La semana pasada veíamos que LA GRACIA entra dentro de ese Ser al que no vemos físicamente, pero que notamos vivo en nuestro interior.
Por lo tanto hay que enmarcarla en una realidad sobrenatural. Fuera de ese concepto material de las cosas del mundo.
Vamos a verlo con ejemplos. Todos sabemos en qué consiste ayudar a alguien. Dentro de este concepto podemos decir que hay dos tipos de ayuda:
a) Hay personas que conociendo que alguien tiene un problema, económico por ejemplo, le puede ayudar dejándole una cantidad de dinero para que pueda solucionar el hipotético problema que pueda tener. Esa es una forma de ayuda que se ve. Que es palpable.
b) Pero hay otra forma de ayuda, de tipo sobrenatural, que no se siente ni se palpa. Es la de ese Ser al que no vemos pero que nos está ayudando a pesar nuestro y que no nos pide nada a cambio.
Y la Gracia entra dentro de esa segunda clase de ayuda, la del apartado b), y hay que entenderla como DON, como un regalo que Dios nos hace sin que nosotros se lo pidamos ni, mucho menos, le exijamos.
La Gracia entra dentro de ese campo de realidad sobrenatural que viene exclusivamente de Dios para cada persona, como realidad única e irrepetible que es.
Y nos la da porque quiere y porque es un Ser incondicional. No está condicionado por nada ni por nadie. Nos la da porque es LIBRE y porque AMA. Y nos la regala a través de Jesucristo.
Pero, ¿en qué consiste ese regalo? Veamos. En cualquier regalo existen dos elementos: el dador y el receptor. El primer elemento, como dador, es Dios. Y hay que intentar entender su Ser, es decir, cómo funciona Dios. Cómo es su manera de actuar.
Anteriormente he expuesto que Él es una realidad sobrenatural, invisible, profundamente misteriosa y eternamente desconocida porque nadie lo podrá conocer en este mundo por ser Él infinito e inabarcable y nosotros finitos y, por tanto, limitados.
Leyendo en la Biblia los días de la Creación, podemos observar cómo va perfeccionándolo todo hasta llegar al EDÉN, y cuando le ha parecido que el TRONO para recibir a los REYES DE SU CREACIÓN está listo, CREA LA PAREJA HUMANA y la entroniza en el PARAÍSO. (Gen. 1, 26-31)
Y la conserva, la mima y lo espera todo de ellos, como lo espera todo de nosotros. Pero Adán y Eva no supieron dar la talla. Y aunque fallaron, allí mismo YA PROMETE UN SALVADOR . (Gen. 1 15).
Incluso hoy, cuando se encuentra con uno de nosotros que se acobarda y se avergüenza de su cristianismo, que está tremendamente cargado de prejuicios y respetos humanos, no se inmuta., no rompe los papeles ni se enfada con las personas. Él es inalterable y fiel al proyecto con su criatura y, por tanto, es congruente con su propia esencia.
Es fiel a sí mismo y nos hace ver la misericordia que siempre ha tenido y sigue teniendo con el ser humano y que es comprobable a lo largo de la Historia. Siempre es un Ser misericordioso.
Frente a esa realidad de Dios, nos encontramos el segundo elemento del regalo: el receptor. En este caso somos nosotros, las personas.
También somos un ser libre, como Dios, pero en pequeño. Somos capaces de amar muchísimo, como Dios, pero en pequeño. Coincidimos casi en todo con Dios, pero siempre en pequeño, y, por tanto, somos vulnerables.
Siempre vamos buscando nuestra propia felicidad y nuestro propio destino, pero nunca acabamos de encontrarnos ni de encajarnos del todo en nuestro propio ser porque parece que la insatisfacción personal se hace presente. Siempre anhelamos más en todas las facetas de nuestro trabajo, de nuestras aspiraciones, de nuestra vocación… Parece que exista una inseguridad en nosotros mismos.
Necesitamos algo en qué apoyarnos, una guía o un guía, un acompañante, una palabra clara, concreta, algo (o Alguien) para poder existir y buscar nuestro camino.
Esos son los dos grandes elementos de la Historia: DIOS Y LA HUMANIDAD, que siempre está en búsqueda permanente.
Pues bien. Ese Dios que es un INFINITO PANTANO DE AMOR, quiere decidirse y cumplir la promesa hecha en el Paraíso. De alguna manera quiere hacerse visible para que nosotros lo veamos y lo tratemos cara a cara.
Dios se plantea que necesita una ENCARNACIÓN. Un sitio donde estar con su criatura. El Paraíso pasó y Él cree necesaria una nueva comunicación directa con el Hombre igual que en aquel lugar. Un diálogo más frecuente que el que había en el Edén.
De alguna manera coincide con una profecía que existe en el A.T.: Dios es el Emmanuel. El Dios con nosotros. (Is. 7, 10-15 y también Is. 9, 1-6)
Y para eso, Dios necesita un cuerpo donde poder manifestar su amor, su personalidad, su misericordia, su paz,… Y sobre todo, hacerse visible para todos los humanos. Pues bien.
Ese Dios con nosotros. Ese Dios encarnado. Esa forma de vivir el Emmanuel entre nosotros, es JESÚS DE NAZARET. Él es Dios en forma humana o el Hombre en forma de Dios.
Por eso nos acoge siempre junto a Él, (porque realmente vino para eso) y se rodea de los más sencillos, de los más necesitados y, lo fundamental, siempre está dispuesto al perdón. Incluso perdonó lo que los legisladores de su época no hubieran perdonado jamás.
Por ejemplo, en el caso de la adúltera a la que iban a lapidar , supo dar la cara a los que querían cogerlo en contradicción y decirles: ‘...el que esté libre de pecado que eche la primera piedra...’ Nunca escurría el bulto. Y Él, completando este hecho, perdonó a aquella mujer, (‘... yo tampoco te condeno...’) (Jn. 8, 1-11) porque su corazón es vital, enorme, grandioso, comunica felicidad, libera al enfermo, al triste y al humillado, a la persona llena de problemas y angustias, ...porque una de las cosas típicas de Jesús es comunicar vida.
Pero sobre todo HABLA. Comunica constantemente la Palabra de Dios a la gente. Y habla como un auténtico heraldo. San Juan lo define como el LOGOS : La Palabra.(Jn. 1, 1-5). Podemos decir que Cristo es el sonido de Dios, la música de Dios en el mundo, al que comunica su propia interioridad e intimidad. Y su gran testimonio: DIOS ES FIESTA. DIOS ES ALEGRÍA. 
Y esto lo dice con un ejemplo muy claro a lo largo de todo el Evangelio: el Reino de Dios. Quiere transmitirnos la alegría del Reino y esa es la causa por la que está constantemente en su boca, especialmente en las parábolas. Es algo casi obsesivo en su manera de predicar: “El Reino se parece a un grano de mostaza... (Mt. 13, 31-32) , a una perla... (Mt. 13, 45) ,“. Es como si nos estuviese diciendo “Ya ha llegado ese Reino. Está en vuestro interior. Ese Reino es la postura de Dios con vosotros. Y está aquí y ahora: SOY YO EN PERSONA.
Parece querer explicarnos que la forma concreta que tiene Jesús de vivir, animando, amando y perdonando, es la forma de vivir el Reino de Dios en medio de los humanos.
Fijémonos bien en esa manera portentosa de hacer el milagro de transformar un paralítico, en una persona que marcha cargado con su camilla (Mt. 9 1-7), alegre, ilusionado con la vida que se le presentaba por delante a partir de su encuentro con Jesús.
Este es el poderío de ese Dios enorme que se ha hecho presente en Jesucristo. Él es la presencia de ese Ser invisible que se hace visible a todos y para todos.
domingo, 26 de abril de 2009
LA GRACIA (II)
lunes, 20 de abril de 2009
La Gracia (I)

Bueno, amigos. La Pascua ya pasó y volvemos a la normalidad. Bueno. Yo no. Porque se me ha estropeado el disco duro del ordenador personal y mi esposa me ha tenido que prestar su portátil. ¡Benditas mujeres y esposas! ¿Qué sería de nosotros sin ellas? (Esposas, madres, abuelas, buenas amigas,…) ¡Benditas sean!
Pues vamos allá. He estado pensando en un tema para iniciar esta nueva etapa pero, lógicamente, que tuviese que ver con el LOGOS. Me he puesto bajo la protección del Espíritu Divino y de la Madre y me ha venido el soplo.
En noviembre del año pasado expuse un tema: ‘Los Sacramentos en la vida’ ¿Recuerdan? Con ello pretendía compartir con todos ustedes los descubrimientos que yo había hecho de ellos desde el Magisterio de la Iglesia y desde mis propias vivencias. Y me pregunto: ¿Por qué no hablar un poco de ‘La vida de los Sacramentos'? Acaso alguno de ustedes piense: ¿Y no es lo mismo? Pues no. El Sacramento, ya lo vimos y en cualquier caso está en el contenido del historial del blog correspondiente al mes arriba indicado de 2008, son unos signos sensibles instituidos por Jesucristo (y ahora recuerdo que prometí hablar de cada uno de ellos, lo cual haré, si Dios quiere, después de este tema) que simbolizan a Dios y lo hacen presente en cualquier persona. Son la donación personal del Dios Creador y Señor del Universo y de la Historia a cada uno de nosotros. Inaudito, ¿verdad? ¿Creen que estoy loco? Pues no.
Perdónenme la frase, pero es así: El loco es Dios, porque el amor que nos tiene a cada uno de nosotros es tan grande que no duda en encarnarse, nacer y morir en la Cruz, como hemos vivido hace poco, y luego Resucitar. Y eso, humanamente es una locura, pero una locura de Amor. Infinita. Y eso hay que verlo con los ojos de la fe. Dios nos ama apasionadamente. Sin límites. Y quiere que, a través de los Sacramentos consigamos su amistad cuando no la tengamos. A esa amistad la llamamos Gracia. Y vamos a comenzar con una pregunta
¿Saben qué es esto? ¡Vaya pregunta! Es una moneda, claro. Un as romano de la época de Nerón. ¿Y qué tiene que ver con el tema de hoy? ¡Ah! Permítanme que guarde el secreto de momento. Luego volveremos sobre ella y verán que no está ahí porque sí.
Soy consciente que hablar de la Gracia es muy amplio y difícil porque significa ahondar en lo más íntimo de la persona humana, en lo más profundo de nuestro corazón, por una parte. Y por otra descubrir que la Gracia es ahondar en el entendimiento de cómo es el Ser propio de Dios. Cómo es su esencia. Qué ha hecho Dios a lo largo de la Historia y de nuestra historia personal. Cómo está aquí y ahora a través del blog, pero presente en nuestra vida sea donde sea. En el lugar del planeta que estemos allí estará Él.
Además, para conocer lo que supone llevar a Dios dentro de nosotros, debemos pensar en introducirnos en lo más íntimo de nuestro ser para conocer hasta qué punto Dios influye en nosotros y en nuestra libertad.
También, y muy importante, es intentar entender el significado profundo que tiene para cada persona Jesucristo, nuestro Salvador, nuestro Kyrios, haciendo en nosotros lo mismo que hizo otra vez: salvarnos.
Procuremos tener en cuenta dos aspectos:
A) Si alguien piensa, por ejemplo, que el mundo es como una bola, como un motor en el conjunto de los planetas, como un caos que está ahí porque sí y que funciona por sí mismo o que cualquier animal o cosa también están ahí porque todo se explica por sí mismo, ENTONCES LA GRACIA NO TIENE CABIDA EN ESA CONCEPCIÓN DE LAS COSAS, porque en ese caso ahí no cabe un Ser infinito, porque no existe lugar para Él.
B) Pero si no pensamos así, necesariamente deberemos pensar que sí existe Alguien, fuera de nuestro mundo y de nuestro pequeño universo, que puede entrar en él, concretamente en el corazón de todo ser humano. En nuestro corazón.
Y así como nosotros somos unos seres concretos, con nombre y apellidos, que tenemos una manera de ser y de actuar, que todo el mundo nos puede ver, que tenemos una voz para hacernos oír e incluso gritar o cantar,... es decir, tal como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos ...
También existe otro Ser cuya característica principal es SER Y EXISTIR, fuera de nosotros. Aparte de nosotros. Además de nosotros. Un Ser extraño totalmente distinto a lo que nosotros somos, pero que vive junto a nosotros, incluso dentro de nosotros. ESE ES DIOS.
Y de la misma manera que soy visible, Él actúa como Ser sobrenatural y misterioso de manera invisible. No lo vemos aunque sepamos que está ahí, con nosotros.
Entonces podemos decir que LA GRACIA ENTRA DENTRO DEL CAMPO DE ESE SER INVISIBLE, cercano y amoroso con cada uno de nosotros.
domingo, 12 de abril de 2009
"No está aquí. Ha resucitado"
Me imagino que se quedarían a cuadros cuando vieron a ese personaje joven vestido con túnica blanca, en la tumba vacía de Cristo, diciéndoles que había resucitado. (Mc. 16, 5).
Y no era para menos. Pensemos en qué hubiéramos hecho nosotros si hubiésemos estado en la piel de esas mujeres.
Jesús de Nazaret había dejado la tumba, signo de muerte, para marcarnos el rumbo a cada uno de nosotros y que tuviésemos claro que la Historia de cada uno de nosotros está inmersa en la Historia del mismo Jesús al ser nosotros los sujetos del valor de la Resurrección. Ese es el motivo por el que debemos alejar de nuestra existencia cuanto pueda haber que nos impida acercarnos cada vez más a Cristo y tener nuestra propia resurrección.
Entonces seremos el ‘hombre nuevo’ que decía San Pablo (Ef.4, 22-24). Él es nuestra esperanza en la vida diaria, pero con proyección de futuro al más allá. Jesús, Kyrios del Universo y de la Historia, se hace Eucaristía para dársenos a cada uno de nosotros y vivir en nuestro interior lanzándonos hacia la plenificación de nuestra existencia.
Les puedo asegurar que esta noche, en la celebración de la Vigilia Pascual he sido capaz de experimentar todos estos sentimientos en mi interior cuando el sacerdote celebrante nos ha llamado a mi esposa y a mí para ayudar a dar la Comunión como Ministros Extraordinarios, porque ¿cómo poder explicar con palabras humanas el significado del momento en que te sientes instrumento de Cristo que se da a cada persona que se acerca a recibirlo?
Ese preciso instante en que tomas una Forma, la mojas en la Sangre contenida en el Cáliz y dices ‘el Cuerpo y la Sangre de Cristo’ para depositarla en la boca del comulgante, me ha hecho sentir la presencia de Alguien que ha sufrido y muerto por mí, por la persona que comulga y por cualquier otra que pueda estar presente en el templo o en otra parte del mundo. Y que ha resucitado. Eso es lo fundamental y lo que da sentido a nuestras vidas.
La Pascua nos lanza a vivir en nosotros la aventura de Jesucristo y ser sus testigos en el mundo que nos rodea con la honradez y sinceridad de nuestras vidas así como una entrega incondicional a Dios que nos llamó a la vida pronunciando nuestro nombre desde el vientre materno. (Is. 49, 1) (Jer. 1, 4).
Amigos, ¡Feliz Pascua de Resurrección!. Y que la bendición del Resucitado nos acompañe a lo largo de toda nuestra vida.
pascua_de_resurreccion
sábado, 11 de abril de 2009
La Espera
Ayer, Jueves Santo fue un día especial, porque acompañar a Jesús por las calles como penitentes es una experiencia que hay que vivirla, porque la penitencia, como pecadores que somos, debemos hacerla. Aunque les ponga fotografías de la procesión no se puede comparar con la vivencia de quien se siente acompañante del Crucificado. 
O ¿como podrían explicar estos costaleros jóvenes lo que sienten cuando cargan sobre sus hombros la Cruz Guía de la Cofradía? No sé, pero vibramos en nuestro interior de personas cuando nos damos cuenta que acompañar al Salvador equivale a ir hoy con El acompañándolo en su Vía Dolorosa.
Cuando finalizó la procesión, alrededor de medianoche, todavía nos fuimos unos cuantos cofrades a la Sede de la Cofradía y allí, ante Cristo en la Cruz, rezamos y meditamos durante una hora con el Vía Crucis.
El Viernes Santo hemos hecho casi lo mismo, pero acompañando a Cristo yacente. Y yo me pregunto: ¿Por qué sentimos esa necesidad de acompañar a Jesús? Yo pienso que es esa semilla de Fe que se planta en el Bautismo que va creciendo. Y según los carismas que recibimos la vamos desarrollando y viviendo según nuestra forma de ser.
Lo cierto es que, dentro del Triduo Pascual, estamos en ese compás de espera del Sábado Santo hasta que vivamos la Vigilia Pascual. Es un tiempo de espera preñado de Esperanza en la promesa de Jesucristo: al tercer dia celebraremos su Resurrección.
Les dejo ahora con el PowerPoint de hoy, dentro de mi promesa de poner uno diario en esta Semana Grande y Santa que estamos viviendo.
Verdadero Sentido de La Pascua
viernes, 10 de abril de 2009
La Historia se viste de luto
Viernes Santo. Aparentemente Jesús fracasa. El tiempo dirá lo contrario. Pero hasta que llegue la Resurrección estaremos en espera.
Hoy hemos acompañado en procesión a Jesús crucificado por las calles y al finalizar, nos hemos reunido en la Sede de nuestra Cofradía para rezar un Vía Crucis meditado. ¿Ni una hora habéis podido velar conmigo? Pues si. Un grupo de Cofrades nos hemos reunido alrededor de la imagen de Cristo en la Cruz para acompañarlo, a pesar del cansancio. Dios ya valorara. Ahora les dejo con el Power Point de hoy. Que la Virgen, Madre de Cristo, les bendiga y acompañe.
MariacaminodelCalvario
jueves, 9 de abril de 2009
Jueves Santo. Juicio inicuo
Y no obstante cada personaje estaba cumpliendo su papel en la Historia: Anas, Caifas, los componentes del Sanedrín, Poncio Pilato, Barrabás, Judas Iscariote,…Un juicio torpe e injusto, una sentencia ignominiosa,…Pero no lo sabían, aunque eso no los justifica. Incluso con el paso de varios siglos desde entonces, es posible que no se caiga en la cuenta de esto, pero estoy convencido de que fue así.
En la Historia de Israel, algunos profetas y otros escritores ya vaticinaron lo que le iba a ocurrir al Justo. Vamos a fijarnos con estas citas.
‘Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como un cordero llevado al matadero’ (Isaías.53, 5-8);
‘Voy encorvado y decaído, lleno de tristeza todo el día. Siento fuego en los riñones, no hay nada sano en mi cuerpo’ (Sal. 38 (37) 7-9; y 11-13);
‘Estaba a punto de morir y mi vida tocaba ya el abismo. Por todas partes me cercaban y nadie me socorría’ (Eclesiástico.51, 6-7);
Muchos se horrorizaban al verlo, porque estaba tan desfigurado que no parecía hombre ni tenia aspecto humano’ (Isaías, 52, 14);
No hay en él parecer, no hay hermosura que atraiga las miradas, no hay en él belleza que agrade. Despreciado, desecho de los hombres, varón de dolores, conocedor de todos los quebrantos, ante quien se vuelve el rostro, menospreciado, estimado en nada’. (Isaías. 53, 2-3).
El oprobio me destroza el corazón y desfallezco: esperé que alguien se compadeciese de mí y no hubo nadie; dieron a comer hiel y en mi sed me dieron a beber vinagre’ (Salmo 69 (68), 21-22).
Acechemos al justo, que nos resulta incómodo. Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, lo condenaremos a muerte ignominiosa. (Sabiduría, 2, 12, 19-20).
Cuando yo estudiaba, en la asignatura de Religión eso se llamaban ‘Profecías Mesiánicas’. Supongo que hoy se seguirán llamando igual, pero lo importante es que esas citas nos demuestran lo que yo he dicho más arriba, ¿no les parece? Se podrían decir muchas cosas mas, pero por ahora les dejo. El PowerPoint de hoy también tiene materia para hacernos meditar.
No Pronuncio Palabra
miércoles, 8 de abril de 2009
Miércoles Santo. Getsemaní
Acaso este Power iría mejor para mañana, pero es que para el Jueves tengo otro preparado. Pero es una buena pieza para ayudarnos a muchas cosas. A entender esos momentos difíciles, pero decisivos, de Jesús… A intentar meternos dentro de la piel de Jesucristo e intentar averiguar qué hubiésemos hecho nosotros en su lugar… A pensar si nosotros nos hubiésemos dormido o no mientras Él oraba…
Hay muchos interrogantes para hacernos en Semana Santa y todos alrededor de la figura del Redentor en relación a nosotros. Cuando el verano pasado estuve haciendo Ejercicios Espirituales ignacianos junto con mi esposa en Zaragoza, nos insistieron mucho en la importancia de la contemplación de una determinada escena de la Pasión.
Y es cierto. Nosotros solos no podremos, pero con la ayuda del Espíritu, seguro que sí. Ustedes y yo nos encontraremos en el punto concreto de la meditación o la oración. Es la Comunión de los Santos.
Ahora les dejo en el Huerto de los Olivos, con Jesús.
HuertodelosOlivos
martes, 7 de abril de 2009
Martes Santo
Es una pena. El Powerpoint de hoy tiene un sonido precioso. Es una canción titulada ‘La Saeta’ y me parece que no se va a poder oír. La saeta es un canto que hace una persona cuando en una procesión de Semana Santa pasa el trono con la imagen de la escena de la Pasión que corresponda, frente a él. De cualquier modo el texto que acompaña las imágenes del Powerpoint, un soneto de autor anónimo, es bueno y apropiado para ser meditado en el tiempo que estamos viviendo, según me parece. Pero ya que no la pueden escuchar les pongo su letra, obtenida de una poesía de Antonio Machado, literato español del siglo XX, que lleva ese título.
La saeta
Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar.
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.
Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores
!Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!.
(Antonio Machado)
No Me Mu Eve
lunes, 6 de abril de 2009
Testamento de Cristo
Hoy es Lunes Santo. Empezamos esta Santa Semana y en ella encontramos un tiempo especial para la meditación. Yo les voy a proponer cada día un Powerpoint para que si así lo desean, les pueda ayudar. En algunos pone que se envíe a otras personas. Evidentemente eso no se puede hacer desde aquí, así que no hagan caso. Lo verdaderamente importante es el mensaje que aporta. Ahí tenemos que hincar los dientes, poner toda la carne en el asador y adentrarnos en la contemplación de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Que el Espíritu de Dios nos ilumine a todos en esta profundización del sacrificio del LOGOS.
Testamento_de_Cristo
domingo, 5 de abril de 2009
La Cuaresma finaliza
Es cierto, amigos. La Cuaresma ha finalizado y nos vamos a meter de lleno en la Festividad de hoy, preludio de la Semana Santa. Por eso, antes de meternos de lleno en ella quiero contestar a Euterpe la entrada del día 19 de marzo pasado, en la cual toca muy acertadamente el tema del ayuno, porque lo que prometo, lo cumplo.
Mire usted, Euterpe. Me lo pone difícil contestarle porque ¿qué más se puede añadir a lo que dice? Además, la cita que pone de San Basilio, uno de los Obispos que más tuvo que ver con la desaparición definitiva de la herejía del arrianismo, es muy clara por sí misma.
No obstante, tanto él como Anselm Grün, el monje benedictino que usted cita, están siguiendo la tradición de la Iglesia que ya venía practicándose en el Antiguo Testamento por mandato expreso del mismo Dios.
El libro del Levítico recoge las normas que da Yahveh a Moisés y en una de ellas dice muy claro: ‘El día diez del séptimo mes ayunaréis y no haréis trabajo alguno’ (Lev. 16, 29-31) . Además, el profeta Joel exhorta al pueblo a hacer penitencia ante la invasión de una plaga de langosta (Jl. 1, 14) y ante la venida de Dios también invita al pueblo a la penitencia (Jl. 2, 12) insistiendo en las actitudes interiores como dice en el versículo 13 ‘rasgad vuestro corazón, no vuestras vestiduras’.
Y llega Isaías. Este profeta es muy duro y no se va por las ramas. Les invito a leer del capítulo 58, los versículos 1 al 12. ¡Qué fuerte! No se muerde la lengua, pero es que el profeta habla en nombre de Dios, es su mensajero para transmitir la voluntad divina, por lo que debe ser muy claro. Es Dios el que habla realmente. ‘En realidad utilizáis el día de ayuno para hacer lo que os viene en gana y explotar a vuestros obreros’ (versículo 3) ; ‘El ayuno que yo quiero es que compartas tu pan con el hambriento, que albergues a los pobres sin techo,…’ (versículos 6 y 7). Es una delicia la lectura de toda la perícopa para comprender la voluntad de Dios sobre este tema.
Podríamos seguir hablando de este tema con el ayuno de cuarenta días con sus noches de Moisés en el Sinaí (Ex. 34, 28) y que luego, siglos más tarde, repetiría Jesús en el desierto después de su Bautismo (Lc. 4, 1-2).
Y el pueblo respondía. En la Biblia podemos encontrar casos que pueden considerarse como ejemplos de cumplimiento del ayuno en algunas personas: El pueblo subió hasta Betel, lloraron y ayunaron todo el día (Jueces 20, 26) ; Ajab (I Re. 21-27) ;Esther, 4, 16 ; Esdras, 8, 21 o Judith, 8, 5. 
Jonás, después de haber intentado huir de Yahveh, que lo envió a Nínive y darse cuenta que de Dios no se escapa nadie, fue a esa ciudad y proclamó que sería destruida. ‘Pero los ninivitas creyeron en Dios proclamaron un ayuno y todos se vistieron de sayal’ Esto se recoge en el capítulo 3, pero vale la pena leerse todo este libro (realmente son tres páginas) y sacar consecuencias propias. Una de las veces que acudí al Sacramento de la Reconciliación, me impusieron de penitencia la lectura y meditación de este Libro. Pues francamente, me resultó una auténtica delicia más que una penitencia. Mi oración se enriqueció y las conclusiones que saqué me sirvieron para mi vida personal.
Además, en los Hechos de los Apóstoles también nos narran los ayunos de éstos en determinados momentos. (Act. 13, 3 y 14, 23, por ejemplo) aunque la lección magistral la da Jesucristo en Mateo 6, 16.
Todos estos fragmentos bíblicos son motivo de profundización en la Palabra para estar atentos a lo que Dios nos quiere decir a cada uno, no solamente en el tema del ayuno, sino en cualquiera. Dios siempre nos habla a través de su Palabra, del LOGOS. Estemos atentos a cumplir su voluntad desde nuestro desierto interior. 
¡Ah! Se me olvidaba. Esta Semana Santa pondré entradas especiales con algunos Powerpoints a diario a partir del Lunes Santo, si Dios quiere. Me los han enviado y no tienen desperdicio.
Y ya concluyo. Gracias Euterpe, por darme la oportunidad de leer su acertado escrito. ¡Ojalá hubiese muchas entradas que, como usted, Colectiu, Luisa Veyan, Magdalena y otros varios anónimos que han intervenido en este blog católico, contribuyesen en la extensión del Evangelio. A todos ellos y a cuantos lean el blog, les deseo una vivencia plena de la Semana Santa y, sobre todo, de la Resurrección de Jesucristo.
lunes, 30 de marzo de 2009
LAS SIETE PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ (II)
Tenemos la Semana Santa muy cerca. El próximo domingo ya es Domingo de Ramos y no debo esperar más tiempor para continuar con esta entrada. Comencemos. Cuarta Palabra. Es el momento de la soledad de Cristo. Se ve solo a pesar de la gente que le rodea contemplando su sufrimiento y que no entiende nada de lo que realmente está ocurriendo allí. ¿Cómo lo va a entender si desde el odio solamente alcanzaban a ver que se lo quitaban de en medio? A la hora nona Jesús siente que la muerte se acerca. Y de nuevo alza su voz desde lo hondo de su Humanidad, con la oscuridad cubriendo la tierra: ‘¡Elí! ¡Elí! ¿Lama sabaktani?’ Que quiere decir: ‘¡Dios mío! ‘¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?’ (Mc. 15, 34)
Le han puesto a la altura de los delincuentes comunes. Un discípulo le ha traicionado y otro, su amigo, le ha negado. A excepción de los que le permanecen fieles al pie de la Cruz, todos le han abandonado. Tal vez por miedo. Acaso por vergüenza. Tal vez por esos sentimientos que nosotros mismos sentimos cuando no le confesamos ante los que nos rodean.
Y esa soledad duele. Y Jesús, como Hombre, siente el sabor amargo de la soledad. Por eso clama a Dios como cualquiera de nosotros hacemos cuando ante uno de los problemas que la vida nos trae nos sentimos solos y abandonados. Impotentes en todo. Es el pequeño sabor de nuestra propia cruz. Es nuestra identificación y solidaridad con el Dios que sufre y redime en su Cruz para nuestra salvación. Es la adhesión del Universo que se une a su Creador como en una nueva cosmogonía.
El grito de Jesús es acaso el recuerdo del versículo 2 del Salmo 22 (21) con el que tal vez hubiese orado en alguna de sus muchas noches de oración comunicativa con el Padre, que ahora se vuelve más oración que nunca y más desgarradora que nunca. El grito de Jesús, como el del profeta Jeremías (Jer. 14, 10-18), manifiesta sentir que ha llegado al límite de su resistencia humana.
El grito de Jesús es… una invitación a la contemplación de esa escena haciendo causa común con ese Varón de Dolores, conocedor de todos los quebrantos, como dice el Profeta Isaías en el Poema al Siervo de Yavé. (Is. 53, 1-12). Y es una invitación a la oración. Quinta Palabra.- Nos muestra el desbordamiento del dolor y el sufrimiento de Cristo. La sed física lo está torturando. Sabiendo que todo llegaba a su fin y con lo cual se cumplían las escrituras, clamó: ‘Tengo sed’. Y le dieron a beber vinagre en una esponja sujeta a una caña. (Jn. 19, 28-29)
Nuevamente otro Salmo: ‘En mi sed me dieron a beber vinagre’. (Sal. 69 (68), 22). La Escritura continúa cumpliéndose a través de ese soldado romano. Meditando este momento, me vino a la cabeza una de las Obras de Misericordia: ‘Dar de beber al sediento’, no porque el soldado le diera de beber a Cristo, sino por la importancia que tiene para cada uno de nosotros ofrecer agua en un momento oportuno o aceptarla cuando nos la ofrecen. El mismo Jesús en su predicación lo dejó muy claro: ‘Quien de un vaso de agua a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, os aseguro que no se quedará sin recompensa’ (Mt. 10, 42).
Personalmente no puedo dejar de pensar en los sentimientos de María que, como Madre, sentiría ante los sufrimientos del Hijo. Y el tormento de la sed no podía dejarla indiferente. ¿Recordaría las veces que había traído agua en sus cántaros para que su Hijo bebiera en sus años de niñez? No me cabe ninguna duda que el mismo Espíritu que la fecundó, le dio la Fortaleza necesaria para superar este amargo trago.
En el cuadro que ilustra esta Palabra aparece le Virgen de pie, lo mismo que en muchísimas otras obras de Arte que representan esta escena (aunque no en todas, ya que en algunas aparece desvanecida). A mí me transmite un ejemplo a seguir ante los problemas que nos rodean. Sin desfallecer, como Ella. Sin abandonar, como Ella. Sin negar al que traspasaron. Como Ella. Sexta Palabra.- Después de haber probado el vinagre que le dieron con ánimo de calmar su sed, aun dentro de su tormento fue consciente de que su misión había llegado a su fin. Familia, apóstoles, amigos, … todo quedaba atrás. Como en un lamento hacia su propio interior, sabiendo que la voluntad de su Padre la había cumplido, exclamó: ‘Todo está cumplido’ (Jn. 19, 30).
Es el momento de la plenitud del cumplimiento de las Escrituras. Años atrás, al principio de su vida pública como nos cuenta San Lucas 4, 16-30, en la sinagoga de Nazaret leyó y explicó el sentido de las escrituras, concretamente de Isaías 61, versículo 1. Primero se maravillaron de su sabiduría, pero cuando empezó a hablar claro ya les sentó muy mal. Pero entonces, como en este terrible momento en la Cruz, ‘El Espíritu de Yavé descansaba en Él’.
Fue consecuente hasta el último hálito de vida que pudo tener. Y fiel a la gran Misión que el Padre le encomendó. Por eso ‘Dios le exaltó y le otorgó un nombre sobre todos nombre, para que al nombre de Jesús doble la rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los abismos’, como dice San Pablo. (Fil. 2, 8-11).
Y para nosotros, es el espejo que nos guía en este desierto de la vida que vivimos. ¡Ojalá nos ayude a que el Espíritu también esté sobre nosotros! Séptima Palabra.- Es el fin, pero es el principio de todo. Es el momento en que la Historia de la Salvación alcanza su punto álgido. Ya no hay palabras para este momento. Sabe que aun dentro de las apariencias, el Padre está con Él. Y dando una gran voz, dijo: ‘¡Padre!. En tus manos encomiendo mi espíritu’. (Lc. 23, 46).
Estas palabras parece que tienen un antecedente y una situación distinta. Aún en el cenáculo, recién instituida la Eucaristía, Jesús ora al Padre diciéndole: ‘Ahora, Padre, glorifícame con aquella gloria que ya compartía contigo antes de que el mundo existiera’. (Jn. 17, 5). ¿No les parece?
Aquí Jesús ya no dice ‘Dios mío’, sino ‘Padre’. Es la intimidad divina del Hijo con Quien le ha enviado a plenificar la espera de tantos siglos y de tanta Historia. La Humanidad está redimida y la Iglesia fundada sobre la roca de Pedro. El Espíritu que se cernía sobre las aguas en la Creación, comienza a darse a conocer y a actuar más visiblemente. La frase va seguida del versículo 6 del Salmo 31 (30).
Entiendo que para nosotros es una invitación a no temer nuestra propia muerte.
Si Jesucristo se encomienda al Padre y a nosotros nos ha enseñado a llamarlo así, algo impensable para los israelitas contemporáneos suyos, ¿qué miedo podemos tener? La muerte es para mirarla de frente. No en vano San Francisco de Asís la llama ‘hermana muerte’. Se trata de vivir una vida coherente con nuestro bautismo y según el Evangelio, a pesar de los fallos o pecados que podamos tener. El perdón del Padre siempre estará junto a nosotros como hijos pródigos del siglo XXI. (Jesucristo ya instituyó el Sacramento de la Reconciliación para que obtuviésemos el perdón de Dios confiadamente por medio de un sacerdote)
Tanto Santa Teresa de Jesús como San Juan de la Cruz, nos dicen en un poema : escrito por ellos con leves diferencias: ‘Vivo sin vivir en mí. Y tan alta dicha espero, que muero porque no muero’. Tal vez vieron claro que el auténtico futuro está en el Reino que Dimas pidió a Jesús.
Amigos. Estas Siete Palabras son Evangelio puro y duro. Son Buena Nueva encaminada al triunfo del Crucificado: la Resurrección. Esa es nuestra propia razón de ser como cristianos, porque si no, como dice San Pablo,: '…y si Cristo no ha resucitado, tanto mi anuncio como vuestra fe carecen de sentido’. (I Cor. 15, 14).
Ahora…se pueden decir muchas cosas más.
Ahora…se pueden interiorizar o exteriorizar muchas cosas más.
Ahora…se pueden llevar a la vida muchas cosas más.
Ahora…la iniciativa es de todos y cada uno de ustedes y mía propia.
Cada cristiano siempre debe tener una capacidad de riesgo y de liderazgo.
Pero el sacrificio de Jesucristo no nos puede dejar indiferentes. Arriesguémonos por Él, con Él y en Él. Que Él nos bendiga a todos.
miércoles, 25 de marzo de 2009
LAS SIETE PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ (I)
Ha sido una semana muy especial, no por lo que esperaba ni por lo que tenía previsto, sino por las vivencias.
Es cierto que tengo una entrada de Euterpe, a quien agradezco su acertada intervención, y a quien contestaré próximamente porque el tema que aborda es muy interesante. Pero ahora deseo, por lo reciente e impactante para mí, tocar el tema del título de esta entrada.
Me pongo delante del ordenador para comenzar a escribir y les aseguro que no sé cómo hacerlo. Pero lo voy a intentar. Otra cosa es que consiga transmitirles lo que he vivido. De lo que sí estoy seguro es que ustedes me entenderán. Veamos. Que a estas alturas yo tenga que estudiarme unas partituras porque la coral en la que canto va a ofrecer un concierto sacro, es absolutamente normal. Personalmente ya lo conocía porque ese concierto iba incardinado en la proclamación del Pregón de la Semana Santa de mi ciudad. Lo que no conocía, entre otras cosas, es que el Director, cuando empezamos el primer ensayo me iba a decir: ‘Tú te vas a encargar de cantar el papel de Jesucristo’. Es decir, que las Siete Palabras las tenía que cantar.
Para mi era un reto difícil, porque yo entiendo que de la misma manera que cuando hago una lectura en la Eucaristía dominical procuro NO LEERLA, sino meterme dentro de ella y PROCLAMAR LA PALABRA DE DIOS, aquí no se resumía el tema en cantar mejor o peor: debía intentar hacer llegar al auditorio el sufrimiento de Jesucristo. Hacerlo creíble. Que participasen de ese momento del Calvario.
Y ahí veía una muralla prácticamente infranqueable. Pero tomé una decisión que me parece que es la única viable: me puse a orar y a pedir al Espíritu que me ayudase. Incluso en mi apuro llegué a pedir a Jesucristo (¡qué inconsciencia la mía dentro del mar de nervios que tenía!): “Jesús. Canta Tú por mí. Ayúdame”.
Y poco a poco fui desgranando todas las palabras. Más o menos, esto que les pongo a continuación es lo que fui descubriendo en la oración y me ayudó muchísimo. Por eso deseo compartirlo con todos ustedes. A fin de cuentas, nuestra Semana Grande se acerca y hemos de prepararnos para la celebración del Triduo Pascual como merece el LOGOS, nuestro Salvador, nuestro Kyrios. La Primera Palabra nos presenta a Cristo, crucificado en el Calvario, que clama a Dios diciéndole: ‘¡Padre! Perdónalos porque no saben lo que hacen’. (Lc. 23, 34)
Antes he dicho que es nuestro Kyrios, nuestro Señor. Y así lo entiendo, porque en ese momento de la Cruz lanzando esa súplica al Padre, pienso que es porque dentro de la vivencia de ese momento Dios es perdón y Cristo ha venido para salvar a los pecadores, a todo el género humano. Esa es su preocupación y en ella encierra su ruego.
No es solamente el perdón para los que le crucifican. También para los que viven desde el odio, desde las locuras de los asesinatos de niños inocentes en el vientre materno y de los que proclaman insensatamente la eutanasia, por que el Señor de la vida es solamente Dios que ha creado todo. Y para ellos también pide el perdón del Padre que, en virtud del sacrificio del Hijo, repara lo que por nosotros mismos sería irreparable. La Segunda Palabra nos introduce en el momento en que de los dos ladrones que estaban crucificados, uno, reconoce que Jesús es inocente y cree en Él. Se inicia lo que podríamos llamar un diálogo de misericordia entre Jesucristo y Dimas, el cual le pide que se acuerde de él cuando esté en su Reino: ‘Señor. Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino’ Y la respuesta de Jesús no admite dudas: ‘Te aseguro que HOY estarás conmigo en el Paraíso’. (Lc. 23, 39-43). ¿Se imaginan el momento? Debió muy duro. Atroz. Mientras uno de los ladrones le increpaba, el otro, Dimas, daba la cara por Jesús. ¿Sería la dignidad de Cristo ante la injusticia que cometían con Él lo que motivó su actitud? Un moribundo pide a otro moribundo la vida. Y Cristo le anuncia que ESE DÍA tendrá la VIDA.
Acaso fue un momento de total lucidez en el Buen Ladrón. La que no había tenido, quizá, en el transcurso de su vida, la tuvo en ese preciso momento, colgado en una cruz. Pienso en la paradoja de ver cruces de insultos e improperios y cruces de Paraíso. No pude evitar pensar en la disyuntiva que se nos presenta cada día en el transcurso de nuestra existencia: ¿A dónde nos conduce nuestra cruz? ¿Es de ignorancia de Dios al que arrinconamos o es una cruz que nos lleva al Paraíso con Él, a través de todas nuestras propias vicisitudes y problemas?
La misma misericordia vertida sobre Dimas en ese momento es la que se puede derramar sobre cada unos de nosotros cuando nos damos cuenta de nuestros fallos con respecto al Sumo Hacedor y volvemos a Él nuestro rostro reconociendo las culpas. Tercera Palabra. La ternura se hace presente en este drama. Un muchacho y un grupo de mujeres están junto a la cruz. Entre ellas, Jesús ve a su Madre y distingue al muchacho, de nombre Juan, que están junto a él en estos momentos.
Su ternura y preocupación se hacen presentes y, haciendo un esfuerzo se dirige a Ella diciéndole: ‘Mujer. Ahí tienes a tu hijo’.
Luego, dirigiéndose a Juan, le encomienda lo que más quería e n este mundo: ‘Ahí tienes a tu madre’. (Jn. 19, 25-27)
¿Qué quieren que les diga? En el mes de julio pasado ya hice una entrada con este mismo texto del Evangelio, pero desde otro enfoque. Ahora era el momento de pensar en ese instante crucial y tierno para Jesús. Ella quedaba sola. Nazaret, José, los días felices tal vez se agolparan en el pensamiento de Jesús. Y el amor a la madre tuvo que aflorar y surgió como potente manantial: era su Testamento. Al entregar su Madre al discípulo predilecto y éste acogerla, suponía que nosotros y las personas de todos los tiempos éramos Juan en ese momento. Y María, la Madre perfecta que nos legó. La llena de Gracia.
Personalmente, ese momento es especialmente duro para mí. Al morir mi madre cuando tenía ocho años no llegué a disfrutar de sus caricias o de sus reproches en la vida. Pero quedaba Ella. Estaba ahí, en mi dolor inconsciente de niño. Es como si en ese momento el mismo Jesús me hubiese dicho. ‘Ahí tienes a tu Madre. Ella te ayudará y te dará su amparo’. Y en el transcurso de los años he visto que, sin saber cómo, siempre la he tenido junto a mí. Y eso transforma mi vida en un perenne agradecimiento a Jesucristo y a Ella misma. Por eso la elegí ‘como Madre mía y defensora’ y a ella ofrecí a mi hijo y a mi hija cuando les bautizamos.
Y la Pasión en el Calvario continúa.
domingo, 15 de marzo de 2009
Un poco más de Cuaresma. Sólo un poquito más.
No se crean que es algo patológico poner otra entrada sobre Cuaresma. Se lo digo sinceramente: Estamos viviendo la Cuaresma y aunque cada uno estemos ayunando en lo que creamos que más podemos agradar al LOGOS, eso no quita que tengamos nuestro sentido del humor, que tengamos una sana diversión o que cantemos una ranchera, un tango, una isa (no me he equivocado; se llama así un canto de las islas Canarias) o una romanza de zarzuela, porque lo cortés, no quita lo valiente.
¿A dónde voy a parar? Así de sencillo, ya verán. Una amiga me ha enviado un correo electrónico adjuntándome el PowerPoint que les pongo, porque es una delicia auténtica ir leyéndolo. Cada diapositiva, independientemente de la belleza que tiene cada fotografía, hay unos pensamientos, unas frases, para hacernos pensar o incluso orar con ellas. ¿Por qué no? Incluso algunas son muy semejantes a lo que yo he ido escribiendo en las dos entradas anteriores, pero me ha parecido muy interesante y deseo compartirlo con todos ustedes.
Y ya les dejo con sus cantos populares nacionales (Perdónenme. Me hubiese gustado poner el nombre de algunos de ellos, pero salvo el corrido mexicano o el tango argentino que canté en mi época de estudiante, no conozco otros. Lo siento de verdad. Me hubiese gustado nombrar de otros países porque estoy seguro de su riqueza folklórica, pero ¡que le vamos a hacer...!) o los cantos modernos, pero que estén llenos de sana diversión y… también les dejo con el PowerPoint. Saboréenlo. Disfrútenlo. Descubran la voz del Padre que desde esas líneas les habla. Llénense de la Vida de Dios.
Personalmente ya lo hice. ¡Ah! Se me olvidaba. No me ha importado que sea del año 2008. Lo fundamental es el mensaje que nos llega. A fin de cuentas, la respuesta es nuestra. Y esta puede ser positiva desde nuestra receptividad al LOGOS. Ahí lo tienen.
El Ayuno Que Dios Quiere.cuarESMA
sábado, 7 de marzo de 2009
¿Cuaresma? ¡Sí, gracias! (II)
He recibido su entrada con mucha alegría, Magdalena, y observo, por lo que cuenta en su escrito, que también se priva de algo en esta cuaresma (no comer caramelitos ni chucherías).
Eso me da pie para que en el tema del ayuno nos planteemos brevemente otro tipo de ayunos. Digamos que los del siglo XXI.
Por ejemplo. Nos podríamos plantear el ayuno de juzgar a nuestros semejantes y descubrir al LOGOS que habita en ellos. O podríamos ayunar de los desalientos que a veces nos inundan y llenar nuestra vida de un sano optimismo fundamentado en Dios. ¿Qué tal si ayunamos de todo cuanto nos separe del Espíritu divino para ponernos en situación de que Él nos inunde con su Ser?
Y si hacemos referencia a una abstinencia actual, nos podríamos abstener del inútil y feroz consumismo que existe hoy que nos convierte en esclavos de nuestras propias carencias para transformarnos en señores de nosotros mismos, ejercitando la fuerza de voluntad. Nos podemos abstener también de fijarnos en las diferencias con los demás y hacer de nuestra vida una fiesta que nos una a la Vida que se nos ofrece. ¿Y si nos abstenemos de las tinieblas de la tristeza, del desánimo estéril y celebramos la Luz de quien es la Luz verdadera? Y así, podríamos seguir…
Oiga. Quedamos que tenía otras cosas que decir y está volviendo a lo mismo de la vez pasada. ¿Se le ha olvidado? Pues no. No se me olvidó, pero la entrada de Magdalena me ha dado pie para que complete alguna cosa más. ¿Qué le vamos a hacer? El tema de la Cuaresma da para mucho más, pero no vamos a ser exhaustivos y dejaremos algo para el año que viene, ¿no?. Sigamos pues.
Centrándonos en el tema que nos ocupa, el siguiente punto hace relación a la limosna. ¡Ya lo decía yo! ¡Qué raro que no tocase el tema de rascarnos el bolsillo! Pues le voy a dar un disgustillo, porque ahora no le voy a dar la razón. No me voy a referir a eso, que lo dejo para otros. Existen otros tipos de limosnas que pueden llenar nuestras vidas y ser tan necesarias, tal vez más en algunos casos, como la limosna económica.
Miren. El domingo pasado mi esposa, como Ministro Extraordinario de la Comunión y enviada por el sacerdote, tuvo que llevarla a una señora que conocemos, que cuando salió a la calle para comprar unas medicinas un día que hacía un viento huracanado realmente horrible, un tornado la arrebató por los aires y la estampó contra la pared. Independientemente de las fracturas que tuvo en los huesos de la cara y las magulladuras, perdió el ojo derecho. Es viuda y vive sola. Acompañé a mi esposa en esa hermosa misión de llevar la Eucaristía a los enfermos y pude comprobar cuánto agradecen estas visitas, independientemente de que en ellas reciben el Cuerpo de Jesús.
Hablamos un buen rato con ella y ya en la calle, me contó mi esposa que muchas veces se desahogan con las personas que cubren este servicio eclesial. Es enorme la alegría que tienen cuando llega ese momento porque hay una comunicación diferente de la que tienen con sus familias respectivas. Y hay que escucharles y saber estar con ellos. Sin prisas. Cuando llega el momento de irse ya están deseando que vuelva a se domingo de nuevo.
Y es que independientemente de que existe una Obra de Misericordia (que yo sepa no se han derogado) que dice ‘visitar y cuidar a los enfermos’, aquí se está practicando la limosna del servicio a los demás. ¿Le suena a alguien eso de ‘estuve enfermo y me visitasteis?’ (Mt. 25, 39) .
¿Y si hablamos de esta otra Obra de Misericordia que dice ‘Dar de comer al hambriento’? Sirve la misma cita de antes, pero con el versículo 35. En la TV. Se dio la noticia de un grupo de mujeres que se habían juntado para cocinar por turnos todos los días para ayudar a las personas que están siendo azotadas por el hambre al no tener trabajo y haber agotado todos sus recursos, mientras los hombres repartían la comida a quienes se presentaban.
Sí. Es otra forma de dar limosna. Igual que los muchachos y muchachas que se van los sábados y domingos por la tarde a pasarlos con los ancianos jugando con ellos a las cartas, al ajedrez o simplemente a oírles contar, acaso por enésima vez, las batallitas de cuando eran jóvenes.
Y ya termino con este último punto. Todo esto no tendría sentido alguno si no lo hiciésemos con nuestros ojos puestos en Aquel que nos da una razón de ser a nuestra vida. En Aquel que nos hace sentir su proximidad a través de la oración, que en este tiempo cuaresmal adquiere un significado especial.
En una entrada anterior hablé de Radio María. Pues bien. Oyéndola un día en el coche me pareció entender algo así como que si del tiempo que se dedica a la TV , tomáramos un poquito para dedicarlo a la oración, las cosas podrían ir mejor. Sentí no haberlo escuchado bien y en su contexto, porque al estar conduciendo iba pendiente de la carretera, pero cuando empecé a meditar esto en mi casa mientras oraba, sentí que era cierto.
Tomamos cosas del mundo que en sí mismas pueden ser buenas, pero que nos pueden apartar de los primeros puestos de nuestra escala de valores y conducirnos a nosotros a actividades que nos aparten de nuestro verdadero enriquecimiento personal.
En el tiempo cuaresmal nuestra oración pienso que debe tener unos rasgos que la diferencien de la del resto del año. Acaso uno de ellos sea el del recogimiento de nuestro corazón para que se centre de forma especial en Quien vino a darlo TODO por todos nosotros. Sin excepción alguna.
Se trata de hacer el desierto en nuestro interior para encontrar el Oasis que contenga el manantial que nos haga saltar a la Vida Eterna. (Jn. 4, 14). ¡Pero si yo no tengo tiempo para eso! Además, ¿dónde voy a hacer la oración con todo lo que hay a mi alrededor? Le contesto. Hace más el que quiere que el que puede y querer, es poder. Acaso por las noches, en nuestra habitación…. Cada uno sabe dónde está ‘su’ desierto.
Lo cierto es que la oración en Cuaresma es imprescindible para unirnos más a ese Jesús que queremos seguir a pesar de nuestras limitaciones y nuestros pecados. Es el tiempo en el que podemos pedirle a Dios de forma especial su perdón, a través del Sacramento de la Reconciliación para encontrarnos con su Gracia. (Algún día hablaré de ella).
Y ya acabé. (Por ahora). En España ya está algo avanzada la madrugada ¿Les parece que es hora de que me vaya a dormir un poco? (Bueno. Antes haré un poquito de oración. Pero no se lo digan a nadie, ¿eh?)
domingo, 1 de marzo de 2009
¿Cuaresma? ¡Sí, gracias! (I)

Soy de los que piensan (y procuran) que todo el año sea una constante presencia de Dios, del LOGOS, en la vida cotidiana. Para mí, esto significa que la Cuaresma, como la Navidad y la Pascua, tienen su sentido propio dentro de un sistema de vida divinizado porque Jesucristo sea el centro y eje de nuestro quehacer diario.
Esta semana hemos empezado la Cuaresma. ‘¡Ah, sí! Es cuando nos toca eso del ayuno y no comer carne los viernes.’ Hombre. Dicho así… Eso es cierto, pero se debe matizar.
‘Eso’ no es porque sí.
Es un camino a recorrer. En el Antiguo Testamento ya nos encontramos con los cuarenta días con sus correspondientes noches que Moisés estuvo en el Sinaí (Ex. 24, 15-18). También está el profeta Elías que se dirige durante cuarenta días al monte Horeb donde Yavéh le habla (I Re. 19, 8-9). Ya en el Nuevo Testamento es el mismísimo Jesucristo quien, después de ser bautizado por Juan, se retira al desierto impulsado por el Espíritu, (esto es muy importante en mi opinión) para ser tentado por el diablo, ayunando durante cuarenta días y noches. (Mt. 4, 1-2).
Los cuarenta días que dura la Cuaresma, nosotros también nos preparamos para el acontecimiento cumbre de la vida cristiana, el Triduo Pascual, al final del cual viene la razón última de nuestra razón de ser como cristianos: LA RESURRECCIÓN DE CRISTO. Como dice San Pablo: ‘Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación’ (I Cor. 15, 14).
Pues de eso se trata. De prepararnos a conciencia para ese magno acontecimiento. ‘Oiga, sí, pero eso del ayuno y la abstinencia ¿qué sentido tienen en el siglo XXI? ¿No estarán ya desfasados?’ Pues… me parece que no. Por una parte el ayuno supone algo de sacrificio y nos une un poco más a la Pasión de Jesús, que en la Semana Santa conmemoraremos. Y en esta sociedad laicista, hedonista y carente de valores en su gran mayoría, se presenta este sacrificio como una tremenda actualización de los valores humanos y cristianos.
Además, solamente hay dos días de ayuno, el Miércoles de Ceniza (nos la imponen para recordarnos que aquí solo estamos de paso y en el constante camino de conversión al Evangelio) y el Viernes Santo. No se nos caerán los anillos por ayunar esos días, ¿verdad? Por otra parte conozco personalmente a alguien que va a ayunar los cuarenta días de la Cuaresma. Lo que ocurre es que el ayuno debe ir en silencio, en lo escondido, con la alegría retratada en nuestros rostros (¡ y con colonia que nos perfume, caramba, que ser cristiano no significa que no nos debamos perfumar, aunque sea alguna vez!) y con el sentido del humor puesto en nuestro talante. Un cristiano triste es un triste cristiano. (Esto no es mío. Lo oí a un sacerdote en un retiro y me gustó. Lo pongo para compartirlo con ustedes.)
¡Bien, pero ¿eso de no comer carne los viernes? ¡Pero si el marisco está más caro!’. Bueno. Es cierto. Pero aquí nos tenemos que plantear otra cosa. Si somos conscientes de ello lo podemos solucionar no comiendo tampoco marisco. Se pueden comer otras cosas y no pasaríamos hambre. Pero el planteamiento es otro. Si nosotros somos conscientes de que formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo y que eso es la mismísima Iglesia quien nos lo pone para ser cumplido, nuestro deber es tener espíritu de obediencia. La Iglesia, como Madre y Maestra, es la que marca la norma de que sea la carne lo que no se pueda comer. Lo nuestro, es el espíritu de obediencia a la Iglesia a la que pertenecemos. 
Por mi parte les puedo decir que hay señoras que hacen ¡unas croquetas de bacalao…! Geniales. Y si repasamos las características culinarias de todas las señoras de cada parte del mundo, veremos que hay una riqueza alimentaria en cada país de cada continente, que puede cubrir nuestras necesidades en las comidas sin necesidad de tomar carne. ¿Verdad, señoras que me puedan leer? ¿Verdad, señores que hayan comprobado cuanto digo? Y no digamos los caballeros o las damas cocineros que saben de esto muchísimo más que yo.
Y lo que aun me queda por tratar lo dejo para otro momento. Así no les canso.
