con estas citas, dos de Padres de la Iglesia y una evangélica retomamos el tema que ahora tratamos. Partamos de los dos elementos básicos que concurren, si bien de forma distinta, en una ofensa: el ofensor y el ofendido. ¿A quién corresponderá otorgar el perdón? Obviamente, al ofendido, PERO haciéndolo desde su libertad, querida y consentida, porque nadie puede ni debe obligarlo a perdonar, ya que eso es un acto de la propia voluntad que nos conduce a tomar la decisión de perdonar la deuda moral que el ofensor a contraído con nosotros, equiparando la justicia y la misericordia. 'La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia sin justicia es ruina, destrucción'. SANTO TOMAS. Catena Áurea. Vol. I, p.247).
      Pienso que no es suficiente decir 'lo perdono'. Debe ir acompañado de un acto propio y libre de querer perdonar. Consecuentemente será un acto personal de caridad hacia un semejante nuestro. Y, además, hacerlo sin resentimientos de ningún tipo, porque si conservamos alguno en nuestro interior se iría convirtiendo en una carga personal que sería difícilmente soportable con el paso del tiempo y alejaría cada vez más nuestra paz interior. Eso nos conduciría a ir debilitando nuestra comunión con Dios hasta romperse, con o cual estaríamos cumpliendo perfectamente los planes del maligno.
     Les expongo un caso que conozco bastante a fondo. Un buen amigo mío recibió una llamada en su teléfono móvil: '-¿Es usted Fulano de Tal? -Pues sí. Soy yo. -Soy un Agente de la Guardia Civil. A su esposa la ha atropellado un coche en tal calle. Le esperamos'. Ese hombre no veía la calzada mientras se dirigía con su automóvil al lugar que le indicaron, pero estaba sereno. Cuando llegó, encontró a su esposa en el suelo, tendida en un paso de peatones, con un charco de sangre en la cabeza y un hombre joven, que dijo ser médico, se la sujetaba con unas gasas ensangrentadas de la hemorragia que tenía. La policía se dirigió a él para hacerle preguntas y pedir documentación, pero el marido tuvo que pararles los pies y pedir que le permitieran ver a su esposa en primer lugar. Esa era su absoluta prioridad: saber cómo estaba, que supiera que él ya estaba allí, que no estaba sola, (realmente sola no estuvo nunca, porque siempre hubo Alguien con ella).
      Después atendió a los Agentes, contestó a sus preguntas y también a una señora que le dijo: 'Aquella mujer es la que la ha atropellado'. Se volvió a mirarla. Solamente vio una señora joven, embarazada de ocho meses, rota en llanto y a un hombre, joven también, que la tenía cogida por el hombro. Se dirigió hacia ella con mucha rapidez, tanta, que dos policías lo siguieron. 
       Imagino lo que pensaban que iba a pasar, pero cuando llegó junto a ella, con voz serena le dijo: 'No se preocupe, señora. Esto le ha pasado a usted pero me podía haber pasado a mí. Ya verá como esto va a salir bien. Dios nos ayudará a todos'. Y dirigiéndose al joven que la cogía por el hombro, también le dijo: '¿Es usted su marido? Pues cuídela a ella y a la criatura. Le necesitan todos. Verá cómo se resuelve satisfactoriamente. Ahora discúlpenme porque ha llegado la ambulancia y voy a ver a qué hospital la van a llevar'. No le dio tiempo de agradecer al joven médico que había atendido a su esposa, su atención y atención profesional. Se marchó o desapareció (nadie le vio marcharse) cuando llegó la ambulancia.
      Los dos policías y las personas que presenciaron el diálogo se quedaron sin reacción. No pensaban que iban a presenciar aquello, pero lo más interesante fue que desde aquel mismo momento, según supe después, había comenzado a aflorar el perdón en su interior. Me aseguró que a pesar de su honda preocupación, sintió una gran paz. Y como una liberación interior que lo conducía a la íntima seguridad de que, a pesar de la gravedad que intuía en el estado de su esposa, seguiría teniéndola con él cuando todo pasase.
      Que nuestro Padre Dios y Nuestra Señora de Walsingham nos asistan y protejan.

martes, 14 de julio de 2015

Perdón. ¿Me disculpa? (I)

CRISTO DEL PERDÓN.-BERNARDO DEL RINCÓN.-BARROCO.-S.XVII
      Es bastante frecuente (afortunadamente) que esta expresión se use prácticamente a diario. A veces por un motivo insignificante, por ejemplo en el bus o en el metro cuando se tropieza involuntariamente con otra persona y ante el temor o preocupación de haberla dañado, aunque sea de poca importancia, nos dirigimos a ella y se lo decimos. Como correspondencia educada, la persona nos mira y con una sonrisa en los labios suele contestar: 'No tiene importancia. No ha sido nada', pero lo cierto es que nuestra conciencia se tranquiliza.
      Sí. Son las cosas del perdón. De saber pedirlo y de acceder a darlo. A nivel 'de calle' es relativamente sencillo. Normalmente con la educación que hemos recibido en nuestra familia desde niños, en el colegio donde fuimos, en nuestro puesto de trabajo,...lo hemos aprendido en el día a día de nuestra existencia. Además, tanto el pedir perdón como el darlo no supone en modo alguno un signo de debilidad. Al contrario. Se estará manifestando una vitalidad y madurez realmente envidiables al presentar ante los demás nuestras actitudes en lo referido a valores humanos y cristianos, tan escasos en nuestro mundo de hoy.

     Pero cuando entramos a unos niveles más hondos...puede no ser tan sencillo.Cuando intervienen unos motivos más profundos en los que puede existir alguna ofensa, alguna mala jugarreta laboral o incluso entre la propia familia, puede venir muy cuesta arriba por parte del ofensor. Primero, reconociendo el error cometido que ha provocado la ofensa. En segundo lugar, sabiendo y queriendo dar el paso al frente necesario para, de alguna manera, reparar la equivocación y pedir disculpas. Incluso pedir perdón.
      'Quien practique la misericordia -dice el Apóstol-, que lo haga con alegría: esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso. (SAN GREGORIO NACIANCENO).                                            Además, está la otra parte, la ofendida, que quiera aceptar la disculpa, la petición del perdón,...y ahí entramos en un terreno muy resbaladizo y complicado, pero que, hay que decirlo como suena, si realmente somos cristianos hemos de comportarnos como tales, especialmente si tenemos en cuenta que en los tres años de vida pública del Maestro, uno de los ejes en los que se desenvolvieron sus enseñanzas era éste: el perdón. Como 'botones de muestra' tenemos, por citar algunos, estos dos, aunque hay muchos más: 
      'Porque si vosotros perdonáis a otros sus faltas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras faltas'. (Mt. 6, 14-15). San Marcos recoge otra hermosa enseñanza, especialmente por el contexto en que lo refiere Jesús: 'Cuando os pusiereis en pie para orar, cuando tengáis una cosa contra alguien, perdonadlo primero, para que vuestro Padre que está en los cielos, os perdone a vosotros vuestros pecados. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos, os perdonará vuestras ofensas'. (Mc. 11, 25-26). Personalmente me llama la atención que Jesús hable del perdón dentro del contexto de la oración. Pero eso es otro tema que quizás trate en otra ocasión. 

      Pero el Maestro no prescindió de la enseñanzas de la Ley y así lo manifestó: 'No penséis que he venido para derogar las enseñanzas de la Ley y los profetas: no he venido para obolirlas, sino a llevarlas hasta las últimas consecuencias'. (Mt. 5,17). Y así en el A.T. se recogen sabios escritos que todavía tienen vigencia en nuestros días: 'No tomarás venganza ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amará a tu  prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor'. (Lev. 19, 18).- ¿Qué Dios hay como tú que absuelva del pecado y perdone la culpa al resto de su heredad, que no apure por siempre su ira, porque se complace en ser bueno? De nuevo se compadecerá de nosotros; sepultará nuestras culpas y arrojará al fondo del mar nuestros pecados'. (Miq. 7, 18-19).
      No es necesario, pienso, ser exhaustivos. De momento dejo ahí vuestras citas como un fondo para ir desarrollando la idea del perdón, desde una baso bíblica fundamentalmente, pero también desde la parte moral y humana.
      Que Cristo paciente y Nuestra Señora de la Merced nos bendigan.

sábado, 27 de junio de 2015

La cruz nuestra de cada día...(II)

      En la entrada anterior vimos como cierre de la misma que San Juan Pablo II acertó, una vez más, en el enfoque de la cruz de los hombres y mujeres de hoy como una meta hacia la Pascua cristiana, pero anteriormente hubo Maestros de la Iglesia  que también se detuvieron en el tratamiento del tema de la cruz. Por ejemplo: 'Dios, animador de los hombres, mezcla trabajos y dulzuras, estilo que Él sigue con todos sus santos. Ni los peligros ni los consuelos nos los da continuos, sino que de unos y otros Él va entretejiendo la vida de los justos. Tal hizo con José'. (SAN JUAN  CRISÓSTOMO. Homilía sobre San Mateo).
     Los cristianos coherentes con el compromiso adquirido con Jesús de Nazaret no se dejan convencer tan fácilmente y el sentido de la cruz en sus vidas lo tienen meridianamente claro. Son fieles hasta el extremo del derramamiento de su propia sangre. Ahí tenemos los mártires cristianos asesinados por fanáticos por no renunciar a su fe. A cristianos como ellos no se les maneja tan fácilmente porque su razón de ser está en haber  vividos abrazados  a la cruz y a su fe en Jesucristo. Ellos han construido su propia cruz y su propio Gólgota. Más pronto o más tarde es posible que sean declarados santos. Santos del siglo XXI.
      Esto es lo que opina uno de los Padres de la Iglesia sobre los mártires: 'Valen mucho a los ojos del Señor las vidas de sus fieles, y ningún género de crueldad puede destruir la religión fundada sobre la Cruz de Cristo. Las persecuciones no son en detrimento, sino en provecho de la Iglesia, y el campo del Señor se viste siempre con una cosecha más rica al nacer multiplicados los granos que caen uno a uno'. (SAN LEÓN MAGNO. Sermón 82 en el natalicio de los apóstoles Pedro y Pablo).
      'Tome cada día su cruz y sígame'  es de una tremenda realidad y vigencia en nuestros días, a pesar de que pueda provocar la hilaridad de los 'sabios' de turno, pero es como un a fórmula del Maestro para alcanzar la perfección, la unión con Él, mediante esos pequeños sinsabores o sacrificios que diariamente debemos afrontar  de cara, como hizo el Redentor con la Misión para la que había nacido. Los jóvenes con sus estudios, los obreros con su trabajo, los intelectuales con el desarrollo de sus facultades al servicio de los demás en la sociedad en la que se desenvuelven,...y así todos. 'El madero en el que están fijos los miembros del hombre que muere, es también la cátedra del maestro que enseña'. (SAN AGUSTÍN. Tratado del Evangelio de San Juan).
      Y si nos cuesta o nos molesta, ofrezcámoslo como reparación de la Pasión de Cristo y unámonos a Él, porque si realmente le amamos tomaremos nuestra cruz como algo normal en nuestro caminar hacia Dios. Jamás estaremos solos y muchísimas veces encontraremos la paz interior que todos anhelamos, pero sin olvidar que solamente la alcanzaremos desde el amor y la fe en nuestro Maestro, que sigue caminando junto a cada persona por la calle, en su hogar, cargando con sus miedos y problemas y dándonos siempre la fuerza necesaria para seguir caminando hacia adelante con la cabeza bien alta.
      Debemos tener claro que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia cruz y está a nuestra medida. Tomándola conscientes de lo que es y supone, podremos demostrar cuál es el grado de amor que tenemos con el Señor. En este sentido el Catecismo de la Iglesia Católica indica: 'El camino de perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. (cf. 2 Tm. 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y en el gozo de la Bienaventuranzas'. (Cat. de la Iglesia Católica, punto 2015). Y como refuerzo de cuanto anota, cita a uno de los Padres de la Iglesia: 'El que asciende no cesa nunca de  ir de comienzo en comienzo mediante comienzos que no tienen fin. Jamás el que asciende deja de desear lo que ya conoce'. (SAN GREGORIO DE NISA, homilía in Cant, 8). Aunque parezca una incongruencia, en esa Cruz (así, con mayúscula) encontraremos la perfección de nuestras virtudes, de los talentos que Dios nos ha dado, de la santidad hacia la que todos debemos tender.
      No banalicemos la cruz. No podemos ni debemos pensar en la cruz como en un objeto material  objeto de cruento castigo en la antigüedad en la que murió nuestro Salvador. Es a Él a quien debemos mirar. Es su sacrificio por cada uno de nosotros lo que debe llevarnos a valorar la espiritualidad de la Cruz, 'escándalo para los judíos, locura para los gentiles' (1Cor. 1, 23), porque de ese modo, además de participar en su sacrificio redentor, demostraremos al mundo que la Cruz es 'poder y sabiduría de Dios para los llamados'. (1Cor. 1, 24).
      Muchos matrimonios tenemos en la cabecera de nuestra cama un crucifijo, porque para nosotros la cruz es el símbolo de unión sagrada entre un hombre y una mujer y Jesucristo, que nos bendijo a través del Sacramento del Matrimonio. En la madurez de nuestras vidas acabamos siendo conscientes de que cuando Dios pensó en esa pareja para crearlos, también deseó destinarlos a que dieran fruto en común y que éste fuera abundante. Los problemas, satisfacciones, alegrías, proyección  de sus vidas hacia el Creador, están asumidas en esa pequeña o gran cruz que supone sobrellevar mutuamente cuanto vaya surgiendo en el transcurso de los años de situaciones problemáticas con hijos, compañeros de trabajo o profesión y también, por desgracia, entre ellos mismos. Pero todo se soluciona y perfecciona con la mirada puesta en la Cruz del Calvario.
CRISTO EN LA CRUZ CON SU MADRE Y S. JUAN.-PIER ANTONIO BERNABEI.-S. XVII

      Allí había dos personas que, especialmente, estaban viviendo el drama de Jesús: su Madre y el discípulo amado. Desde su silencio, desde su soledad, desde su infinito dolor, estaban llevando también la Cruz de la que pendía el Hijo y el Maestro y amigo. Desde luego tuvo su premio después cuando lo vieron resucitado y glorioso, pero antes hubo que pasar por el 'otro' camino tan amargo de verlo humillado, maltratado, ensangrentado, fracasado en apariencia,...pero TODO desde una fe inmensa, desde un silencio que lanzaba gritos de amor.
Seguir a Cristo, ser apóstol hoy, es como ha sido desde el principio del nacimiento de la Iglesia, como es hoy en nuestros días y como será en los siglos venideros: costoso, con sacrificios, en ocasiones entrando en contradicción con nosotros mismos, pero firmes y coherentes en nuestras convicciones y sin dejarnos arrastrar por falsos cantos de sirenas, confiando plenamente en quien entregó su vida por nosotros. Cuando llegue el momento podremos decir como San Pablo: 'He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado la fe. Por lo demás, ya me está preparada la corona de justicia que me otorgará aquel día el Señor, justo Juez, y no sólo a mí, sino a todos los que aman su manifestación'. (2Tim. 4, 7-8). Entonces daremos por bien empleado el tiempo que nos mantuvimos abrazados a nuestra cruz personal, pero con la mirada y el corazón puestos en la Cruz del Calvario y en Quien estaba clavado en ella.
      Si observan en la parte izquierda del comienzo de esta entrada, hay un enlace al blog 'Arte, Fe y Cultura: Evangelizar con el Arte'. Además de ser un blog cristianamente fuera de serie, también lo es en cuanto al Arte. No me ruborizo en decirles que he aprendido y sigo aprendiendo mucho como cristiano y como amante del Arte en su contenido. Pues bien, no me resisto a finalizar esta entrada con un fragmento de su entrada titulada '¿Qué significa la Cruz?' Lean, por favor, y si consideran conveniente echar un vistazo a ese blog, también católico, háganlo si no lo han hecho ya. Creo que no los defraudará. Su dirección es la siguiente: http://evangelizarconelarte.com/
        'La Cruz para un cristiano significa sacrificio por amor, es muerte para la resurrección. Significa renunciar a la vanidad, al prestigio, al afán de poseer o dominar para consagrar la obra a Dios. Por ello, he aquí LA GRANDEZA Y RESPONSABILIDAD DE SANTIGUARSE: es un sacrificio propio para la vida más alta. 
      Todo lo que se hace por vanidad no puede llevar la señal de la cruz, no está crucificada...Una obra de apostolado por amor al prójimo está ofrecida y consagrada...
      Rom. 14, 7 : Porque ninguno de vosotros  vive para sí, ninguno muere para sí.
     Rom. 14, 8: Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida o en la muerte somos del Señor'. (Blog 'Arte,Fe y Cultura: Evangelizar en el Arte'- Fundamentos de la vida cristiana en el Arte: ¿Qué significa la Cruz?).
      Que Cristo crucificado y su Madre la Virgen, Nuestra Señora del monte Athos, nos bendigan, protejan y ayuden.

miércoles, 10 de junio de 2015

La cruz nuestra de cada día...(I)

      'Pobre señora. No merece la cruz que tiene'.- 'Señor, ¿qué he hecho para que me des esta cruz?.- '¡Hay algunos que llevan una cruz...! Bueno. Algunos de ustedes habrán oído en distintas ocasiones, frases o expresiones de este u otro tipo semejante. Las expresiones de 'llevar la cruz' o 'tener una cruz' conllevan unas connotaciones que no siempre son las más adecuadas, pero normalmente van referidas a una problemática, más o menos grave y concreta, pero que todas las personas tenemos.
      ¿Por qué precisamente eso de 'llevar la cruz'? Estoy convencido de que la inmensa mayoría de las personas que pueblan nuestro planeta conocen de una u otra manera , aunque sea superficialmente, la historia de Jesús de Nazaret, especialmente su Pasión y Muerte, así como su Resurrección, sean de la religión que fuere, y vivan en el continente que les corresponda.
TIÉPOLO.-BARROCO
      Dentro de ese contexto conocen que Jesús cargó con la cruz en la que posteriormente fue crucificado y pueden darse una idea, más o menos aproximada, de cuáles eras sus condiciones físicas después de unos malos tratos continuados y de una terrible flagelación a poco que investiguen sobre esto. Y, lógicamente, eso impacta.En mayor o menos grado reconocen que fue algo escalofriante y ese recorrido por las calles de Jerusalén hasta llegar al Calvario para su crucifixión, les puede parecer, como mínimo, muy doloroso. Horriblemente doloroso. Posiblemente de ahí venga la extrapolación hecha a la vida de las personas cuando están pasando un trance especialmente amargo y doloroso en su vida, para compararlo con la cruz de Jesucristo.
      Pero ahora creo que debo entrar en el epicentro de la frase desde un punto de vista cristiano. Nosotros tenemos unas ideas más claras (al menos debemos tenerlas) de lo que supuso para Nuestro Señor el camino al Gólgota con el peso de esa cruz. Por cierto, ¿alguien se ha parado a pensar en lo que podía pesar semejante madero? Yo no. No se me había ocurrido nunca y al tener que escribir sobre este tema investigué en distintos documentos y al final encontré uno que daba esos datos: en 'infocatolica' se hace un comentario muy bueno y de él entresaco que si Jesús llevaba, como algunos dicen, el 'patibulum' de la cruz 'solamente', podría pesar entre 34 y 57 kilogramos. La cruz completa, apunta a que su peso podría ser de 136 kilogramos. Esto, sobre una llaga humana que era Jesús de Nazaret en aquellos momentos, habiendo sido inhumanamente maltratado y flagelado en todo su cuerpo. Viendo una imagen de la Sábana Santa podremos darnos una idea muy aproximada de cómo estaba el cuerpo de Jesucristo. Y lo que es más importante, de lo que costó nuestra Redención y de que lo soportó TODO por cada uno de nosotros, VOLUNTARIAMENTE.
Sin embargo existe una opinión de nuestro Salvador que puede explicar perfectamente el tema de 'cargar con la cruz'. Fíjense: 'Entonces dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si él se pierde y se condena?" (Lc. 9, 23-25). Creo no equivocarme si pienso que ya conocían este fragmento evangélico, ¿no? Acaso sería conveniente tenerlo en cuenta sobre este tema puesto que fue el mismo Jesús quien la pronunció y nos dejó como herencia para nuestro provecho y salvación. Todas las personas, de todos los tiempos somos destinatarios de ese consejo del Señor.
      Son muchos los santos y los Papas que han predicado sobre la Cruz haciendo hincapié en su importancia. 'Que la cruz no te asuste. La más grande prueba de amor  consiste en padecer por el amado; y si Dios, por tanto amor, sufrió tanto dolor, el dolor que se sufre por Él se vuelve amable en cuanto al amor'. (San Pío de Pietrelcina). El Padre Pío de los que manifestó la importancia que tiene por lo que supone de unión con el Salvador.El Papa emérito Benedicto XVI también tocó este tema en numerosas ocasiones, entre ellas, esta: 'Dios se encarnó, si hizo cercano al hombre, incluso en sus situaciones más difíciles; no eliminó el sufrimiento, pero en el Crucificado resucitado, en el Hijo de Dios que padeció hasta la muerte y una muerte de cruz, revela que su amor desciende incluso al abismo más profundo del hombre para darle esperanza'. (Discurso del 26 de noviembre de 2011).
     Actualmente conserva todo su valor intrínseco en la sociedad en la que nos ha tocado vivir, porque se está prescindiendo de todo cuanto pueda suponer renuncia y sacrificio. Vemos constantemente a nuestro alrededor que el hedonismo, la diversión, la molicie, el afán de poseer y de tener una parcela para demostrar las 'dotes de mando' que se tienen, en lugar de las 'dotes de servicio' que se poseen en bien de los demás, está siendo el eje central de la vida social. No les hablemos de sacrificarse por algo o por alguien, porque la gran mayoría se desentienden de todo y de todos. Solamente ellos son el eje del mundo y encuentran montañas de justificaciones para hacer lo que les viene en gana. Incluso pregonan que los Evangelios están desfasados y caducos. Es decir, prescinden de Dios. Incluso en determinados lugares públicos está prohibido hablar de Dios.
¿Saben por qué? Porque hay mucha gente que tiene un especialísimo interés en eliminar todo cuanto tenga una relación con Dios y con su Iglesia y va creando situaciones tendentes a trivializar al Creador. Apartan con los medios más sutiles a las personas del compromiso, de la entrega, de sus responsabilidades,...y poco a poco la tibieza de su vida se transforma en alejamiento de Jesucristo y de su cruz, y...sin la cruz no hay cristianismo auténtico porque no existe un auténtico amor hacia el Salvador. Nuevamente recordamos lo que nos dijo Benedicto XVI en otra ocasión: 'Un mundo sin cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el que la tortura y la brutalidad no tendrían límite, donde el débil sería subyugado y la codicia tendría la última palabra'. (Homilía del 5 de junio de 2010). 
      A ellos podríamos decir que se refería San Pablo cuando escribe a los cristianos de Corinto: 'No me envió Cristo a bautizar, sino a evangelizar, y no con sabia dialéctica, para que no se desvirtúe la cruz de Cristo; porque la doctrina de la cruz de Cristo es necedad para los que se pierden, pero es poder de Dios para los que se salvan'. (ICor. 1, 17-18).
      Ciertamente hay jóvenes y adultos que lo tienen presente en sus vidas e incluso, dentro de sus labores cotidianas de trabajo, estudio, atención familiar y muchas cosas más, le dedican una gran parte de su vida a través de instituciones (Cáritas, misiones, voluntariado de distintos tipos, actividades parroquiales y un largo etcétera), para que su testimonio y trabajo haga reflexionar a quienes no se detienen a pensar en el beneficio de estar siguiendo a Jesucristo.
      En ocasiones (pero esto se publica muy poco) hay personas del mundo del espectáculo, de la literatura o de cualquier rama del saber, que por la circunstancia que fuere se dan cuenta de su error y su conversión al catolicismo es un aldabonazo para quienes los conocían. Pero ese tipo de cosas suelen ser recogidas en las páginas o emisiones de radio o televisivas de periódicos o medios de difusión de tendencia cristiana.
      Sin embargo hay ocasiones en las que nos encontramos con sorpresas que constituyen un auténtico regalo. Me enviaron un correo  electrónico conteniendo una dirección de youtube. En él decían que contenía una entrevista  a Jim Caviezel, el actor que interpretó el papel de Jesucristo en la película 'La Pasión de Cristo', dirigida por Mel Gibson. Por cortesía la abrí, pero a medida que la entrevista se desarrollaba entendí por qué me la enviaban: el actor relataba su conversión. Daba su testimonio cristiano como católico practicante del que muchos tenemos algo que aprender y yo entre ellos. Pero de eso la prensa nada dijo. Al menos yo no conozco ningún caso.
      Tampoco conozco ningún medio que haya publicado la conversión de Pietro Sarubbi, el actor que interpretó el papel de Barrabás en la misma película, según él mismo cuenta en un video de youtube.
      Pero sea cual fuere la persona y sus circunstancias, es verdad que problemas y dificultades tendrá y posiblemente muchas. ¿Son ellas su cruz? No lo sé, pero tienen muchas posibilidades de que así sea.
EL ALMA CRISTIANA ACEPTA SU CRUZ.-ANÓNIMO FRANCÉS
      Jesús no prometió un camino fácil a sus seguidores, pero Dios no disfruta viéndonos padecer y a quienes intentan serle fieles, les llena de gracias, de auxilios y de medios para seguir caminando por las sendas evangélicas. 'Símbolo de la fe, la cruz es símbolo también del sufrimiento que conduce a la gloria, de la pasión que conduce a la resurrección. "Per crucem ad lucem", por la cruz, llegar a la luz; este proverbio, profundamente evangélico, nos dice que, vivida en su verdadero significado, la cruz del cristiano es siempre una cruz pascual'. (San Juan Pablo II, homilía en Río de Janeiro. 30 de junio de 1980).
      Que Cristo crucificado y Nuestra Señora de Quito nos asistan y bendigan.
VIRGEN DE QUITO.-BERNARDO DE LEGARDA.-ESCUELA QUITEÑA.-S. XVIII

viernes, 22 de mayo de 2015

Responsabilidad coherente (y II)

PARROQUIA DE SANTIAGO APÓSTOL
       Les voy a exponer que me ocurrió hace unas dos semanas aproximadamente.
       Me encontré con una señora que conozco desde hace más de treinta y cinco años o más. Es una persona que siempre ha tenido a Dios presente en su vida y vive su cristianismo con una sinceridad absoluta sin resquicios al mal y juntos hemos colaborado en algunos actos de nuestras parroquias respectivas. Su vida espiritual es muy intensa y su oración diaria no falla ni siquiera cuando ha estado enferma. Cuando habla de espiritualidad, de Dios, de Sacramentos, no se puede dejar de oír sus exposiciones y los argumentos en los que se fundamenta y apoya. O sea, que a mí me merece una confianza absoluta.
      Así pues, nos vimos y me dijo: 'Quiero compartir con usted un sueño que he tenido, pero ha sido tan real que no acabo de entenderlo. Mientras iba paseando pude presenciar cómo se acercaba hacia donde yo estaba una gran muchedumbre. Sobre esa gente había una mujer hermosísima llena de luz y bajo sus pies había como unos rayos de fuego'. Cuando finalizó, me pidió mi opinión. Les aseguro que, en principio, no dudé que hubiera tenido ese sueño, (¿o una visión, por una especial Gracia de Dios?) por lo que les he comentado anteriormente sobre su forma de vivir el cristianismo: no es amiga de la fantasía y muy respetuosa con todo cuanto tenga una relación con Dios o con la Virgen.
       Mi respuesta, después de meditarla un instante, fue la siguiente: 'Mire. Según me iba refiriendo su sueño, iba recordando el Apocalipsis de San Juan ('Después de esto miré y vi una muchedumbre grande, que nadie podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua que estaban delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con palmas en sus manos'. Ap. 7, 9) y entiendo que pueda estar referido a algo de esto. En cuanto a la mujer, podría ser también la que menciona el Apocalipsis. ('Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas'. Ap. 12, 1). ¿Qué relación tiene esto con usted o con nosotros? Pues...no lo sé. ¿Un aviso de que Dios, a la vista de tal como está el mundo y del ninguneo que gran parte de la sociedad tiene hacia Él, pudiera enviar 'algo' serio como seria advertencia para que cada persona revisase su relación con Él? Pudiera ser, pero nadie podemos asegurar nada. 
     En cualquier caso, mi opinión es que debe consultarlo con su director espiritual, pero en cualquier caso pienso que no estará de más que intensifiquemos nuestra oración y la ofrezcamos por las necesidades de la Iglesia, por los cristianos perseguidos en todo el mundo, algunos de los cuales han sufrido martirio por su fe cristiana, por la conversión de los pecadores, por los cristianos tibios y por los montones de necesidades que existen en todas partes. Teniendo en cuenta que Dios se vale de quien le parece para comunicar algo, rece y espere, pero pienso que su confesor la orientará mejor que yo'. 
VIRGEN ALADA DEL APOCALIPSIS.-MIGUEL DE SANTIAGO.-S. XVII.-ESCUELA QUITEÑA
      Quedé muy preocupado. Me vinieron a la memoria lo que les  contaba en la entrada anterior sobre todos los sucesos y desgracias que están ocurriendo: terremotos, volcanes en erupción, accidentes aéreos, tsunamis,...y me comprometí a hacer lo mismo que le había aconsejado a la señora: rezar. ¿Qué otra cosa podemos hacer desde nuestras limitaciones? No en vano Nuestra Señora de Fátima (Portugal) hizo varias advertencias a través de aquellos niños y también en las distintas apariciones de la Virgen por todo el mundo en diferentes momentos de la Historia: en Medjugorje (Citluk, Bosnia y Herzegovina), Lourdes (Francia), en el cerro de Tepeyac (México), en la localidad de La Salette-Fallavaux (Isère, Francia), Aparecida (Brasil), Zaragoza (España), por ejemplo, ha pedido que se rece, especialmente el Santo Rosario.
      Hace escasamente unos cuatro días, recibí en mi correo electrónico una nota de un amigo recomendándome abrir una página concreta de 'Profecías y revelaciones' para que leyese un artículo titulado 'Mensaje importante del P. Gruner por el P. Amorth, exorcista'. Francamente, me picó la curiosidad. He leído varios libros del P. Amorth que me han impresionado y lo considero un personaje importante, no solamente como exorcista, sino como sacerdote consagrado a combatir al maligno. Y sí. Lo encontré, lo leí y todavía quedé con mayor preocupación o tribulación.
     El P. Gruner, después de referir al P. Amorth algo que le agitó el alma, este le contestó que 'tenemos un corto tiempo antes de los castigos previstos por Nuestra Señora de Fátima empiecen a destrozar nuestro mundo en formas que difícilmente podemos imaginar'. En cuanto al tiempo dijo que tenemos menos de ocho meses.
 Más adelante, continúa diciendo: 'Padre Amorth sabe que estamos en la batalla final con Satanás y el tiempo es corto. [...] En su misericordia amorosa, Nuestro Señor ya ha dado a nuestra generación muchas oportunidades para apartarse del mal y la mentira, antes de llevar a cabo nuestra propia destrucción'.
      La ira de Nuestro Señor debe ser grande y creciente. Y cada día que las palabras de la Virgen se ignoran, nos acerca a un castigo horrible más allá de la imaginación. Los líderes de la Iglesia, al no obedecer a nuestra Señora y consagrar Rusia a su Corazón Inmaculado, han puesto al mundo y a miles de millones de almas en peligro. Tenemos que advertir al mundo'.
      Parece ser que estamos pasando por unos momentos decisivos en la Iglesia y en el mundo, y todavía me reafirmé más en mi decisión de tener mayor dedicación a los momentos de la oración diaria para armarnos con las armas de Dios, como dice  San Pablo en Ef. 6, 13-17.
       Con todo esto en perspectiva  aparqué momentáneamente el tema que tenía casi terminado para escribir el contenido de la anterior entrada y de esta segunda parte. Preferí compartir estas impresiones con todos ustedes. Si asñí lo desean, busquen y lean el mencionado artículo. Luego saquen las impresiones que les parezca.
      Que el Espíritu Santo y Nuestra Señora de Fátima nos iluminen y bendigan a todos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Responsabilidad coherente (I)

Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Portugal
      Les aseguro que no tenía ninguna intención de escribir esto que les voy a comentar, pero hay cosas que impactan en las más íntimas convicciones que una persona tiene y en lo más hondo de la conciencia personal.
      Sé perfectamente que cualquier persona que lea esta entrada podrá estar de acuerdo o no con lo que se escribo, pero les aseguro (les doy mi palabra de honor) que no está en mi ánimo polemizar, discutir o creer que estoy en posesión de la verdad absoluta. Esta verdad la tiene solamente Quien es  la Verdad, el Camino y la Vida. Pero de la misma manera que el contenido de esta entrada me ha obligado a pensar, a analizar, a interiorizar su contenido, también me ha hecho sentir la necesidad de compartir con todos ustedes cuanto les diré. Discúlpenme mi atrevimiento.
En principio ya les digo que no soy, en absoluto, ningún cristiano apocalíptico que vive pensando en el fin del mundo.
ICONO DEL S. XVI CON IMÁGENES DEL APOCALIPSIS
 Ni hablar. Vivo muy bien en él disfrutando de la Naturaleza que el Creador nos ha regalado. Disfruto muchísimo con el trato con mi esposa, hijos, nietas y familia, otro gran regalo de Dios. Y disfruto muchísimo, a pesar de mis enormes limitaciones humanas, de la Eucaristía, de las conversaciones con Dios y  con la Virgen a través de la oración personal. Algunos de ustedes, o todos, posiblemente lo entenderán. Al menos, así lo espero.
      La lectura, estudio y profundización de la Palabra ha ocupado desde siempre mucha parte de mi tiempo. Una de las cosas que más me impactaron fue uno de tantos pasajes bíblicos que, aunque al principio me produjo un gran desasosiego, acabó dándome una paz y tranquilidad interior que todavía conservo hoy y pienso seguir conservando hasta el día que nuestro Padre común me llame a su presencia. El fragmento es el siguiente: 'De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni  los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre'. Continúa Jesucristo exponiendo unos detalles y sigue diciendo: 'Velad, pues, porque no sabéis cuándo llegará vuestro Señor. Pensad bien que si el padre de familia supiera en qué vigilia vendría el ladrón, velaría y no permitiría horadar su casa. Por eso vosotros habéis de estar preparados porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre'. (Mt.24, 36-44).
JUICIO FINAL.-CATEDRAL VIEJA DE SALAMANCA.-NICOLÁS FLORENTINO.-S. XV
      Medité mucho tiempo estas palabras y al final llegué a una conclusión después de leer otro fragmento evangélico que me vino como anillo al dedo: '¿Quién de vosotros con sus preocupaciones puede añadir un solo codo a su estatura?' (Mt. 6, 27). Y desde entonces procuro vivir con una tranquilidad y serenidad absoluta en lo espiritual porque sé que estoy en brazos de nuestra Madre la Virgen y que su hijo Jesús nos apoya a cuantos confiamos con Él. Mientras tanto procuro disfrutar con la oración, la adoración y los Sacramentos. Lo demás ya vendrá cuando Dios quiera y no le doy más vueltas.
      Pues bien. Desde hace un corto período de tiempo, la prensa y la televisión nos ponen ante los ojos una serie de  desgracias continuas que de algún modo hacen que nos interroguemos: ¿qué está pasando? ¿Por qué está pasado todo esto? 
RESTOS DEL AVIÓN ESTRELLADO EN LOS ALPES
      Vemos la tremenda tragedia de las personas que se arriesgan a cruzar el mar en busca de un porvenir mejor, que desemboca en muchas ocasiones en una trágica pérdida de vidas humanas. Aparece la noticia de un avión que se estrella en los Alpes produciendo en el impacto 150 muertos, es decir, de todas las personas que viajaban en él. Ciertamente hemos estado viendo también la aparición de algún 'tsunami' con efectos catastróficos,...parece que algo (¿o Alguien?) nos está haciendo una invitación a meditar en todos estos acontecimientos y sacar algunas conclusiones. Una de ellas podría ser, por ejemplo: Humanidad, ¿dónde vas? ¿Tan ciega estás que no ves más allá de tus propias narices?
      Ya sé que lo he dicho y escrito muchas veces, pero me reafirmo en ello: la sociedad de hoy ha perdido de vista los valores humanos (y no digamos los cristianos) y la educación de los hijos, por la causa que sea pero siempre injustificada, se tiene desatendida.
TERREMOTO EN NEPAL
       Los jóvenes de hoy desean algo mejor que lo que ven en unos estrechos horizontes. Buscan a tientas y cogen lo que algunos les ofrecen sin más pretensión que aprovecharse de lo mejor de su juventud y los engañan con falsos cantos  de sirenas. 
      Pero la respuesta que Jesucristo tiene para toda la juventud, para todos los adultos, para todos los ancianos, parece ser que no tiene mucho atractivo para nuestra sociedad. Pero lo cierto es que cuando se celebra la Jornada Mundial de la Juventud, muchachos y muchachas de todos los continentes, sin distinción de nacionalidad ni razas, se reúnen en nombre de Jesucristo alrededor del Papa, su Vicario en la tierra.
JMJ EN RÍO DE JANEIRO. PLAYA DE COPACABANA
      Pablo VI tuvo la primera iniciativa en 1975 y Juan Pablo II la impulsó. Cuando los jóvenes (y otros no tan jóvenes) vivieron esa experiencia se dieron cuenta que solamente Jesús de Nazaret podía llenar plenamente sus vidas. A partir de ahí podemos ver cómo se pueden extrapolar experiencias de esa índole a los adultos. Pero generalmente eso no suele interesar porque no da réditos de cara a ser alguien importante o influyente en la sociedad con una parcela de poder, grande o pequeña. Si preguntáramos al mismo Jesucristo su opinión sobre este tema, casi con toda seguridad respondería con una leve sonrisa y mirando a los ojos a su/s interlocutor/es: '¿De qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?' (Mc. 8, 36). Los grandes Emperadores, los grandes tiranos, grandes Jefes de Estado que han pasado por la Historia, ¿quién se acuerda de ellos o les sigue hoy  viviendo y proclamando sus teorías? Jesucristo y su Mensaje continúa vigente después de dos mil quince años aproximadamente.
      ¿Por qué estoy diciendo todo esto? Existe un enriquecimiento rápido, probablemente ilícito, para unos pocos mientras la gran mayoría pasa casi con lo justo. 
ESCENA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
      Los periódicos de todo el mundo nos muestran casos de corrupción y rapiña, calamidades del mundo: hambre, guerras, tiranías, falacias por doquier,...¿Hacia dónde caminamos? Mucha es la gente que se pregunta dónde está Dios que permite esos desmanes, pero pienso que eso no es cosa suya en absoluto, sino del maligno, que valiéndose de los trucos más sofisticados atrae hacia él a muchos y los coloca en lugares donde puedan manejar las masas a su antojo a base de mentiras (no en balde el diablo es 'el padre de la mentira') y de fraudes.
      Jesús de Nazaret habla muy duramente a quienes se desentienden de Él y de su mensaje: '¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira. Pero a mí, que os digo la verdad, no me creéis'. (Jn. 8, 43-45).
      Esto es una preocupación constante para la Iglesia, tanto para la Jerarquía como para los cristianos de a pie. Y siempre pensamos que Dios tiene que hablar porque nos encontramos solos en apariencia.
      A propósito. Encabeza esta entrada, ya se habrán dado cuenta, una fotografía de la Basílica de Nuestra Señora de Fátima. El día 13 de mayo se celebra su festividad y es una gran ocasión la que se nos presenta de honrarla con la Novena a esa advocación mariana. Y ya que el mes de mayo está dedicado a Ella, pues...
      Que Jesucristo Redentor y su Madre Nuestra Señora de Fátima nos asistan y protejan.