domingo, 18 de julio de 2010

Obras de Misericordia (VI): Redimir al cautivo



‘Id, salid de en medio de nosotros, vosotros y los hijos de Israel, e id a sacrificar a Yavéh como habéis dicho. Llevad vuestras ovejas y vuestros bueyes, como habéis pedido; idos y dejadme’. (Ex. 12, 31-32). Con estas palabras del Faraón a Moisés y Aarón finalizaban unos siglos de esclavitud de Israel en Egipto. Yavéh estaba con su pueblo.

Pasó a transformar su esclavitud en una libertad propia de un pueblo que nacía como depositario de unos planes divinos para acoger unos siglos después al Salvador que nos devolvería la amistad con Dios e iría enseñando a lo largo de tres intensos años la nueva forma de relacionarnos con Quien nos quiere libres.

Pero Israel, aunque mimado por Yavéh, era de dura cerviz y aún tuvo que conocer nuevos destierros (Babilonia, por ejemplo). Yavéh seguía estando con su pueblo.


Más tarde, el cautiverio lo conocieron inmediatamente los Apóstoles y los cristianos precisamente por serlo. El Sanedrín no podía consentir la expansión de la doctrina del Ajusticiado y los encarceló, si bien no les faltó la ayuda directa de Dios: ‘El sumo sacerdote y todos los suyos, de la secta de los saduceos, echaron mano a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero el ángel del Señor les abrió de noche las puertas de la prisión’. (Hch. 4, 17-24). Pedro también pasó por ahí, pero su gran amigo de Jesús no lo dejó solo: Pedro era custodiado en la cárcel; pero la Iglesia oraba insistentemente por él…Un ángel del Señor se presentó en el calabozo y golpeando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto; y se cayeron las cadenas de sus manos’. (Hch.12, 1-17). En esta cita se puede ver todo el pasaje. Otros cautiverios conocidos fueron el de Juan Bautista (Lc. 3, 18-19) y la de Pablo y Silas (Hech. 16, 16-34). Dios esta con su Nuevo Pueblo, la Iglesia.

La altiva Roma tampoco se anduvo con tonterías, como nos dice la Historia, a poco que la sigamos: Nerón, Marco Aurelio, Decio,…siendo la peor la de Diocleciano. No fue solamente prisión. Los Mártires son testigos de ello. El Coliseo romano, también. Dios se hizo presente para dar la fuerza de su Espíritu a aquellos nuevos héroes surgidos del testimonio de su fe en el Salvador y en su Mensaje.

Me da la impresión que la esclavitud es tan antigua como la misma Humanidad. El ansia de algunas personas de dominar sobre otras hasta el extremo de humillarlas y someterlas a su voluntad se ha hecho patente a lo largo de toda la Historia. Y ante eso la Iglesia siempre ha dado una respuesta.

En la Edad Media había frecuentes guerras cuyos prisioneros pasaban a ser esclavos. Surge dentro de la Iglesia la Orden Trinitaria fundada por el francés San Juan de Mata junto con San Félix de Valois. Pocos años después surge la Orden de la Merced fundada por San Pedro Nolasco con el objetivo de redimir cautivos en poder de los musulmanes. Ambas hicieron un trabajo ímprobo que en no pocas ocasiones costó la vida a sus miembros, como en el caso de san Serapio que fue hecho prisionero, lo torturaron y luego fue asesinado. A través de estas Órdenes y de otras Instituciones, Dios seguía estando presente.

Y a medida que los años y siglos transcurrían aparecían distintas formas de cautiverios. Y llegamos al siglo XXI. ¡Oiga! ¡Pero ahora ya no es como antes! ¿Esclavitud y cautiverio hoy?... Pues sí. Es lamentable decirlo, pero sí. Hoy existen otras formas nuevas de cautiverio que anotaremos de forma breve (si bien no son las únicas ue hay) porque, desgraciadamente, hay mucho que decir y muchas personas a las que redimir.

Existen Gobiernos que favorecen el sexo indiscriminado y promulgan leyes que inducen al aborto en muchachas con 16 años sin que tengan que contárselo a sus padres, aun siendo menores de edad. Y en cualquier mujer, tenga la edad que tenga. No importa la edad del feto. Pero tampoco les informan de las consecuencias psicológicas para su vida posterior. Frente a eso, surgen nuevas Asociaciones que luchan por la liberación de esas mujeres y de esos niños que potencialmente no nacerán: HazteOír, Derecho a Vivir, con las que suelo colaborar, la misma Confederación Católica de Padres de Alumnos,…se mojan con todas las consecuencias. Y Dios continúa actuando a través de ellas y de otras personas o Instituciones.

Pero cuando se cuenta con Gobiernos inicuos que buscan sus propios intereses antes que los de la Nación, y se valen de la mentira y el engaño, ¿qué se puede esperar? ¿Qué se puede decir de la Ministra que promueve la Ley que favorece el aborto cuando dice que ‘un feto no es un ser humano’?

La prensa o algunas revistas han emitido noticias o reportajes sobre esos niños, generalmente vendidos por sus padres, que desde edades tempranas son explotados trabajando muchas horas diarias, los siete días de la semana, en habitaciones reducidas, por míseras cantidades de dinero que no puede compensar su trabajo y a los que se les niega un mínimo de cultura, educación y otras cosas fundamentales. ¿Es o no es esto una esclavitud?

¿Nos referimos a la prostitución? Me refiero a esas muchachas, procedentes de ambientes pobres o humildes, que son engañadas con falsas promesas de trabajo en otros países distintos del suyo y cuando llegan a su destino se les quita la documentación, se les obliga a prostituirse y suelen ser amenazadas incluso con hacer daño a sus familias si no hacen cuanto se les dice. Dios también se hace presente a través de Instituciones, algunas de la Iglesia, que luchan por liberarlas y ayudarlas. ¿Y qué decir de la prostitución infantil? ¿Y de los pederastas, sean quienes fueren, que tanto daño hacen a los niños? Terrible, ¿verdad? Solamente la idea de pensar en esto produce náuseas a cualquier persona decente.

También podríamos nombrar a los esclavos del alcohol o de las drogas. ¡Cuántas familias rotas! ¡Cuántos matrimonios deshechos! ¡Cuántos esfuerzos de personas e Instituciones de la iglesia a través de Parroquias y de otros estamentos para sacar estas personas de su situación, a costa de su descanso y sacrificio…! Es una de las grandes tareas que tenemos los cristianos, laicos o no. Seguimos contando con el Dios del Amor que, permítanme que emplee términos humanos, sigue sufriendo en ellos.

Redimir a las personas cautivas de su propia ignorancia al no conocer la peligrosidad de los caminos que transitan, actuando en ellos de forma efectiva y colegiada, es una manera de liberarlos, no solamente del cautiverio corporal sino también del espiritual, porque la ignorancia, es una manera de tenerlos esclavizados.

Y también tenemos otros cautivos. Existe una cautividad más peligrosa, menos notoria, pero no por eso inexistente: los cautivos del mal, del pecado, del Maligno. Estamos viendo cómo el Mal se está enseñoreando del mundo. Existen sectas, organizaciones concretas, con el único objetivo de servir al señor de las tinieblas y extender su poderío, infinitamente inferior al de Dios, en el mundo. Para liberar de ese tipo de esclavitud a quienes han caído en ella, tenemos un arma, un poder, radicalmente eficaz: la oración. Y tenemos una Aliada, un apoyo, de eficacia incuestionable: la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, que en sus múltiples mensajes a la Humanidad recomienda el rezo del Santo Rosario y la Comunión con su Hijo Jesucristo.

En ese terreno tenemos todas las de ganar, porque ¿quién como Dios? Además, el mismo Apocalipsis ya nos dice que Apareció en el cielo una señal grande: una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.’ (Ap. 12, 1). Y eso es un canto a la esperanza y a nuestra Madre que nos ayudará en todo.



Que el Cordero y Nuestra Señora de la Merced nos bendigan y ayuden

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