viernes, 25 de julio de 2014

El infierno (II)

GLORIA E INFIERNO.-CATEDRAL DE VANK,-IRÁN
      Todo lo expuesto en la entrada anterior (y mucho más) es lo que la Escolástica enseña que pertenece a la peña de daño, que es la esencia del castigo del infierno. ¿Por qué? Pues ni más ni menos porque consiste en la privación de la visión beatífica de Dios, ya que el infierno es, no nos engañemos, la negación de Dios.Quien haya apartado de sus vidas la Luz (ver Jn. 3, 16-21) irán a parar al lugar que ellos mismos se han buscado con tinieblas y oscuridad sin límites. La muerte eterna es el inexorable y definitivo alejamiento de Dios. Una existencia sin esperanza alguna.Una soledad sin amor ni comprensión por parte de nadie, pero con las burlas y sarcasmos de Satanás y sus diablos que pudieron engañarnos y seducirnos con sus falacias, mentiras y falsos sueños de felicidad, riqueza y poder.
      Uno de los Padres de la Iglesia dice en este sentido: 'La pena del infierno es insufrible, es verdad,; pero alguno fue capaz de imaginar diez mil infiernos, nada sería el sufrimiento en comparación con la pena que produce el haber perdido el cielo y ser rechazado por Cristo'. (San Juan Crisóstomo. Homilía sobre San Mateo).
HERMANOS LINDBURG.-GÓTICO INTERNACIONAL
      Estamos en el mundo deseando ser felices, alegres, no tener problemas,...Es el sueño de muchísima gente, pero hay muchas ocasiones que ese sueño lo centran en 'tener' muchas cosas en este mundo: influencia, mando, dominio, opulencia,... Eso es una equivocación, porque la vida de este mundo se acaba. De la misma manera que tuvo un principio tendrá un final y nada de lo que tenga aquí, salvo el valor de sus buenas obras, se lo tienen que dejar. No lo acompañarán a la otra vida, aunque sus buenas obras, sí.
TAPIZ DEL APOCALIPSIS
      El ansia de felicidad que todos tenemos solamente la podemos encontrar en Dios, precisamente porque Él desea que la tengamos. Pero respeta nuestra libertad, como he dicho en anteriores ocasiones, y nos deja a nosotros la elección: por Dios o contra Dios. No hay otra opción: 'Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero eres sólo tibio; ni caliente ni frío. Por eso voy a vomitarte de mi boca'. (Ap. 3, 15-16). Este pasaje del Apocalipsis nos hace ver que Dios no admite ambigüedades ni términos medios. O están de su lado porque es la infinita Felicidad y el Bien Sumo, o están en el lado opuesto con el Mal, la Mentira y el Pecado. La elección es solamente personal, como el premio o castigo también lo será.
     
      La cita anterior finaliza con un mensaje alentador y muy claro que nos lanza continuamente: 'Yo reprendo y castigo a los que amo. Anímate, pues, y cambia de conducta. Mira que estoy llamando a la puerta. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí, lo mismo que yo también he vencido y estoy sentado junto a mi Padre, en su mismo trono'. (Ap. 13, 19-21). 
TORMENTO DE LOS CONDENADOS AL INFIERNO. GRABADO DEL S. XIX.
      Francamente, la elección no es dudosa. ¿Perder para siempre la posibilidad de estar con Dios? ¿Perder para siempre la posibilidad de adorarle plenamente gozando de su visión beatífica? Pues verán ustedes. En lo que a mí respecta, ¡NO! Prefiero presentarle mis manos llenas de los frutos que en esta vida ha obtenido Dios a través de mí, con los talentos que me dio para administrarlos y que me otorgue un pedacito de cielo para toda la eternidad. Pienso que éso sí es el sueño de muchas personas.
      Además, el infierno tiene otro tipo de pena: la de sentido. Es la que anteriormente he ido nombrando sin decir su nombre. No es otra cosa que el daño físico, psíquico, intelectual, moral,...que se sufrirá en nuestro ser, sin ningún alivio ni siquiera momentáneo y que después de la resurrección de los muertos, cuando nuestro cuerpo resucitado se junte con nuestra alma, espíritu o como se llame todo el conjunto de nuestro ser, continuaremos padeciendo reventando de sufrimientos eternos. 
     
      ¿Vale la pena vivir así toda una eternidad? ¿O por el contrario gozar de una felicidad rebosante, sin límites, en una Eternidad presidida por Dios Uno y Trino, junto con la Virgen, los ángeles y los santos? Sé que hay gustos para todos, pero en este caso parece clara la elección, ¿no creen?
      Saben que me gusta acompañar mis escritos con la opinión de alguno de los Padres de la Iglesia o de algún santo o santa, ya que tienen una autoridad y prestigio en sus escritos y opiniones manifestados a lo largo de los siglos. En este caso expongo la opinión de San Juan Crisóstomo, que haciendo referencia las palabras de Jesucristo: 'Todo árbol que no lleve buen fruto, será cortado y metido en fuego' (Mt. 7, 19), expone: 
EL INFIERNO. DETALLE.-HANS MEMLING.-MANIERISMO
      'Si alguno considera esto con atención, encontrará dos penas: una en el ser cortado y otra en el ser quemado. El que es quemado es también separado del reino, y por ello su pena es doble. Algunos sólo temen el infierno, pero yo digo que la pérdida de aquella gloria es mucho más dolorosa que la pena del infierno. ¿Qué mal (grande o pequeño) no experimentaría un padre para ver y tener consigo a su hijo amado? Consideremos ésto con respecto de aquella gloria. No hay hijo alguno tan grato para su padre como la adquisición de aquellos bienes, y el renunciarse para poder estar con Cristo. La pena del infierno es insufrible, es verdad, pero aun considerando diez mil infiernos, nada se podrá decir respecto a la pena que produce la pérdida del cielo y el ser aborrecido por Cristo'. (SAN JUAN CRISÓSTOMO. Homiliae in Matthaeum, hom. 23, 7).
VISIÓN DEL INFIERNO.-SANTA MARÍA KOWALSKA
       Tampoco podemos dejar de lado la opinión de ese amigo nuestro llamado Saulo de Tarso, que explica a los cristianos de Tesalónica lo siguiente: 'Vosotros, los que sufrís, descansaréis con nosotros  cuando Jesús, el Señor, se manifieste desde el cielo con sus poderosos ángeles; cuando aparezca entre llamas de fuego y tome venganza de los que no quisieron conocer a Dios ni obedecer el Evangelio de Jesús, nuestro Señor. Estos sufrirán el castigo de una perdición eterna, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día y se manifieste lleno de gloria y de esplendor a todos los suyos que han creído en Él'. (2Tes. 1, 7-10).

      La próxima entrada finalizaremos este tema. Que Jesucristo, sentado a la derecha del Padre y la Virgen, Nuestra Señora de Pochaev, nos bendigan y acojan en su Misericordia.

domingo, 6 de julio de 2014

El Infierno (I)

LA CIUDAD DE DIOS.-SAN AGUSTÍN
      Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí no pude reponerme del espanto, que terriblemente sufren allí las almas. Por eso ruego con más ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco intensamente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado'. (Santa Faustina Kowalska. Diario. Punto 741).
      ¡Vaya ocurrencia que ha tenido usted con el encabezamiento del texto! Pues sí, es cierto. Les aseguro que no sabía cómo comenzar a escribir sobre este tema, pero rezando la Coronilla a la Divina Misericordia he llegado a las Letanías y cuando he leído 'Jesús, Rey de Misericordia, refrigerio de las almas del Purgatorio', me he parado un poco.Esas Letanías las he rezado muchas veces, pero nunca me había parado en esta que les he indicado. En seguida he pensado en Santa Faustina visitó el Infierno por deseo del mismo Dios. ¿Qué habrá dejado escrito?
ALMAS EN EL INFIERNO (Desconozco el autor)
      Francamente, he leído muchas cosas de esa santa, pero jamás me había detenido en ese pasaje porque no me resultaba agradable (como a nadie, me imagino) y lo soslayaba. Cuando he llegado a este fragmento he pensado de inmediato que podía encajar perfectamente con el encabezamiento de esta entrada. Y no solamente eso, sino que me puedo apoyar mucho en ella y, sobre todo, en lo que dicen las Sagradas Escrituras. ¿Por qué? Me he preguntado (como quizá lo hayan hecho otras personas), ¿hay alguien que haya regresado del Infierno para contarnos lo que allí hay, cómo están, cuánto y cómo sufren,...etc? Más aún. Existen personas que no creen en su existencia y esta santa ya han visto lo que nos dice: 'He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe'.
     
Uno de los trucos que tiene el Maligno para coger personas es precisamente imbuirles esa idea. Con el laicismo imperante en nuestra sociedad, donde él campa a sus anchas, podemos ver que mucha gente, especialmente los que gustan del progresismo, o mejor dicho, del falso progresismo, son los que suelen considerar que ese concepto, así como la existencia del mismo Lucifer, son conceptos trasnochados e inexistentes.                                                                                                       BOCA DEL INFIERNO.-LIBRO DE LAS HORAS DE CATHERINE DE CLEVES.-S. XV.            
Y no dudan en mostrar su 'inteligencia' moderna intentando convencer a cuantos pueden, especialmente a jóvenes, de la inexistencia de esas farsas culpando a la 'retrógrada' Iglesia de enseñan falsedades. El Infierno es lo que es y como es. San Agustín escribe: 'Y no se extinguirá la muerte, sino que será muerte sempiterna, y el alma no podrá vivir sin Dios, ni librarse de los dolores muriendo'. (La ciudad de Dios, 21).
TORMENTOS DEL INFIERNO
      Dicho lo anterior, entremos ya en el tema. No se puede negar que en los Evangelios el mismo Jesucristo lo nombra repetidas veces en circunstancias distintas, pero siempre haciendo hincapié en el castigo eterno y en las penas que conlleva. San Mateo, cuando nos refiere la parábola del trigo y la cizaña nos expone la referencia que hace su Maestro sobre la condenación eterna: 'El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los que fueron causa de tropiezo y a los malvados, y los echarán al horno de fuego. Allí llorarán y les rechinarán los dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga'. (Mt. 13, 41-43). Hace referencia a los que han hecho pecar a otras personas para indicarnos que su castigo será el fuego eterno.  
 
  'Se nos dice que en aquel lugar habrá llanto y crujir de dientes; de suerte que allí rechinarán los dientes de los que, mientras estuvieron en este mundo se gozaban en su voracidad; llorarán allí los ojos de aquellos que en este mundo se recrearon en la vista de cosas ilícitas; de modo que  cada uno de los miembros que en este mundo sirvió para satisfacción de algún vicio, sufrirá en la otra vida un suplicio especial'. (San Gregorio Magno. Homilía 38 sobre los Evangelios).  Podemos hacernos una imagen aproximada de lo que espera a quien quiera continuar en su empecinamiento de prescindir de Dios.
       ¿Cómo será ese fuego? Lógicamente, no lo sé. No tengo ni la menor idea, lo mismo que cualquier persona, pero si lo dice Jesucristo y por la cuenta que me trae, yo me fío absolutamente y sin reserva alguna de Él y por lo que a mí respecta, procuraré poner los medios  necesarios para no 'ganarme' esa tristísima experiencia, como cualquier persona medianamente sensata. He oído en distintas ocasiones, que sea como fuere, el fuego será real, pero pienso no será necesariamente como el fuego que estamos acostumbrados a ver, por ejemplo, en nuestras cocinas cuando se hace la comida  o cuando hay un incendio en un bosque. También hay quien dice que será un tipo de fuego del estilo de las radiaciones de una bomba atómica. Mires ustedes. No me importa, ni creo que a nadie que se preocupe mínimamente de su salvación, el 'cómo' será el fuego. Lo importante, o mejor aún, lo vital, es no ganarnos la condenación.
JUICIO UNIVERSAL. INFIERNO.-COPPO DI MARCOVALDO.-GÓTICO
      El último de los Libros bíblicos, el Apocalipsis, también nos dice: 'Y un tercer ángel seguía a los dos anteriores diciend0 con voz potente: -Si alguno adora a la bestia y a su estatua, si recibe su marca en la frente o en la mano, tendrá que beber el vino de la ira de Dios derramado sin mezcla en la copa de su cólera, y será atormentado con fuego y azufre  en presencia de los santos ángeles y del Cordero. Será eterno su tormento; no habrá respiro ni de día ni de noche para los adoradores de la bestia y de su estatua, y para quienes se han dejado marcar con su nombre. Aquí se pone a prueba la constancia de los creyentes, de aquellos que guardan los mandamientos de Dios y son fieles a Jesús'. (Ap. 14, 9-12). ¡Uff! ¡Qué horror! Sinceramente creo que los adoradores del Mal, del Maligno, con tanto como se creen que saben y que conocen, no piensan un poquito con esos horrores. Si lo hicieran, el mundo caminaría mucho mejor, ¿no creen?
APOCALIPSIS.-EL NÚMERO DE LA BESTIA ES EL 666.- WILLIAM BLAKE.-NEOCLASICISMO
      'Pero la bestia fue apresada y con ella el falso profeta, el que, a fuerza de prodigios realizados a favor de la bestia, sedujo a cuantos se dejaron grabar la marca de la bestia y adoraron su estatua. Los dos fueron arrojados vivos al estanque ardiente de fuego y azufre'. Es otro texto del Apocalipsis: cap. 19, versículo 20. Continúa diciendo Juan: 'Y el diablo que los había seducido fue arrojado al estanque de fuego y azufre, donde se encuentra también la bestia y el falso profeta y donde serán atormentados noche y día por los siglos de los siglos'. (Ap. 20, 10). ¿Qué vería San Juan para dar la importancia que le estaba dando en su escrito?. Pero todavía no termina. Continúa diciendo: 'En cuanto a los cobardes, los indrédulos, los depravados, los criminales, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y los embusteros todos, están destinados al lago ardiente de fuego y azufre, que es la segunda muerte'. (Ap. 21, 8).
APOCALIPSIS.-EL DRAGÓN Y LA MUJER ENVUELTA DE SOL.-WILLIAM BLAKE.- NEOCLASICISMO
      Realmente aterrador. Pero créanme que no disfruto lo más mínimo escribiendo ésto. Pero tampoco lo debo soslayar. Si el Infierno es así, y personalmente me lo creo, además de procurar evitarlo, por supuesto con la ayuda de Dios (Sin Mí, nada podéis hacer. Jn.15, 5.- 'Para Dios no hay nada imposible'. Lc. 1 , 37). También me gustaría que todos cuantos formamos la Humanidad formáramos también la definitiva Iglesia Triunfante después de la resurrección de la carne, adorando sin cesar al Cordero en el Reino del Padre toda la eternidad.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.-BARROCO COLONIAL
      En la siguiente entrada continuaremos con el tema. Que nuestro Señor Jesús y su Madre Nuestra Señora del Rosario nos acompañen y nos concedan Gracias para seguir a Dios y cumplir su voluntad.

jueves, 19 de junio de 2014

El juicio seguirá a la muerte (y II)

JUICIO FINAL.-FRANCISCO PACHECO.-MANIERISMO
      Debemos partir de un hecho: Dios no desea condenar a nadie. Su mayor ilusión es acoger al pecador arrepentido de su vida pasada que acude al Sacramento de la Reconciliación. A partir de ese instante comienza una batalla sin cuartel para intentar vivir en él la vida de Dios. Eso Él lo valora y siempre lo tiene en cuenta. Anteriormente he comentado que  en ese juicio ante Dios presenciaremos nuestra vida de tal manera que reconoceremos que aquello que veamos ha ocurrido tal como fue si error alguno. Si es para bien, no nos preocupemos porque estamos ante el Dios de la Misericordia.
      Por eso precisamente, porque deseaba ardientemente dárnosla a conocer, eligió a una humilde monja, hoy santa, Santa Faustina Kowalska, de la Congregación de Nuestra Señora de la Misericordia, para que llegara a todos los rincones del mundo. A esta santa le dijo Jesucristo: 'Escribe que antes de venir como Juez, abriré de par en par la puerta de mi Misericordia. Quien no quiera pasar por esta puerta, tendrá que pasar por aquella de mi Justicia'.

      Para que nos demos cuenta de cómo es Jesucristo con cada uno de nosotros, anoto otro mensaje dado a la santa: 'Los mayores pecadores, ellos antes que los demás,tienen derecho a la confianza en el abismo de mi Misericordia. La mayor consolación la recibo de aquellas almas que se confían en mi Misericordia. A ellas concedo gracia por encima de sus deseos. No puedo castigar a aquel que, aun siendo un gran pecador, y el peor de todos, se confía a mi bondad: lo justificaré en mi inescrutable e inmensa Misericordia'. Analizando estos textos nos daremos cuenta que podemos tener fácil nuestro juicio particular.

      Nos manifiesta muy claro que desea la salvación de todos, empezando por los que sean más pecadores, si se vuelven a Él y se entregan con una inmensa fe a su infinita Misericordia. 
JESÚS Y EL BUEN LADRÓN.-TIZIANO.-RENACIMIENTO
Es el mismo mensaje que transmitió cuando estuvo predicando los años de su vida pública: 'No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a penitencia'. (Lc. 5, 32). El mismo evangelista nos transmite otro momento en que Jesús vuelve a manifestar  su llamada a los pecadores: 'Yo os digo que en el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia  que noventa y nueve justos que no necesiten de penitencia'. (Lc. 15, 7).
      Uno de su discípulos experimentó en su propia carne lo que significaba la misericordia de Jesús. Mateo estaba sentado en su puesto de recaudador de impuestos. Era pecador a los ojos de todos, pero cuando el Maestro le comunicó que iría a su casa a cenar con él, hizo una gran fiesta e invitó a sus amigos, también pecadores. La gente murmuraba y hacía comentarios. Preguntaron a los apóstoles: 'Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: -¿Por qué vuestro Maestro come con publicanos y pecadores? Él, que los oyó, dijo: -No tienen los sanos necesidad de médico, sino los enfermos. Id y aprended lo que significa 'Prefiero la misericordia al sacrificio'. Porque no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores'. (Mt. 9, 11-13).
Podríamos estar poniendo más citas en este sentido, pero creo que a estas alturas queda claro el mensaje de Jesús de cara a la salvación y a llevar una vida acorde con la voluntad divina. Pero si alguien aún no lo acaba de ver y de asimilar, hay que darse cuenta de algo meridianamente claro: Dios quiere nuestra salvación eterna, sí, pero pero no violenta la libertad de las personas. Dios nos hizo libres y esa misma libertad que nos entregó es la que debemos emplear para elegir entre el bien y el mal, la salvación o la condenación. Quien se equivoque (y equivocarse es tremendamente humano y pedir perdón por el error, también), se da cuenta del error cometido, siempre tiene la posibilidad de emprender una vida según los deseos de la Divinidad. Precisamente para eso instituyó el Sacramento de la Reconciliación o del Perdón. Pero siempre con nuestra libertad para elegir por delante.

      Uno de los Padres de la Iglesia dice: 'Ved cuánto pesa todo lo que hacéis cada día: queráis o no, os aproximáis más al juicio; el tiempo no perdona. ¿Por qué, pues, se ama lo que se ha de abandonar? ¿Por qué no se hace caso del fin a donde se va va a llegar? (San Gregorio Magno. Homilía 15 sobre los Evangelios). No va muy descaminado, ¿no creen?

      Pero no queda así. Ciertamente tendremos ese juicio particular, personal, y recibiremos el justo premio o castigo al que el buen o mal empleo de la libertad que nos dio el Creador nos ha hecho acreedores. 
JUICIO FINAL.-WILLIAM BLAKE.-NEOCLASICISMO
Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿Cómo será esto? Obviamente ni yo ni nadie lo sabe, ni siquiera Jesucristo sabía cuándo había de realizarse eso  el día que termine la existencia del mundo: 'En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.Cuando venga el Hijo del hombre sucederá lo mismo que que en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que no vino el diluvio y los arrasó a todos. Pues así será también la venida del Hijo del hombre'. (Mt. 24, 36-38).
      Está referido al final del mundo: igual que en el juicio particular y después de la resurrección de los muertos, vendrá el Juicio Universal. Nuestro espíritu se unirá nuestro propio cuerpo y delante de todos se renovará el premio o castigo que teníamos, pero ahora será todo el 'ser' de cada persona quien sufrirá eternamente o vivirá la bienaventuranza eterna. En este aspecto sí que nos advierte el mismo Jesucristo: 'Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Todas las naciones se reunirán delante de Él y Él separará unos de otros,como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a un lado y los cabritos a otro'. (Mt. 25, 31-33) A continuación el evangelista nos describe qué dirá a los componente de cada uno de los dos grupos (Mt. 25,34-45) para concluir en lo definitivo: 'E irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna'. (Mt. 25, 46).

      El evangelio lucano nos ha transmitido en la perícopa de la puerta estrecha una expresión de Jesucristo aplicable a quienes en ese momento se vean condenados por haber prescindido de Cristo y de su Iglesia: 'Él os dirá : -¡No sé de dónde sois! ¡Apartaos de mí, malvados! Entonces lloraréis y os rechinarán los dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera'. (Lc. 13, 27-28). Es triste, pero es así.
      El Papa Francisco, en la audiencia general del 24 de abril de 2013, decía: 'Con la Ascensión, el Hijo de Dios ha llevado al Padre nuestra humanidad que Él asumió y quiere atraernos a todos hacia sí mismo, llamar a todo el mundo para ser recibidos en los brazos abiertos de Dios, para que al final de la Historia, toda la realidad sea entregada al Padre. Hay, sin embargo, este 'tiempo intermedio'  entre la primera venida de Cristo y la última, que es precisamente el momento que estamos viviendo. En este contexto se coloca la parábola de las diez vírgenes'. Y así es. Tal vez hayamos oído muchísimas veces la predicación de la Parusía, la segunda venida de Jesucristo a la tierra con toda su gloria y majestad. Y hay personas que se lo toman como un cuento infantil. Hasta el día que lo vivamos. Podemos creerlo o no, pero al menos los cristianos sabemos que es cierto y tenemos el deber de estar preparados porque 'no sabemos el día ni la hora'. 

       APOTEOSIS DEL CORDERO.-JUICIO FINAL.-TAPIZ
De cualquier modo pienso que, teniendo en cuenta lo que el mismo Jesucristo nos ha dicho en su vida pública y lo que le dijo a Santa Faustina Kowalska sobre su infinita Misericordia, debemos ser moderadamente optimistas e intentar cumplir lo que Dios espera de cada uno de nosotros. Además. ¿Nos hemos dado cuenta que Jesucristo es nuestro intercesor ante el Padre? ¿Somos conscientes que al asumir nuestra naturaleza humana es un Hombre, el Hombre por excelencia, y que siendo Dios como es, nos conoce hasta lo más íntimo de nuestro ser y esto le hace estar continuamente intercediendo por el género humano, por quien murió y resucitó? 
      Y pidió al Padre por todas las personas cuando sabía que se acercaba el momento de morir por nosotros: 'Yo te he dado a conocer a todos aquellos que tú me diste de entre el mundo. Eran tuyos, tú me los diste, y ellos han aceptado tu palabra. Ahora han llegado a comprender que todo lo que me diste viene de tí. Yo les he enseñado lo que aprendí de ti y ellos han aceptado mi enseñanza. Ahora saben con absoluta certeza, que yo he venido de ti y han creído que fuiste tú quien me envió. Yo te ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque te pertenecen'. (Jn. 17, 6-9).

      JUICIO FINAL.-VÍCTOR VASNETSOV.-1904
¿Es difícil? Somos las personas quienes le interesamos. Todas. ¿Cómo no va a interceder por nosotros? Si vivimos intentando colaborar con Él y luchando contra todas las trampas puestas por el Maligno, que desea nuestra perdición, ¿qué vamos a temer de nuestro juicio personal que tendremos cuando nos llame a su presencia? Él y su Madre están siempre dispuestos para acogernos en la Casa del Padre. ¡Claro que sí!
      Y si surge el cansancio en el camino, no olvidemos lo que Dios contestó a San Pablo en algún momento de desánimo o tentación fuerte, según contaba a su auditorio:  'Precisamente para que no me sobreestime, tengo un aguijón clavado en mi carne, un agente de Satanás encargado de abofetearme para que no me enorgullezca. He rogado tres veces al Señor para que apartase esto de mí y otras tantas me ha dicho:  -Te basta mi gracia, ya que la  fuerza se pone de manifiesto en  la debilidad'.  Gustosamente, pues,  seguiré presumiendo  de mis debilidades, para  que  habite en mí la  fuerza de Cristo'. (2Cor. 12, 7-9).

      JUICIO FINAL.-JOOS VAN CLEVE.-RENACIMIENTO
Seamos prudentes. Contemos con su Gracia, pero sin olvidar la Esperanza en Quien padeció, murió y resucitó por cada persona. Eso no lo perdamos jamás de vista. Y la confianza en su Misericordia, tampoco. De esta manera podremos comparecer ante Jesucristo  recibiendo su abrazo de bienvenida en el Reino que nos prometió.

      Que él y su Santísima Madre, Nuestra Señora de Chernigov, nos bendigan y fortalezcan  las Virtudes Teologales.

domingo, 1 de junio de 2014

El juicio seguirá a la muerte (I)

JUICIO UNIVERSAL
      'Bueno, todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa después de morirnos? Eso del Juicio, ¿cómo va a ser? ¡Caramba! Vamos a dejarlo para la próxima entrada e intentaré comentarlo a la luz de los Evangelios y de las enseñanzas de la Iglesia.'
      ¿Lo recuerdan? Pues ya llegó el momento. Que el Espíritu Divino nos ilumine a todos. 
      A los doce años de edad hice mis primeros Ejercicios Espirituales. Estudiaba el Bachillerato y para todos los alumnos se programó una tanda de ellos. Marcaron una huella indeleble en mi vida. Por primera vez oí hablar de las Postrimerías, pero tal vez los temas que más me impactaron fueron el juicio que todos tendríamos después de la muerte, que era inevitable, y el tema del infierno, terrible ya por sí mismo. Imaginen a un adolescente que empezaba a conocer algo del mismo, cómo sería la experiencia. Pero me quedé con una expresión que me serenó: se podía evitar, en cuyo caso podíamos alcanzar la gloria de Dios si llevábamos una vida digna humanamente y si cumplíamos con nuestros deberes como cristianos.
      Sí, amigos. Disculpen esta pequeña confidencia, lejana ya,que me ayudó mucho en mi formación cristiana. El tiempo que estamos viviendo ahora no parece que le haga mucho caso al juicio que Dios nos hará a cada uno cuando muramos, sobre la forma que hemos tenido de enfocar nuestra existencia. Transcurren nuestros días y, a pesar de estar viendo a diario que la muerte existe y que en ocasiones salpica a seres queridos nuestros, se suele tomar como una cosa normal con la que todo acaba, cuando en realidad es cuando todo comienza, porque es para siempre. Para la Eternidad. Y esa naturalidad superficial con la tratamos la muerte resulta inaudita. Al menos para mí.
DIOS JUEZ.-WILLIAM BLAKE.-NEOCLASICISMO
      ¿Cómo es posible contemplar seres humanos que asesinan a sus semejantes? ¿Dónde queda el quinto Mandamiento de Dios para todos? Cuando cometen esos delitos intentan posteriormente burlar la Justicia y cuando la policía los detiene, las personas honradas esperamos que cumplan el justo castigo que el Juez les imponga, pero ¿y si consiguen escapar a la justicia de la sociedad? Es frecuente escuchar ante la impotencia que se siente, frases como 'Hay otra justicia de la que no escaparán', 'Se ríen de la Justicia , pero de Dios no podrán escaparse. Entonces pagarán con creces lo que ahora han evitado', y otras semejantes.
      Es decir. Que cuando se llega a un extremo como el que les comento, nos acordamos y necesitamos del Dios que sabemos que está ahí para darle lo que pueda merecer. Pero si todo se soluciona por los cauces normales, se le da una sentencia condenatoria y sea cual sea la sentencia la cumple, ya no se suele acordar nadie de Dios. Pero sí. Ese juicio divino lo vamos a tener todos, primero de forma individual cuando morimos. Ese es el Juicio particular en el que daremos cuenta de cuanto hemos hecho (o de lo que no hicimos por omisión) en nuestra vida. Tanto bueno como malo. La Carta a los Hebreos nos dice: 'Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, después de lo cual vendrá el juicio'. (Heb. 9, 27).
     
Nuestro cuerpo quedará en la cama, en el quirófano, en la carretera,...¡quién sabe! Nuestro espíritu irá a presentarse a su Creador. El Cristo que tantas veces hemos contemplado en templos, en cruceiros o en las procesiones de la Semana Santa, en esas imágenes que el arte del escultor ha concebido para la veneración de los cristianos intentando transmitir el sufrimiento del Salvador en distintos momentos de su Pasión, aparece ante el alma que contemplará todos y cada uno de los actos de su vida en todas las edades, momentos y circunstancias, ya sin disimulos ni intentos de justificación vanos e inútiles para ese momento. 
JUICIO PARTICULAR
      Todo lo bueno y todo lo malo podremos contemplarlo. ¿Cómo será ésto? Realmente no podemos emplear expresiones o descripciones de las que hemos empleado en nuestra vida en algo que será absolutamente diferente de cuanto estamos acostumbrados a ver o tratar, pero Agustín de Hipona parece que tenía muy claro lo fundamental: 'Por el poder divino se hará que a cada uno se le representen en su memoria todas sus obras, buenas o malas' (San Agustín. Catena Áurea, vol. III).
      El legislador ruin que ha concebido leyes inicuas verá clarísimamente el daño y las consecuencias nefastas que ha tenido para sus conciudadanos. El que incita a la violencia y al odio sin respeto a las personas de su alrededor y lanza veladas amenazas de muerte a sus semejantes (se están dando casos), acaso porque no piensan como él, lo contemplará con tanta claridad que no tendrá más remedio que asumir su responsabilidad. El que haya ganado dinero de forma ilícita con el sudor del trabajo ajeno, también tendrá que rendir cuentas de su villanía.
     
'No debe entenderse que únicamente sean ladrones los que cortan las bolsas o roban en los baños, sino también los que están constituidos en jefes de los ejércitos, y aquellos a quienes se confía el gobierno de las ciudades y de los pueblos, cuando toman furtivamente alguna cosa o la exigen injustamente por la fuerza'. Esto lo decía San Basilio, uno de los Padres de la Iglesia griega, que vivió en el siglo IV de nuestra Era. Por lo visto ya existía esa tendencia en sus tiempos. Pues tanto las personas de entonces como las de hoy, habrán de escuchar lo que Dios les diga. Y eso ya no tendrá vuelta atrás. 
JUICIO FINAL.-HIERONYMUS FRANCKEN.-S. XVI - XVII
      También el cristiano que ha concebido su vida según la voluntad de Dios, volcándose en las necesidades de sus semejantes, dando a su vida un contenido fundamentado en las palabras de Jesucristo: 'El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y dar su vida en rescate por todos'. (Mt. 20, 28), transformando su actividad en constante servicio a la Humanidad a pesar de las constantes dificultades y zancadillas que quien sea le ponga para evitar que haga el bien, y que a pesar de todo ello y con la mirada de su corazón puesta en Dios y en su Madre, ha luchado contra las adversidades que le han surgido y ha seguido por los caminos de Dios, no se verá defraudado. Ese también tendrá que comparecer ante Dios, pero ¡qué diferencia! Una persona así, no temerá morir ni presentarse ante Dios. Al contrario. Dirá como la Santa de Ávila: 'Vivo sin vivir en mí, / y de tal manera espero, / que muero porque no muero'.
     
En esa auténtica Justicia se contemplarán el uno y el otro. Mientras el primero verá inevitable su condenación, el segundo sentirá el gozo de comenzar su nueva existencia desde la plenitud de la Vida que el Creador tiene preparada para los que han optado por vivir de cara a la honradez, con la rectitud de su conciencia, en comunicación constante con su Creador mediante la oración y la recepción frecuente de los Sacramentos. Me parece que no existen palabras capaces de describir la auténtica realidad de lo que las almas protagonizarán en ese inevitable juicio divino porque trasciende todo cuanto podamos imaginar. Acaso puede haber alguien que dude de ese juicio porque estamos acostumbrados a la incredulidad, pero San Pablo lo escribió hace unos cuantos años (lo hizo el año 56 de nuestra Era) y lo dejó muy claro: 'Todos nosotros hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba el premio o castigo que le corresponda por lo que hizo durante su existencia corporal'. (2Cor. 5, 10).
      El mismo Jesucristo no perdía la ocasión de hablar de este tema cuando la ocasión se le presentaba: 'Os aseguro que está llegando la hora, mejor aún, ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y todos los que la oigan vivirán. El Padre tiene el poder de dar la vida, y ha dado al Hijo ese mismo poder. Le ha dado también autoridad para juzgar porque es el Hijo del hombre. No os admiréis de lo que os estoy diciendo, porque llegará el momento en el que todos los muertos oirán su voz, y saldrán de sus sepulcros. Los que hicieron el bien, resucitarán para la Vida eterna; pero los que hicieron el mal resucitarán para su condenación'. (Jn. 5, 25-29).
DIOS PADRE
       Miren ustedes. Cualquiera es dueño de creer lo que cualquier persona le cuente sobre un tema concreto o de no creerlo. Pero cuando es el mismo Jesucristo , verdadero Dios y Hombre, quien habla y dice las cosas, no se puede jugar ni dudar. Y si alguno se empeña en en fiarse de su propia 'sabiduría', allá él. Veremos cómo y qué responde cuando presencie sus propios errores en ese momento.
      Personalmente, varias veces y en diversas ocasiones, he oído, leído o meditado una frase de San Juan de la Cruz: 'Al atardecer de la vida seremos examinados en el amor'. A la pregunta de Jesús ¿Cuánto amaste a tus semejantes? o ¿Qué has hecho con tu hermano? (como le preguntó a Caín después de asesinar a su hermano Abel) (Gén. 4, 9-11), ¿tendrán una respuesta adecuada a lo que el Redentor espera de cada uno? ¿Habrán hecho fracasar la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret en sus vidas o por el contrario podrán presentar sus manos llenas de buenas obras, sacrificios, entregas, servicios a la Iglesia fundada por Él, imitando la actitud del Maestro?
JUICIO UNIVERSAL.-MUSEO NACIONAL DEL VIRREINATO.-TEPOTZOTLÁN
      Desgraciadamente hay muchas personas que piensan que como 'no roban, ni matan, ni hacen daño a nadie' no se condenarán. Bueno. ¿Y las omisiones? ¿Y las calumnias? ¿Y esos criterios favorables al aborto con la excusa del 'progreso'? Existen muchas más cosas que proceden de una carencia de formación  de la recta conciencia que conducen a su laxitud o a la formación de criterios basados en la propia conveniencia y no en el bien común.
     
Es cierto que solamente tenemos nuestros parámetros humanos, los conceptos, vocabulario y criterios propios de nuestra condición de personas y eso nos conduce a imaginar el juicio de Dios como cualquier juicio efectuado en una de las Salas de los Juzgados.
JUICIO FINAL.-GIOTTO.-GÓTICO 
Pero cuidado. No trivialicemos a Dios comparándolo su actuación como Juez a la de cualquier Magistrado de nuestra sociedad. Las diferencias son obvias, pero para Dios no existen pruebas que le podamos presentar como las que estamos acostumbrados a conocer  en nuestro mundo, ni tampoco existen apelaciones a la sentencia que oiremos. Lo sabe todo. Lo conoce todo incluso mejor que nosotros mismos.
       San Juan Pablo II,  refiriéndose a este tema, dijo: '...ese modo de concebir el juicio de Dios, visto como fría justicia, o incluso como venganza. En realidad dicha expresión, que tiene una clara derivación bíblica, aparece como el último anillo del Amor de Dios. Dios juzga porque ama y en vistas al Amor. El juicio que el Padre confía a Cristo es según la medida del Amor del Padre y de nuestra libertad'.
      La próxima entrada seguiremos con este tema. Que Jesucristo, Varón de Dolores y Nuestra Señora de Czestochowa nos bendigan y acompañen en todo momento.
       

viernes, 16 de mayo de 2014

Las Postrimerías II .- La muerte,segunda parte

ENTIERRO DEL CONDE DE ORGAZ.-EL GRECO.-MANIERISMO
      Finalizaba la entrada anterior diciendo que a generosidad nadie gana a Dios ni a la Virgen. A propósito de generosidad no me resisto a poner esta oración del Doctor Angélico: '¿Qué diré luego, Dios mío, de tu inefable generosidad? Pues tú llamas al que huye, acoges al que torna, ayudas al que está incierto, armas al que combate, coronas al que triunfa, no desprecias al pecador que ha hecho penitencia, ni te acuerdas de las injurias recibidas,...Soy incapaz de darte la alabanza  debida por todos estos beneficios; por eso doy gracias a tu Majestad por la abundancia de tu inmensa bondad, para que multipliques, conserves y recompenses siempre en mí la Gracia'. (Santo Tomás de Aquino. Oraciones).

      Así actúa Dios. Esto se ha visto siempre y las Escrituras son testigos fieles de esto, como demuestra el Libro de la Sabiduría: 'No os busquéis la muerte viviendo torcidamente, ni os atraigáis la ruina con las obras de vuestras manos. Pues Dios no ha hecho la muerte, ni se complace en el exterminio de los vivos. Él lo creó todo para que subsistiese'. (Sb. 1, 12-14). 

SANTO TOMÁS DE AQUINO, DOCTOR ANGÉLICO
      En la entrada anterior ya comentaba que la muerte no entraba en los planes de Dios. Nos creó para la Vida y no dudó en hacerse Hombre, como el nuevo Adán, y redimirnos porque su Amor es más fuerte que la muerte. Y Él es Señor de la Vida y de la Muerte y sobre ambas tiene pleno dominio.
      Pero no nos engañemos. Si el maligno tentó a nuestros primeros padres y consiguió engañarlos con la mentira, lo mismo va a intentar con nosotros mientras vivamos. Incesantemente va a presentarnos falacias y embustes como cosas buenas. Y ciertamente engaña a muchísimos. Si verdaderamente queremos alcanzar la auténtica Vida Eterna por la que Jesucristo padeció, murió y resucitó, hemos de armarnos con las armas que Dios pone a nuestra disposición y San Pablo nos recuerda:

'Revestíos con la armadura de Dios, para que podáis resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los que dominan este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que tienen su morada en un mundo supraterreno. Por eso debéis empuñar las armas que Dios os ofrece, para que podáis resistir en los momentos adversos y superar todas las dificultades sin ceder terreno. Estad, pues, en pie, ceñida vuestra cintura con con la verdad, protegidos con la coraza de la justicia, bien calzados vuestros pies con el celo  para anunciar el evangelio de la paz. Tened siempre embrazado el escudo de la fe, con el que podáis apagar  todas las flechas encendidas del maligno, usad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios'. (Fil. 6, 11-17).

      ¿Cómo se puede hacer eso? Como siempre, remito a los consejos del Maestro. Su recomendación es: 'Acumulad mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones no socavan ni roban'. (Mt. 6, 20). O lo que es lo mismo: nuestras oraciones, nuestra entrega personal y nuestros trabajos en la Iglesia a través de Cáritas, Catequesis de niños y adolescentes, Cursillos de Cristiandad, Catequesis de adultos, Cursillos prematrimoniales o del tipo que fueren, así como de la gran cantidad de actividades parroquiales o diocesanas, obras de caridad, cumplimiento de las obras de misericordia,... 
DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
        Todo eso y muchas más cosas por el estilo son las que nos acompañarán a la presencia de Dios. Nada ni nadie nos podrá arrebatar el valor espiritual que tienen. Serán los intereses que presentaremos al Padre  de los talentos que nos dio cuando nos creó. Quien haya dedicado su existencia a  a vivir para vicios, a atesorar dinero ilícitamente, a dedicar su tiempo a sembrar discordias, a levantar calumnias, habrá enterrado esos talentos recibidos y lo que haya obtenido por procedimientos poco o nada éticos o morales no se lo podrá llevar. Y dará cuenta de todo. 'No creas que el diablo ha perdido su crueldad; y cuando acaricia, es cuando más cuidado hay que tener'. (San Agustín. Homilía 39 sobre los Evangelios). Este santo sabía lo que decía, ¿verdad?
      Pero no debemos asustarnos. No nos preocupemos. En serio. Tenemos la intercesión poderosísima de la Virgen como he indicado más arriba. Confiémonos a Ella. Pidámosle que nos cubra con su manto misericordioso. Consagrémonos a la Madre de Dios, que también es la nuestra. Fue el regalo que nos dio Jesucristo desde la Cruz: su Madre. Ella es 'Auxilio de los Cristianos', como decimos en la letanía que rezamos al finalizar el rezo del Santo Rosario.
       También tenemos la ayuda inestimable de nuestro Santo Ángel de la Guarda. No es ninguna utopía ni tampoco es un cuento infantil. Existen, los tenemos y hay pruebas fehacientes de ellos. Permítanme una confidencia: Personalmente soy muy devoto del mío. Le hablo. Le rezo a diario. Confío absolutamente en Él porque la bondad de Dios me lo ha puesto, como nos puesto uno a cada persona para que nos ayuden en nuestro peregrinar en este mundo. Yo creo firmemente en su acompañamiento. ¿Recuerdan el Libro de Tobías? Es uno de los Libros de la Biblia. Uno de los protagonistas es un ángel llamado Rafael. 'Nada debemos temer bajo loa custodia de de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos?Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y así viviremos a la sombra del Omnipotente'. (San Bernardo.Sermón sobre el Salmo 12). No lo dudemos. San Bernardo sabía lo que nos quería transmitir, ¿no?
      Pongamos de nuestra parte lo que podamos y sepamos pidiendo la luz que necesitemos al Divino Paráclito que alienta constantemente la vida y marcha de la Iglesia  a pesar de los errores que podamos tener quienes la formamos. A fin de cuentas somos humanos y sujetos a error, pero si permanecemos en la unidad con Cristo, el Señor, podremos caminar mejor sin lugar a dudas.
      Bueno, todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa después de morirnos? Eso del Juicio, ¿cómo va a ser? ¡Caramba! Vamos a dejarlo para la próxima entrada e intentaré comentarlo a la luz de los Evangelios y de las enseñanzas de la Iglesia. Hasta entonces, que Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y Nossa Senhora do Carmo Church nos asisten y bendigan.
       

miércoles, 30 de abril de 2014

Las Postrimerías II: la muerte. Parte primera

FINIS GLORIAE MUNDI.-JUAN VALDÉS LEAL.-BARROCO
      Tras la exposición, necesariamente breve, de las causas que dieron lugar a los cuatro componentes de los Novísimos o Postrimerías, comienzo la exposición, también necesariamente breve, de cada uno de ellos, si bien debemos considerar que cada uno de ellos forma parte de un todo. Todos están íntimamente relacionados entre sí como iremos viendo. El primero es la muerte necesariamente, ya que es la entrada en la otra vida, sea la que fuere, pero en cualquier caso ya es para la eternidad. Los otros tres ocurren después de ella.
      ¿Qué se puede decir de la muerte? Es un hecho real y cotidiano. Diariamente en todos los lugares del mundo mueren personas. Podríamos decir sin temor a error alguno que tiene dos características propias: es cierta por lo que he nombrado anteriormente; pero a la vez es incierta en el sentido de que nadie conoce el cuándo ni el cómo deba suceder. Lo mismo mueren ancianos que niños y en distintas circunstancias. No obstante, ¿ya se acaba todo? ¿Todo lo que hemos vivido, sufrido, amado,...se acaba? Desde mi punto de vista de cristiano católico, no. Rotundamente, no. Negar esto supone la negación del Credo, especialmente de los puntos finales donde decimos creer en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.
      Estamos viviendo tiempos difíciles en los que solemos pasar de largo o de puntillas sobre este tipo de cosas. Va discurriendo nuestra existencia inmersa en los problemas de la vida diaria: el trabajo, la familia, las preocupaciones sociales,...pero de temas trascendentes como el que ahora nos ocupa así como de lo que hay detrás de ella, se suelen evitar de plano como si no existieran o no tuvieran nada que ver con cada uno de nosotros, lo cual no es impedimento para que algunos deriven sus inquietudes , su vocación de eternidad, por caminos equivocados: espiritismo, magia, sectas, etc. Son errores de bulto. El anterior Papa Benedicto XVI dijo en una ocasión el año 2008: 'También hoy es necesario evangelizar sobre la muerte y la vida eterna, realidades particularmente sujetas  a supersticiones y sincretismos, para que la verdad cristiana no corra el riesgo de mezclarse con mitologías de diferentes tipos'.
      La muerte vista desde el aspecto positivo del cristianismo, tiene un sentido trascendente que nos permite asumirla sin temor alguno, si la vida también la hemos desarrollado desde ese positivismo cristiano y evangélico. San Pablo se refiere a ella en diversas ocasiones, pero destaco dos de ellas contenidas en sus Cartas. Una la dirige a los filipenses: 'Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia'. (Fil. 1, 21). La otra va dirigida a Timoteo: 'Es doctrina segura: si morimos con Él, viviremos con Él. Si perseveramos, reinaremos con Él. Si lo negamos, también Él nos negará. Si somos infieles, Él permanecerá fiel, porque no puede negarse a sí mismo'. (2Tim. 2, 11-13).       ¿Recuerdan el Evangelio de Juan? En él nos expone los deseos de Jesús de tenernos a todos junto a Él en la Eternidad y así se lo pide al Padre en esa oración tan hermosa cuando sabe que ha llegado su hora: 'Padre, yo deseo que todos estos que tú me has dado puedan estar conmigo donde esté yo,para que contemplen la gloria que me has dado, porque tú me amaste antes de la creación del mundo'. (Jn. 17, 24).
      Pienso que la muerte debemos mirarla de frente sin preocuparnos excesivamente del día y de las circunstancias. ('En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre'. Mt. 24, 36), aunque sí deberíamos pensar que podemos asumirla como hizo Jesucristo con la suya: 'Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: -Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró'. (Lc. 23, 46). 
      Me refiero a que ese momento trascendente lo podemos transformar en un acto de obediencia al padre, ya que nos dirigimos a su encuentro. ¿Recuerdan la parábola de las vírgenes prudentes y de las necias? (Mt. 25, 1-13). Es una llamada de atención de nuestro Maestro a cada uno. Debemos imitar a las vírgenes prudentes y mantener llena nuestra lámpara con el aceite de la Gracia. En definitiva se traduce en intentar estar siempre dispuestos para este Encuentro y los Sacramentos son unos magníficos apoyos y ayudas para conseguirlo. Incluso, desde cualquier momento de nuestra existencia, ofrecerle a Dios ese momento culminante por la persona o intención que deseemos, por cualquier problema familiar, social o del tipo que fuere, etc.
      Dentro de su aspecto positivo podemos verla con los mismos ojos del pensamiento de Santa Teresita del Niño Jesús: 'Yo no muero, entro en la Vida'. Si hemos ido desarrollando una Fe viva, madura, sin fisuras en nuestro Redentor Jesucristo como Él desea, aceptaremos la muerte con un paso sereno, seguro, sin traumatismos estériles, porque sabremos que vamos a un encuentro personal con el Jesús del Evangelio y de la Historia que estará esperándonos para recibirnos con el abrazo de bienvenida a su Reino.
      Es verdad que morir supone, humanamente hablando, dejar esposo o esposa, hijos, nietos o nietas, amigos y otros seres queridos, pero jamás puede ser considerada como un camino sin esperanza alguna. Al contrario. La muerte supone el final de nuestro camino peregrino, pero además, fijándonos en algunos detalles. Por ejemplo: Ya se habrán dado cuenta que cada vez que rezamos el Ave María a la Virgen y le decimos '...ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte', estamos manifestando una confianza sin límites en su intercesión y valimiento ante la Santísima Trinidad. ¿A qué temer si nos encomendamos a su poder maternal? En la Salve también le rezamos diciendo: 'Ea pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre'. Más adelante culmina la petición: 'Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo'. El resto, que no será poco, lo hará Ella sin lugar a dudas. Especialmente en ese momento decisivo. Pero ciertamente también debemos implicarnos con la forma de vida que elijamos vivir. Si a pesar de nuestros pecados, de nuestros fallos, queremos aceptar los el cumplimiento de los planes y de la voluntad de Dios en nosotros, Él y Ella responderán. ¡Ya lo creo! A generosidad nadie les gana.
      Continuaremos este tema en la próxima entrada. Que nuestro Maestro, Jesús de Nazaret, y Nuestra Señora la Virgen del Saliente nos bendigan y acompañen.

domingo, 13 de abril de 2014

Las Postrimerías (I).-Preámbulo

LAS POSTRIMERÍAS DE FERNANDO III EL SANTO.-VIRGILIO MATTONI.-S. XIX
      O Novísimos. De las dos maneras se les llama. Después de terminar el comentario al contenido de los puntos finales del Credo y acabar diciendo que creemos 'en la resurrección de los muertos y en la Vida Eterna', parece de obligado cumplimiento tratar el contenido de lo que hay incluido en ese final por dos razones.
      La primera, porque al hablar de esos puntos finales del Credo hay que referirse necesariamente a la muerte, óbito, fallecimiento (démosle el nombre que queramos) de cualquier persona, independientemente de los años que haya vivido. Ese es el momento que finaliza el funcionamiento de nuestro organismo y, por consiguiente, de la vida en este mundo. Es algo que por todos está admitido como algo irremediable ya que que diariamente se está demostrando su existencia por la evidencia cotidiana de que cada día del año muere alguien.
     
La muerte, al encerrar en sí misma un matiz aparentemente tétrico, que equívocamente produce un cierto miedo o temor al dejar traslucir la presencia de un 'más allá' del que apenas sabemos nada, casi tenemos el deber de bucear  en su interior desde el aspecto positivo que tiene, que no es poco,  buscando despertar en cada uno de nosotros una fuerte esperanza en ese 'más allá' desde el fundamento de la fe y del Amor que Dios nos tiene. 
LA MUERTE.-EL BOSCO.-GÓTICO
      La segunda razón viene dada porque los respeto humanos personales y las corrientes laicistas que vivimos en el mundo de hoy, incluido el afán de determinadas personas y estamentos que niegan una Vida posterior, así como los valores que sustentan su consecución, nos van apartando cada vez más del sentido trascendente e inmortal que tenemos los seres humanos. O al menos lo intentan.
      Sí, amigos. Estamos destinados a la Eternidad mal que les pese a quienes quieran negarlo. Dios, autor de la Creación y por consiguiente del género humano, nos tenía destinados a ella después de pasar una etapa más o menos larga o breve en este planeta creado  para albergar su proyecto de felicidad en los hombres y mujeres, desde la primera pareja inicial hasta el final de este período, digamos de prueba o de conocimiento y trato con su Creador. La muerte NO entraba en los planes de Dios ni tampoco la desobediencia hacia Él, ni el sufrimiento o cuanto se pudiese oponer a su proyecto de vida.
     
Pero Dios también quiso que esa felicidad se la ganasen a pulso aquellos primeros seres humanos para que con su esfuerzo, obediencia y acatamiento consiguiesen el premio que su Creador les tenía preparado. La Creación entera se inclinaba ante la luminosa belleza  de aquella primera pareja humana recién creada. Dios se recreaba paseando con ellos en aquel Edén  y tanto la confianza como la naturalidad en el trato era mutuo. En uno de esos paseos llegó el momento vital y trascendente de conocer su lealtad y fidelidad  hacia Quien tantas esperanzas había puesto en ellos: 'Así que el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Y dio al hombre este mandato: -Puedes comer de todos los árboles del huerto; pero no comas del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque si comes de él morirás sin remedio'. (Gén. 2, 15-16).
      Podemos comprobar, como he dicho más arriba, que la muerte no existía entonces. Ni tampoco conocían lo que realmente significaba y contenía en sí mismo ese concepto. La palabra 'muerte' no les decía nada en absoluto y por eso hubo quien falazmente les explicó un significado falso, como padre de la mentira que era y lo sigue siendo en la actualidad. Primero plantea a Eva (divide y vencerás, por eso no les dijo nada a los dos conjuntamente) que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles, y cuando Eva, incautamente, le expone la verdad, viene la andanada diabólica bajo la apariencia de un 'sano y amistoso' consejo: '¡No moriréis! Lo que pasa es que Dios sabe que en el momento que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal'. Gén. 3, 4-5).
     
Hasta ahí tenemos la exposición de 'sanas razones' y falsos argumentos expuestos por la serpiente. Realmente Eva no tenía razones para pensar en la maldad de aquel animal que formaba parte, como ella, de la Creación de Dios. Ni tampoco de imaginar quién le hablaba realmente. Pero le faltó pensar, razonar y valorar el discurso de Dios y el de la serpiente, establecer una escala de valores y dilucidar en su elección quién estaba en primer lugar; si el Creador o la criatura. 
TENTACIÓN DE ADÁN Y EVA.-MASOLINO DA PANICALE.-RENACIMIENTO
       'La mujer se dio cuenta entonces de que el árbol era bueno para comer, hermoso de ve y deseable para adquirir sabiduría. así que tomó de su fruto y comió; se lo dio también a su marido, que estaba junto a ella, y él también comió. Entonces se les abrieron los ojos, se dieron cuenta de que estaban desnudos, entrelazaron hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores'. (Gén. 3, 6-7).
      Ya no había solución. Ahora había que enfrentarse a las consecuencias. El objetivo de la serpiente estaba conseguido, pero su 'hazaña' también iba a tener su 'premio'. 'Oyeron después los pasos del Señor Dios que se paseaba por el huerto al fresco de la tarde, y el hombre y la mujer se escondieron de su vista entre los árboles del huerto'. (Gén. 3, 8)
EVA OFRECE EL FRUTO PROHIBIDO A SU MARIDO.-TINTORETTO.-MANIERISMO
      Conocemos bien el diálogo que siguió , con ellos y con la serpiente, a quien maldijo. Era lógico, ya que había desbaratado el proyecto inicial divino. Pero Él tenía, tiene y tendrá siempre infinitos recursos para reconducir situaciones. Y no resignándose a perder esa obra que con tanto mimo y esperanza había creado, ciertamente los expulsó del paraíso, pero no los dejó solos en ningún momento. No los abandonó. Y se lo dejó muy claro a la serpiente: 'Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, pero tú sólo herirás su talón'. (Gén. 3, 15). Esto es lo que conocemos como la primera promesa mesiánica.
EXPULSIÓN DEL PARAÍSO.-HENDRICK FRANS VERBRUGGEN.-BARROCO
      En este relato está expuesto el origen de estos cuatro contenidos de las Postrimerías de las personas. Ahora se irá analizando cada uno de ellos en distintas entradas.
        En estos momentos debemos disponernos a vivir en los días que seguirán, el Memorial de la realización de aquella primera Promesa Redentora del género humano. Ante nosotros se van a exponer todos aquellos sucesos que vivió el Enviado del Padre para redimirnos de aquella desobediencia por la que vino el pecado y la muerte. Veremos a Jesús de Nazaret en esos momento cruciales vividos como hombre y como Dios por Amor absoluto hacia los hombres y mujeres de todos los tiempos. En su núcleo, el Triduo Pascual, contemplaremos nuestra salvación si queremos seguir a Quien lo dio todo por nosotros. 
      Que Jesucristo Redentor y su Santísima Madre Nuestra Señora de la Redención, nos bendigan y ayuden en nuestro camino hacia el Padre.
NUESTRA SEÑORA DE LA REDENCIÓN.-FRANCESCO COZZA.-BARROCO