domingo, 13 de abril de 2014

Las Postrimerías (I).-Preámbulo

LAS POSTRIMERÍAS DE FERNANDO III EL SANTO.-VIRGILIO MATTONI.-S. XIX
      O Novísimos. De las dos maneras se les llama. Después de terminar el comentario al contenido de los puntos finales del Credo y acabar diciendo que creemos 'en la resurrección de los muertos y en la Vida Eterna', parece de obligado cumplimiento tratar el contenido de lo que hay incluido en ese final por dos razones.
      La primera, porque al hablar de esos puntos finales del Credo hay que referirse necesariamente a la muerte, óbito, fallecimiento (démosle el nombre que queramos) de cualquier persona, independientemente de los años que haya vivido. Ese es el momento que finaliza el funcionamiento de nuestro organismo y, por consiguiente, de la vida en este mundo. Es algo que por todos está admitido como algo irremediable ya que que diariamente se está demostrando su existencia por la evidencia cotidiana de que cada día del año muere alguien.
     
La muerte, al encerrar en sí misma un matiz aparentemente tétrico, que equívocamente produce un cierto miedo o temor al dejar traslucir la presencia de un 'más allá' del que apenas sabemos nada, casi tenemos el deber de bucear  en su interior desde el aspecto positivo que tiene, que no es poco,  buscando despertar en cada uno de nosotros una fuerte esperanza en ese 'más allá' desde el fundamento de la fe y del Amor que Dios nos tiene. 
LA MUERTE.-EL BOSCO.-GÓTICO
      La segunda razón viene dada porque los respeto humanos personales y las corrientes laicistas que vivimos en el mundo de hoy, incluido el afán de determinadas personas y estamentos que niegan una Vida posterior, así como los valores que sustentan su consecución, nos van apartando cada vez más del sentido trascendente e inmortal que tenemos los seres humanos. O al menos lo intentan.
      Sí, amigos. Estamos destinados a la Eternidad mal que les pese a quienes quieran negarlo. Dios, autor de la Creación y por consiguiente del género humano, nos tenía destinados a ella después de pasar una etapa más o menos larga o breve en este planeta creado  para albergar su proyecto de felicidad en los hombres y mujeres, desde la primera pareja inicial hasta el final de este período, digamos de prueba o de conocimiento y trato con su Creador. La muerte NO entraba en los planes de Dios ni tampoco la desobediencia hacia Él, ni el sufrimiento o cuanto se pudiese oponer a su proyecto de vida.
     
Pero Dios también quiso que esa felicidad se la ganasen a pulso aquellos primeros seres humanos para que con su esfuerzo, obediencia y acatamiento consiguiesen el premio que su Creador les tenía preparado. La Creación entera se inclinaba ante la luminosa belleza  de aquella primera pareja humana recién creada. Dios se recreaba paseando con ellos en aquel Edén  y tanto la confianza como la naturalidad en el trato era mutuo. En uno de esos paseos llegó el momento vital y trascendente de conocer su lealtad y fidelidad  hacia Quien tantas esperanzas había puesto en ellos: 'Así que el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Y dio al hombre este mandato: -Puedes comer de todos los árboles del huerto; pero no comas del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque si comes de él morirás sin remedio'. (Gén. 2, 15-16).
      Podemos comprobar, como he dicho más arriba, que la muerte no existía entonces. Ni tampoco conocían lo que realmente significaba y contenía en sí mismo ese concepto. La palabra 'muerte' no les decía nada en absoluto y por eso hubo quien falazmente les explicó un significado falso, como padre de la mentira que era y lo sigue siendo en la actualidad. Primero plantea a Eva (divide y vencerás, por eso no les dijo nada a los dos conjuntamente) que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles, y cuando Eva, incautamente, le expone la verdad, viene la andanada diabólica bajo la apariencia de un 'sano y amistoso' consejo: '¡No moriréis! Lo que pasa es que Dios sabe que en el momento que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal'. Gén. 3, 4-5).
     
Hasta ahí tenemos la exposición de 'sanas razones' y falsos argumentos expuestos por la serpiente. Realmente Eva no tenía razones para pensar en la maldad de aquel animal que formaba parte, como ella, de la Creación de Dios. Ni tampoco de imaginar quién le hablaba realmente. Pero le faltó pensar, razonar y valorar el discurso de Dios y el de la serpiente, establecer una escala de valores y dilucidar en su elección quién estaba en primer lugar; si el Creador o la criatura. 
TENTACIÓN DE ADÁN Y EVA.-MASOLINO DA PANICALE.-RENACIMIENTO
       'La mujer se dio cuenta entonces de que el árbol era bueno para comer, hermoso de ve y deseable para adquirir sabiduría. así que tomó de su fruto y comió; se lo dio también a su marido, que estaba junto a ella, y él también comió. Entonces se les abrieron los ojos, se dieron cuenta de que estaban desnudos, entrelazaron hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores'. (Gén. 3, 6-7).
      Ya no había solución. Ahora había que enfrentarse a las consecuencias. El objetivo de la serpiente estaba conseguido, pero su 'hazaña' también iba a tener su 'premio'. 'Oyeron después los pasos del Señor Dios que se paseaba por el huerto al fresco de la tarde, y el hombre y la mujer se escondieron de su vista entre los árboles del huerto'. (Gén. 3, 8)
EVA OFRECE EL FRUTO PROHIBIDO A SU MARIDO.-TINTORETTO.-MANIERISMO
      Conocemos bien el diálogo que siguió , con ellos y con la serpiente, a quien maldijo. Era lógico, ya que había desbaratado el proyecto inicial divino. Pero Él tenía, tiene y tendrá siempre infinitos recursos para reconducir situaciones. Y no resignándose a perder esa obra que con tanto mimo y esperanza había creado, ciertamente los expulsó del paraíso, pero no los dejó solos en ningún momento. No los abandonó. Y se lo dejó muy claro a la serpiente: 'Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, pero tú sólo herirás su talón'. (Gén. 3, 15). Esto es lo que conocemos como la primera promesa mesiánica.
EXPULSIÓN DEL PARAÍSO.-HENDRICK FRANS VERBRUGGEN.-BARROCO
      En este relato está expuesto el origen de estos cuatro contenidos de las Postrimerías de las personas. Ahora se irá analizando cada uno de ellos en distintas entradas.
        En estos momentos debemos disponernos a vivir en los días que seguirán, el Memorial de la realización de aquella primera Promesa Redentora del género humano. Ante nosotros se van a exponer todos aquellos sucesos que vivió el Enviado del Padre para redimirnos de aquella desobediencia por la que vino el pecado y la muerte. Veremos a Jesús de Nazaret en esos momento cruciales vividos como hombre y como Dios por Amor absoluto hacia los hombres y mujeres de todos los tiempos. En su núcleo, el Triduo Pascual, contemplaremos nuestra salvación si queremos seguir a Quien lo dio todo por nosotros. 
      Que Jesucristo Redentor y su Santísima Madre Nuestra Señora de la Redención, nos bendigan y ayuden en nuestro camino hacia el Padre.
NUESTRA SEÑORA DE LA REDENCIÓN.-FRANCESCO COZZA.-BARROCO
       

martes, 25 de marzo de 2014

Creo en la Vida Eterna

JUICIO FINAL.-LEANDRO BASSANO.-MANIERISMO
      Es éste un tema extraordinariamente difícil para tratarlo como no se haga desde el punto de vista de la fe, desde los Evangelios y desde el Magisterio de la Iglesia. ¿Qué podríamos decir? La imaginación solamente sirve para eso, para imaginar lo que pensamos que puede ser, pero aun así, de poco o nada servirá porque 'ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado a los que le aman. Pues Dios nos lo ha revelado por su Espíritu, que el Espíritu todo lo escudriña, hasta las profundidades de Dios'. (I Cor. 2, 9-10).
     
Hermoso, ¿verdad? Cuando San Pablo dice esto se está apoyando en el Apocalipsis de Elías, hoy perdido, según Orígenes: en sus propios conocimientos como buen discípulo (si no fue el mejor) del maestro Gamaliel y, fundamentalmente, en lo que el Espíritu Santo le iba indicando en su predicación a raíz de la revelación del mismo Jesucristo cuando iba camino de Damasco. Pero Isaías también hace referencia a lo mismo que San Pablo: 'Jamás oyeron oídos, jamás vieron ojos que así obrara Dios como obras tú en los que en tí confían. Tú te adelantas a los que obran el bien y tienen presentes tus caminos, pero estás irritado por nuestros pecados y padeceremos hasta que seamos salvados'. (Is. 64, 4-5).
      Nosotros, cristianos católicos, no tenemos más opción que hacer realidad aquello que dice el Credo al final del mismo: Creo en la Vida Eterna. Es nuestra fe, pero una fe que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida y que poco a poco pero inexorablemente, nos va acercando cada vez más a Dios en nuestro interior, pero en nuestra propia experiencia y vivencia de lo que Cristo nos ha ido manifestando y nosotros hemos descubierto a través del Evangelio o de los medios que el Espíritu Santo nos ha ido sugiriendo a cada uno según nuestra propia personalidad, apertura y disposición.
     
¿Han oído hablar de Santa Macrina? Yo, apenas muy poco, pero lo que menos sabía es que era hermana de los Padres Capadocios San Basilio y San Gregorio de Nisa, en el siglo IV. Pues bien. 

SANTA MACRINA
      En una meditación sobre la Unción de los Enfermos, había una oración de la que selecciono este fragmento: 'Señor: tú nos has dulcificado el terror a la muerte; has hecho del término de nuestra vida el principio de la vida verdadera. Dejas reposar nuestros cuerpos por algún tiempo; pero los despertarás con la trompeta final. Nos confías, para que nos conserve, a la tierra amasada con tus manos; pero le arrebatarás nuestros restos mortales para revestirlos de belleza inmortal'. (SANTA MACRINA. Oraciones de los primeros cristianos). Algo se aprende de esta oración, ¿verdad?
      Pero también interviene la segunda de las Virtudes Teologales: la Esperanza. ¿Habrá alguien en este mundo que no desee ser plenamente feliz, sin problemas de salud, familiares, económicos o del tipo que fuere? La Vida Eterna nos ofrece precisamente el logro de esa noble aspiración. Pienso que todos, de una manera u otra, esperamos alcanzar esa felicidad.
     
Desde nuestra propia y responsable respuesta vamos conformando nuestra Esperanza en el Reino que el Maestro nos prometió en su predicación a todos los habitantes del planeta que habitamos. Vamos descubriendo que, (siempre desde nuestra fe en Dios), la Vida Eterna es un triunfo sobre el pecado. Es una victoria sobre todas y cada una de las tentaciones que Satanás va sembrando constantemente en el mundo y que, desgraciadamente, gana a bastantes personas para él. Y es, fundamentalmente y por encima de todo, gozar de la visión de Dios, Uno y Trino, en su Gloria.

      El 'Non serviam' de Lucifer y sus ángeles rebeldes de ayer, se repite y renueva hoy a través de cuantos optan por ignorar a Dios e incluso buscan el absurdo de perseguirlo, pretendiendo hacerlo desaparecer de la humanidad. Vano empeño. San Miguel continúa hoy su demoledor trabajo contra el mal y los falsos becerros de oro que algunas personas, quizá poderosas en el mundo, constantemente se empeñan en fabricar. Hace presenta la desobediencia de Adán motivada por Satanás, frente a la obediencia de Jesucristo que le condujo a la muerte y una muerte de cruz. Viene a ser como ya decía el profeta Isaías: '¡Ay del que pleitea con su artífice, siendo una vasija como otra cualquiera! ¿Acaso dice la arcilla al que la modela: -¿Qué estás haciendo? O le increpa su obra diciendo: -No tienes destreza. ¡Ay del que dice al padre: -¿Qué es lo que engendras?  O a la mujer: -¿qué das a luz? Así dice el Señor, Dios de Israel, el que lo modeló: -¿Vais a pedirme cuentas de mis hijos, a decirme lo que debo hacer?' (Is. 45, 9-11).
      Es también esplendorosa y magnífica vivencia de conocer y amar plenamente y como merece a nuestra Madre, la que Jesús nos dio desde la cruz, o sea, su propia Madre la Virgen María. Es participar plenamente en la Comunión de los Santos, de todos cuantos a lo largo de la historia de la humanidad han seguido a Jesucristo y se han hecho acreedores de semejante premio. Será, para todos cuantos han creído en Jesucristo, lo ha seguido, se han fiado de Él y le han sido fieles en el día a día de esta vida,  a pesar de las dificultades que todos tenemos, estar gozando plenamente de todos los frutos de la Redención y estar en permanente y perfecta comunión con el Maestro.
      ¿No les parece que es algo que verdaderamente vale la pena? Entonces nos daremos cuenta que todo cuanto nos esforzamos en este mundo para seguir los Planes y la Voluntad de Dios mediante nuestra colaboración con Él, están recibiendo su recompensa. Y para siempre. Esa vida ya no terminará jamás. Solamente con la adoración a Dios como Iglesia Triunfante será suficiente. Y creo firmemente que no nos cansaremos de adorar la Santísima Trinidad. ¿Cómo nos vamos a cansar de ser felices?
     
Ya en el Nuevo Testamento, San Juan nos dice en su primera Carta: 'Ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que, cuando aparezca, seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es. Y todo el que tiene en Él esa esperanza, se santifica, como santo es Él'. (I Jn. 3,2-3). Pero no termina ahí. Fue capaz de recoger en su Evangelio estas palabras de Jesús, que sabiendo próximo su fin en este mundo, ora a su Padre de esta manera: 'Padre, llegó la hora; glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique, según el poder que le diste sobre toda carne, para que a todos los que tú le diste, les dé Él la Vida Eterna, que te conozcan a tí, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo'. (Jn. 17, 1-3).

      Son éstos unos pensamientos muy fuertes que pueden anidad en nuestro interior y fortalecer la Fe, la Esperanza y el Amor en nuestro corazón para ayudarnos a configurar nuestra vida con la de Jesús de Nazaret. Así se va progresando en el camino emprendido hasta llegar al final del mismo a pesar de cuanto inconvenientes nos podamos tropezar.
     
San Policarpo, discípulo de San Juan Evangelista, cuando le llegó el momento de su partida al Padre a través del martirio, oró a Dios diciendo: 'Señor Dios, Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo: yo te bendigo porque me has permitido llegar a esta situación y me concedes la gracia de formar parte del grupo de tus mártires, y me das el gran honor de poder participar del cáliz de amargura que tu propio Hijo Jesús tuvo que tomar antes de llegar a su Resurrección gloriosa.
MARTIRIO DE SAN POLICARPO.-ANÓNIMO DEL S.XVII
  Concédeme la gracia de ser admitido entre el grupo de los que sacrifican su vida por Ti y haz que este sacrificio te sea totalmente agradable. Yo te alabo y te bendigo Padre Celestial por tu santísimo Hijo Jesucristo a quien sea dada la gloria junto al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos'.
      Todos los mártires que han dado su vida dando testimonio de su Fe en Dios, lo han hecho desde su esperanza en la Misericordia de Dios y en la Vida Eterna que Jesús había prometido.
      ¿Cómo será la Vida Eterna? ¡Vaya pregunta! ¡Y yo qué sé! Ni nadie. Entonces, ¿por qué planteo la pregunta? Pues...si les digo que encuentro un hondo sentimiento de felicidad que me hace, si no desear la muerte, sí que me produce el alejamiento del temor a ella. Ciertamente que el Apocalipsis nos dice algo en este sentido: 'Ya no habrá nada maldito. Será la ciudad del trono de Dios y del Cordero, en la que sus servidores le rendirán culto, contemplarán su rostro y llevarán su nombre escrito en la frente. Ya no habrá noche; ya no necesitarán luz de lámparas ni la luz del sol; el Señor Dios alumbrará a sus moradores, que reinarán por los siglos de los siglos'. (Ap. 22, 3-5).  Allí 'enjugará las lágrimas de sus ojos y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo viejo se ha desvanecido' (Ap. 21, 4).
SAN JUAN EN PATMOS.-LAS SIETE IGLESIA DE ASIA.-TAPIZ
      Por supuesto que no sé cuándo será, pero si tenemos en cuenta que he cumplido los 74 hace pocos días, pienso que estaré más cerca de ese momento de la partida hacia el Padre que hace diez atrás, por ejemplo, ¿no? Cuando pienso y medito en la Vida Eterna que espero conseguir por la Misericordia de Dios y la intercesión de la Virgen, surgen las ideas más variadas de la imaginación: estaré contemplando a la Santísima Trinidad y mi adoración y oración, tal vez de intercesión, serán perfectas; los mensajes de San Pablo en sus Cartas, por ejemplo, los entenderemos así como todo el contenido de las Sagradas Escrituras, porque nuestros límites humanos habrán desaparecido, como también lo habrán hecho todas las tentaciones de Satanás que solamente producen muerte y desolación a causa del pecado. 
      Comprenderemos plenamente lo dice San Pablo: 'Cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?' (I Cor. 15, 54-55).
       
Satanás que ahora está trabajando incansablemente  para apartar a todos de Dios con falacias y mentiras escondidas en falsas apariencias de progreso y avances sociales, ya estará encadenado para siempre. 
PARÁBOLA DEL RICO EPULÓN Y LÁZARO EL MENDIGO.-LEANDRO BASSANO.-MANIERISMO
Lo tristísimo es que quien haya sucumbido a sus tentaciones y haya hecho su opción por él, desde el eterno alejamiento de Dios y de la felicidad que anda buscando comprenderá el infinito error del enfoque de su vida. Pero ya no tendrá solución. El mismo Jesucristo quiso advertir de esto cuando relató la parábola del rico epulón y Lázaro el mendigo. (Ver Lc. 16, 19-31).
       Tal vez al único mortal que se la haya hecho la gracia de ver la Gloria de Dios, sea San Juan , cuando en la isla de Patmos tuvo sus visiones. Además de las arriba citadas también nos habla de un mundo nuevo: 'Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Habían desaparecido el primer cielo y la primera tierra y el mar ya no existía. Vi también bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. Y oí una voz potente, salida del trono, que decía: -Esta es la tienda de campaña que Dios ha montado entre los hombres. Habitará con ellos; ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos'. (Ap. 21, 1-3).

      Que Jesucristo, Rey y Señor del Universo, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y la Virgen María, nuestra Madre, Inmaculada desde el mismo instante de su Concepción, nos bendigan y ayuden a lograr la victoria y la gloria de la Vida Eterna.
      
INMACULADA CONCEPCIÓN.-FRANCISCO DE GOYA.-NEOCLASICISMO

domingo, 9 de marzo de 2014

Creo en la resurrección de los muertos

RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS.-LUCA SIGNORELLI.-RENACIMIENTO
      'La pregunta por lo que hay después de la muerte fue durante mucho tiempo tema dominante del pensamiento cristiano. Hoy ha caído esta pregunta bajo la sospecha de platonismo que desde Marx y Nietzsche, cada cual a su modo, asedia cada vez con mayor intensidad a la conciencia cristiana. El 'más allá' de la muerte parece como una huida de las tribulaciones y tareas de esta vida, huida que es fomentada con toda intención a modo de falso consuelo por quienes detentan el poder en este mundo'. (EL CREDO, HOY. Benedicto XVI).
     
El Papa emérito pone el dedo en la llaga. El capítulo 13 de este libro, al que titula 'La resurrección de los muertos y la vida eterna', lo inicia con este párrafo, pero todo lo que hay en el capítulo, o mejor dicho, en todo el libro, no tiene desperdicio. Posee una gran profundidad y en él queda reflejado el gran teólogo que es. Sinceramente les digo que si algún día fuese declarado 'Doctor de la Iglesia' no me sorprendería lo más mínimo. Pero si eso así se hiciera, yo ya no lo vería desde este mundo, sino desde el que espero alcanzar con la ayuda de la misericordia de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen: el Reino de Dios, prometido por Jesucristo en quien creo firmemente.
      Hoy ya no 'se lleva' eso de hablar de la Vida Eterna. Si saliéramos a preguntar en la calle a los transeúntes, casi nadie sabría decir qué es. Y de haber alguien que se animase a dar su opinión, es muy posible que lo hiciese desde un enfoque de lo que aprendió cuando era niño.
      A poco que echemos un vistazo a nuestro alrededor, veremos que existe un movimiento en todo el planeta que no desea saber nada de todo eso. Parece pasado de moda porque el materialismo que poco a poco (o mucho a mucho) se va haciendo patente en todas partes, se preocupa de ir destruyendo los valores humanos (y no digamos los cristianos) enfocando hacia el hedonismo, el 'tener', el consumir y otros 'valores' semejantes la manera normal de vivir en esta vida .
Y de paso, se ridiculiza (o se persigue, más o menos solapadamente), a la Iglesia porque levanta su voz, o mejor dicho, la voz de Jesucristo contenida en el Evangelio, porque su mensaje es para toda la Humanidad de todos los tiempos. Él sigue creando la vida y desea que todos tengamos el tipo de vida que deseaba darnos desde el principio de la existencia de los seres humanos, o sea, desde el tiempo que creó a Adán y a Eva.
      Verdaderamente hablar de la resurrección de la carne y de la Vida Eterna va unido, porque ambas cosas deben ser vistas desde la fe y después de la primera (y nada hay más cierto que TODOS hemos de morir porque lo estamos viendo a diario), viene la segunda, porque como cristianos hemos de creer que existe otra vida, ya que así lo indicó el mismo Jesucristo: 'En la casa de mi Padre hay lugar para todos; de no ser así, ya os lo habría dicho; pero ahora voy a prepararos ese lugar. Una vez que me haya ido y os haya preparado el lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar siempre donde voy a estar yo'. (Jn. 14, 2-3).
LA GLORIA DE DIOS.-FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES.-NEOCLASICISMO
      No es, pues, ninguna utopía. Existe la otra vida. Otra cosa muy diferente son las distintas 'filosofías' de la gente: 'Yo no lo he visto...', 'Eso nadie lo puede demostrar...' y ese largo etcétera de los enteradillos de turno. También es otra cosa diferente el 'cómo será'. De cualquier manera voy a centrarme en el primer aspecto: la resurrección.
      Debo confesar que creo en ella ciegamente por una sencilla razón: Jesucristo resucitó. No hace falta nada más. Mi fe se fortalece cuando pienso y medito en ella. Él mismo lo decía a sus discípulos antes de padecer: 'Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, por los príncipes de los sacerdotes y por los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar después de tres días. Hablaba de esto claramente'. (Mc. 8,31-32a). Pienso que esto ya lo sabrían ustedes de sobra. 
RESURRECCIÓN DE CRISTO.-ANNIBALE CARRACCI.-BARROCO
      Sin olvidar y teniendo presente que los saduceos negaban la inmortalidad del alma y no creían en la resurrección, le plantearon a Jesús un problema, que San Marcos recoge muy acertadamente, precisamente sobre la resurrección. El Maestro no se esconde en la respuesta que les da: 'Jesús les contestó: -Estáis muy equivocados porque no entendéis las Escrituras ni el poder de Dios.Cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, como Dios le dijo: -Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error'. (Mc. 12, 24-27).
TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.-SANDRO BOTTICELLI.-RENACIMIENTO
      Con las Sagrada Escrituras en la mano debiera ser razón suficiente para creer en la resurrección. San Pablo también nos dice hoy lo mismo que les dijo a los cristianos de Corinto en su primera carta: 'Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, tanto mi anuncio como vuestra fe carecen de sentido.
      Resulta incluso que somos falsos testigos de Dios porque damos testimonio contra Él al afirmar que ha resucitado a Jesucristo, siendo así que no lo ha resucitado, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe carece de sentido y seguís aún hundidos en vuestro pecado. Y por supuesto también habremos de dar por perdidos a los que han muerto en Cristo. Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres. Pero no. Cristo ha resucitado de entre los muertos, como anticipo de quienes duermen el sueño de la muerte. Porque lo mismo que por un hombre vino la muerte, también por un hombre ha venido la resurrección de los muertos'. (I Cor. 15, 12-21).
     
Como pueden ver, hay una base muy seria para creer en la resurrección de los muertos: San Pablo, los Evangelios y el mismo Jesucristo. Un interrogante que quizá podría plantearse alguien podría ser el 'cómo resucitaremos', si tendremos el mismo cuerpo y cosas por el estilo. 
DUDAS DE SANTO TOMÁS.-BERNARDO STROZZI.-BARROCO 
Realmente, teniendo como referencia cierta la resurrección de Jesucristo, será con nuestro propio cuerpo, pero no con los límites y condicionantes que ahora tenemos. Será un cuerpo espiritual, perfecto, sin defectos, enfermedades ni nada que se le parezca.
      Cuando Jesucristo se apareció a los apóstoles que estaban reunidos, no se  acababan de creer que fuera el Maestro. Fue Él quien les dijo que tocaran sus manos y se convencieran de tenerlo entre ellos. Es uno de los pasajes más emocionantes del Evangelio: 'Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: -Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu. Pero Él les dijo: -¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, les dijo: -¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado y un panal de miel. Y Él lo tomó y comió delante de ellos'. (Lc. 24, 36-43).  
JESÚS RESUCITADO SE APARECE A SUS DISCÍPULOS.-ARNOLD FRIBERG.-S. XX
      Bueno. Aquí hay unos detalles que no los podemos perder de vista. A los discípulos les costaba creer que estuviese allí, con ellos nuevamente, deseándoles la paz con la misma voz que tantas veces habían oído, pero Jesús se dio cuenta de su incredulidad (totalmente normal) y les invitó a mirar sus manos y pies traspasados con las huellas de la crucifixión. Vieron que realmente era Él, pero como no acababan de asimilarlo del todo, tuvo el detalle de pedirles que le dieran de comer para que se acabasen de convencer. 
     
¿Realmente tenía apetito? No lo creo, pero  le pareció conveniente hacerlo así teniendo un gesto como el que tantas veces habían presenciado. Lo hizo y 'comió delante de ellos'
LO RECONOCIERON AL PARTIR EL PAN 
Ese momento, así como los que vivieron con Jesús hasta su Ascensión, marcaron aún más sus vidas. Estoy convencido que sus respectivas predicaciones cuando comenzaron su trabajo evangelizador, el de la resurrección de su Señor, Maestro y Amigo, así como aquel momento de su aparición ante ellos, sería uno de sus temas más ardientes y preferidos.
     
La Iglesia ha ido transmitiendo esto a lo largo de los siglos y fue en el IV Concilio de Letrán donde ya se dijo que 'todos resucitarán con su propio cuerpo, que tienen ahora'. Uno de los Padres de la Iglesia dice refiriéndose a la resurrección: '¿Qué es lo que como grano de trigo se siembra y se pudre en la tierra, en la cual se arroja la semilla? 
SAN IRENEO DE LYON 
Y por eso afirma: "Se siembra en deshonor, se resucita en gloria". (I Cor.15, 43). Pues ¿qué es más deshonroso que la carne muerta? ¿Y qué más glorioso que la carne resucitada que recibe la incorrupción? "Se siembra en debilidad, resucita en poder": en su debilidad, porque siendo de tierra a la tierra regresa; mas en el poder de Dios, que le resucita de los muertos: "Se siembra un cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual". (I Cor. 15, 44)'. (San Ireneo de Lyon).
       San Pablo nos aclara esto diciendo que 'Jesús transformará nuestro mísero cuerpo en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene para someter todas las cosas'. (Flp. 3, 21). El Magisterio de la Iglesia Católica recoge todo este tema de la resurrección en los puntos 997 hasta el 1004 de su Catecismo. Continuaré en la próxima entrada con el tema de la Vida Eterna, con lo cual finalizaré el comentario del Credo.
      Que Jesucristo resucitado y su Madre Nuestra Señora del Rosario nos bendigan. 

VIRGEN DEL ROSARIO.-CRISTÓBAL DE VILLALPANDO.-BARROCO COLONIAL

viernes, 14 de febrero de 2014

Creo en el perdón de los pecados

SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN.-JOSÉ BENLLIURE Y GIL.-S. XIX - XX
      Si hay alguna cosa que no se le puede negar a Jesucristo es su actuación con las gentes que le escuchaban, que le presentaban o a quienes se dirigía 'perdonando sus pecados'. Aunque no se lo pidieran expresamente.
      Realmente aquellas personas no podían imaginar que aquel hombre joven, a quien muchos de ellos habían visto crecer, podía perdonar los pecados, porque eso está reservado únicamente a Dios. Y ellos veían en Jesús una persona absolutamente normal como ellos mismos lo eran.
      Solamente con el paso del tiempo , oyéndolo predicar y presenciando sus curaciones milagrosas (cuando no era verlo resucitar un muerto), empezaron a vislumbrar en Él algo más. Incluso algunos, como Nicodemo, pudieron intuir que el Mesías esperado podía ser aquel hombre, a pesar de que su figura se alejaba totalmente de la concepción que los hebreos tenían del Mesías, pues pensaban que sería como un  nuevo Rey David o un guerrero poderoso. En el caso de Jesús, encajaba mucho más en Él que fuese el Señor del Perdón y de la Misericordia.
EN CASA DE SIMÓN EL FARISEO.-PAOLO CALIARI, EL VERONÉS.-RENACIMIENTO
      En la comida celebrada en la casa de Simón el fariseo,que lo invitó para hablar con Él y conocerlo mejor, quedó patente este hecho, pues una pecadora arrepentida, al parecer conocida por todos los presentes, se coloca detrás del Maestro llorando y con sus propias lágrimas bañándole los pies a la vez que se los ungía con el ungüento que llevaba.
      El pasaje puede leerse en el Evangelio de San Lucas, capítulo 7, versículos 36 a 50. De él pueden sacarse muchas conclusiones pero lo importante en este momento es la actitud de Jesús con el arrepentimiento de aquella mujer. Tras ponerle un ejemplo a Simón y forzando una respuesta por parte suya, se dirige a la mujer para decirle: '-Tus pecados te son perdonados'. Esto provocó una reacción interna  entre los comensales que se dijeron para sus adentros: '¿Quién es este que hasta perdona los pecados?' Pero es en la despedida que da a la mujer donde quedan totalmente zanjadas las dudas de los presentes: 'Jesús dijo a la mujer: -Tu fe te ha salvado. Vete en paz'.
      Actualmente existe mucha gente  que incluso cuando va al templo para asistir a la celebración dominical de la Eucaristía, ciertamente recita el Credo, pero ¿sabe lo que está diciendo? ¿Es consciente, por ejemplo, en lo que supone decir en voz alta 'creo en el perdón de los pecados'? 

EL PERDÓN DE LOS PECADOS.-ÓLEO 
Digo esto porque conozco muchas personas que no le dan la importancia que merece el Sacramento de la Reconciliación en nuestras vidas y se contentan con ir a confesarse una vez al año. Y eso si es que lo hacen.
      Estoy casi seguro que será una actitud inadvertida la que tienen, pero ¡ojo! Podría ser un desprecio a Dios que para devolvernos la Vida no dudó en enviarnos a su Hijo para rescatarnos de las garras del Mal en las que estábamos desde el primer pecado de nuestros primeros padres y que pudiéramos gozar de la misma Vida de Dios a través de la Gracia. En ese objetivo conforma Jesucristo su predicación, sus enseñanzas, sus mensajes,... Conoce perfectamente la inclinación al pecado que tiene nuestra naturaleza y desea dotarnos de los medios necesarios para vencer al Padre de la Mentira.

      Pienso que sería absurdo haber estado predicando el perdón, perdonando Él mismo a los pecadores, y luego dejarnos solos ante nuestras limitaciones e impotencias. 
JESÚS RESUCITADO ENTRE LOS APÓSTOLES.-HARRY ANDERSON.-S. XX
Si eligió doce hombres para que lo acompañaran en su misión fue precisamente para hacerlos continuadores de su misión y transmitirles el poder de seguir perdonando los pecados en su Nombre.
      De eso no existe duda alguna para nadie,pues sería necio negarlo cuando existen en los Evangelios testimonios suficientes de esto. Por ejemplo, el de Juan: 'Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo de los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío". Dicho ésto sopló sobre ellos y les dijo: "-Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
      El Papa, en la audiencia general del miércoles 20 de noviembre de 2013, hablando del perdón de los pecados, dijo: 'El soplo de Jesús, acompañado por las palabras con las que comunica el Espíritu, indica la transmisión de la vida, la vida nueva regenerada por el perdón. Pero antes de hacer el gesto de soplar y donar el Espíritu, Jesús muestra sus llagas, en las manos y en el costado: estas heridas representan el precio de nuestra salvación.
El Espíritu Santo nos trae el perdón de Dios "pasando a través" de las llagas de Jesús. Estas llagas que Él quiso conservar. También en este momento Él, en el Cielo, muestra al Padre las llagas  con las cuales nos rescató.

     Por la fuerza de estas llagas, nuestros pecados son perdonados: así Jesús dio su vida para nuestra paz, para nuestra alegría, para el don de la Gracia en nuestra alma, para el perdón de nuestros pecados. Es muy bello contemplar a Jesús de este modo'.
      Sí, señores. Les da el poder de perdonar en su Nombre. Es decir, Dios perdona al hombre a través de otros hombres, en este caso los Apóstoles y sus sucesores los sacerdotes. Les da el poder de atar y desatar, como le dijo a Pedro: 'Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo'. (Mt. 16, 19).
      Es también el Papa quien nos explica este poder: 'Jesús da a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados. Es un poco difícil comprender cómo un hombre puede perdonar los pecados, pero Jesús da ese poder. La Iglesia es depositaria del poder de las llaves, de abrir o cerrar al perdón. Dios perdona a todo hombre en su soberana misericordia, pero Él mismo quiso que quienes pertenecen a Cristo y a la Iglesia reciban el perdón mediante los ministros de la comunidad.' Esto lo dice el Vicario de Cristo en la tierra, el sucesor de Pedro.

     Entonces está totalmente fuera de la voluntad de Dios lo que algunas personas dicen que ellos 'se confiesan directamente con Dios', lo cual no resulta válido según estamos viendo, porque el perdón divino tiene que llegar precisamente a través del Sacramento de la Reconciliación y recibiendo la absolución de los pecados a través de un hombre, también pecador, pero que ha recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal y que al ser una persona como nosotros los penitentes, puede entender perfectamente nuestras limitaciones y flaquezas. Además. Si nos 'confesamos con Dios', ¿qué garantía tenemos de haber recibido el perdón por su parte? ¿Cómo sabemos que Dios nos ha perdonado?
Les confieso que cuando mi director espiritual, tras oírme en confesión y hacerme las recomendaciones pertinentes, me dice: 'Escucha cómo Dios te perdona', se me eriza la piel, porque es el mismo Dios el que va a abrazarme en ese momento con su perdón. Continúa el sacerdote diciendo: 'Dios Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y resurrección de su Hijo, y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz, Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO'.
   Los sentimientos internos que se producen son inenarrables. ¿Cómo se puede explicar que en ese preciso momento el Dios Creador del Universo nos está enviando a vivir su amistad y a trabajar por Él, con Él y en Él, teniendo la seguridad de nos ha otorgado su perdón, de que nos va a ayudar en cuanto necesitemos, de que si volvemos a caer, Él estará dispuesto de nuevo a ayudarnos, a levantarnos, con su perdón y su Gracia,...
      ¿Que si creo en el perdón de los pecados? ¡¡Pues claro que sí!! Con todo mi corazón, con toda mi fuerza, con toda mi mente, con todo mi ser,...Contamos con la ayuda de Jesucristo y con su Misericordia. ¿Qué más queremos? Permítanme finalizar con las palabras que empleó el Santo Padre para terminar su Catequesis: 'Queridos hermanos, como miembros de la Iglesia, ¿somos conscientes de la belleza de este don que nos ofrece Dios mismo? ¿Sentimos la alegría de este interés, de esa atención maternal que la Iglesia tiene hacia nosotros? ¿Sabemos valorarla con sencillez y asiduidad?
      No olvidemos que Dios no se cansa de perdonarnos. Mediante el ministerio del sacerdote nos estrecha en un nuevo abrazo que nos regenera y nos permite volver a levantarnos y retomar de nuevo el camino. Porque ésta es nuestra vida: volver a levantarnos continuamente y retomar el camino'.
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.-MELCHOR PÉREZ DE HOLGUÍN.-BARROCO COLONIAL
      Que Nuestro Señor Crucificado  y su bendita Madre Nuestra Señora del Rosario nos bendigan.

martes, 28 de enero de 2014

Creo en la Comunión de los Santos (y II)

IGLESIAS MILITANTE Y TRIUNFANTE.-ANDREA DA FIRENZE.-GÓTICO
      En la entrada anterior empecé a tratar el tema que aparece  al final del Credo sobre la Comunión de los Santos  y aparecía en él el valor de la oración de intercesión de unos por otros en ese gran marco  de la Iglesia Universal o Total, como yo nombraba a los tres estados  actuales de la Iglesia: Militante, Purgante y Triunfante. Todos somo parte del Cuerpo Místico de Cristo. Con la Parusía, la Segunda Venida de Jesucristo, todos cuantos hayamos vivido con arreglo a los planes de Dios seremos ya Iglesia Triunfante. Vimos también algunos fragmentos de las Escrituras que apoyan y sustentan lo expuesto.
      Pero la Iglesia, teniendo una juventud de más de dos mil años, tiene una magna experiencia  y a lo largo de estos años han ido surgiendo en ella grandes sabios y santos que también  se han manifestado sobre este tema.
San Agustín viene a decirlo de esta manera: 'Venimos a ser como una comunidad civil, en la que cada uno contribuye con la cuota asignada, aportando cada uno en la proporción a sus fuerzas, lo que podríamos llamar su cuota de sus sufrimientos. La medida total de los sufrimientos de todos los hombres no estará colmada hasta el fin del mundo'. (SAN AGUSTÍN. Comentario sobre el Salmo 61).
      Esto tiene una gran importancia, porque así como en el mundo nos ayudamos mutuamente, también ellos, los componentes de la Iglesia Triunfante, pueden interceder por nosotros en su oración que, al estar con Dios, será perfecta. Eso significa que así como podemos rezar a cualquier santo o santa reconocido como tal por la Iglesia al canonizarlo, podemos pedirles a ellos que están en el cielo que nos ayuden en nuestros problemas, dificultades y en vencer al maligno, aunque los más poderosos en la intercesión son, sin duda, Jesucristo y la Santísima Virgen. 'A menudo es la intercesión de los santos lo que nos alcanza el perdón de nuestros pecados'. (CASIANO. Colaciones, 20).
      Lo que comento como casuística es una realidad, ya que acaso todos, en mayor o menos grado, hayamos tenido la ocasión de que alguien a quien conocemos se haya dirigido a nosotros  pidiéndonos que recemos por él o ella: 'Oye, por favor. Cuando reces acuérdate de pedir por mí y por mis intenciones'. La oración de intercesión saldrá de nuestro interior  con destino a Dios. Fíjense en la petición de uno de los Padres de la Iglesia:

'Acordaos de mí en vuestras oraciones, para que logre alcanzar a Dios,y acordaos también de la Iglesia de Siria, de la que no soy digno de llamarme miembro. Necesito de vuestras plegarias a Dios y de vuestra caridad, para que la Iglesia de Siria sea refrigerada con el rocío divino, por medio de vuestra Iglesia'. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA. Carta a los magnesios, 10).
      De la oración de intercesión podríamos estar hablando mucho, pero ahora no se trata de eso, aunque sí me voy a permitir la licencia de poner algunos casos bíblicos de intercesión, que posiblemente conocerán. Del Antiguo Testamento citaré el de Abraham.
      El Patriarca, acampado en el encinar de Mambré, ha recibido a tres viajeros y les ha atendido según su hospitalidad. Uno de ellos, nada menos que Dios, ya le ha dicho que Sara tendrá un hijo a pesar de su edad. Llega el momento de la despedida y Dios le confía a Abraham que va a bajar a Sodoma y Gomorra para ver si sus obras son como el clamor que ha llegado hasta Él. Abraham intercede: 'Abraham permaneció de pie delante de Yavé. Acercósele, pues y le dijo: -Pero ¿vas a exterminar juntamente al justo con el malvado? Si hubiera cincuenta justos en la ciudad, ¿los exterminarías acaso, y no perdonarías al lugar por los cincuenta justos?...Y le dijo Yavé: -Si hallare enSodoma cincuenta justos, perdonaría por ellos a todo el lugar'. (Gén. 18, 16-33).

      No he puesto la cita completa, pero ustedes pueden leerla si les parece bien, pero en el ejemplo sí que podemos ver cómo Dios habla a Abraham como a un amigo íntimo, indicándole cuáles son sus planes e intenciones. Y el Patriarca, con la mayor naturalidad, intercede por los justos que considera que puede haber en esa ciudad. Dios accede a su intercesión, pero es que, a pesar de la intercesión de Abraham, ni siquiera había diez justos.
      Otro caso, también muy conocido corresponde a Moisés. Han vuelto los exploradores que ha enviado de la tierra que Dios les ha prometido y al oír las noticias que traen, Israel se asusta y teme, lo cual provoca el enfado de Yavé por la falta de confianza en Él y desea 'herirlos de mortandad' y hacer un nuevo pueblo con su fiel Moisés, el cual intercede: 'Haz, pues, mi Señor, que resplandezca tu fortaleza como tú mismo dijiste. Yavé, tardo a la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebeldía aunque no la deja impune...Perdona, pues, la iniquidad de tu pueblo según tu gran misericordia, como desde Egipto hasta aquí les has perdonado. Le dijo entonces Yavé: -Les perdono según me lo pides'. (Núm. 14, 17-25). Escribo solamente lo fundamental. Moisés intercede por Israel y Dios accede a su petición.

      No son ejemplo únicos. Los Ángeles también interceden por las personas: 'Entonces el ángel del Señor dijo: -Señor todopoderoso, ¿cuándo te apiadarás de Jerusalén y de las ciudades de Judá contra las que hace ya  setenta años estás irritado? El Señor dio al ángel que me hablaba una respuesta de ánimo y consuelo'. (Zac. 1q, 12-13).
      Ya en el Nuevo Testamento existen recomendaciones para la oración de intercesión. Santiago, apóstol de Jesús, recomienda: 'La oración hecha con fe salvará al enfermo; el Señor lo restablecerá y le serán perdonados los pecados que hubiere cometido. Reconoced, pues, vuestros pecados y orad unos por otros para que sanéis. Mucho puede la oración insistente del justo'. (Sant. 5, 15-16). San Pedro también asevera en su primera Carta: 'Porque los ojos del Señor se fijan en los buenos y sus oídos escuchan su oración. Pero el Señor rechaza  a los que practican el mal'. (I Pe. 3, 12).

      El Apocalipsis también nos aporta la importancia de la oración dirigida a Dios por los demás en un pasaje muy bonito: 'Se acercó el Cordero y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono; y cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos'. (Ap. 5, 7-8).
      Aún hay dos casos más que los he dejado para el final. Con ellos cierro esta entrada. A pesar de ser conocidísimos no me resisto a ponerlos porque pienso que son el paradigma de la intercesión. Sus protagonistas son indudablemente intercesores, tanto en el momento de su intercesión como en la actualidad. Me refiero a la Virgen y, obviamente, al mismo Jesús de Nazaret.
      Sin entrar en detalles, centrémonos en la perícopa de las bodas en Caná de Galilea y San Juan nos lo refiere. Jesús todavía no ha comenzado su predicación. Acude a esa pequeña localidad invitado a una boda. Le acompañan unos discípulos. Su madre ya se encontraba allí. ¿Como invitada? ¿Como familiar? Lo cierto es que por la circunstancia que fuese se dio cuente de que el vino previsto (muy importante en una ceremonia de esa índole) para los invitados, se estaba acabando. María, como Madre, acude a su Hijo y solamente le dice que no tienen vino. La respuesta de Jesús fue imprevista y desconcertante: '¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora'.

       Pues no. En los planes de Dios parece que todavía no era el momento de mostrarse con su poder de realizar milagros. Pero su Madre parece ser que no se dio por aludida. El Evangelio nada nos cuenta de lo sucedido entre la respuesta de Jesús y la recomendación de María a los sirvientes: 'Haced lo que Él os diga'. El pasaje completo está en Jn. 2, 1-12. Ahora nos centramos en el hecho de que ante una necesidad ajena, para evitar la vergüenza de aquella feliz pareja que celebraba su boda, intercede por ellos. Luego, todos lo sabemos, convirtió el agua de seis tinajas de piedra en vino del mejor. Eso significa que 'si todavía no había llegado la hora' de Jesús, para manifestarse como Mesías, la Madre consiguió, por su intercesión, adelantar los planes de Dios dentro de la enorme alegría de una modesta pareja de novios. ¿Qué no haría Jesús por su Madre? ¿Qué no hará Jesús ahora, en que ya juntos en el Reino de los Cielos, velan por todos y cada uno de nosotros? María siempre está pendiente de nuestras necesidades y problemas. Ahora nos toca a nosotros acudir a Ella pidiendo su poderosa intercesión en lo que creamos conveniente.

      Pero Caná ya queda lejos en el tiempo. Jesús está realizando la culminación de la misión para la que ha nacido y vivido en este mundo. Lo están clavando en la cruz. Su Madre lo está presenciando. No es, ni mucho menos, la misma mujer que en aquella boda. Ahora está rota por el sufrimiento y el dolor. Tal vez sabía que ese momento había de llegar alguna vez, pero ¿así? Jesús, a pesar de lo terrible de su situación, entre golpes de martillos a sus clavos y las voces de  burlándose de Él, todavía tiene fuerzas para hacer brotar de sus labios esa petición intercesora suya ante el Padre: 'Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen'. (Lc. 23, 34).
      Ante estas dos últimas intercesiones, tan distintas, tan impresionantes cada una a su manera y circunstancia concreta, nada más podemos decir.
     Pero la oración intercesora de toda la Iglesia en sus tres estados actuales, canalizada en la Eucaristía, continúa presente para todos. Hay muchas personas, yo entre ellas, que se encomiendan a la oración universal de todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Y la solidaridad de todos está presente, incluidos el mismo Jesús y la Virgen. 'Todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedía algo en mi nombre, yo lo haré'. (Jn. 14, 13-14).
FRANCISCO RIZZI.-BARROCO

      Que Cristo Resucitado y la Madre común de todos, Nuestra Señora la Inmaculada Concepción, nos bendigan y acompañen siempre.  
      

sábado, 11 de enero de 2014

Creo en la Comunión de los Santos (I)

RAFAEL SANZIO.-RENACIMIENTO
      Una de las cosas (o problemas) con los que solemos tropezarnos las personas, es la costumbre (no sé si buena o mala) de creer lo que vemos, lo que experimentamos, lo que palpamos,...Todo aquello en lo que entra la credibilidad de cualquier hecho o situación, solemos ponerlo 'en cuarentena'. Si alguien nos cuenta cualquier cosa desconocida para nosotros, que la creamos o no dependerá generalmente de la confianza que tengamos en esa persona, que sepamos que es 'de fiar', que es cabal, serio, responsable. Pero lo haremos 'apoyados' en la confianza que nos merece.
      Algo semejante ocurre, aunque en unos parámetros distintos, con la Religión. En ocasiones hemos de enfrentarnos en unos temas en los que solamente fiándonos de quien nos proponga el tema del que estemos tratando lo creeremos o no. Entonces estaremos entrando en el campo de la Fe. Fe en quien nos exponga cualquier tema: la Iglesia, las Sagradas Escrituras o...el mismo Dios, en ocasiones.
'¡Hombre!', dirán ustedes. '¿Cómo no nos vamos a fiar de ellos?' Pues...verán ustedes. Doy fe de ello. He conocido y conozco personas que creen 'saber' tanto, que han 'estudiado' tanto, que incluso llegan a poner en tela de juicio algún Dogma de Fe, como es la existencia del Purgatorio. O también verdades tan evidentes como la existencia de Satanás o del diablo. Y así nos va.
      La Iglesia, en su papel de Madre y Maestra, en su constante preocupación por facilitarnos el camino, aplica la pedagogía de su Magisterio para poner a nuestro alcance la comprensión de cualquier tema de su competencia en aras de su clarificación. Pero cuando este tema, el que sea, es de seguridad total, porque así consta en las Escrituras o en la Palabra del mismo Cristo, lo eleva a la categoría de Dogma para indicarnos que no existe duda alguna de aquello que nos propone como tal.
      Este es el caso del Dogma de la Comunión de los Santos.
COMUNIÓN DE LOS SANTOS.-FRA ANGÉLICO.-RENACIMIENTO
      Para cristianos tibios suele ser difícil de entender su significado, pero en la realidad no solamente no resulta difícil su comprensión, sino que su esencia y significado es asombroso e inimaginable su valor.
      Ahora que estamos viviendo en la sociedad de todo el planeta la globalización de las cosas, no resulta difícil encontrar quien ha dejado su país,su familia y amigos,para buscar nuevos horizontes en su trabajo y que su familia tenga una calidad de vida más acorde con sus proyectos. En España no resulta extraño ver familias latinoamericanas, Europeos del Este o de otras nacionalidades que, independientemente de que consigan o no sus objetivos, lo cierto es que han dejado atrás muchas cosas y su hogar de antaño está muy apartado de sus vidas en la actualidad. La comunicación con sus familias es permanente a través de los locutorios o de los teléfonos móviles y esos diálogos ayudan a mantener la esperanza en un posterior reencuentro en el que se cuenten mutuamente lo acaecido el tiempo de la separación por ambas partes.
      ¿Por qué he dicho todo ésto? Además de la similitud que tiene con el tema de la Comunión de los Santos (aunque ésta es mucho más profunda y trascendente como veremos más adelante)  el ejemplo anteriormente expuesto me ha hecho recordar cómo comencé una de mis clases de Religión en el Colegio donde ejercía mi profesión a mis alumnos. Y ellos lo entendieron. Les aseguro que ahora, unos treinta años después, lo he recordado con mucho agrado. Fue una época sencillamente maravillosa. Pero disculpen esta pequeña confidencia y volvamos al tema.
¿Se han fijado alguna vez en la primera palabra de 'Comunión de los Santos'? Comunión. Es la unión de dos palabras en una sola. 
RUINAS DE ÉFESO
Si invertimos el orden de las mismas quedaría en 'unión común'. La unión común de todos los santos. Podría ser una definición muy bonita y verdaderamente lo es, porque antes de llamarnos 'cristianos' los seguidores de Cristo, se llamaban 'santos'. Así lo dice San Pablo en el saludo de su carta a los de Éfeso: 'Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, a los santos y fieles de Jesucristo en Éfeso; sean con vosotros la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo'. (Ef. 1, 1-2). La primera vez que se nos llamó cristianos fue en Antioquía, ciudad que está en la actual Turquía: 'Bernabé partió a Tarso en busca de Saulo, y hallándole, le condujo a Antioquía, donde por espacio de un año estuvieron juntos en la iglesia e instruyeron a una muchedumbre numerosa, tanto que en Antioquía comenzaron los discípulos a llamarse 'cristianos'. (Act. 11, 25-26).
      Pero si llamamos definición a lo que se ha dicho más arriba  de la Comunión de los Santos como la unión común de ellos, quedaría muy pobre, porque esa 'unión común' no está referida solamente a los cristianos que ahora estamos viviendo en la tierra, en la parte del globo terráqueo que nos encontremos.

      También abarca a quienes habiendo muerto a la vida de este mundo, están ahora gozando de la plenitud de Dios en su Reino. Y también a quienes habiendo muerto y teniendo que reparar algo por los pecados cometidos, se purifican en el Purgatorio hasta que Dios considera satisfecha su imperfección.
      La Iglesia fundada por Jesucristo no la formamos únicamente los cristianos que ahora estamos viviendo en este mundo. Nosotros pertenecemos  a lo que la Iglesia llama la 'Iglesia Militante'. Cuando muramos, si hemos sido capaces de mantener nuestra fidelidad a Dios y hemos vivido en consonancia con su voluntad, con su Palabra, seguiremos siendo Iglesia de una manera diferente, ya que al morir en Gracia iremos al Reino divino junto con Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, con los Ángeles, los Santos, y por supuesto, con la Santísima Trinidad, a quien adoraremos con plenitud y perfección absolutas. 
      Seremos la Iglesia Triunfante, seremos 'los que vienen de la gran tribulación,que han lavado y blanqueado sus túnicas con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, le rinden culto día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono habitará con ellos. Ya nunca tendrán hambre ni sed, ni caerá sobre ellos el calor agobiante del sol. El Cordero que está en medio del trono los apacentará y los conducirá a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos'. (Ap. 7, 14-17).  Habremos triunfado sobre Satanás y su imperio de maldad y de pecado, con la ayuda de Dios y de la oración e intercesión de la Iglesia Triunfante.
IGLESIA TRIUNFANTE.-G.B.RICCI
      Pero si antes tuviéramos que purificarnos de las faltas y pecados cometidos en nuestra vida mortal, tendríamos que esperar en el Purgatorio un tiempo transitorio, pero siendo  también Iglesia: la Purgante, donde la Esperanza, el Amor y nuestras oraciones por ellos serán su sostén porque saben que saldrán de ese estado para vivir con el Altísimo. Pero eso sí. Todos unidos en un sólo Cuerpo: La Iglesia Total, como miembros del Cuerpo Místico de Cristo.
      'Dios mismo distribuyó el cuerpo dando mayor honor a lo que era menos noble, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos de los otros. ¿Que un miembro sufre? Todos los miembros sufren con él. ¿Que un miembro es agasajado? Todos los miembros comparten su alegría. Ahora bien, vosotros formáis el cuerpo de Cristo y cada uno por su parte es un miembro. Y Dios ha asignado a cada uno un puesto en su Iglesia...' (I Cor. 12, 24-31).
      ¿Cómo ven los Padres de la Iglesia la Comunión de los Santos y la intercesión de unos por otros? Esto lo veremos la próxima entrada. Que Jesucristo, divino intercesor de todos nosotros  y Nuestra Señora la Santísima Virgen del Carmen intercedan por nosotros ante el Padre.

      LA VIRGEN INTERCEDE POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO.-
LUCAS JORDÁN.-BARROCO