jueves, 2 de agosto de 2018

¿Cómo es Dios? (I)

     
      Difícil de definir. Difícil de imaginar. ¿Por qué?
      Partiendo del hecho de su existencia real, como queda demostrado a través de la Biblia, desde el comienzo de la creación nos damos cuenta que como un Ser Superior que supera infinitamente nuestro ser y nuestros conocimientos, por vastos que sean, no tenemos conceptos ni vocabulario alguno apropiado para Él, porque nosotros somos unas criaturas finitas y limitadas: nacemos y morimos después de una existencia que puede estar fundamentada en Dios o al margen de su existencia,según la opción que tome nuestra libertad.
     
Tantas veces como intentemos decir cómo es, dónde está, qué forma de vida tiene,...nos tropezamos con nuestras propias limitaciones y por tanto, aun siendo cierto cuanto podamos decir, siempre será infinitamente menor que su verdadera realidad.
      Entonces, ¿qué hacemos? Pues...difícil respuesta, pero me atrevo a decir que sea cual fuere el planteamiento personal que tengamos, no debemos crearnos ningún problema ni tampoco una angustia innecesaria. Debiéramos dejarnos llevar por Él, ponernos en sus manos, confiar en su Providencia, fiarnos absolutamente de los planes que tenga para cada uno,...
      Ciertamente uno de los caminos que nos puede ayudar es que, mediante la lectura de los escritos de personas que han plasmado en ellos sus experiencias y hallazgos en la búsqueda de un Dios que sabían o sentían más o menos cercano a ellos pero no terminaban de 'verlo' (y con el empleo del verbo ver no me refiero a verlo con los ojos del rostro, con nuestros ojos físicos, sino con los ojos de la imaginación, de los conocimientos y, sobre todo, con los ojos de Fe), se pudieran encontrar pistas, ideas, que nos permitieran conocer algún aspecto de ese Dios que se busca. Y a partir de ese pequeño o gran hallazgo iniciar una conversación personal con Él, que seguro nos oye e incluso nos habla en nuestro interior.
     
CARLOS DE FOUCAULD
Han existido muchas personas que han cruzado ese desierto, pero siempre han llegado a algún oasis que les ha permitido tener un rayo de luz, por pequeño que sea, e iniciar un íntimo diálogo con Aquel que siempre está a la escucha de quien le habla.
      Carlos de Foucauld (más adelante hablaré de esta persona), en una carta dirigida a un amigo suyo, le dice: 'Tan pronto creí que había un Dios, entendí que no podía hacer otra cosa que vivir en Él; mi vocación religiosa nace en el mismo momento que mi fe'.
      Pues bien, tan pronto lleguemos a la conclusión de dejarnos llevar por Él,  dejarle llevar la iniciativa con una confianza sin límites, irán llegando los descubrimientos a través de los cuales deberemos saborearlo, disfrutando de ese Padre que iremos descubriendo, que se va sugiriendo en nuestro interior, que nos abraza con el cariño que solamente Él tiene hacia cada uno de sus hijos según sus cualidades, su disponibilidad, su abandono en sus manos...como Jesucristo nos muestra en los Evangelios, y abriéndonos a la acción de su Espíritu Divino que paso a paso, peldaño a peldaño, nos va envolviendo en su infinito Amor para que aprendamos a conocerlo:
PENTECOSTÉS
      'Les he dado a conocer quién eres, y continuaré dándote a conocer, para que el amor con que me amaste pueda estar también en ellos, y yo mismo estaré en ellos'. ((Jn. 17, 26). 'Por mi parte, os voy a enviar el don prometido por mi Padre. Vosotros quedaos en la ciudad hasta que seáis revestidos por la fuerza que viene de lo alto'. (Lc. 24, 49).
      Es un hecho muy claro: Jesucristo ciertamente nació,padeció, murió y, fundamentalmente, resucitó para nuestra Redención, tal como los Profetas de todos los tiempos fueron enseñando.Este Jesús continúa ejerciendo su Magisterio a través de esa Iglesia que fundó sobre la base de Pedro y desde ella se pone a nuestra disposición para mostrarnos el camino que debemos seguir (obviamente cada uno tendrá el suyo propio) para ir conociendo a golpes de Espíritu Santo, el Dios y Padre que todos tenemos. A cada uno nos llegará nuestro personal Pentecostés a medida que progresemos en la Fe que pongamos en la Santísima Trinidad.

     Esto no es nada nuevo en su forma de actuar. Sus Amigos más directos, los Apóstoles, que estuvieron conviviendo con su Maestro durante tres años aproximadamente, oyéndole predicar a diario a las gentes e incluso recibiendo explicaciones personales cuando algo no entendían en alguna predicación, no alcanzaron a entender lo que debían transmitir hasta que el Padre les envió su Espíritu en el primer Pentecostés de la jovencísima Iglesia que en ese momento comenzaba a funcionar y a vivir como tal.
     Los amigos más directos de Jesús en el siglo XXI somos todos los que estamos con Él, por Él y en Él abiertos a sus enseñanzas y a su conocimiento. Seguiremos con este tema en la próxima entrada.
      Que Nuestra Señora del Pronto Socorro y si Hijo nos bendigan y ayuden.

miércoles, 11 de abril de 2018

María mediadora de todas las Gracias (y VI)

      San Juan Pablo II dijo: 'María, como mediadora maternal, nos transmite los dones divinos, intercediendo continuamente en nuestro favor' (Catequesis del 6 de septiembre de 1995). Y también dijo: 'La mediación de María está íntimamente unida a su maternidad con un carácter específicamente materno que la distingue  del de las demás criaturas que, de un modo diverso y siempre subordinado, participan de la única mediación de Cristo, siendo también la suya una mediación participada'. (Encíclica Redemptoris mater, núm. 38).
Madonna del Popolo..-Federico Barocci.-Manierismo
     Unos cuantos siglos antes (unos nueve, aproximadamente) un gran monje dijo: 'María es nuestra mediadora, por ella recibimos, ¡oh, Dios mío!, tu misericordia, por ella recibimos al Señor Jesús en nuestras casas. Porque cada uno de nosotros tiene su casa y su castillo, y la Sabiduría llama a las puertas de cada uno; si alguna la abre, entrará y cenará con Él'. (SAN BERNARDO. Homilía en la Asunción de la Virgen).

      La Virgen siempre ha estado presente en la vida de la Iglesia. Desde aquella narración de San Lucas en los Hechos: 'Todos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María la madre de Jesús y con los hermanos de éste'. (Act. 1, 14). La Virgen ha permanecido presente en la vida de la Iglesia, como en este caso concreto que la nombra con mucha claridad, hasta en las diversas actuaciones que ha tenido (aparición al apóstol Santiago en Zaragoza, España, donde hoy se levanta la Basílica del Pilar; en Lourdes, Francia; en Fátima, Portugal; en el cerro de Tepeyac, México; en Medjugorje, Bosnia y Herzegovina; Akita, Japón, etc.).
PEDRO VISITA A MARÍA.- FOTOGRAMA DEL FILM 'LLENA DE GRACIA'
(UNA MUJER PARA LA ETERNIDAD) 
      Así como Pedro era el sucesor de Jesús en la naciente Iglesia, la cabeza visible de esa joven comunidad, la Virgen venía a ser algo así como el corazón o el alma de ese Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. Aunque los Evangelios nada dicen, no es descabellado pensar que desde el mismo Pedro hasta cualquiera de los Apóstoles, irían a pedirle consejo.
MARÍA MEDIADORA DE LAS GRACIAS
      En muchos  de los Concilios Ecuménicos ha sido citada por algún motivo, pero en el Vaticano II, en la Constitución Lumen Gentium, número 62, se dice concretamente sobre el tema que estamos tratando: 'Una vez recibida en los cielos no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión, los dones de la eterna salvación. Por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchas contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la Bienaventurada Virgen en la Iglesia en invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora...Lo cual, sin embargo, se entiende de manera que nadie quite, ni agregue a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador'. 
La Virgen María Intercede por las almas del purgatorio
      El Papa León XIII decía en 1883: 'María es guardiana de nuestra paz y dispensadora de las Gracias celestiales'. (Encíclica Supremi apostolatus). Y en 1891: 'Por voluntad de Dios, nada del inmenso tesoro de todas las Gracias que el Señor ha acumulado nos viene si no es por María...¡Qué grande es la sabiduría y la misericordia reveladas en este designio de Dios! María es nuestra gloriosa intermediaria...Ella es la poderosa Madre del Dios omnipotente. (Encíclica Octobri mense).
MARÍA, REINA DE LOS MÁRTIRES.-FRANCISCO DE GOYA.-NEOCLASICISMO
      El Papa Pío XII dijo en 1940: 'Asociada como Madre y Ministra del Rey de los mártires en la obra inefable de la humana redención, le queda para siempre asociada, con un poder casi inmenso, en la distribución de las gracias que se derivan de la redención'. (Radiomensaje a Fátima).
      No queriendo hacer extensa esta entrada ni tampoco exhaustiva, me da la impresión de que sí ha sido un poco larga y tal vez con más citas de las habituales, pero es cierto que con los datos que he recopilado hay materia para algunas entradas más. Pero no lo voy a hacer.No obstante les aseguro que ha sido apasionante leer cuantos documentos he encontrado y los libros que he consultado.
      La próxima entrada ya será de un tema distinto.

      Que Nuestra Señora de la Asunción nos bendiga e interceda por todos nosotros

lunes, 19 de marzo de 2018

María, mediadora de todas las Gracias (V).-19-MARZO-2018

ANDREA VACCARO.-BARROCO
      Finalizada la anterior entrada dejaba planteado un interrogante: ¿Dónde voy a parar con este comentario? Es muy sencillo. Voy a desmenuzar un poquito unos pequeños detalles de las bodas en Caná.
      Si en una cosa mínima como esa Jesús, a petición de María, actuó, ¿cómo no va a escuchar los ruegos, peticiones o problemas de cualquiera de nosotros  que Ella le presente intercediendo por la persona o personas que se lo han pedido?
JESÚS MEDIADOR
      Es cierto, absolutamente cierto, que el único mediador ante Dios es Jesucristo. Es la causa primera, básica, esencial, de la mediación. Pero María, siendo Madre de Jesucristo y de todo el género humano por el encargo de su Hijo desde la Cruz dado a Ella y a San Juan, ('Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa'. Jn. 19, 25-27), atiende todos los ruegos o peticiones de mediación que se le hacen y los presenta a su Hijo, el cual, profundo conocedor de la persona que hace el ruego, sabrá si le conviene lo que pide en ese momento, lo pospone para más adelante o sencillamente no se lo concede por ser algo que le puede perjudicar.
MARÍA AL PIE DE LA CRUZ
       El don de la mediación Jesús lo comparte con la mujer que aceptando el Plan de Dios hizo posible su venida al mundo como hombre para redimirnos ('He aquí la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra'. Lc.1, 38). Y teniendo en cuanta que Dios es AMOR, pienso que en su Reino abundará en grado infinito. Puede que a esto se refería San Pablo cuando dice: 'El amor no pasa jamás [...] Ahora subsisten estas tres cosas: la fe, la esperanza, el amor, pero la más excelente de todas es el amor'. ICor. 13, 8-13). No he puesto toda la cita, pero sí pongo su localización por si la quieren leer.

     Incluso nosotros es muy posible que hayamos actuado como mediadores para solucionar algún problema ajeno a petición de algún amigo o familiar, si bien en un plano humano.
      Los primeros Padres de la Iglesia fueron descubriendo, defendiendo y enseñando la importancia de la mediación mariana por nosotros. Nuevamente pongo unos fragmentos de homilías de San Germán:
      '¿Quién combate tanto como tú a favor de los pecadores? ¿Quién como tú defiende con sus alegaciones a los que no obran rectamente? [...] Tú que gozas de una autoridad maternal en relación a Dios, obtienes la gracia de un generoso perdón, incluso para quienes han pecado muy gravemente'. (Homilía de la Dormición).
DORMICIÓN DE LA VIRGEN.-Escultura en la abadía de San Pedro (Solesmes, Francia).-GÓTICO
      'Oh toda pura y digna de gran veneración y alabanza, ofrenda consagrada a Dios y superior a todo lo creado. [...] Mediante tus preces maternales y siempre bien acogidas y persuasivas, dirigidas a tu Hijo que de ti ha nacido sin concurso de varón y que es Dios y creador de todas las cosas, cuida de regir el timón de la Iglesia y condúcela hacia puerto seguro, que se halla preservado de las agitaciones en herejías y escándalos. Reviste a los sacerdotes con el esplendor de la justicia y del gozo de una fe probada, incontaminada y esclarecida. (Homilía I sobre la Entrada de la Madre de Dios).
MARÍA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS
      Tiene muy claro los conceptos de mediación que expone, aunque no he puesto las citas completas para no hacerlo largo.
       Ahora ya finalizo esta entrada y en la próxima acabaré con este tema.

jueves, 1 de marzo de 2018

María, mediadora de todas las gracias (IV)

MAESTA.-DUCCIO DI BUONINSEGNA.-GÓTICO
      En la entrada del 17 de diciembre de 2017 decía que 'seguiré tratando el tema de los Padres de la Iglesia respecto a la Virgen'. Y ese día ya ha llegado. Es cierto que he tardado mucho, pero es que yo mismo estoy asombrado de la cantidad de citas encontradas tanto en mi biblioteca como en internet, de las cuales he tenido que hacer una necesaria selección para no hacer excesivamente larga esta entrada, que forzosamente debo desdoblar en alguna más.
     
DESCENDIMIENTO.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
      A la vista de estas citas o comentarios he visto reforzada mi fe en María. Su trayectoria desde la Anunciación hasta que murió en el mundo para irse con su Hijo, con el Padre y con el Espíritu, pasando por la amargura de la Pasión y Muerte de su Jesús y del inmenso gozo de verlo resucitado, ha hecho mella en muchísima gente de todos los siglos (incluyéndome a mí mismo), pero los Padres de la Iglesia han querido mostrarnos los sentimientos que han aflorado en su existencia a través de sus estudios, de sus meditaciones, de su vida orante,...
      Es difícil hacer una selección de estos textos marianos. Pienso que su envergadura siempre va a dejar insuficiente cuanto pueda escribir. Lo único que me ha animado es la decisión de abandonarme en el Espíritu de Dios y en la mismísima Madre común de todos nosotros.
     
      Una cita, muy breve por cierto, nos puede dejar llenos, pensativos o trasladarnos al mismo corazón de la Virgen. ¿Qué podemos decir de lo que escribió San Germán, Patriarca de Constantinopla, que vivió entre los siglos VII y VIII? Fíjense: 'Quién como tú, a semejanza de tu Unigénito, cuida del género humano? ¿Quién así nos defiende en nuestras miserias...?' Es breve, pero si nos paramos a analizar el contenido de estos dos interrogantes, puede tener un fruto personal más o menos abundante y de mucha riqueza interior.
      No perdamos detalle de lo que dice en otra ocasión: 'Poderoso es tu auxilio para alcanzar la salvación, oh Madre de Dios;  tan grande que no hay necesidad de otro intercesor cerca del Señor. Aquí acude ahora tu pueblo, tu herencia, tu grey, que se honra con el nombre de cristiano, porque conocemos y tenemos experiencia de que recurriendo insistentemente a ti en los peligros, recibimos abundante respuesta a nuestras peticiones. Tu munificencia, en efecto, no tiene límites; tu socorro es inagotable; no tienen número tus dones'.
     
      En uno de sus sermones, San Bernardo anima así a su auditorio: 'Busquemos la Gracia y busquémosla por María, porque ella encuentra lo que busca y jamás queda frustrada; el Hijo buscará a la Madre y ella misma será escuchada por su reverencia'. Está mostrando la mediación de la Madre ante el Hijo como un hecho cierto y veraz lleno de confianza hacia ella.
         San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, no es un Padre de la Iglesia pero también nos legó su certera opinión en esta frase: 'Siempre que tengamos que pedir una gracia a Dios, dirijámonos a la Virgen Santa, y con seguridad seremos escuchados'. (Sermón sobre la pureza) .
      San Juan Damasceno, obispo y doctor de la Iglesia, tenía una gran facilidad para escribir para la gente sencilla de forma asequible y hacerles ver las cosas más profundas mediante un lenguaje natural y ameno. En una homilía sobre la dormición de la Virgen dijo: 'Nuestra Señora es descanso para los que trabajan, consuelo de los que lloran, medicina para los enfermos, puerto para los que maltrata la tempestad, perdón para los pecadores, dulce alivio para los tristes, socorro de los que rezan'. Y en otra ocasión volvió su oración a la Virgen pidiéndole: '¡Oh tú, María, cuya intercesión no es rechazada ni la oración desoída, pues estás inmediatamente próxima a la Divinidad y más cerca que nadie de la Trinidad Santa'. 
       
SAN ANSELMO DE CANTERBURY
Pienso que muchas personas se verían reflejadas en esas asequibles y a la vez profundas palabras y mensajes. Incluso en nuestros días son enormemente útiles para cualquier persona que se pare, piense, reflexiones y las medite un poco. Quizá sin darse cuenta encontrará el tierno sabor del mensaje que la Madre le puede dar.
      San Anselmo de Canterbury, que vivió en el siglo XII, gran teólogo y reformador de la vida monástica, que profundizó en la Metafísica y le permitió acercarse a los misterios cristianos, tenía unas ideas muy claras con respecto a la intercesión de la Virgen: 'Ruega por mí, Santa Madre de Dios, para que, pues me causa tanto pavor el tribunal de tu Hijo, conociendo la multitud de mis pecados, pueda por tu venerada intercesión quedar limpio de todas mis culpas, con el riego de la compunción del alma y el rocío de una confesión piísima'.
      En tiempos recientes tenemos la autorizada voz del Papa San Pío X: 'Por razón de esta sociedad de dolores y de angustias ya mencionada, entre la Madre y el Hijo, se ha concedido a la augusta Virgen que sea poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe ante su Unigénito Hijo'. (Encíclica 'Ad diem illum'.-Febrero de 1914).

       Otro Papa muy conocido a pesar del tiempo transcurrido, es León XIII. Nos dejó escrito: 'Después de haber sido cooperadora en la obra maravillosa de la redención humana, vino a ser para siempre la dispensadora de todas las gracias, frutos de esa misma redención, habiéndosele otorgado para ello un poder cuyos límites no pueden columbrarse. Se la ha llamado entre muchos nombres, nuestra Señora, nuestra Mediadora, la Reparadora del mundo, la dispensadora de las gracias de Dios'. (Encíclica 'Adiutricem populi', septiembre 1895).
     
S.S. LEÓN XIII
      Esto es una constante. En la segunda entrada de este tema, la del 17 de diciembre pasado, comenté muy de pasada la intercesión o mediación de la Virgen en Caná  por los novios que se quedaron sin vino en la celebración de su matrimonio. 
      Ciertamente es una circunstancia sin importancia, pero para el joven matrimonio no lo hubiera sido tanto. Y para sus familias respectivas, tampoco. Sin embargo María no permaneció ajena y sabía que su Hijo podía solucionar el problema. 
      Circunstancias aparte por estar ya comentadas, lo cierto es que Jesús ESCUCHÓ a su Madre y ATENDIÓ su petición. ¿Dónde voy a parar con este comentario?
      Lo veremos en la próxima entrada.
      Que Nuestra Señora la Virgen del Pilar y su Divino Hijo nos bendiga y asistan.
NUESTRA SEÑORA DEL PILAR.-ZARAGOZA (ESPAÑA)

lunes, 15 de enero de 2018

María, mediadora de todas las Gracias (III)

      Hemos ido viendo y desarrollando la mediación de la Santísima Virgen con cuantos la aceptan en sus vidas, creen, esperan en ella y, de alguna manera, forma parte de sus vidas.
      No obstante, María va más allá. Siempre está pendiente de sus hijos y éstos somos los hombres y mujeres de todo el mundo y de todos los tiempos, sin distinción de raza  o color de la piel.
      En el momento crucial del Gólgota, como vimos en la entrada anterior (Jn. 19, 26-27), aun con el cuerpo y el alma destrozados, Jesús la ve y aún tiene fuerza para confiarnos, en la persona de San Juan, el cuidado de su Madre. Y ésta, con el alma partida por el sufrimiento y la impotencia, atravesada por la espada de dolor que Simeón le profetizó (Lc. 2, 34-35), desde su silencio acepta el cuidado de Juan y de todos nosotros  a través de nuestro afecto y solidaridad.
     
 'María avanza en la peregrinación de la fe y en esa peregrinación suya hasta los pies de la Cruz se ha realizado, al mismo tiempo, su cooperación materna en toda la misión del Salvador mediante sus acciones y sufrimientos. A través de esta colaboración en la obra del Hijo Redentor, la maternidad misma de María conocía una transformación singular, colmándose cada vez más de "ardiente caridad" hacia todos aquellos a quienes estaba dirigida la misión de Cristo. Por medio de esta "ardiente caridad", orientada a realizar en unión con Cristo la restauración de la "vida sobrenatural de las almas". (Concilio Vaticano II, Constitución Lumen Gentium, 62). María entraba de manera muy personal en la única mediación "entre Dios y los hombres", que es la mediación de Cristo-Jesús'. (Juan Pablo II.- Encíclica Redemptoris Mater', nº 39). 
       Desde muy antiguo la Iglasia ya admite que la Santísima Virgen tiene un papel destacadísimo en la Iglesia que su Hijo fundó, asistiendo e intercediendo por todos. En nuestros días también lo admitimos así y nos confiamos a Ella cuando tenemos algún problema serio de la índole que fuere, aunque no sepamos cómo lo trata con su Hijo, pero ¿qué más da? ¿Acaso  un niño pequeño no se acoge a su madre cuando alguien lo riñe o algo quiere? Sabe que puede confiar en ella porque lo es todo en absoluto para él. Y con la Virgen nos pasa lo mismo.
   
SAN BERNARDO Y LA VIRGEN.-B.E.MURILLO.-BARROCO
  San Bernardo de Claraval, en el siglo XI, ya decía: 'María es la mediadora universal de todas las Gracias. Toda gracia que Dios da a los hombres, pasa de Dios a Cristo, de Cristo pasa a María y por María se nos da a nosotros. La voluntad de Dios es que todo lo recibamos por medio de María'. (Homilía en la Natividad de María, 4-7).
      Jesucristo así lo dispuso desde la Cruz, como he comentado anteriormente, y hoy continúan dándose casos  de su presencia amorosa entre nosotros. Con el atentado que sufrió Juan Pablo II todos quedamos asombrados  y sorprendidos al enterarnos que la trayectoria de la bala fue irregular en su cuerpo evitando los órganos vitales, según los médicos que lo atendieron y así se publicó posteriormente. Se comentó que la devoción que desde siempre tuvo por la Virgen fue decisiva y que ella tuvo una intervención directa en salvarle la vida. Poco después circuló una fotografía, hecha en el mismo momento de recibir el impacto del proyectil, por un periodista (si no recuerdo mal), en la que se ve a la Virgen recogiendo al Papa entre sus brazos. Se pensó en un trucaje de la fotografía, pero el negativo fue analizado y se demostró que no hubo truco alguno.

       Jamás la Virgen deja nuestra protección. Más bien somos nosotros quienes la dejamos a Ella y no nos acordamos de su existencia hasta que no hemos tenido algún problema serio, pero Ella siempre estará ahí donde haga falta, aunque nosotros no alcancemos a comprender de qué manera lo hace, pero siempre será estando en perfecta sintonía con su Hijo Jesús.
   
        Conozco el caso de una familia que cuando nació su primer hijo, de común acuerdo decidieron ofrecérselo a la Virgen inmediatamente después de su bautizo. Y así lo hicieron. He visto la fotografía del sacerdote ante el altar que tenía una imagen de Nuestra Señora de los Desamparados (es la que hay junto a estas líneas) en actitud de dárselo a Ella. Los años pasaron, el muchacho era buen cristiano pero las malas amistades lo apartaron de la Iglesia, pero jamás de Ella. Siempre la tenía presente y la defendía ante quien fuese. Los padres siempre confiaron en que cuando un niño o niña es ofrecido/a a la Virgen, jamás se pierde ni Ella lo abandona.
      Llegó el momento en que un cáncer comenzó a hacer estragos en su organismo y cuando su hermana le sugirió la posibilidad de recibir la Unción de los enfermos, consintió en ello. Cuando el sacerdote le administró el Sacramento se le impuso a continuación el Escapulario de la Virgen del Carmen. Mientras su esposa le levantaba la cabeza, su padre le imponía el Escapulario tras ser bendecido por el sacerdote. Unas horas después fallecía con mucha paz. La Virgen, realmente su Madre,  no lo abandonó en esos momentos cruciales ni en ninguno de su vida.
      Los padres de ese muchacho decían: 'Confiábamos en que la Virgen iba a actuar, pero no sabíamos cómo ni cuándo. Ahora ya lo sabemos. Nuestro hijo no se ha perdido'. Y siempre están dando gracias al Hijo y a la Madre por la misericordia que han tenido.
       Casos semejantes a éste estoy convencido que habrá muchos en el mundo, pero esos no se publican. Lo cierto es que Jesucristo y su Madre siempre están preparados y dispuestos para ayudarnos y María, estoy convencido de ello, continuará intercediendo diariamente ante su Hijo en el nuevo Caná de cada día en Francia, España, Perú, Venezuela, México o en el país que la puedan necesitar.

      No en vano le dijo la Virgen de Guadalupe al indio san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, ante unas dificultades que tenía, pues encontró a su tío enfermo grave y éste le pidió que fuera en busca de un sacerdote, pues pensaba que iba a morir: 'Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? No te apene, ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá de ella: está seguro de que ya sanó'. 
      Nada temamos, pues. Sabemos que siempre está pendiente de nuestras necesidades, problemas o circunstancias del tipo que fueren y atenta a nuestras peticiones de ayuda. Acudamos a Ella sin temor alguno. Y tengamos claro que lo que dijo a San Juan Diego también nos lo dice a nosotros: '¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? No te apene, ni te inquiete otra cosa '. 
      Pues no temamos nada y que nuestra fe sea capaz de mover montañas por altas que sean. Mirémosla junto a nosotros en nuestro caminar con los ojos de esa fe  que tenemos en Ella.
      Que Nuestra Señora, Medianera de todas las Gracias y su Hijo, nos bendigan, protejan e intercedan por todos y cada uno de nosotros.


domingo, 17 de diciembre de 2017

MARÍA, MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS II

      En la entrada anterior vimos, si bien sucintamente, en qué consistía la mediación, su sentido y la misión que tiene, cómo Jesucristo es el mediador perfecto y primero entre Dios y nosotros por sus méritos en la Redención del género humano a través de su Pasión, su Muerte y su Resurrección, y cómo San Pablo hacía referencia a ésto (I Tim. 2, 5-6). Y también la Carta a los Hebreos le dedicaba una atención en el capítulo 8, versículo 6. Pero eso no significa que nosotros, criaturas suyas, no podamos interceder por nuestros semejantes, como dijo el mismo Jesús (Jn. 14, 13-14).
      En esta entrada voy a centrarme en la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, y ver cómo es mediadora entre Dios y nosotros.
     
      Tal vez el primer caso de mediación o intercesión que ha llegado a nosotros sea el conocidísimo episodio de las bodas de Caná, en Galilea, y que San Juan nos describe en el capítulo 2, versículos 1 al 11. No lo pongo, pero sí anoto el capítulo y los versículos para facilitar la búsqueda en caso de que alguien desee leerlo para mejor comprender el paisaje en cuestión. 
      La vida pública de Jesús hacía muy poco que había comenzado y el hecho de ester presente en esa boda hace suponer que su Madre estaba invitada así como su Hijo Jesús, que iba acompañado por algunos de sus discípulos.
      Por la circunstancia que fuere, el vino, elemento muy importante en este tipo de celebraciones, se había terminado antes de lo previsto y esto hubiera podido tener un descrédito para los esposos y tal vez también para las familias respectivas. María, que posiblemente había colaborado con ellas en el preparativo del evento, se dio cuenta de esa circunstancia pero no se asustó ni preocupó: buscó soluciones. Sin pensarlo dos veces se dirigió a su Hijo para ponerlo en antecedentes, pero si nos damos cuenta, no le dijo lo que tenía que hacer. Solamente hizo un comentario del hecho, como nos dice San Juan: 'No tienen vino'. Así de escueto.
Julius Schnorr von Carosfeld.-ROMANTICISMO  1819
      Cuando Jesús le contesta 'Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? No es llegada aún mi hora', pienso que no es, en absoluto, como yo creía al principio (y me extrañaba muchísimo), una expresión de indiferencia hacia su Madre o hacia el problema de la pareja que todavía desconocían. Por poco que pensemos en la línea de actuación de Jesucristo a lo largo de su vida pública, nos daremos cuenta que Él no solía actuar de esa manera. Y muchísimo menos, siendo su Madre la elegida por el Padre para llevar adelante su Plan Redentor de la humanidad, no podía hacerle lo que tenía la apariencia de ser un desaire. 
      No, amigos. Ahí debió haber otro fondo en la respuesta. Tal vez en el tono de voz, en la expresión de las palabras cuando las decía, en la forma de mirar a su Madre cuando le daba la respuesta o en la forma o el tono empleado al decirlas pudiera estar la clave de todo, porque acaso en el fondo pudiera haber una especia de íntima complicidad y confianza entre la Madre y el Hijo.
     
       Lo que me parece absolutamente cierto es que cuando María se dirige a los sirvientes y les dice 'Haced lo que Él os diga', es porque tenía una absoluta certeza en que Jesús iba a hacer lo que le había pedido, aunque no sabía cómo lo llevaría a cabo. Eso lo averiguó unos minutos más tarde. Luego ya se retiraría a continuar sirviendo y ayudando, además de guardarlo todo cuanto había presenciado en el fondo de su corazón.
      Ese, efectivamente primer milagro de Jesús en su vida pública, fue a raíz de la intercesión de su madre por aquella pareja de contrayentes para evitar la vergüenza o el bochorno ante sus invitados.
      Hay otro pasaje evangélico que es determinante en cuanto que la Madre de Jesús sea intercesora de todos ante la Santísima Trinidad. Veamos:
ENCUENTRO CAMINO DEL CALVARIO .-RAFAEL SANZIO.-RENACIMIENTO
      Cuando San Juan se da cuenta del cariz que toman los acontecimientos en el Sanedrín y ante Pilatos, no debió pensarlo dos veces y marchó rápido a comunicárselo a María. Inmediatamente debieron marchar para  acompañar al Hijo y Amigo respectivo de alguna manera, en ese momento trascendental y que no se sintiera solo. El mortal sufrimiento de la Madre es obvio y fácilmente comprensible. 
      Verlo pasar cargado con la cruz, presenciar la crucifixión y verlo morir ('Cerca de la cruz de Jesús estaba su Madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María Magdalena'- Jn. 19, 25), justifican sobradamente su dolor y sufrimiento.
      En este contexto se va desarrollando el drama. Jesús, en su horroroso sufrimiento, va pronunciando las palabras, pero en nuestro caso nos detenemos en la tercera de ellas: 'Jesús, al ver a su Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Después dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu Madre". Y desde aquel momento, el discípulo se la llevó a su casa'. (Jn. 19, 26-27).
MARÍA AL PIE DE LA CRUZ.-EL GRECO.-MANIERISMO
      Juan debió quedarse sin capacidad de nada. Su Amigo le confiaba el cuidado de su Madre, que 'obedeciendo se hizo la causa de su propia salvación y de la de todo el género humano'. (SAN IRENEO. Tratado sobre las herejías, 3). En ese momento San Juan nos estaba representando a todas las personas, según dicen los Santos Padres de la Iglesia.
     
De ellos, y desde que vivieron han pasado muchos siglos, podemos aprender muchas cosas sobre lo que fueron descubriendo a impulsos del Espíritu Santo, sobre la excelsa Madre de Cristo. San Bernardo (1090-1153), dijo: 'Cese de ensalzar tu misericordia, oh bienaventurada Virgen María, quien quiera que, habiéndote invocado en sus necesidades, se acuerde de que no lo hayas socorrido'. (Sermón sobre la Asunción de la Virgen).
      Aunque en la próxima entrada seguiré tratando el tema de los Padres de la iglesia respecto a la Virgen, he preferido poner ya este par de citas, pero no son los únicos. Ya en nuestros días, cando San Juan Pablo II fue elegido Papa, eligió este lema para su Pontificado: 'TOTUS TUUS'. Se puso bajo su protección y con ello nos marcó una pauta a seguir en nuestra vida a cada cristiano, a la vez que, tal vez sin pretenderlo, nos diera su primera Catequesis de lo que supone la Virgen María para la vida personal de cada uno.
      El 27 de enero de 1979 dijo: 'A ti, María, el Hijo de Dios y a la vez Hijo tuyo, desde lo alto de la cruz indicó a un hombre y dijo: "He ahí a tu hijo" (Jn. 19, 26). Y en aquel hombre te ha confiado cada hombre. Te ha confiado a todos. Y tú, que en el momento de la Anunciación, en estas sencillas palabras: "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra", (Lc. 1, 38), has concentrado todo el programa de tu vida, abrazas a todos, te acercas a todos, buscas maternalmente a todos. De esta manera se cumple lo que el último Concilio ha declarado acerca de tu presencia en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Perseveras de manera admirable en el misterio de Cristo, tu Hijo Unigénito, porque estés siempre dondequiera que están los hombres sus hermanos dondequiera que está la Iglesia'. (Homilía en Guadalupe, México, el 27 de enero de 1979).
JUAN PABLO II EN GUADALUPE, MÉXICO
      Para cerrar esta entrada, no me resisto a poner (les aseguro que me ha impresionado muchísimo cuando he leído la historia de este himno -siglo III, cercano al año 250 después de Cristo-, puesto que forma parte de una oración que desde niño he rezado con mucha frecuencia y que continuo haciendo) una oración a la Virgen, tal vez la más antigua que se conoce, un tropario, descubierta en un papiro encontrado en la ciudad egipcia de Oxirrinco:

lunes, 13 de noviembre de 2017

MARÍA,MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS

      Bueno. El título, aunque indica con claridad la temática de las siguientes entradas, lo realmente importante es el significado que tiene para nosotros.Pero para llegar a ese punto, me parece necesario pasar por unos aspectos que aunque parezca que no tienen relación con el tema, sí que lo tienen. Y mucho, como se irá viendo.
       Es conveniente que el concepto 'mediador/mediadora' lo tengamos claro y para ello me remito a lo más básico: su significado. ¿Cómo define el diccionario este concepto? Veámoslo.
   
      MEDIADOR/A.- 1) Que media o interviene en un asunto, discusión o problema, tratando de solucionarlo. 2) Que media o intercede a favor de una persona. 3) Gestión de una tercera persona con el fin de reconciliar o unir a dos personas enemistadas entre sí, para llegar a una solución amistosa en el problema surgido entre los dos.
    Cualquiera de las tres definiciones, prácticamente iguales, son muy asequibles al entendimiento de cualquier persona. Y como ejemplo no me resisto a poner uno conocidísimo, pero que refleja a fondo un caso de mediación.
       'Y el Señor dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave. Descenderá ahora y veré si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré.
     
      Y se apartaron de allí los hombres y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham estaba todavía de pie delante del Señor. Y Abraham se acercó, y dijo: ¿En verdad destruirás al justo junto con el impío? Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿en verdad destruirás y no perdonará el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella? Lejos de ti hacer tal cosa: matar al justo con el impío, de modo que el justo y el impío sean tratados de la misma manera. ¡Lejos de ti! El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia? Entonces el Señor dijo: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por consideración a ellos'. (Gén. 18, 20-26).
      No es necesario escribir toda la perícopa. Se puede ver la intención de Dios de destruir la ciudad por sus maldades y pecados y se lo comunica a su amigo Abraham, el cual, movido a misericordia por los habitantes de la ciudad, INTERCEDE por ellos a Dios para que no descargue su justa cólera contra justos e injustos. Pero no pudo ser. A excepción de Lot y su familia no había más justos. Es éste uno de los episodios más hermosos de la Biblia y nos podemos dar cuenta en qué consiste la intercesión o mediación. 
     
      Cualquiera de nosotros, ante una situación o problema familiar, profesional o de la causa que fuere, que nos supera y ante el cual nos encontramos incapaces de darle una solución (por ejemplo, ante la grave enfermedad de alguna persona a la que queremos muchísimo y la Medicina nada puede hacer), nos damos cuenta de que la solución solamente puede llegar del santo o santa a quien tenemos devoción y, en último término, a Dios.
       La Fe se pone en funcionamiento y busca la intercesión del santo/a de su devoción para que a través de él/ella llegue la curación que pedimos, aunque se tenga claro que quien ciertamente lo puede curar es Dios a través de su intercesor.
      Realmente es Jesucristo el mediador perfecto entre Dios y nosotros. No en vano vivió entre nosotros 33 años y nos redimió del pecado. Él es verdadero Dios y verdadero hombre y nos conoce a fondo y nos quiere. San Pablo nos lo dice: 'Porque uno es Dios, uno también el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo-Jesús, que se entregó a sí mismo para redención de todos'. (1Tim. 2, 5-6).
      También en la Carta a los Hebreos leemos: 'Por eso nuestro Pontífice (refiriéndose a Cristo) ha recibido en suerte un ministerio tanto mejor cuanto Él es mediador de una más excelente alianza, concertada sobre mejores promesas'. (Heb. 8, 6).
       Esta mediación o intercesión ha estado siempre presente en la Iglesia. San Agustín así lo expresó: 'Entre la Trinidad y la debilidad del hombre y su iniquidad fue hecho mediador un hombre, no pecador, sino débil, para que por la parte que no era pecador te uniera a Dios y por la parte que era débil se acercara a ti; y así, para ser mediador entre el hombre y Dios, el Verbo se hizo carne, es decir, el Verbo fue hecho hombre'.
     
      La mediación de Cristo entre Dios y nosotros la ha tenido clara el Magisterio de la Iglesia. En el Concilio de Florencia (s. XV) así se expresó: 'Firmemente cree (se refiere a la Iglesia) profesa y enseña que nadie concebido de hombre y de mujer fue jamás liberado del dominio del diablo sino por merecimiento del que es mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo nuestro Señor. (D. 711).
      Más arriba, en la cita de San Pablo a Timoteo, cuando leemos que uno también el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo-Jesús, que se entregó a sí mismo para redención de todos, podría parecer que nadie más puede interceder por nosotros. Acaso a algunos de nosotros nos habrá ocurrido que cuando tenemos algún problema que nos tiene muy preocupados, solemos acudir a personas de nuestra confianza o a miembros de nuestra familia para pedirles que recen por ese problema, por nuestras intenciones e incluso por otras personas que, sin ser de nuestra familia sabemos que están en un grave aprieto. Y lo hacemos. En nuestra intimidad, a través de la oración nos dirigimos a Dios para rogar por ese problema o esa persona. Y no dudamos en interceder por él a nuestro Señor poniéndolo en sus manos.
     
      Obviamente esa intercesión nuestra no es tan perfecta como la de Jesucristo, pero es agradable a Dios: 'Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré'. (Jn. 14, 13-14).
      En la próxima entrada continuaremos con este tema y ya nos centraremos en una persona, máxima intercesora después de su Hijo: la Virgen.
      Que Nuestra Madre Santa María de la Pampa y su Hijo nos bendigan e intercedan por todos nosotros.